Las claves para alcanzar la buena suerte

Siempre creí que la suerte no existe y que en realidad la suerte misma se la crea uno. Mucha gente se queda esperando la gran oportunidad y así desperdicia su […]

Siempre creí que la suerte no existe y que en realidad la suerte misma se la crea uno. Mucha gente se queda esperando la gran oportunidad y así desperdicia su vida como sentados aguardando ganarse la lotería. En cambio en mi opinión, día a día tenemos que estar atentos a las nuevas oportunidades que surjan en nuestro camino ya sea mediante su búsqueda o creación. Ese fue siempre un pensamiento personal y que muchas veces al plantearlo recibía oposición. Hasta que un día llego a mis manos este fantástico libro inspirador y extraordinariamente positivo que mediante una fábula desvela las claves de la Buena Suerte y la prosperidad tanto para la vida como para los negocios, con el cual no sólo confirme mi teoría sino que la enriquecí. Por lo cual a continuación expongo un resumen de este libro de Fernando Trías de Bes Mingot y Álex Rovira Celma.

La buena suerte

Una hermosa tarde de primavera, Víctor, un hombre de 64 años de edad de aspecto elegante e informal fue a sentarse como de costumbre en su banco preferido del mayor parque de la ciudad.
Aquel día no era cualquiera, sino, que otro hombre de la misma edad que Víctor pero de aspecto cansado y abatido hacia lo mismo que Víctor, acercarse aquel banco con la intención de sentarse.
Entre los dos hombres, ocurrió algo raro….los dos notaron que algo les unía a ambos, cuando sucedió lo siguiente:
– Tú eres Víctor? Pregunto el Hombre
– Y tu David? Contesto Víctor.
Resulta que los dos hombres eran amigos íntimos de la infancia, eran vecinos del barrio y además iban a la escuela juntos. Habían pasado alrededor de 54 años sin verse y sus vidas habían cambiado por completo.
Víctor vio en la mirada de David, tristeza, algo inusual en aquellos llamativos ojos azules y por ello, le dijo:
– Viejo amigo, cuéntame cómo te ha ido en esta vida.
David contó a Víctor que cuando el tenia 10 años, se marcharon del barrio porque a su padre le habían dejado una inmensa fortuna por parte de un tío lejano. Gran parte de esa fortuna, fue una empresa textil, que al igual que durante muchos años les había producido mucho beneficios, una vez en manos de David después de la muerte de su padre, dicha empresa empezó a tener serios competidores, David comenzó a perder mucho dinero y esto le llevo a la ruina, haciendo creer a este, que «La Suerte» nunca le había acompañado.
Después de su breve resumen de cómo le había ido la vida, toco el turno de Víctor, cuando David le dijo: Y a ti, cómo te ha ido en la vida? Has tenido suerte?
La vida de Víctor era muy diferente a la de David, su familia había sido muy pobre lo que le hizo comenzar a trabajar a los 10 años lavando coches.
Después trabajo como botones de un hotel y la experiencia le llevo más tarde a trabajar como portero de varios hoteles de lujo hasta que a los 22 años de edad, compró un taller que fabricaba bolsos de piel, con todos los ahorros que disponía más la ayuda de un crédito que pidió al banco.
Víctor explicaba a David como consiguió que su negocio prosperara cada día hasta llegar a tener varias fabricas de este negocio y diversos talleres ya que a lo que más importancia le da Víctor en la vida, era al trabajo diario que era lo que realmente le había llevado al éxito.
David, sin embargo, pensaba que todo era producto de suerte o no suerte, hasta que Víctor le pregunto: Conoces la diferencia de la Suerte y La Buena suerte? La Suerte no depende de uno mismo y La Buena Suerte, solo depende de uno mismo.
Esta diferencia la había aprendido Víctor, gracias a un cuento que le contaba su abuelo sobre la leyenda del Trébol Mágico, y el cual paso a contar a su amigo David.

Primera Regla de la Buena Suerte
La suerte no dura demasiado tiempo, porque no depende de ti. La Buena Suerte la crea uno mismo, por eso dura siempre.

