Las enseñanzas del Tratado de los Principios

Pirkei Avot que se traduce como «Tratado de los padres» o «Tratado de los principios» es una recopilación de enseñanzas éticas o máximas de los Rabinos del período de la […]

Pirkei Avot que se traduce como «Tratado de los padres» o «Tratado de los principios» es una recopilación de enseñanzas éticas o máximas de los Rabinos del período de la Mishná que constituye una obra única en su género dentro del vasto cuerpo de la literatura tradicional judía. Por sus contenidos se conoce también como «Ética de los Padres». Las enseñanzas del Pirkei Avot aparecen en el tratado Mishnáico del Avot, el penúltimo siguiendo el orden de Nezikin del Talmud. El Pirkei Avot es el único tratado que trata sólo sobre principios éticos y morales, hay muy poca o ninguna mención de la ley religiosa.

El tratado se compone de seis capítulos. Comienza con una orden de transmisión de la Tradición Oral: Moisés recibe la Torah en el Monte Sinaí y luego la transmite a través de varias generaciones hasta que finalmente llega a la Gran Asamblea, es decir, a los Rabinos (Avot 1,1). En él se conservan las palabras atribuidas a Simón el Justo, en el 200 a.C, hasta Judah haNasi , en el año 200 d.C., redactor de la Mishná. Estos capítulos tratan sobre la recta conducta ética y social, al igual que de la importancia del estudio de la Torah.

Los dos primeros capítulos se desarrollan en orden cronológico, centrándose el segundo en los discípulos de Yochanan Ben Zakkai. Los capítulos tres y cuatro contienen varios dichos atribuidos sin ningún orden aparente. El capítulo cinco consiste en un conjunto de dichos anónimos estructurados en series numéricas, muchas de ellas sin ninguna conexión con la ética. Los últimos cuatro párrafos de este capítulo vuelven al formato de los aforismos morales atribuidos a rabinos concretos.

Para el uso litúrgico y en la mayor parte de las ediciones impresas del Avot, se incluye un sexto capítulo, Kinyan Torah, dedicado a la Adquisición de la Torah. Se añade porque su contenido y estilo son similares al tratado original de Avot, aunque se centre más en el estudio de la Torah que en el comportamiento ético, y para que se pueda recitar el Sabbat, cuando se celebre la entrega de la Torah.

Estos son algunos de los principios éticos generales que se encuentran en el obra:

  • Muestra bondad a los demás.
  • Respeta al otro.
  • Respétate a ti mismo.
  • Respeta a Dios.
  • Busca la paz.
  • Sé prudente.
  • Sé humilde.
  • Combina el estudio de la Torah con el trabajo.
  • Ten cuidado con lo que dices.
  • No busques recompensas.
  • No te apresures en juzgar a alguien.
  • Sé justo y toma decisiones en consecuencia.
  • El tiempo de actuar es ahora.
  • El castigo iguala al pecado.
  • Busca un temperamento constante.

Obra completa comentada

 

Capitulo 1

MISHNA  1

 1.                   Moshé recibió la Torá en el Sinaí y la transmitió Ieoshua; Ieoshuá a los ancianos; los ancianos a los profetas; y los profetas la legaron a los hombres de la Gran Asamblea. Ellos afirmaron tres principios: Sed circunspectos en el juicio; conseguid numerosos discípulos, y haced un cerco en torno a la Torá.

 

Moshé recibió Torá de Sinaí

La razón del encabezamiento de la Mishná es para hacernos saber que a pesar que los sabios de las naciones escribieron reglas y principios de conducta según su entendimiento personal en el terreno, el Tanaíta (Rabí Iehuda Hanasí) comenzó esta Mishná diciendo: “Moshé recibió Torá de Sinaí, para hacernos saber que las reglas de conducta que aparecen en este Tratado no son fruto de la imaginación prolífera de nuestros sabios, sino que también estos emanan de Sinaí” (Comentario de Rabí Ovadia de Bartenura 1450-1510-Italia).

No solamente el Tratado de Principios proviene de la revelación de HaShem en Sinaí, sino todas las palabras de los sabios del Talmud emanan del lugar donde recibimos la Torá y así lo explica Rabí Iona de Gerondi (Falleció 1263 en Gerona, Norte de España). En Sinaí recibimos la Torá escrita y oral, ya que la Torá fue entregada junto a sus explicaciones, si no fuera así, sería imposible entenderla. En la Torá están escritas las leyes y principios en forma general, por ejemplo: No trabajar el día Sábado, ¿qué está prohibido hacer ese día? está escrito en el Tratado de Shabat en el Talmud. Allí encontrarás todos los detalles de aquí que Moshé recibiese las dos Torot, la escrita y la oral al mismo tiempo y éstas las entregó a Ieoshua, su sucesor.

¿Por qué razón fue entregada la Torá en el Monte Sinaí y no en Eretz Israel que es la Tierra donde reside la Santidad?

Una gran enseñanza reside en el hecho de que HaShem no entrego la Torá en Sinaí, y antes de haber entrado a la Tierra prometida.

Si no nos hubiese preparado HaShem en Sinaí antes de entrar a Eretz Israel y enseñado como conducirnos y aclarando los preceptos por los cuales nos regiríamos como las leyes agrícolas,  Maaser (diezmo), Leket (Dejar las puntas del campo a los pobres y extranjeros), el año sabático, etc.

Seguramente hubiésemos fallado en el intento de vivir según la Torá, pero HaShem nos explicó en Sinaí detalladamente que, como y por que – y de esa manera pudimos ambientarnos rápidamente a la tierra ancestral.

Creo que encontramos aquí una gran enseñanza. Debemos educar a nuestros hijos según los principios de la Torá, antes que sean adultos y de esa manera no se perderán entre los infinitos laberintos de la vida, ya que resultará difícil aplicar estas enseñanzas cuando sea adulto y haber probado toda clase de elementos ajenos a la idiosincrasia de la Torá. Difícil, pero no imposible, ya que no hay nada que puede detenerse ante la férrea voluntad del ser humano y ya dijeron los sabios: “Aquel que quiere purificarse recibirá ayuda divina”.

Ellos dijeron tres cosas

Sed circunspectos en el juicio, formen muchos alumnos, haced un cerco a la Torá.

Ellos dijeron tres cosas

No solo estos conceptos expresaron los sabios de la Gran Asamblea, ya que formularon las bendiciones, el Kidush (oración antes de la cena del sábado y las festividades), Havdala (Oración de la finalización del sábado o festividades) y muchos más, pero estos tres conceptos fueron expresados para reforzar la Torá (Rabí Shimón Ben Zemaj Durán 1444-1361, España – Argelia).

Sed circunspectos en el juicio

Se refiere a los jueces, para que no se apresuren en su juicio, sino que inviertan tiempo para investigar y profundizar en los detalles antes de dar su fallo (Rashi). Aunque este consejo fue dado a los jueces, cada persona debe adoptarlo,, ya que cada individuo es su propio juez, y más de una vez piensa y analiza cual va a ser su próxima decisión, y en eso se parece a los jueces (Rabí Israel Salanter)

Formad muchos alumnos

Cuando hay más alumnos hay más Torá, ya que si estos se multiplican, la Torá será conocida por más personas esparciéndose por todos los lugares (Rabenu Bejaie – 1340 – Zaragoza, España).

No solo la cantidad importa, sino la calidad de los alumnos. Los Rabinos deberán formarlos de tal manera que el estudio debe ser profundo y tener como meta llegar a la verdad y a la justicia, y solo así cumpliremos con el imperativo de la Mishná.

Y haced un cerco a la Torá

Creo para que no infrinja una prohibición de la Torá (Rabí Ovadia de Baternura).

Un ejemplo: A pesar de que sabemos la hora exacta de la entrada del sábado, dejamos de trabajar un tiempo antes, porque si lo hiciéramos justo en el momento, profanaríamos el día sagrado.

MISHNA  2

 2.       Shimon Hatzadik (el justo) era de los últimos miembros de la Gran Asamblea.  Él solía decir el mundo está fundado en tres cosas: La Torá, el Culto y la Caridad.

2.

De los últimos miembros de la gran asamblea (Keneset Haguedola)

La Gran Asamblea  la  institución suprema del Judaísmo en Eretz Israel fue fundada en los días del gobierno persa y estuvo activa doscientos años. En los días de Shimon Hatzadik comenzó la  cultura griega a extenderse por los países limítrofes, a causa de las conquistas de Alejandro Magno. El Sanhedrín (Gran Tribunal) tomó el lugar de la Gran Asamblea.

«Sanhedrín», palabra griega compuesta por dos vocablos  Sin (Juntos) Hedrión (lugar de reunión).

El mundo fue creado por estas tres cosas (Rabi Ovadia de Bartenura). El mundo existirá solo cuando se perfeccione en la teoría y la práctica, y en la práctica hay dos caminos. Las acciones entre el hombre y el Eterno, y entre el hombre y su semejante.

Con respecto al estudio dice el Rabí: La Torá, sobre las relaciones entre el hombre y HaShem, El Culto sobre el hombre y su semejante, La Caridad (Rabí Shmuel D`Ozeda (1540-1600, nació en Safed, alumno del  Ari Hakadosh, autor del Midrash Shmuel sobre Pirkei Avot).

La Torá: Nuestros sabios dijeron «que si Israel  no hubiese recibido la Torá, el cielo y la tierra no hubiesen sido creados (Rabi Ovadia de Bartenura).

El culto: Se refiere al servicio de las ofrendas (Rabí Ovadia de Bartenura) y Rabenu Iona de Gerondi agrega:  Nosotros que no tenemos el Korban, sacrificio, para que expíe (nuestros pecados), nuestras oraciones harán esa función.

Dijo Rabí Ieoshua sobre la Tefilá (la Oración)

Ni una persiana de acero puede separar a Israel del Padre Celestial (Pesajim 852) con una condición, que ésta sea realizada con suma unción y concentración, y no en forma mecánica, rezar con corazón y alma y no con los labios y el cuerpo.

La Caridad: ¿Qué es Guemilut Jasadim (caridad)? Vestir a desnudos, visitar enfermos, consolar a los deudos, y enterrar a los muertos (Rabenú Bejaie).

