La última lección de Randy Pausch

Randy Pausch era un doctor y profesor de Informática de la Universidad Carnegie Mellon (CMU) en Pittsburgh (EEUU), fundador de uno de los proyectos más importantes en el mundo de […]

Randy Pausch era un doctor y profesor de Informática de la Universidad Carnegie Mellon (CMU) en Pittsburgh (EEUU), fundador de uno de los proyectos más importantes en el mundo de la pedagogía computacional, el proyecto Alice. Pero, aparte de sus indiscutibles logros profesionales, su reconocimiento proviene de una conferencia que ofreció en la propia Universidad Carnegie Mellon el 18 de septiembre de 2007, en el marco de un ciclo de conferencias en el que se pedía a varios profesores universitarios profundizar en el auténtico sentido de sus vidas, a modo de una hipotética “última conferencia”, respondiendo a la siguiente pregunta: “¿Qué sabiduría impartirías al mundo si supieras que es tu última oportunidad?”.

Lo paradójico de la cuestión es que, tan sólo un mes antes de su conferencia, Pausch recibió el pronóstico de que su cáncer de páncreas, del que había sido diagnosticado un año antes, estaba en fase terminal, y tan sólo le quedaban unos meses de buena salud y unos pocos más de vida. Ya sabía que iba a morir, así que para él esa conferencia era realmente la última. De hecho, comienza la charla mostrando a toda la audiencia las radiografías con los once tumores que poblaban su hígado, mientras decía: “No podemos elegir las cartas que nos tocan, tan sólo podemos decidir cómo jugar con ellas”.

Los 104 minutos de conferencia, titulada “Alcanzando realmente tus sueños de la infancia”, son un compendio de optimismo, ganas de vivir y demostraciones de entereza en los que Pausch nos explica su filosofía de vida y los consejos legados, especialmente dirigidos a sus tres hijos, a los que dedica la charla. Con el tiempo, esta conferencia se ha hecho tremendamente popular, sobre todo tras su muerte, el 25 de julio de 2008 a los 47 años de edad.

Más de un millón de personas han visto el vídeo de la misma en YouTube, el cual ha sido subtitulado en múltiples lenguas, y hasta se ha publicado un libro, La última lección (The last lecture), con la transcripción de las palabras de Pausch, que por supuesto ha sido un best-seller en todo el mundo.

Resumén del video

  1. Tener unos buenos padres: quizá a ti, como a mí, este consejo es para que nosotros lo seamos y podamos corregir  cualquier cosa en la educación de nuestros hijos. Hay que estar alegres, que las riñas –que las habrá porque hay cariño- no se den enfrente de los hijos. Quizá para conseguir ese hogar “luminoso y alegre” habrá que darle importancia a las cosas que realmente la tienen.
  2. Las personas primero: las cosas son para el uso de las personas y no al revés. Quizá no te animes a vaciar una lata de “soda” en tu carro. Pero si sucediera, no pasa nada. Recuerda la cantidad de insignificancias que en ocasiones echan a perder tú día.
  3. Las personas “pueden” madurar, tú puedes hacerlo también. Lo que se requiere es tener paciencia. Me decía un amigo “no puedes hacer que crezca una planta jalándola hacia arriba, la desarraigarías. Hay que saber esperar, ponerle agua, sol, fertilizante y…tiempo” Con las personas sucede lo mismo, requiere paciencia su madurez. Esto lo relaciono con la parte en la que nos habla de que “toda persona tiene su nobleza, no hay mal absoluto”. Las personas como el buen vino, maduran con el tiempo. Hay que aprender a conocer y encontrar el modo a quienes te rodean.
  4. Pausch afirma que ante la inminencia de su muerte ha escogido estar alegre. Sí por supuesto que el “cómo nos va en nuestra vida” tiene mucho que ver con la calidad de nuestras elecciones. Dice al final que hay que poner energía y esfuerzo y no pasársela “quejando”. Lo sabes bien, la energía y el esfuerzo en lo que haces, lo escoges tú. Quizá habría que quitarse ese “complejo de víctima” que surge en ocasiones y que no resuelve nada, y que termina por quitar la energía y esfuerzo.
  5. La recomendación que hace sobre la verdad es bastante exigente, porque invita a decirla siempre. Quizá hasta ahí no haya mayor problema. La exigencia, desde su punto de vista, estriba en las tres partes que propone ante un error: primero decir “lo siento” después “fue mi culpa” y en tercer lugar, que quizá es lo más difícil, “que se puede hacer para corregirlo”.
  6. No te enojes si se te exige, o si te hacen ver algún error. La soledad más grande es cuando NADIE está cerca de ti para ayudarte a seguir creciendo. Hay acciones que realizas y que desdicen de ti, pero en ocasiones no te das cuenta. Que bueno tener alguien que esté cerca y que te lo diga, esto ayuda a la madurez si aprendes a corregir.
  7. Relacionado con el punto anterior, surge la necesidad del agradecimiento. No es simplemente dar las gracias, que aunque es sencillo se puede olvidar. Es esa actitud de respeto y reverencia hacia aquellas personas que ayudan a resolver carencias.

Posiblemente pensemos que “pobre hombre” que se va a morir. Más bien pobres de nosotros que no lo sabemos. El tiene el tiempo por acabársele, quizá nosotros también y lo desconocemos.

No hay que esperar a “tener un elefante en la habitación” para hacer cambios. Cada día, cada minuto, cada segundo es una oportunidad de recomenzar.

A continuación, un resumen de 10 minutos de la conferencia que el propio Pausch ofreció en televisión unos días más tarde:

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