Este cuento comenzaba diciendo:
«Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, un mago llamado Merlín reunió a todos los caballeros del lugar en los jardines del castillo real y les dijo:
– Hace tiempo que muchos de vosotros me pedís un reto. Algunos me habéis sugerido que organice un torneo entre todos los caballeros del reino. Otros habéis pedido que organice un concurso de destreza con la lanza y la espada. Sin embargo, voy a proponeros un reto diferente.
– He sabido que en nuestro reino, en un plazo de siete noches, nacerá el Trébol Mágico, un trébol de 4 hojas que proporciona al que lo posee un poder único: La suerte sin limites.»
A partir de este momento, comienza la interesante andadura tras el Trébol Mágico que nacerá en el Bosque y que finalmente, tan solo, dos de sus caballeros, Nott (caballero de la capa negra) y Sid (caballero de la capa blanca) deciden ir a buscar.

Segunda Regla de la Buena Suerte
Muchos son los que quieren tener Buena Suerte, pero pocos los que deciden ir a por ella.

El Gnomo, Príncipe de la Tierra

El viaje por el reino hasta el Bosque Encantado era largo, y les llevó dos días. Así pues, disponían sólo de cinco jornadas para hallar el lugar donde nacería el Trébol Mágico. No había tiempo que perder.
Muy temprano, Nott, decidido a encontrar el trébol, pensó: El Trébol Mágico nacerá en el suelo. ¿Quién es el que mejor conoce cada palmo de tierra del Bosque Encantado? Muy fácil: el Príncipe de la Tierra. Es decir, el Gnomo. El Gnomo vive bajo el suelo y ha construido pasillos y corredores subterráneos por cada uno de los rincones del Bosque Encantado. ¡Él me dirá dónde nacerá el Trébol Mágico de cuatro hojas.
Así pues, Nott, el caballero con caballo negro y negra capa, preguntó dónde podía hallar al Gnomo a todos los extraños seres que encontró por su camino, hasta que finalmente dio con él.
¡Sencillamente, los tréboles no crecen en este bosque porque no pueden! Así que déjame en paz.

Sid, el caballero de la capa blanca, tuvo en la mañana de la tercera jornada exactamente la misma idea que Nott. Él también sabía que el Gnomo era el más indicado para averiguar en qué lugar brotaría el Trébol Mágico— ¿Eres tú el Gnomo del Bosque Encantado, al que llaman el Príncipe de la Tierra? —preguntó. Era imposible que en las circunstancias actuales naciera allí ningún trébol.-Porque nunca han salido tréboles en este bosque?-—Es por la tierra. Naturalmente que es por la tierra. Nadie se ha ocupado de renovar nunca esta tierra. Los tréboles necesitan tierra fresca y esponjosa, y la tierra de este bosque nunca ha sido removida ni aireada. Es un suelo duro, apelmazado, ¿cómo quieres que así nazca un solo trébol? Sid fue a buscar un poco de tierra fértil. Por lo menos ya tenía algo.
Se durmió imaginando que el trébol brotaba entre la tierra nueva que había esparcido.

Tercera Regla de la Buena Suerte
Si ahora no tienes Buena Suerte tal vez sea porque las circunstancias son las de siempre. Para que la Buena Suerte llegue, es conveniente crear nuevas circunstancias.

La Dama del Lago

Nott decidió dedicar el día a encontrar a alguien que pudiera desmentir la información que le había dado el Gnomo. Eso pondría de nuevo la suerte en sus manos. Divisó a lo lejos, entre la espesura del bosque, un gran lago. Como tenía sed e imaginaba que su caballo también estaría sediento, decidió acercarse. El lago era muy bello.
— ¿Quién eres? —Era una voz femenina. Era la Dama del Lago. Nott había oído hablar de ella. Pronto se dio cuenta de que de ella podría obtener información importante. Los tréboles necesitan mucha agua. Se quedo pensativo y se fue.
Sid pensó: ¡Ya tengo la tierra, ahora necesito saber cuánta agua necesita. La Dama del Lago era la única que disponía de agua. Le costó un poco encontrarla. —Si me das permiso, abriré un surco en tu orilla para que un arroyo nazca de ti, y lograré así que el agua no se acumule en tu seno. No haré ningún ruido. Sencillamente abriré un surco en la tierra y el agua saldrá de tu lago. De esta forma, no tendrás que preocuparte más por los nenúfares. Podrás dormir siempre que lo desees. La Dama del Lago se quedó pensativa. Después, accedió. E1 agua llegó basta la tierra fresca y fértil. Sid lo había conseguido: había encauzado la tierra y creado un arroyo de agua clara que nunca antes había existido en el Bosque Encantado.