¿Por qué razón Rabí Shimón  eligió decir a sus con generacionales que el mundo se sostiene y existe con estas tres cosas: La Torá, el Culto y la Caridad? Sabido es que Alejandro Magno era alumno de Aristóteles  el griego, el padre de los sabios de la naturaleza, sobre él escribe Rabí Moshé Ben Najman (Najmánides) «Aquellos que siguen al griego que negó todo menos lo que palpaba con sus sentidos (Vaikra 16:8) y se convenció en pensar junto a sus malvados alumnos que todo aquello que no percibía con su intelecto, no era verdad”. Dijo el Gaón Rabi Eliahu de Vilna  que Aristóteles era un  agnóstico y si viniese a mí le hubiese mostrado la vuelta del sol y de la luna con sus estrellas alumbrando mi mesa, como lo hacen en el firmamento y entonces no negaría que el  mundo tiene  sus  leyes fijadas por HaShem y acaso Rabí Shimón, que vivió en su generación no podría haberle mostrado las grandes maravillas de HaShem bendito sea.

Pero Aristóteles, sabía de la existencia del Eterno, y se rebeló ante él.

Rabí  Shlomo Brevda en su libro  (12-14) «Leodot Ulehalel»  explica  que el gobierno griego, trató desde  el principio de influir por intermedio de su filosofía y su tesis sobre la naturaleza, no teniendo éxitos importantes, pasó a oprimir a los hebreos legislando leyes cuya meta era hacerlos olvidar su Torá, por esa razón Shimón Hatzadik que era Cohen Gadol (Gran Sacerdote) y unos de los más grandes sabios de su época trató de reforzar la fe para quedar fieles a nuestra sagrada Torá, rechazando al pensamiento griego. Por esa razón dijo que la Torá, el Culto y la Caridad, son las columnas que sostienen al mundo y estas son lo contrarios a la filosofía griega. Según Aristóteles los tres conceptos citados en la Mishná no traerán a la boca del humano, ni un pedazo de pan, entonces ¿cómo podrá vivir el hombre? Pero nosotros, que recibimos la Torá sabemos que nuestra situación es sobrenatural, y es HaShem quien da el sustento, la parnasa a aquellos que se ocupan de la  Torá, el Culto y la Caridad. De esa manera reforzó Rabí Shimón a los hombres de  su generación y fue el compañero de armas espiritual de los Hasmoneos, y así el pueblo reforzado en su fe en HaShem y la Torá pudo acudir al llamado de Matitiahu Hacohen y echar al enemigo ideológico del Bet-Hamikdash, Sagrado Templo y de  Eretz Israel.

MISHNA  3

 3.                   Antigonos de Sojo, que recibió la tradición de Shimon el justo decía:  No seáis como servidores que sirven a su maestro pensando en su recompensa; más bien, sed como servidores que sirven a su amo sin pensar en la recompensa y el temor del cielo sea sobre vosotros.

Antigonos  Alumno de Shimon el justo nos enseña el cómo servir a HaShem.  Debemos servirlo y cumplir las mitzvot (precepto), solo por reconocimiento a la importancia de estos, y por amor al Creador que nos santificó por intermedio de sus imperativos.  El Rey David  proclama «Feliz es el hombre temeroso de HaShem, que se complace mucho en sus mandamientos,» agrega el Talmud en el Tratado de Avoda Zará, 19,1  en sus mandamientos y no en la  recompensa a recibir por su observancia y dijeron en el Sifrí (Ekev).  Y si dirás, estudiaré Torá, para volverme rico, para que me llamen Rabí para que reciba recompensa en el mundo venidero (Olam haba) – dice la Torá – para amar a HaShem (Devarim 30,6) para amarlo y temerlo, frente a testigos, y no es lo correcto ya que la Divina Providencia se encuentra en todo el lugar, y así lo explica Rabí Iehuda Hanasí en la primera Mishná del segundo capítulo.

Antigonos  de  Sojo:  Residente en la ciudad de Sojo (en la tribu de Iehuda) según algunos Rabinos era el dirigente espiritual del lugar (Rambam) recibió la tradición de Shimón, el justo, fue alumno de Shimón Hatzadik y director de su Ieshiva, después de su fallecimiento en la época del Segundo Templo.

Decía: “No seáis como servidores que sirven a su maestro pensando en su recompensa”.

No servirán a HaShem, teniendo en mente la recompensa que recibirán como aquellos siervos que sirven  a sus amos por el pago.

Más bien sed como servidores que sirven a su amo sin pensar en la recompensa

Como aquellos siervos que no esperan recibir recompensa, si no que debemos servirle a HaShem con amor. Pero no quiere decirnos que está prohibido esperar recibir una buena  recompensa por las buenas acciones que realizamos según Antigonos, la recompensa no debe ser el motivo del cumplimiento de las mitzvot, (precepto) éstas serán observadas porque fueron dadas por el Santo bendito sea.  (Rabino Hertz, vivió en Estados Unidos e Inglaterra, falleció en l942)

Y el temor del cielo sea sobre vosotros:

Cuando enfermó Rabí Iojanan ben Zakai, entraron sus alumnos a visitarlo: dijeron  ¡Rabino bendíganos!, ¡Sea vuestro temor al cielo, como el temor a los seres de carne y hueso!

¡Rabino hasta tanto! ¿Acaso no debemos temer a HaShem, más que a los seres humanos? Ojalá, que así lo cumplan, habrán de saber que cuando una persona comete un pecado dice «que no me vea nadie»   (Tratado de Berajot, 28: b)

Las personas cambian de conducta, cuando saben que sus iguales ven sus actos, y muchas veces, nos comportamos de distinta manera estando en nuestros hogares, hay situaciones que no nos atreveríamos a repetirlas frente a testigos, y no es lo correcto ya que la Divina Providencia se encuentra en todo lugar, y así lo explica Rabí Iehuda Hanasí en la primera Mishná del segundo capítulo. Piensa en tres cosas y no caerás en el pecado:  acuérdate que está por encima de ti, un ojo viendo, un oído escuchando, y que todas tus acciones quedan escritas en los libros.

MISHNA 4

 4.                   Iosé Ben Yoézer de la ciudad de Tzredá y Iosé Ben Yojanán de Jerusalem, recibieron la tradición de los anteriores. José Ben Yoézer, solía decir: Haz que tu casa sea centro de una reunión para los sabios, empólvate con el polvo de tus pies y absorbe ávidamente sus palabras.

Después de Antigonos de Sojo comenzó la época de las parejas.  En la jefatura del Sanhedrín y en la Yeshivá, la casa de estudios habían dos Jajamim (sabios), uno era Presidente y el otro Jefe del Tribunal.

Iosi hijo de Ioezer  y  Iosi  hijo de  Iojanan formaron la primera pareja de dirigentes, el primero puso como meta y objetivo reforzar la influencia de los sabios sobre el pueblo, para contrarrestar la galopante influencia del movimiento helenizante.

Iosi hijo de Ioezer de la ciudad de Tzreda, en la Tribu de Naftali, era el presidente del Sanhedrín, y Iosi  hijo  de  Iojanan, de Jerusalem y ocupaba el cargo de Av Bet Din (Jefe del Tribunal. Los dos recibieron sus conocimientos de Antigonos y su Tribunal (Hameiri).

Iosi hijo  de  Ioezer  solía decir: Haz que tu casa sea centro de reunión para los sabios.

Haz que tu casa se convierta en un lugar de encuentro para los sabios como lo son la sinagoga y la casa de estudios  (Rambam), y agrega el autor del libro «Pele – Ioetz»  y no tema por el trabajo que tendrán sus familiares en los preparativos para la reunión de los sabios, ni se preocupe por los gastos que ocasionarán los huéspedes porque grande será su recompensa por facilitar a otros el estudio de la Torá, no solamente para él, sino también para su mujer, y ya dijeron nuestros sabios «El que lleve a la muchedumbre por el camino recto – y el mérito de los muchos se le atribuye  ( Avot 5: 18).

Iosi ben Ioezer  nos explica la diferencia que existe entre la Torá y las otras ciencias.  Para lograr un título, el estudioso de las ciencias estudiará varios años y a su término no estará obligado a continuar con sus estudios – lo que no sucede, con la Torá, nunca podrá dejar de profundizar en las fuentes ancestrales – porque la Torá no tiene límite ni fin.

Por esa razón la casa del estudioso de la Torá se convertirá en un centro de reunión de los sabios, donde escuchará sus comentarios y explicaciones y se deleitará espiritualmente con ellos, pero deberá cuidarse de no comportarse como dueño y señor de la casa, sino que se empolvará, con el polvo de sus pies (de los sabios) y absorberá ávidamente sus palabras. 

Te  empolvarás  con  el  polvo  de  sus  pies

En los tiempos de la Mishná se acostumbraba que el Rabino estaba sentado sobre un banquito y los alumnos sentados en el suelo. (Rabí Ovadia de Bartenura)

Cuando tengamos oportunidad de escuchar las enseñanzas de un erudito de la Torá hemos de aprovechar la oportunidad y no decir «que no necesita de él – no te sientes con él en la misma cama o en la silla, sino siéntate en el suelo y absorbe ávidamente sus palabras» (Avot de Rabí Nathan 6).

Y absorbe ávidamente sus palabras

La traducción no es correcta dice el Tana:  Veheve Shote be Tzamá Et Dibrehem y tomarás sus palabras, (de los sabios) como estuvieras sediento.

En todo momento tenemos que sentirnos «sedientos de Torá»  como una persona sedienta toma con avidez el agua, así debemos sentirnos con respecto a la Torá.  Al estudiar más, buscaremos con avidez más Torá, como aquel que bebe agua y siente cada vez más sed. (Ruaj Jaim, Rabí Jaim de Volozin).

Leemos en el Midrash:

Los peces viven en el agua. Pero cuando comienza a lloviznar abren sus bocas como si nunca hubiesen probado una gota de agua; así debemos sentirnos cuando escuchemos una nueva explicación de la Torá, como si nunca escuchamos explicación alguna

(Breshit  96).

MISHNA 5

 5.                   Iosi hijo de Iojanan de Ierushalaim, solía decir, abre tu casa a la hospitalidad, considera a los pobres como miembros de tu familia, no hables demasiado con la mujer, ni siquiera con tu esposa, con más razón si es mujer ajena. Por eso dicen los sabios, todo el que busca conversación con las mujeres se hace mal a sí mismo, se descuida de sus estudios y su fin es la condenación del infierno.

Antigonos de Sojo, Iosi hijo de Ioezer y Iosi hijo de Iojanan, como alumnos espirituales de Shimon Hatzadik (el justo) explicaron los tres conceptos vertidos por él. El mundo está basado en tres cosas:  La Torá, el Culto y la Caridad (2).

Sobre el culto dijo Antigonos: No seais como servidores que sirven a su maestro pensando en la recompensa.

Iosi hijo de Ioezer dijo sobre  la Torá:  Haz que tu casa sea centro de una reunión para los sabios.

Sobre la caridad  dijo Iosi hijo de Iojanan  abre tu casa a la hospitalidad ( Midrash Shmuel)

Abre  tu  casa  a  la  hospitalidad;  considera  a los  pobres  miembros  de  tu  familia.

No solo a los sabios recibirás en tu casa, sino también a los pobres y los viandantes (Rabí Shimon ben Tzemaj Duran, Magen Avot).  (España 1.361-1.444, a causa de las persecuciones se desplazó a Argelia).

Hay personas que son consideradas caritativas, que sus bolsillos están siempre abiertos para ayudar a los indigentes y necesitados pero fuera de sus hogares, dentro de sus cuatros paredes no quieren ser molestados.

El nivel más alto de la hospitalidad (ajnasat orjim) es hacer que los pobres y necesitados se sientan como miembros de la familia, la presencia de estos harán sentir al dueño de casa que es solo un caminante en este mundo y que su hogar es solamente un corredor que lo conducirá al «Olam – haba», (mundo venidero).

No hables demasiado con la mujer, ni siquiera con tu esposa.      

Iosi  hijo  de  Iojanan  dijo  «abre tu casa a la hospitalidad, y después no hables demasiado con la mujer».

¿Hay alguna relación entre los dos pensamientos?

Sabido es que nuestros sabios se expresaron en honor a la mujer hebrea y alabaron sus cualidades como esposa y  madre, entonces no podemos pensar que si dije «abre tu casa a la hospitalidad» – lo que depende directamente de la mujer – ¡ofendería a la mujer!

¿Y sobre que clase de conversación se refiere el Rabí? sobre conversaciones sin importancia ni propósito positivo; que pueden alejarlo del estudio de la Torá y del servicio a HaShem.  Pero cuando se trata de aconsejarse sobre temas importantes es la Torá que nos exige «Todo lo que diga Sara, hay que escuchar su voz»  (Breshit).

Con más razón si es mujer ajena.

Si habla con la mujer ajena, no solo desperdicia su tiempo, sino que se pondrá en boca de la gente. Por eso dicen los sabios. Todo el que busca conversación con las mujeres se hace mal a sí mismo, se descuida de sus estudios y su fin es la condenación al infierno. Claro está que, cuando pierde su tiempo en conversaciones banales, no podrá ocuparse en cosas serias, y al hacerlo podrá llegar al pecado y ser castigado.

Resumiendo Iosi  hijo  de  Iojanan, nos da a entender que el funcionamiento del hogar depende en gran parte de la mujer,  por esa razón es indispensable el diálogo entre la pareja, pero nos previene sobre conversaciones no necesarias, son estas las que nos pueden meter en problemas (Hameiri 1.249 -1.315) (Provence, Sur de Francia).

 

MISHNA 6

6.                   Ieoshua ben Perajia y Nitai de la ciudad de Arbel recibieron la tradición de sus antecesores, Ieoshua ben Perajia solía decir:  Hazte un Rabino para tus estudios, y cómprate un compañero y juzga a todos los hombres favorablemente.

El hombre es un ente social, nos enseña Rabí Ieoshua ben Perajia por lo tanto no debe de vivir en la soledad, ya que al hacerlo, puede equivocarse, fracasar, desilusionarse y perderse totalmente, para no llegar a esto nos aconseja.

a.        Que tengamos un Rabino para enseñarnos la Torá y la sabiduría.

b.         Que nos hagamos de un amigo fiel y honesto que nos dé ánimos en nuestro quehacer diario y nos ayude moral, física y materialmente  cuando lo necesitemos.

c.         Que tengamos confianza en la gente, que describamos lo bueno de aquellos que nos rodean, de esa manera podrá aplicar las enseñanzas de su Rabí y los consejos de su amigo.

Ieoshua ben Perajia y Nitai Haarbeli: Este último oriundo de Arbel, en la baja Galilea forma de segunda pareja que encabezaba el Sanhedrin en los días del Rey Ianai, 200 años antes de la destrucción del Segundo Templo.

Recibieron la tradición de sus antecesores: de Iosi ben Ioezer y Iosi ben Iojanan.

Hazte un Rabino: No es bueno que tenga varios Rabinos, ya que pueda que tengan opiniones distintas, y el alumno saldrá confundido (Rabí Shmuel Ozeda).

Por esa razón ha de tener un solo Rabino para que le enseñe y así leemos en «Avot de Rabí Nathan»:

Nos enseña que ha de hacerse de un Rabino que le enseñe consecuentemente, Biblia (Tanaj), Mishná, Midrash, Leyes (Halajot) y Agadot (Pensamientos, relatos, aforismos, etc.).  Razones que nos explicará al enseñarle en el Midrash, las pronuncia al enseñar las Leyes y lo que no alcanzó hacer en esta materia lo cubrirá al enseñar las Agadot, y así concentrará sus estudios en una sola persona y se llenará de bendiciones.

Solía  decir  Rabí  Meir: ¿A que se parece aquel que aprende de un solo Rabí? Al que poseía un solo terreno y sembró un poco de trigo, otro de cebada, aceitunas y algunos árboles frutales al final tendrá de todo lo que necesita.

Por lo contrario, aquel que aprende de dos o tres Rabinos, se parece aquel que tiene muchos campos, en uno sembró trigo, en otro cebada, y en los restantes, aceitunas y árboles frutales, éste hombre estará todo el tiempo recorriendo   los  campos  sin  descanso   y   sin  bendición  (8:b).

Si el alumno siente que ha aprendido todo lo que su Rabino le ha enseñado, puede buscar un Rabino de mejor nivel para ampliar y profundizar  más sus conocimientos.

Cómprate un amigo:

 Haz todo lo posible para adquirir un amigo bueno y fiel, compra su amistad.

Con respecto al Rabino nos enseña Rabí Perajia.  Hazte un Rabino, pero a un amigo necesitas comprarlo ¿cual es la razón?

Encontrar a un Rabino es más fácil que encontrar un amigo, ya que podemos participar en un curso ya organizado, pero un amigo honesto y fiel no es fácil de encontrar por esa razón debemos hacer lo imposible para lograrlo (Rambam).

Rashi, Rabí Shlomo Itzjaki nos explica: Y comprate un amigo, hay quienes explican que los verdaderos amigos son los libros y así comenta Maaram Mintz, en sus responsas:  Son los libros que están escritos por la pluma (en hebreo Kane, que también significa compra).

Hazte un Rabino  y compra  un  amigo:

Pregunta Rabí Meir Jadash en su obra (Kobetz Sijot – 159).  Aquel que tiene un Rabino, ¿para qué necesita un amigo?, ¿Si ya es considerado un alumno, ¿qué  ganancia le traerá?

Si no tiene un amigo que estudia con él, las enseñanzas del Rabí, no verá frutos de estas y será considerado como si no tiene Rabino.  Por eso dice Rabí Perajia.  Hazte un Rabino y cómprate un amigo, después de haber nombrado su Rabí necesita de un amigo por que al no hacerlo, no será considerado un alumno.

¿Para qué necesita de un amigo? Para conservar la influencia  de su maestro, para que corrija sus faltas, para que lo aleje de los malos caminos y tentaciones ya que sabido es que las tendencias de los humanos son distintas, cada uno tiene sus deseos y sus debilidades, por eso al conectarse y al hablar sobre los que le molesta e incomoda podrán juntos vencer sus malas inclinaciones.

Y juzga a los hombres favorablemente:

Si alguien actúa de tal manera que podemos juzgarlo para bien o para mal, júzgalo favorablemente, ya que a veces las huellas nos hacen creer en su culpa, cuando verdaderamente es inocente (Rambam, Sefer Hamaor), y ya fallan los sabios «El que juzga a su amigo favorablemente, así será juzgado» (Shabat 127:2).

No juzgues a la persona por una acción equívoca, puede que tenga cualidades que puedan vencer al mal que tú ves en él. (Sefat Emet).

Debemos recordar que a los hombres hemos de juzgar favorablemente, pero no lo haremos con nosotros mismos, ya que al juzgar a los demás lo haremos por amor al prójimo, pero amarse a sí mismo, es negativo, y todo interés personal debe ser desarraigado de nuestro corazón.

Y como ya falló el Talmud: El que juzga a su compañero favorablemente, así será juzgado.

MISHNA 7

 7.                   Nitay  Haarbeli, solía decir:  Aléjate  del mal vecino, no tengas trato con el malvado, y si no lo hace espera tu castigo.

 

En la Mishná anterior, Rabí Ieoshua, hijo de Perajia, nos aconsejó: juzgar a todos los hombres favorablemente, Nitai Haarbeli nos aclara que lo haremos así siempre y cuando el individuo no sea conocido como malvado, pero si es así, hemos de desconfiar de él.

Aléjate  del  mal  vecino:

Debemos alejarnos de toda clase de vecinos, de aquel que se comporta mal  con los semejantes, como de aquel que no va por los caminos del Eterno, para que no aprendamos de ellos (Magen Avot – Sefer Hamaor).

Al no estar cerca de un mal ambiente, no sufriremos del castigo que caerá sobre ellos.  «Ay para el malo. Ay para su vecino (Mishná Negaim  12:6).

No tengas trato con el malvado:

De ningún modo debemos juntarnos con malvados ya que  aunque no nos conduzcamos como ellos al final nos habituaremos a ese ambiente, nuestros sabios nos dieron un ejemplo, el que entra a una perfumería, (aunque no compre nada, sale perfumado, y el que entra en una tenería se verá impregnado de mal olor (Avot de Rabí Eliezer).

Leemos en el (Tratado de Meguilá, 28:1) Dijo Rabí Iojanan:  Es prohibido mirar la figura de un malvado, y explica el Maharsha.  Según los sabios cabalistas. «La cara de una persona refleja su interior, su espiritualidad, para bien o para mal aparece en su rostro como un espejo de sus acciones, puros o impuros y es prohibitivo mirar a la impureza». Explica Rabí Eliahu Lapian el pensamiento del Maharsha.