Cuarta Regla de la Buena Suerte
Preparar circunstancias para la Buena Suerte no significa buscar sólo el propio beneficio. Crear circunstancias para que otros también ganen atrae a la Buena Suerte.

La Secuoya, Reina de los Árboles

A la mañana siguiente, Nott, se levantó bastante desanimado. Si hacía caso a la información del Gnomo y de la Dama del Lago, estaba, perdiendo el tiempo, Nott pensó en regresar. Sin embargo, el viaje hasta el Bosque Encantado había sido largo y, ya que estaba ahí, optó por quedarse hasta el séptimo día. Quizá finalmente encontraría a alguien que le dijera dónde encontrar el Trébol Mágico de cuatro hojas. Nott no sabía qué hacer. Vagó por el bosque montado en su caballo sin saber adonde ir. Encontró todo tipo de seres extraños, pero no dio con ningún trébol. De pronto cayó en la cuenta de que no había ido a hablar con la Secuoya, el primer habitante del Bosque Encantado. Ella sabría algo. La Secuoya le dijo que nunca había crecido un trébol de cuatro hojas. Nott se sintió verdaderamente deprimido. Era el tercer habitante del bosque que le decía que no habría suerte para él. Estaba tan obsesionado con tal realidad que no podía ver más allá.
Sid era un caballero y no un experto en jardinería, así que tendría que hablar con alguien sabio que supiera de plantas y árboles. Pero ¿con quién? De pronto se le ocurrió: — ¡Claro! ¡Cómo no! ¡La Secuoya! Es el árbol más sabio del bosque. Ella sabrá cuánto sol necesita un trébol! Fue a preguntarle y al ver que no era un arrogante y desesperado caballero le contesto: Necesita igual cantidad de sol que de sombra. Pero no encontrarás ningún lugar así aquí. Este bosque es todo sombra, como habrás podido observar. Por eso nunca ha nacido aquí un trébol. Ésa es la respuesta a tu pregunta. Hasta pronto. Pero el caballero Sid no se desanimaba fácilmente. — ¡Espera, espera! Sólo una pregunta más, te lo ruego. Tú que eres la Reina de los Árboles, ¿me permites eliminar algunas ramas de alguno de tus árboles? Solamente tienes que eliminar las ramas muertas y las hojas secas. Nunca nadie en este bosque se ha dedicado a despejar las copas de los árboles. Nadie jamás ha podado nuestras ramas. Por eso no hay luz en el bosque, sus habitantes son muy vagos. Siempre dejan sus obligaciones para mañana. Si dedicas un poco de tiempo, obtendrás luz y sombra por igual bajo cualquier árbol. Bastará con que quites las hojas y las ramas muertas. No necesitas mi permiso. Cualquier árbol al que hagas eso estará encantado- Dijo la Secuoya. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy recordó Sid y decidió actuar y no postergar.

Quinta Regla de la Buena Suerte
Si «dejas para mañana» la preparación de las circunstancias, la Buena Suerte quizá nunca llegue. Crear circunstancias requiere dar un primer paso,.. ¡Dalo hoy!