Los ojos de carne, a los cuales miramos, no tienen fuerza propia sino son  ventanas por las cuales se infiltran destellos de sol. ¿Acaso diremos  que las ventanas brillan? La fuerza de la vista es espiritual, ubicado en el cerebro y de allí se dispersan  sus  tendones a las ventanas que son los ojos de carne.

Cuando la persona mira la cara de un malvado daña la fuerza de la visión espiritual situada en su cerebro, por esa  razón prohibieron nuestros sabios mirar el rostro del  malvado. Si así lo hiciera sentirá que su mente está llena de pensamientos incorrectos y se sorprenderá, ya que no sabrá como se infiltraron pensamientos de orgullos y parecidos. Sencillamente, se contagió del espíritu de limpieza del malvado.

Y  no  te  desesperes  de  su  castigo:

Si verás que un hombre pecó, no pienses que no ha de recibir su castigo, ten fe que HaShem lo hará (Sefer  Hamaor).

Otra explicación: no te desesperes de las desgracias que te atacan, ten fe en HaShem, que te ayudarán en tu aflicción (Rashi).

 MISHNA 8

 8.                   Yehuda hijo de Tabai y Shimon hijo de Shetaj recibieron la tradición de los anteriores.

Yehuda  ben  Tabai decía:  No actúes como consejero, cuando las partes de un juicio están delante de tí, consideralas a ambas como culpables, pero una vez que se hayan retirado de tu presencia, consideralos como inocentes, puesto que aceptaron el fallo.

Yehuda  hijo  de  Tabai  y  Shimon  hijo  de  Shetaj, formaron la tercera pareja  y presidieron el Sanhedrín durante el reinado de Ianai y de su esposa  y sucesora la Reina Shlomit.

Shimon hijo de Shetaj era el hermano de la Reina y cuando Ianai mató a los Jajamim (sabios), (ver Kidushin  66:1), su hermana lo escondió, y después de interceder por su vida, volvió a ocupar su puesto en el Sanhedrín, que en su tiempo estaba compuesto por «seduceos», pero inteligentemente supo encontrar el camino para que los fariseos ocupasen su lugar y de esta manera la vida espiritual volvió a sus fuentes  prestinas.

Iehuda hijo de Tabai, quien escapó a Alejandría (Egipto) volvió a Ierushalaim y junto a Shimon hijo de Shetaj presidió el Sanhedrín, los dos pusieron como meta reforzar el sistema legislativo, para que ocupase su lugar dentro del pueblo.  En ésta Mishná Iehuda hijo de Tabai enseña al juez como debe comportarse con los litigantes.

No actúes  como  consejero:  El juez no podrá actuar como los abogados, aconsejando a uno de las partes como contestar

Cuando el juez te diga algo, tu le aconsejarás de esta manera, o cuando el litigante argumente tu le responderás así (Rambam, Maimonides).

Está prohibido al juez, revelar su fallo a una de las partes o decirle:  si quiere ganar el juicio haz esto y lo otro, aunque sepa que es inocente (Rabí Shimon  Duran).

No solo preparar a uno de los litigantes para el juicio está prohibido, sino escuchar sus razones – si no se encuentra la otra parte – deberá escuchar a los dos, a uno en presencia del otro (Sanhedrín 7:2).

No habrá contacto alguno antes del juicio entre el juez y los litigantes, solo así podrá el juez juzgar imparcialmente.

Parece ser que estos consejeros, sobre los cuales habla la «Mishná» eran rápidos en su fallo, sin haber profundizado en el caso y sabido son que al no hacerlo las probabilidades de equivocarse son más grandes.

Hay quienes opinan que Iehuda hijo de Tabai pronunció este pensamiento: «No seas como consejero»  después de haberse equivocado en un juicio cuando dio «pena de muerte» en un caso (Makot 5:2) equivocadamente y Shimon hijo de Shetaj, le reprochó haber vertido sangre inocente, ya que al no profundizar en el caso, se equivocó en su fallo, por esa razón nos previene  «no sea como consejero” (Emet leiakov).

Aunque está prohibido ayudar a unos de los litigantes hay excepciones.  Si vio el juez que una de las partes tiene el caso a su favor pero no posee la capacidad necesaria para exponer sus argumentos, o si lo ve confundido por su enojo e ira al escuchar acusaciones en su contra que no son veraces, podrá el juez ayudarlo en su exposición Shulján Aruj Joshen Mishpat. (Leyes de los jueces  17:9).

Pero como hay peligro que el juez ayude más de la cuenta, viene la Mishná y advierte al juez temeroso de HaShem, para que falle con justicia.

Cuando  las  partes  de  un  juicio  estén  delante de ti considéralas a ambas como culpables.

No inclines tu corazón hacia una de las partes, y pienses que él  es inocente, piensa que los dos son culpables y sus argumentos son falsos, de esa manera, podrás investigarlos a fondo.

Imaginemos que ante nosotros se presentan dos personas uno reconocido como una persona justa, proba y honesta, y otra famosa por sus malos actos.

¿Acaso el juez deberá considerarlos culpables? Como nos exige Iehuda ben Tabai, o dirá el malvado seguro miente, y el justo habla verdad; y por eso lo declararé inocente.

La ley judía, siguiendo el pensamiento de la Mishná declara que las dos partes serán consideradas culpables (Joshen Mishpat  17:l0).

Pero una vez que se hayan retirado de tu presencia considéralos como inocentes, puesto que aceptaron el fallo.

La mayoría de las veces, el que es declarado culpable, sale descontento del fallo, y no deja de insultar al juez – a esta clase de persona el juez no lo considerará inocente, pero aquellos que aceptaron su fallo con amor y cariño, el inocente y el culpable, serán considerados inocentes por igual (Midrash Shmuel).

 

MISHNA 9

 9.                   Shimon  ben  Shetaj  solía decir:  Examina muy cuidadosamente a los testigos, y fíjate muy bien en tus palabras, no sea que los testigos encuentren en ella motivo para dar testimonio falso.

 

Shimon  ben  Shetaj, se preocupa por la legalidad del juicio, por esa razón previene al juez sobre la investigación de los testigos.

Examina  muy  cuidadosamente  a los  testigos:

El juez  tiene que insistir en la investigación de los testigos, porque todo depende de su testimonio (Rabenu Bejaié).  El  juez deberá hacer todo lo posible para aclarar la verdad, por intermedio de una serie ininterrumpida de preguntas para que el testigo no pueda inventar toda clase de mentiras, de esa manera aclarará la verdad (Rabí Shmuel D`Ozeda).

¿Cómo podemos saber si una persona habla verdad?

Si puede repetir una y otra vez un testimonio, sin hacer pausa alguna, con clara fluidez, señal que sus palabras son veraces ya que teniendo limpia su conciencia y poseedor de buenos sentimientos no le faltarán expresiones y pruebas que saldrán de su corazón y sin duda alguna entrarán al corazón.

Por el contrario, si la conciencia no es pura, si de su boca salen mentiras entonces todo parecerá  artificial, programado de antemano sus pausas serán largas, buscará palabras y no las encontrará, ya que sus argumentos nacen en el cerebro y no en el corazón.

En el Sanhedrín (Gran Tribunal) de Ierushalaim los testigos eran interrogados severamente y así leemos en la Mishná.

«Los testigos  son  interrogados  sobre siete cosas: ¿en  qué  período  sabático  (tuvo  lugar  el hecho)? ¿En  qué  año?,  ¿En  qué  mes?,  ¿En  qué  día  del mes?, ¿En  qué  día  de  la  semana?, ¿A  qué  hora?, ¿Y  dónde? (Ocurrió el hecho)?. ¿Reconoces a éste hombre? ¿(Cómo autor del delito)?. ¿Le advertiste (de que lo que iba a hacer era un crimen)?.

Cuando  se  trata de idolatría, dos cuestiones (suplementarias) se les plantea: ¿qué ídolo adoró? ¿Y cómo lo adoró?» (Sanhedrín  46:1).

Fíjate  muy  bien  en  tus  palabras: Cuando interrogas a los testigos.

No   sea  que  los  testigos  encuentren  en  ellas  motivo  para  dar paso  a testimonio falso.

De tus palabras entenderán tus pensamientos, y dirán cosas que no sucedieron para salir inocentes  del  juicio.

 MISHNA 10

 10.                Shemaia y Abtalion recibieron la tradición de los anteriores. Shemaia acostumbraba a decir, ama el trabajo, odia el señorío y no busques intimidad con los que mandan.

 

Shemaia y Abtalion la cuarta pareja, presidieron el Sanhedrín al fin de la época de los Hashmonaim y al comienzo del reinado de Hordus (Herodes). Los dos eran hijos de conversos, descendientes de Sanjeriv.

Abtalion, quien ocupó el cargo de Presidente del Tribunal  recibió su nombre,  Abtalion  significa «padre (ab) de los pequeños porque «Taliá» en idioma arameo significa «pequeño» y él era considerado el padre de los huérfanos, los dos eran considerados grandes eruditos de la Torá.

Shemaia  y  Abtalión  recibieron  la  tradición de los anteriores: de Iehudá  ben Tabai  y  Shimon  Ben Shetaj.

Shemaiá  acostumbraba  a  decir  «Ama el trabajo y, odia el dominio».

El Taná viene a enseñarnos que cuan grande e importante es el trabajo, ya que trae bendición a los seres humanos, aunque no lo necesite para vivir (sí posee bienes y riquezas, habrá de trabajar y se alejará del ocio ya que este lo llevará al aburrimiento y al final caerá en el pecado).

Muchas son las fuentes judías que alaban al trabajo y al trabajador Leemos en la Torá: “a fin de que bendiga el Eterno tu HaShem, en todas las obras que hicieres” (Devarim 14:29) preguntan los sabios  ¿acaso te bendecirá al no trabajar?.

Está  escrito  en  todas  las obras que hicieres, si trabajara será bendecido, si no, no lo será (Tana Debe Eliahu 14).

Dice Rabí Shimon ben Eleazar Adam el primer hombre, no llevó nada a su boca hasta que trabajó, y así dice el versículo:  y lo puso en el jardin de Eden para que lo trabajara y lo cuidara (Bereshit 2:15) y después…  De todo árbol del jardin puedes comer (Idem: 16) (Avot  Derabi Natán 11).

Y  odia  el  señorío.

Aléjate del orgullo y de los honores, no busques dominar a la  gente porque la dirigencia comunitaria entierra a sus dirigentes (Rabí Ovadia de Bartenura), pero con respecto al estudio debes esforzarte para aprender y ampliar tus conocimientos hasta que llegues a ser uno de los grandes de la Torá (Maguen Avot Rabí Shimon Duran).

Y si preguntas por que razón la dirigencia comunitaria acorta los años de vida, la razón es que las discusiones, peleas, intrigas  e intereses pueden llegar a minar la salud de los activistas  comunitarios (Berajot  55:1).

Rabí Moshé Jaim Lutzato  (Ramjal) nació en Padua (Italia) 1.707 y falleció a la edad de 40 años (1.747).  En su libro  «Mesilat Iesharim (La senda de los justos) ve en el odio al señorío,  uno de los cuatro elementos que forman a la modestia y así se expresa en él capitulo 22.

En cuanto al odio por el ejercicio al señorío de la autoridad y el escapar a los honores, la Mishná se pronuncia:  Ama el trabajo y odia al señorío (Avot1: 10) y dijeron también «El que dictamina las leyes con arrogancia, es un tonto, malvado y presuntuoso» (idem 4:9) y agregaron:  todo el que persigue los honores éstos se escapan de él (Eruvin 13) y comentaron sobre el versículo:  No te introduzcas en el pleito con rapidéz (Mishle 25:8), no te apresures tras el señorío, no suceda que no sepas hacer a la  postre – mañana vendrán a hacerte preguntas y no sabrás que contestar (Pesikta Rabati).

Y continúa allí diciendo: Dijo Rabí Menajem en nombre de Rabí Tanjum: todo quel que ejerce la autoridad para satisfacción personal, es considerado como el adúltero que goza del cuerpo de una mujer y también allí dijo Rabí Abahu:  Yo (o sea el Eterno) fui llamado Santo, si tu no posees todas las cualidades que hay en mi, no podrá ejercer autoridad, y así lo demuestran los alumnos de Raban Gamliel, que aún estando necesitados a causa de su pobreza, no quisieron ejercer autoridad.  Es lo que está dicho sobre la unción del Sumo Sacerdote:  ¿Ustedes piensan que les entrego autoridad?

Servidumbre les entrego (Horaiot 7) y así dijeron:  Pobre de la autoridad que entierra a sus poseedores y lo aprendemos de Iosef, que por ostentar la autoridad murió antes que sus hermanos (Pesajim 87).

El autor de la Senda de los justos, llega a la siguiente conclusión:

“En resumen es la autoridad una carga inmensa que pesa sobre los hombros de quienes la cargan pues mientras el hombre exista autonamente, y habita  entre las multitudes, es juzgado solo sobre su propia persona, pero al erigirse como autoridad, ya es juzgado aún por los que se encuentran bajo su mando, pues el debe observar a todos y guiarlos con conocimiento y razón para corregir sus acciones. De lo contrario sus culpas recaerán sobre él como está escrito.

Sus culpas caerán sobre vuestras cabezas (Devarim Raba 1) y dijeron nuestros sabios.  El honor es solo vanidad de vanidades que conduce al hombre a desobedecer a su Creador, descontrolarse y olvidar  sus obligaciones y quien lo reconozca seguramente lo rechazará y odiará, y los elogios que recibirá de sus semejantes serán para él una molestia, pues al ver que la gente exagera en sus alabanzas sobre lo que en verdad no posee se avergonzará y acongojará, pues no sólo le faltan esas virtudes, sino que lo alaban incrementando aún más su vergüenza» –

Cuando el Maguid Rabí Dov Ber de Mezritch supo que lo nombraron dirigente comunitario, rogó a HaShem que le revele cual fue su pecado para recibir tan tremendo castigo.

Y no busques intimidad con los que mandan

No te acerques a los gobernantes, y no trates de ser como ellos – por que al hacerlo perderás tus principios morales, y sucederá que después de utilizar tus servicios te ignorarán y querrán hacerte mal.

Un hombre piadoso y de buenas costumbres tuvo un sueño y vio que un Rey estaba en el paraíso y un sabio en el infierno.  Al preguntar la razón, del  extraño sueño le dijeron que el Rey estaba rodeado de sabios y éstos les transmitieron sus conocimientos y valores, de ellos aprendió y así se comportó.  Pero el sabio frecuentaba a los gobernantes en su mayoría corruptos y con el tiempo formó parte de ellos, por eso el Rey recibió como recompensa el paraíso, y el sabio como castigo el infierno.

 MISHNA 11

 11.                Abtalión solía decir: Sabios sean cuidadosos con nuestras palabras, no sea que os arriesguéis a ser deportados a un lugar en que las aguas (el estudio) sean impuras; los discípulos que os siguieran podrían tomarlas y morir y el divino nombre quedaría profanado.

Sean  cuidadosos  con  vuestras  palabras:

Los sabios deberán ser claros y precisos en sus explicaciones para que los oyentes entiendan sin lugar a dudas el concepto vertido.  Y no dirá el sabio:  Yo explico el tema si entienden bien y si no… que vengan y que me pregunten puede suceder que los alumnos tienen pena, o no estén interesados en preguntar, y al final se irán con una explicación errónea (Rabí Menajem Hameiri).

Pero hay otro punto en el consejo de Abtalión a los sabios:

Si los alumnos no entenderán el concepto enseñado como es debido transmitirán la enseñanza tergiversada en nombre del sabio y de esa manera el nombre del cielo será profanado.

Y así leemos en la Guemara (Berajot  28: 2): Cuando Rabí Iojanan ben Zakai cayó enfermo sus discípulos fueron a visitarle. Al verlos se echó a llorar ¿Cómo? Dijeron,  tú  una luminaria de  Israel que representa la columna derecha del Templo, el yunque más fuerte, ¿por qué lloras?. Les respondió;  si me condujeran ante un rey de carne y sangre que hoy está en vida y mañana habrá muerto, cuyo enojo no puede ser eterno, que al condenarnos a muerte no se trata de una condena absoluta a quien puedo apaciguar con sus palabras y quizás convencer mediante dinero, temblaría y lloraría ante él; mucha mayor razón tengo para llorar cuando voy a ser conducido a presencia del Rey de los Reyes, el Santo bendito sea, que carece de todas esas imperfecciones. Además no sea por cual de los dos caminos seré llevado, por el que conduce al paraíso o por el del infierno, ¿no debo verter lágrimas?

Las palabras de Rabí Iojanan ben Zakai: no sé por cual de los dos caminos seré llevado, piden una pregunta:

Al principio de sus palabras dijo «Voy a ser conducido al Rey de los Reyes”, entonces ¿por qué, pregunto  no sé por cual de los dos caminos seré llevado?

Explica Rabí  Reuben Katz en su libro Dudae Reuben Parasha Ahazinu.

Según las enseñanzas del Rabí, y las consecuencias que serán reconocidas en el comportamiento de sus discípulos para bien o para mal, así será juzgado el Rabí.

En el tiempo de Rabí Iojanan hubo grandes discusiones sobre la política a seguir sobre Religión y Gobierno Rabí Iojanan sostuvo su posición y de acorde a ella programó las bases que fortalecieron al pueblo y a la Torá.

Pero su preocupación era grande con respecto a la generación de continuidad, ya que no estaba seguro sobre la actitud que tomarían y con seguridad proclamarían que sus actos son acordes a los conceptos e indicaciones vertidos por su Rabí.

Si los alumnos se equivocan después de su muerte y declaran que todo lo hecho por ellos, tienen como base las enseñanzas recibidas – el único culpable es el Rabí, ya que erróneamente entendieron sus enseñanzas.

Llegamos a la conclusión que, según Rabí Iojanan la cuenta de los humanos no se termina con la muerte, ya que después de ella consideraron  suyos los pecados cometidos por sus alumnos.

Por esa razón tanto temió Rabí Iojanan antes de su muerte y por eso lloró  Su corazón dudaba ya que no estaba seguro del camino que tomarían sus alumnos.

No sea que os arriesguéis a ser deportados:

Ya que con vuestras enseñanzas confusas condujeron a los alumnos a la negación de la Torá, y serán castigados con el destierro a un lugar de aguas malas, donde reinan ideas equivocadas y los alumnos caerán en pensamientos y concepciones lejanas a la Torá.

Y morirán: En su pecado, o morirán espiritualmente, alejándose de su pueblo y su fe,  y el divino nombre quedaría profanado. Como sucedió con los alumnos de Antigonos de Sojo, Tzadok y Baitos.  Antigonos les enseñó:  No seais como servidores que sirven a su maestro pensando en su recompensa, más bien sed como servidores que sirven a su amo sin pensar en la recompensa (Ver 1:3).

El maestro no quiso decir que HaShem no recompensará a los que observan sus ordenanzas, sino enfatizó que hay que servir al Eterno por amor sin pensar en la recompensa, pero como lo expresó claramente, entendieron que según el Rabí, no existe ninguna recompensa en este mundo, y en el mundo venidero. Por esa razón abandonaron al Rabí y fundaron dos sectas que al final se alejaron de nuestra fe.

La moraleja  es clara,  el mensaje de los  Rabinos  y maestro debe ser claro y preciso (Rabí Nathan, 5).

 MISHNA 12

12.                Hilel y Shamay recibieron la tradición de sus antecesores.  Hilel solía decir:  Trata de ser como los discipulos de Aharon; quienes amaban la paz y la buscaban, amaban a las gentes y las acercaban al estudio de la Ley.

12.

Hilel y Shamay la última pareja, presidieron el Sanhedrín en el reinado del rey Herodes (Hordus), cien años antes de la destrucción del templo.  Hilel era el Presidente y Shamay el Jefe del Tribunal. Hilel descendía del Rey David    nacido en Babilonia.

Hilel y Shamay recibieron la tradición de  sus  antecesores: de Shemaia  y  Abtalión.

Hilel  solía  decir: Trata de ser como los discipulos de Aharon; y aprende de sus cualidades.