Ston, la Madre de las Piedras

Nott realmente no pensaba que fuera a encontrar ningún trébol, pero tampoco quería volver solo al castillo real, realmente no pensaba que fuera a encontrar ningún trébol, pero tampoco quería volver solo al castillo real de que él no tendría suerte en la vida. Ston se hallaba en la cima del Peñasco de los Peñascos. Una montaña inhóspita toda ella hecha de piedra. La escalada fue dura. Desde arriba veía casi todo el Bosque Encantado.
Pensó que le gustaría encontrar a Sid, para hablar con él y preguntarle si deseaba volver ya al castillo real.
Por su parte, Sid comprobó al levantarse que el trabajo de la noche anterior había dado buenos resultados. Vio un espectáculo muy bello: la niebla se levantaba y daba paso a unos dorados rayos de sol que iluminaban la tierra que puso el primer día en el bosque. Comprobó entonces, para su gran satisfacción, que el sol y la sombra penetraban por igual en cada uno de los palmos de aquella tierra nueva. Se sentía verdaderamente orgulloso. Estaba feliz. Había renovado la tierra, había despejado los árboles para que llegara sol, había humedecido el suelo…Era el último día, así que había que decidir bien en qué emplearlo. Ya que había hecho lo que consideró necesario, lo inteligente era descubrir si faltaba algo por hacer. Como él decía, el vaso estaba medio lleno. Ahora había que saber cómo llenarlo del todo, por si hubiera acertado con el lugar en el que iba a nacer el Trébol Mágico, tal y como había predicho Merlín. Como había pensado la noche anterior, en aquel momento se trataba de descubrir si faltaba algo aparentemente innecesario, pero que fuera imprescindible. Tierra, agua, sol…, pero ¿qué más podía faltar? Así pues, se pasó el sexto día preguntando a todos los seres que fue encontrando por el bosque qué es lo que podía faltarle a la tierra, además de la sombra, el sol y el agua, para que naciera un trébol de cuatro hojas. Pero nadie supo decirle qué era lo que faltaba.
Decidió subir al peñasco, de pronto, una voz le sobresaltó. Salía de…. ¡de la roca que pisaban sus pies! Era Ston, la Madre de las Piedras. Le pregunto sobre los tréboles mágicos y Ston le dijo que donde haya piedras no pueden crecer los tréboles de cuatro hojas. — ¡Claro! ¿Cómo no me había dado cuenta antes? Y se marcho.
Sid no había quitado las piedras de su parcela de tierra!! ¡Qué buena decisión no dejar para el día siguiente la poda de las ramas!, de lo contrario nunca hubiera sabido que había que retirar las piedras…

Sexta Regla de la Buena Suerte
Aun bajo las circunstancias aparentemente necesarias, a veces la Buena Suerte no llega. Busca en los pequeños detalles circunstancias aparentemente innecesarias…, pero ¡imprescindibles!

El encuentro de los caballeros en el bosque

Sid mostró a Nott lo que había estado haciendo los últimos días y Nott lo tomo por loco.
Merlín dijo que podíamos encontrar el Trébol Mágico, pero NO DIJO que NO fuera necesario hacer algo.

Séptima Regla de la Buena Suerte
A los que sólo creen en el azar, crear circunstancias les resulta absurdo. A los que se dedican a crear circunstancias, el azar no les preocupa.

La Bruja y el Búho visitan a Nott

El pacto es muy claro: yo te digo dónde encontrar el Trébol Mágico y tú matas a Merlín. Suerte ilimitada para ti, final de mis problemas de hechicería para mí. Con el final de Merlín, tú accedes al Trébol Mágico y yo elimino a mi principal rival. El Trébol Mágico nacerá mañana… ¡en el jardín del castillo real! No está ni estará nunca en este bosque, dijo la bruja. Todo encaja», pensó Nott.

Octava Regla de la Buena Suerte

Nadie puede vender suerte. La Buena Suerte no se vende. Desconfía de los vendedores de suerte. La Bruja y el Búho visitan a Sid
—El Trébol Mágico nacerá mañana. Pero Merlín te ha mentido. No es un trébol de suerte ilimitada. ¡Es el trébol de la desgracia! Yo misma realicé el conjuro: «El que lo arranque morirá a los tres días». Pero si nadie lo arranca, entonces Merlín morirá al caer la noche. Por eso, os ha engañado a ti y al otro caballero. Para que alguno de los dos muera en su lugar. Merlín precisa que el trébol sea arrancado antes de mañana al anochecer. Vuelve al castillo: Nott ya está en camino. La bruja había sido muy astuta: no dejaba opción a Sid. Si al día siguiente encontraba el Trébol Mágico no sabría qué hacer. Si lo arrancaba, moriría. Pero ¿y si el que tenía razón era Merlín? ¿Y si en realidad era el Trébol de la Buena Suerte? Lo mejor y lo más fácil sería hacer como Nott: abandonar el bosque y no enfrentarse a ese dilema. Pensó durante unos segundos y a continuación le dijo a Morgana: —Bien. Entonces partiré esta misma noche…La bruja sonrió, satisfecha, aunque Sid añadió: —… Pero iré a buscar a Merlín. Le pediré que sea él quien arranque el Trébol Mágico. El hechizo del que me hablas dice que quien lo arranque morirá a los tres días, pero si quien lo arranca es Merlín, entonces él no morirá. El conjuro quedará deshecho, ya que el que debe morir si no se arranca y el que ha de morir si se arranca son la misma persona. Así, Merlín quedará a salvo y después me dará el trébol.
Por último, recordó lo que siempre le había dicho su maestro: «Desconfía del que te propone asuntos en los que se gana mucho de forma fácil y rápida. Des-confía del que te venda suerte».