Quienes  amaban  la  paz: Así leemos en Avot de Rabí Nathan 12: Dos personas se pelearon, se apersonó Aharon a uno de ellos y le dijo: ¡Hijo! Sabes, tu amigo está muy dolorido y apenado por haberse disgustado contigo: y de mí, como podré ver nuevamente a mi amigo!, me avergüenzo por hablarle enojado injustamente, y no lo abandonaba hasta haberle sacado su ira y su enojo.  Lo mismo hacía con la otra parte de la discordia, y lo mismo le decía, y al encontrarse los dos, se abrazaban y besaban sin rencor alguno.

Buscaban la paz. Hay que hacer lo imposible para hacer las paces entre el hombre y su prójimo como cita el versículo: busca la paz y síguela (Tehilim 34:15) busca la paz en tu lugar, y síguela en otro, hasta encontrarla.

¿Cuál fue la virtud principal de Aharon, el «Gran Sacerdote» que por su mérito llegó a ser considerado «amante y seguidor de la paz?”.

El Rabino Benzion Bruk, en su obra (Egione Musar -192) explica:

El que ve a dos personas pelearse entre ellos, por honores, dinero y parecido, si es un seguidor de la paz debe explicarles que no vale la pena pelear por esas causas.

Si es por dinero, les dirá por ejemplo «Nadie toca lo que no le pertenece, o no hay ninguna ganancia en el daño que realizan las criaturas humanas» (Jobat Haleb Avot) o todo está en manos de HaShem, estos argumentos tienen como fin acrecentar entre los litigantes el ir-at  shamaim, temor a HaShem y hacerles saber que esta  riña  fue una de las pruebas.

Pero, pregunta el Rabino, ¿quien es la persona adecuada para pronunciar  estas palabras? Si lo dice un individuo reconocido en la comunidad como seguidor de honores y dinero, seguro que sus palabras no serán tomadas en cuenta ya que primero debería retractarse de su mala conducta, eso le dirán los mismos participantes de la riña.  Pero si el que les habla es un hombre honesto e integro, conocido en la comunidad como persona modesta y de buenas costumbres, que no corre tras los bienes materiales  hay una buena probabilidad que sus palabras sea escuchada. Y volvamos ahora a Aharon el gran Sacerdote ¿qué clase de persona era? sus actos lo atestiguan:   Se  alegró  por la grandeza de su hermano Moshé, como cita la Torá:  Y te verá,  y se alegrará en su corazón, por esa razón ameritó el título «amante y seguidor de la paz».

Amaban  a  las  gentes  y  las acercaban  al  estudio  de  la  Torá:

Al amar a la gente, tratarlas con respeto y simpatía las acercaban al estudio de la Torá:

Y  así  nos  relata  el  Talmud: He aquí la historia de un pagano que pasó junto a una Academia y oyó recitar a un maestro lo siguiente: estos son los vestidos que harán: el pectoral y el efod.  Preguntó: para quien eran dichos vestidos, y le contestaron que eran para el Sumo Sacerdote Entonces dijo: quiero convertirme al Judaísmo para poder ser Sumo Sacerdote.

Se presentó ante Shamay y le dijo: admíteme como neófito a fin de que pueda ser nombrado Sumo Sacerdote. Pero Shamay le rechazó con su vara. Entonces se presentó a Hilel, quien le convirtió y le dijo: ¿puede alguien llegar a rey sin conocer las leyes y las normas de gobierno?  Ve y estudia las reglas y leyes de gobierno.  Y el pagano fue y las leyó.  Pero cuando llegó al pasaje: el extraño que se acercare (al Tabernáculo), morirá, preguntó a quien se refería ese versículo.  Incluso al rey David, le contestaron.  Y entonces el pagano se lo aplicó a sí mismo:  si esto se refiere a todos los judíos, llamados hijos del Señor, quien por amor hacia ellos les llamó.  Israel es mi hijo, mi primogénito  y también está escrito: el extraño que se acercare (al Tabernáculo), morirá, con mucho mayor motivo se refiere a un indigno prosélito, que viene de cualquier parte con su bastón de caminante y su talega.

Entonces se presentó Shamay y le dijo: ¿acaso  puedo llegar a Sumo Sacerdote? ¿No está escrito en la Ley: el extraño que se acercare morirá? acto seguido se fue a ver a Hilel y le dijo: Hilel, paciente, ojalá vengan bendiciones sobre ti, que me pusiste bajo las alas de la Providencia.  (Shabat  31a.).

Hilel nos dejó una gran enseñanza, debemos acercar a la gente, al estudio de la Torá, y solo lo haremos si amamos a la gente, porque si la persona es mala, se convierte en un peligro, para todos aquellos que lo rodean, ya que el amor es más fuerte que el desamor, y solo por su intermedio podrá el Tzadik, el justo, atraer a la gente y encender la luz de la Torá dentro de la oscuridad que los envuelve.

MISHNA 13

13.                El mismo decía, el que busca honores pierde su fama, el que no aumenta sus conocimientos, disminuye sus estudios, el que rehúsa la instrucción, merece la muerte, el que abusa de su puesto no dura en él.

El  que  busca  honores,  pierde  su  fama

Aquel que quiere enaltecer su nombre, ser nombrado dirigente, ocupar siempre el primer puesto – su final   será  vergüenza,  fracaso  y  perdición ( Rabenu  Iona)

Encontramos varios ejemplos ilustrativos en el Tanaj (Biblia). Koraj quien era una de las personalidades más importantes de la Congregación, se rebeló contra Moshé  para  ocupar  su  lugar; fue castigado y la tierra lo tragó junto a sus amigos  (Bamidbar 16)  Abshalom, hijo del rey David, amado por todos, se rebeló contra su padre para ocupar su lugar en el Reino murió   trágicamente  colgado de   sus  pelos  sobre  un  árbol  (Shmuel 2  c:18).

El que no aumenta sus conocimientos  disminuye  sus  estudios

Siempre deberá seguir estudiando, porque es imposible que  se quede en un mismo lugar, al no ascender, descenderá  (Rabí Jaim de Volozin).

Elisha ben Abuia solía decir, una persona puede estudiar durante veinte años y olvidar lo estudiado en dos años (Avot de Rabí Nathan  24).

 El  que  rehúsa  la  instrucción  merece  la  muerte. El que no estudia Torá, no es digno de vivir, porque no quiere conocer su rol en la vida (Rabí Shimshon Refael Hirsh) claro está, que la falta de conocimiento lo llevará al pecado y recibirá castigo.

Rabí Iehuda dijo en nombre de Shmuel. Es prohibitivo salir de Babilonia hacia otros países, porque en Babilonia hay grandes e importantes casas de estudios y aquel que habita en una ciudad donde hay Torá seguramente se verá influenciado por el ambiente, estudiará y observará los mitzvot (preceptos) pero aquel que habitara lejos de centros de estudios de la Torá se olvidará lo por él estudiado y a la postre se alejará del judaísmo. Sucedió que un individuo abandonó «Pumbedita». (Centro de estudios) y pasó a vivir en una población con el nombre de «Be Yobi»  cuando Rabí Iosef supo lo excomulgó. (Tratado de Ketubot 101  y  Rashi).

            El  que  abusa  de  su  puesto,  no  dura  en  él

El  que  usa  la «corona de la Torá»  para su propio interés, morirá  (Rabenu  Iona).

Dijeron  nuestros  Sabios:   Desollad  una  res  en la plaza del mercado con tal de ganar tu sustento, y no digas:  Soy sacerdote, soy un gran hombre, y éste trabajo está por debajo de mi dignidad (Pesajim 113:b).

Aunque debemos honrar a los eruditos de la Torá, éstos no lo exigieron.  Maimonides explica que un sabio de la Torá deberá ser servido solamente por sus alumnos.

 

MISHNA 14

14.                Él  solía decir: Si yo no estoy para mí,  ¿quién estará  para  mí?  Y aunque esté para mí,  ¿qué soy?,  y sino ahora,  ¿cuándo?.

Hilel nos enseña tres cosas importantes:

1.        La superación del ser humano depende solamente de los esfuerzos que invierte en favor de su propio » yo «

2.        La preocupación constante a favor de su persona sin pensar  en el prójimo, anula la importancia de sus propios logros.

3.        El hombre no es propietario del tiempo, ya que no sabe lo que le sucederá en el próximo minuto, por esa razón al no hacer nada positivo, pierde su tiempo.

Si  yo  no  estoy  para  mí,  ¿quién  estará  para  mí?

Si yo no me preocupare por educar mis instintos, y  perfeccionar mis virtudes, ¿quién lo hará por mí? (Rabí Menajem Hameiri).

Padres y maestros pueden dirigir y aconsejar a los seres humanos, pero al final la elección es del individuo mismo. Muchas veces vemos que de buenas familias salen hijos descarriados, aunque, hay casos en que vemos que de padres malos salen hijos rectos y honestos.

Los padres de Abraham el patriarca, eran politeístas  pero el se elevó  y llegó a conocer al Creador  Dijo Rabí Shimon bar Iojai:  Abraham, su padre no le enseñó y maestro no tuvo (Midrash Raba 61).

Explica Rabí Iona de Gerondi en su obra, «ShaareTeshuvá»:

Si la persona misma no reacciona, ¿qué ayuda le darán las palabras de reproche?  Porque a pesar de que al escucharlas entran en su corazón el Ietzer, incitador hará que se olvide de ellas.

Se acercó un alumno a su Rabí, y le dijo si tuviera la fuerza intelectual del  gaón de Vilna, el corazón de Rabí Israel Baal – Shem Tov, y las buenas maneras que usted posee, podría verdaderamente servir al Creador

Le contestó el Rabí:

Tu con tu intelecto, con tu corazón y tus buenas maneras serás tú mismo y podrás servir al Eterno como se debe hacer

 A pesar de las dificultades que se interponen en el camino debemos hacer todos los esfuerzos y al hacerlo el Creador  abrirá nuevos caminos y presentará ante nosotros la solución a nuestros problemas.

Y  aunque  esté  para mí,  ¿qué  soy?

No basta que una persona se ocupe de sí mismo, y se encamine por la buena senda, después de lograr solucionar su situación, deberá encaminar a sus amigos, por la senda que ya está encaminado (Midrash  Shmuel).

Abraham, nuestro patriarca, sobre el cual atestigua la Torá: “Porque lo conocí, para que encomiende a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del Eterno para hacer rectitud y justicia…” (Breshit 18:19) se preocupó en educar también de Lot  su  sobrino:

Y vinieron los dos ángeles a Sedom…  y vio Lot y corrió hacia ellos (Idem 19:1).  De la casa de Abraham aprendió a recibir a los huéspedes (Rashi), también a muchos otros enseñó Abraham el camino del Eterno y las almas que hizo en Jaran (Idem 12:5). Estos son los conversos que convirtieron Abraham y Sará:  (Breshit  Raba  39:21).

Y así dicta Rabí Moshé ben Maimonides en  Leyes  de  Talmud (Torá 1:2)  Tal como es deber de un hombre enseñar a su hijo, lo es enseñar a su nieto… Todo judío sabio tiene como precepto enseñar a todo discípulo.

Y sino ahora; cuándo: No dirá, hoy estoy ocupado en mi trabajo, no tengo tiempo para pensar en enmendar mis malas virtudes y cualidades; ¡mañana me ocuparé!

….  Puede que nunca llegue ese «mañana»  (Rabí Iona de Gerondi).

Si cuando es joven no adquiere buenos hábitos, cuando podrá hacerlo, en la vejez le será difícil cambiar su manera de ser, porque ya no tiene fuerzas para hacerlo (Sefer Hamaor, Rambam).

MISHNA 15

 15.                Shamay decía: haz del estudio un hábito constante, habla poco y haz mucho, y acoge a todas las personas con cara sonriente.

15.

Shamay a diferencia de Hilel era muy exigente y severo y así nos relata la Guemara.  Un pagano se presentó a Shamay y le dijo:  me convertiré (al judaismo) si eres capaz de enseñarme toda la Torá, la Torá entera mientras que pueda sostenerme sobre un solo pie. Shamay lo rechazó con la vara que tenía en la mano (Tratado de Shabat  31:1)  y dijeron los sabios:  Siempre haz de tratar de ser humilde como Hilel  y no severo como Shamay, pero hay que aclarar un punto muy importante la severidad de Shamay no era consecuencia de malos sentimientos, sino por su sentimiento de honor hacia la Torá.  Su conducta exigente y severa era dirigida a aquellos que ofendieron la sagrada Torá, aunque en esencia tenía muy buenos sentimientos como lo atestigua la Mishná.

Haz  del  estudio  un hábito  constante.

El estudio tiene su valor y da frutos, cuando es constante si estudia una sola vez o esporádicamente no recibirá beneficio alguno, por esa razón Shamay echó al pagano que quería estudiar toda la Torá en una sola vez y sosteniéndose en un solo pie.  Hay que estudiar Torá  constantemente día tras día, leemos en el (Tratado de Eruvin 21:2):  ¿En quien encuentras enseñanzas de Torá? – En aquel que madruga y anochece  en la casa de estudios.

En este tema no habrá diferencia alguna entre Hilel y Shamay. Hilel sabía que el estudio de la Torá debe ser fijo y ordenado la diferencia  entre los dos tanaítas residía en la metodología – Hilel con sus suaves maneras y forma sosegada de hablar atraía a la gente al estudio y Shamay se enojaba con aquellos que despreciaban el honor de la Torá y de los sabios, y fue por esa razón que apartó al pagano.

¿Qué significa «haz del estudio un hábito constante?”

¿Acaso estudiar mucho?, Shamay no nos aconseja aumentar el ritmo del estudio sino que nos indica que el hábito constante esté con  la Torá y lo que representa y no en las cosas mundanas.

Shamay nos insta a vivir constantemente en el mundo de la Torá, en el mundo del Supremo Hacedor de todas nuestras acciones y movimientos han de ser según la Torá y sus principios ya que si existe la posibilidad que haya otro entorno en el cual pueda encontrar descanso y felicidad que no sea  Torá, no se cuadrará con la indicación de la Mishná y de nada le valdrá el estudio y la observancia de los preceptos.

En conclusión nuestra vida espiritual y material será guiada por el espíritu de la Torá.

Dí  poco  y  haz  mucho

Leemos en el (Tratado de Baba-Metziá 87:4)   Los hombres justos prometen poco, y hacen mucho, como Abraham nuestro patriarca, prometió alimentar a los huéspedes con solo pan y les trajo manteca y leche, carne de ternera  y tres medidas de harina de sémola.

Los malvados prometen mucho y no hacen ni siquiera poco.  ¿Cómo sabemos? Por Efron que le prometió darle la parcela para enterrar  a Sará gratuitamente y al final exigió cuatrocientos siclos de platas.

Hemos  tratar de hacer el bien sin hablar en demasía, el justo hablará solamente para que la gente se prepare para lo que habrá de hacer.

Los malvados hablan demasiado porque en realidad no está  en sus programas realizar nada.

Y acoge a  todas  las  personas  con  cara  sonriente:

Acoge a  todas las personas con cara sonriente, no solamente a las personas importantes y honorables (Rambam, comentario sobre Avot 3:12).

Cuando recibas huéspedes en tu casa, no les muestres un rostro triste y severo, (Rabí Ovadia de Bartenura).

Preguntaron a un Rabí, ¿por qué se sonríe cuando habla por teléfono?, ¿Acaso su interlocutor ve su sonrisa?.

Aunque no ve mi sonrisa, la escucha, ya la sonrisa se siente en el tono de la voz.

 

 MISHNA 16

 16.                Rabí Gamliel solía decir: Elígete un maestro y sal de las dudas, y no des a menudo el diezmo por aproximación.

Elígete un Rabino y sal de las dudas

Haz de elegirte un Rabino, para que le preguntes sobre cualquier ley y costumbre que no te es clara, ya que no podrás basarte en tus conocimientos y más en tu entendimiento, porque te puedes equivocar, pecará y harás que otros se equivoquen.

No digas:  me parece que así es la ley – abre el libro indicado y aconséjate con un Rabino (según Rambam, Hameiri y Shmuel Ozeda)

Rab  Huna cuando tenía que juzgar un caso reunía diez eruditos de la Torá y consultaba con ellos – decía –    si  se  equivocaran en el juicio el castigo se dividiría entre muchos  (Tratado de Sanhedrín 7:2)

Según la Guemara está prohibido vivir en una ciudad donde no existe un Tribunal Rabínico. Cada  comunidad se preocupaba por nombrar un Rabino y si sucedía y fallecía el dirigente espiritual buscaban reemplazarlo inmediatamente.

Y no des a menudo el diezmo por aproximación:

Según la Torá toda persona debe dar un diezmo de su cosecha a los miembros de la Tribu de Levy. Raban Gamliel nos previene de no hacerlo por aproximación, sino  con exactitud. Porque podría suceder que dé menos,  la razón es de evitarnos caer en la duda, porque la Torá nos ha enseñado cual es la medida exacta del diezmo.

Si diezma una cantidad menor, las frutas no  estarán  diezmadas como la Torá lo  ordena.

¿Y si da más? los frutos estarán bien, pero el diezmo no será el ordenado por HaShem ya que Él ordenó dar la décima parte (Ver Erubin 40: 1).

Pero hemos de saber que el diezmo conserva los bienes y riquezas que poseemos, pero sí una persona quiere enriquecerse bien hará en dar el veinte por ciento.

Hay entre los Rabinos que preguntan, que relación hay entre las dos partes de la Mishná:  la primera elígete un Rabino y sal de las dudas y la segunda:  no des a menudo el diezmo por aproximación.

Rabí Menajem Hameiri explica que Raban Gamliel habló sobre el mismo tema: ninguna persona juzgará aproximadamente sino que examinará cada casa a la luz de las fuentes sagradas o consultará con otras personas conocedoras de la Ley.

Un ejemplo: Cuando Moshé, nuestro Maestro tenía duda sobre el acto que realizó el leñador en sábado no adivinó el fallo sino que preguntó a HaShem:  como cita el Versículo: «Y Moshé presentó la causa de ellas delante del Señor» (Bamidbar  27: 5).

MISHNA 17

17.                Su hijo Simón decía:  Toda mi vida la pasé entre sabios, y nada hallé mejor para el cuerpo que el silencio.  Lo principal no es la teoría, sino la práctica.

Todo aquel que multiplica sus palabras, introduce el pecado.

Shimon, hijo de Raban Shimon ben Gamliel, el anciano, presidió el Sanhedrín, en el tiempo de la destrucción del Segundo Templo – Cuando pronunció esta Mishná todavía no fue nombrado, por esa razón no le agregaron el título de Raban (Tosafot Iom – Tov) – Hay entre los Rabinos que opinan que fue muerto por los celotes porque poseía ideas pacifistas, y trataba de lograr la paz con los romanos.

En nuestra Mishná, nos enseña la importancia del  «silencio».

Shimon, su hijo – hijo de Raban Gamliel.

Solía decir:  Toda mi vida la pasé entre sabios y nada hallé mejor para el cuerpo que el silencio.

Toda mi vida estudié la conducta de los sabios y encontré que la cualidad más especial entre todas es la del silencio.

Dijo  Bar Kapará:  Si  el  silencio  es  bueno  para  los sabios, cuanto más lo será para el necio (Pesajim  99: 2).

Y el Rey Salomón dice:  Aún el necio, cuando calla es tenido por sabio (Mishle  17:28) – y por el contrario aquel que habla en demasía con la gente, y contesta sin pensar dos veces aunque sea sabio, será considerado un necio (Rashi), y nos aconseja el Rey sabio:  «El que guarda su boca y su lengua, guarda su alma de angustias (Idem 21:23).

En el Tanaj (Biblia) encontramos varios ejemplos:

Iosef, cuantas penurias pasó por hablar demás y no solo él, también su padre y hermanos sufrieron si no hubiese  contado sus sueños a sus hermanos, puede y no hubiese sido vendido como esclavo y… que le pasó a Sansón (Shimshon) ¿qué reveló su secreto a Dalila?

Este pensamiento a favor del silencio, es citado por Rabí Moshé ben Maimón en su obra «Mishné Torá” en (Ideas Éticas, capítulo 2: 4).

4.  Es bueno que el hombre tienda siempre a callar, y que no hable sino de temas de sabiduría o de cuestiones que le son necesarias para la vida corporal.  De Rav, discípulo de nuestro santo maestro Rabí Yehuda Hanasí, se decía que en toda su vida no habló de cuestiones ociosas, pese a que estas últimas constituyen la conversación de la mayoría de los hombres.