Novena Regla de la Buena Suerte
Cuando ya hayas creado todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones. Para que la Buena Suerte llegue, confía.

El viento, Señor del Destino y de la Suerte

A la mañana siguiente, Sid se levantó algo inquieto. Se sentó cerca de la tierra que había preparado y esperó. Pasaron las horas, pero nada ocurría. El día fue avanzando, pero seguía sin suceder nada. Sid pensó:-Bueno, en cualquier caso, he vivido apasionadamente estos días en el Bosque Encantado. He hecho lo que he creído que era correcto y necesario-
Pero de pronto ocurrió algo inesperado. El viento, el Señor del Destino y de la Suerte, aquel que en apariencia se mueve al azar, empezó a agitar las hojas de los árboles. Y a continuación comenzaron a llover unas semillas pequeñas, que eran como minúsculas pepitas de oro verde. Eran semillas de tréboles de cuatro hojas, cada semilla era… ¡UN TRÉBOL DE LA SUERTE EN POTENCIA! Y no era una sola… llovían multitud de semillas de tréboles de cuatro hojas. En otras palabras: suerte ilimitada
. Los Tréboles Mágicos nacieron porque tú creaste las condiciones adecuadas para ello. Cualquiera que hubiese hecho lo mismo hubiera creado Buena Suerte. Yo me limité a hacer lo que siempre he hecho. La Buena Suerte que llevo conmigo está siempre ahí. El problema es que casi todo el mundo cree que no es necesario hacer nada. Dijo el señor del viento

Décima Regla de la Buena Suerte

Crear Buena Suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad. Pero la oportunidad no es cuestión de suerte o azar: ¡siempre está ahí!…por tanto:
Crear Buena Suerte únicamente consiste en… ¡crear circunstancias ¡
Merlín dijo a Sid, TÚ DECIDISTE NO CONFIAR EN LA CASUALIDAD PARA ENCONTRAR EL TRÉBOL, Y PREFERISTE CREAR LAS CIRCUNSTANCIAS PARA QUE ÉL VINIERA A TI. —TÚ DECIDISTE SER LA CAUSA DE TU BUENA SUERTE.

El nuevo origen de la Buena Suerte

Dado que crear Buena Suerte es crear circunstancias… la Buena Suerte solamente depende de TI partir de hoy, ¡Tú también puedes crear Buena Suerte!

El reencuentro

No es casualidad que tú y yo nos hayamos encontrado. En estos últimos cuatro años, los peores que he pasado, mi única esperanza era encontrar al único amigo que he tenido: a ti. En los últimos años no hubo un solo día que no buscara tu rostro en cualquier semblante con el que me cruzara. En cada persona que me salía al paso, en cada semáforo, en las terrazas de los bares, en todos los rincones de la ciudad… nunca he dejado de mirar a cada cara, con la esperanza de reconocer la tuya. Eres el único amigo que tengo y que he tenido. He imaginado muchas veces que te encontraba. He visualizado muchas veces nuestro reencuentro, igual que Sid veía crecer su trébol.
A veces, incluso he podido sentir el abrazo que nos dimos hace una hora escasa… jamás dejé de creer que sucedería. Y añadió: —Te he encontrado porque yo quise encontrarte… El cuento de la Buena Suerte ha llegado a mí, porque yo, sin saberlo, lo estaba buscando
El cuento de la Buena Suerte……nunca llega a tus manos por casualidad. Dijo Víctor a David .La suerte la creas tu.

Conclusiones

Crear buena suerte es preparar las circunstancias a la oportunidad.” No podemos negar la existencia del azar, pero recordemos que el azar responde a la suerte y nosotros buscamos la buena suerte. Las oportunidades están ahí, pero debemos aprovecharlas. Lograr algo implica renunciar a otras cosas. Pero debemos luchar por ello aprovechando las oportunidades.
En definitiva, y a modo de resumen, crear buena suerte consiste, únicamente, en crear circunstancias.

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