Incluso de las necesidades corporales es mejor no hablar demasiado.  En esta materia, los sabios nos han ordenado:  «No he encontrado cosa mejor para el cuerpo que el silencio» (Avot I, 17).  Igualmente, también en el estudio de la Torá y de la sabiduría conviene que las palabras sean pocas, pero de mucho significado; de ahí que los sabios hayan ordenado:  «Siempre ha de enseñarse a los discípulos el camino breve»  (Pesajim III, b).  Si en cambio las palabras son muchas y el significado escaso, se trata de necedad, y acerca de ella está escrito: «El sueño viene con mucho contenido, y la voz del necio, con muchas palabras»  (Eclesiastés V, 2).

En otras palabras si estudia Torá, utilizando su boca, denominado por los sabios la labor bucal (Sanhedrín 99: 2) ya que solo por su intermedio se adquiere la sabiduría, como explicaron los sabios.  Porque  vida   sana aquellos que las hallan y sanidad a toda su  carne  (Idem 4: 22)  que las hablan, después de haber salido las palabras de la boca y a pesar de ello el estudioso de la Torá debe ser muy precavido con sus palabras.

El silencio es la mejor medicina para el cuerpo  afina el cerebro y purifica el intelecto.

Lo principal no es la teoría, sino la práctica

La meta del estudio es el cumplimiento.  La Torá  no es un ejercicio intelectual a nivel académico.  «Aquel que fija su atención en la teoría y no en la práctica mejor haría callarse en vez de teorizar (Rabí Ovadia de Bartenura) y así leemos en la Guemara.

En cierta ocasión, Rabí Tarfón y los ancianos estaban en el piso superior de la casa de Nitsa, en Lidda.  Se suscitó la (siguiente) cuestión:  qué es superior, ¿el estudio o la práctica? Rabí Tarfón dijo: la práctica es superior, mientras que Rabí Akivá  sostuvo que el estudio era superior los demás Rabinos compartieron la opinión de Rabí Akivá y dijeron:  el estudio es superior, ya que conduce a la práctica.  (Kidushín  40b.)

Y también dijeron: Todo el que dice, tengo solo Torá (estudio, conocimientos), ni eso tiene (Iebamot 109-2)

Sobre la importancia de poner en práctica el estudio nos relata  la Guemara sobre «La caridad de Beniamin el justo»

De Beniamin el justo, que era guardián del cepillo de los pobres, se cuenta que en una época de hambre se le acercó una mujer pidiéndole que le diera de comer  ¡Por el servicio del Templo!, exclamó: nada queda en el cepillo.  Pero la mujer insistió: Rabí, si no me alimentas a mí y a mis siete hijos, nos moriremos de hambre.  Entonces él la socorrió de su propio peculio.

Al cabo de cierto tiempo, cayó enfermo y estuvo a las puertas de la muerte.  Los ángeles intercedieron ante el Santo bendito sea diciendo: Señor del mundo, dijiste de quien salvara una sola alma de Israel es como si hubiera salvado la vida de todas. ¿Acaso Benjamín el justo, que salvó a una mujer y a sus siete hijos, habrá de morir tan pronto?  Inmediatamente, la sentencia de muerte que había sido dictada, fue revocada, y se le añadieron veintidós años  a su vida. (Baba Batra 11a.)

Todo aquel que multiplica sus palabras, introduce el pecado

Todo aquel que habla en demasía, sin hacer nada, hace pecar a los demás.

Si le hacen una pregunta y esperan contestación para aplicarla, no multiplique sus palabras, piense, analice la situación y después conteste en forma clara y concisa de lo contrario lo confundirá y pecará  (Rabí  Iona  de  Geronde)

Algo para recordar:

El ser humano posee dos orejas y una boca  ¡para qué escuche bien y hable poco!! (Magen Avot – Rabí Shimon Duran).

MISHNA 18

18.                Raban Shimon ben Gamliel  decía:  Gracias a tres cosas el mundo se mantiene:  Gracias a la justicia, a la verdad y a la paz según está escrito: “verdad y juicio recto juzgarán en vuestras puertas” ( Zejaria 8: 16).

Raban Shimon ben Gamliel,  nieto de Rabí Shimon es recordado en la Mishná anterior hijo  de Raban Gamliel, el segundo (de Yavne) y padre de Rabí Iehuda Hanasí (el príncipe) que presidió el Sanhedrín después de la rebelión de Bar Kojba. En la época de la rebelión y las persecuciones se escapó a Babilonia y cuando volvió la paz a Israel retornó y fue nombrado sucesor de sus ancestros, residió en Usha,  Galilea.

En la segunda Mishná de éste capítulo estudiamos «El mundo está fundado en tres cosas:  La Torá, el culto y la caridad y de nuestra Mishná aprendemos que el mundo se mantiene gracias a tres cosas:  la  verdad, la justicia y la paz. ¿Estamos acaso ante una discusión entre sabios?

La diferencia de ideas reside en la palabra  mundo, la cual tiene dos significados, universo y la sociedad humana.

En la primera Mishná estudiamos la razón de la creación del mundo, si va a existir Torá, el culto y la caridad, el mundo seguirá su curso, si no desaparecerá.

Raban Shimon ben Gamliel se refiere a la existencia social del mundo, los factores que asegurarán su existencia por eso se expresa «haolam omed«, el mundo se mantiene gracias a la verdad, la justicia y la paz, sin estos indicadores la sociedad humana no podrá funcionar – y el mundo será destruido.

A la justicia: La ley deberá defender a los justos, culpar a los malvados y evitar que nadie dañe a su prójimo y así fallan nuestros sabios.  Todo juez que juzga con imparcialidad aunque sea una sola hora, la Torá lo reconoce como un colaborador del Bendito sea Su nombre en la creación del mundo  (Shabat  10: 1).

A la verdad: Que no se mientan unos a otros y en el Talmud: Jerusalem fue destruida porque desaparecieron los hombres de verdad – hombres honestos que hablaban solo verdad (Shabat  119: 2)

La verdad no es un valor importante por sí mismo, sino es la base y el principio en el cual se apoyan la justicia y la paz – donde no hay verdad – no hay justicia y no puede haber paz.

La paz: Entre los pueblos y entre el hombre y su prójimo y si no hay paz, no hay nada, leemos en la Torá:  Yo daré paz en la tierra (Vaikra 26:6) a lo que Rashí (Rabí Shlomo Itzjaki) explica: Podeis decir: hay comida, hay bebida (y con eso es suficiente); pero si no hay paz, no hay nada. Por eso dice después:  daré paz en la tierra.  De esto aprendemos que la paz tiene el mismo valor que todos los otros bienes juntos.  Por eso dice – Haz paz y crea todo.

Y otro ejemplo bíblico: la generación de la dispersión (Torre de Babel) preguntan los sabios del Midrash:  ¿El pecado de quien era mayor?.  ¿El de la generación del diluvio o el de la generación de la dispersión?.  Los primeros no atacaron directamente a HaShem, los segundos si lo hicieron, aquellos fueron arrasados y éstos  por los tanto no deben perderse.  Pero ocurre que la generación del diluvio eran ladrones y constantemente se peleaban entre sí como está escrito: Tenían una sola lengua. De esto aprendemos cuan odiada es la disputa y…  cuan importante es la paz (Midrash Raba, Breshit 11:9 – Rashi).

El ideal del judaísmo es lograr la paz universal, como lo profetiza Isheiau  “y acontecerá que en los postreros días el monte de la Casa del Señor será establecido como cabeza de los demás montes y será ensalzado sobre los collados y afluirán a él todas las naciones… y él juzgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos y ellos romperán sus espadas para hacer de ellas azadones”.

Podríamos preguntar si la paz es un valor absoluto al cual deberíamos llegar por todos los medios  o hay razones que nos impedirán hacer la paz.

Raban Gamliel en nuestra Mishná parece indicarnos la solución, leemos en la Mishná que el mundo se mantiene gracias a la justicia, la verdad y la paz; la paz es recordada en  tercer lugar; la preceden la justicia y la verdad; el Rabí nos enseña que si la verdad puede existir con la paz, deberemos lograrla; pero si hay una posibilidad de que al hacer las paces debilitaremos la verdad, en nuestro caso la Fe en HaShem  la Torá y sus principios, entonces, no haremos las paces, porque la verdad revelada en la Torá está antes que la paz.

Y así nos enseña el Tana.

Gracias a tres cosas el mundo se mantiene solamente si podemos cumplir las tres cosas juntas, se verán cumplidas la verdad y la justicia al principio y no la paz, por esa razón fue citada de último.

 

Capitulo 2

MISHNA 1

Rabí dice: ¿Cuál es el camino recto que debe elegir el hombre?. Todo aquel que es honorable seguir y que le proporciona consideración de parte de los hombres.Observa tanto el precepto ligero como el grave, pues desconoces la recompensa.Compara el perjuicio (que puede ocasionar el incumplimiento) de un precepto con la recompensa (por haberlo observado) y la recompensa (que aporta) una trasgresión con el perjuicio (que puede ocasionar) Reflexiona acerca de tres cosas y nunca caerás en manos del pecado Conoce  lo  que  hay  encima  de ti Un  ojo  que  ve,  y  un  oído  que  escucha (Y no olvides)  que  todas  tus  acciones  están  escritas  en el libro.

 

1.                   Rabí Iehuda Hanasí (200), el recopilador de la Mishná hijo de Raban Shimon fue llamado «Rabenu Hakadosh», nuestro santo Rabino por su gran erudición y nobles cualidades y así escribe Rambam (Rabí Moshé ben Maimón) en su prólogo al comentario de las Mishnáiot, y fue (Rabí) único en su generación y en su época como persona que poseía todas las buenas virtudes que le ameritaron recibir el nombre de nuestro santo Rabí sabio que fue comparado con Moshé nuestro maestro, como cita el Talmud.  De los días de Moshé hasta los días de Rabí, no vimos Torá y grandeza en una sola persona como la suya (Gitin 59:1) y era totalmente grandioso en su piedad y humildad, dominaba como ninguno el idioma hebreo.

Vivió en Bet-Shearim, Galilea, donde fundó su Gran Yeshivá (casa de estudios), y residió el Sanhedrín, (Gran Tribunal) que tenía su anterior sede en Usha, pasando despu