{"id":2298,"date":"2014-01-01T23:20:46","date_gmt":"2014-01-02T02:20:46","guid":{"rendered":"http:\/\/informatizarte.com.ar\/blog\/?p=2298"},"modified":"2014-01-01T23:20:46","modified_gmt":"2014-01-02T02:20:46","slug":"el-poder-de-los-habitos-de-charles-duhigg","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/informatizarte.com.ar\/blog\/el-poder-de-los-habitos-de-charles-duhigg\/","title":{"rendered":"El poder de los h\u00e1bitos de Charles Duhigg"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Se dice con frecuencia que somos criaturas de h\u00e1bito, ya que\u00a0muchas de nuestras actividades diarias terminan siendo rutinarias. Pero esto es apenas la punta del iceberg. Los h\u00e1bitos no solo son importantes en nuestra vida personal, sino que juegan un rol integral en los negocios y organizaciones.<br \/>\nEl autor explica por qu\u00e9 existen los h\u00e1bitos y c\u00f3mo se pueden cambiar. Utilizando resultados de estudios cient\u00edficos, analiza \u00a0la naturaleza humana y su potencial para transformar negocios, comunidades y nuestras vidas.<br \/>\nLa clave para ejercitarse regularmente, perder peso, criar ni\u00f1os excepcionales, ser m\u00e1s productivos, construir empresas revolucionarias y lograr el \u00e9xito, est\u00e1 en entender c\u00f3mo funcionan los h\u00e1bitos.<\/p>\n<p><b>Los h\u00e1bitos individuales.\u00a0C\u00f3mo funcionan los h\u00e1bitos<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los h\u00e1bitos surgen porque el cerebro est\u00e1 constantemente tratando de trabajar menos. Esta es la raz\u00f3n por la que nuestro cerebro convierte casi cualquier rutina en un h\u00e1bito. Este instinto tiene una gran ventaja: un cerebro m\u00e1s eficiente requiere de menos espacio; es decir, de un cr\u00e1neo menos grande. Esto facilita el nacimiento y, por tanto, reduce la mortalidad de madres e hijos.<br \/>\nPor otra parte, un cerebro m\u00e1s eficiente nos permite dejar de pensar todo el tiempo en los comportamientos b\u00e1sicos tales como caminar o escoger lo que comeremos. La idea aqu\u00ed es que nuestro cerebro se pueda concentrar en inventar lanzas, sistemas de irrigaci\u00f3n y, eventualmente, aviones o video juegos.<br \/>\nSi careci\u00e9ramos de h\u00e1bitos, nuestros cerebros se apagar\u00edan, incapaces de ocuparse de todos los detalles de nuestra vida cotidiana. \u00bfSe detuvo usted esta ma\u00f1ana para decidir si se atar\u00eda primero el zapato izquierdo o el zapato derecho? \u00bfTuvo problemas para decidir si se lavar\u00eda los dientes antes o despu\u00e9s de ba\u00f1arse? Claro que no. Estas son decisiones habituales, que no requieren mayor esfuerzo.<br \/>\nPero la necesidad de conservar energ\u00eda mental implica un proceso peligroso, pues es posible que nuestro cerebro se \u00abapague\u00bb en el momento menos adecuado; por ejemplo, ante la presencia de un depredador. As\u00ed que nuestro cerebro ha encontrado una manera muy astuta de determinar cu\u00e1ndo puede permitir que los h\u00e1bitos asuman el control de nuestras acciones. Se trata simplemente de un proceso de tres pasos que tiene lugar dentro de nuestro cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; El primer paso involucra una se\u00f1al (ejemplo: cuando vemos el anuncio publicitario de un alimento). La se\u00f1al le indica al cerebro que puede ponerse en autom\u00e1tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; El segundo paso es una rutina, puede ser tanto f\u00edsica como mental (ejemplo: buscar el alimento en cuesti\u00f3n).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8211; En el tercer paso, hay un premio (ejemplo, la ingesti\u00f3n del alimento), que le permite al cerebro determinar si vale la pena recordar este ciclo en el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo, este proceso (se\u00f1al, rutina, premio) se va volviendo cada vez m\u00e1s autom\u00e1tico y as\u00ed surgen los h\u00e1bitos. Los h\u00e1bitos no son implacables. Es posible ignorar, cambiar y<br \/>\nremplazar h\u00e1bitos. Pero el ciclo anteriormente revela algo fundamental: cuando surge un h\u00e1bito, el cerebro deja de participar en la toma de decisiones. Por tanto, a menos que luchemos deliberadamente contra un h\u00e1bito, el patr\u00f3n se disparar\u00e1 autom\u00e1ticamente.<br \/>\nEsta es la raz\u00f3n por la que es tan dif\u00edcil, por ejemplo, habituarnos a hacer ejercicios o cambiar nuestro r\u00e9gimen alimenticio. Y es que una vez que hemos desarrollado la rutina de sentarnos en el sof\u00e1 en vez de salir a caminar, dicho patr\u00f3n se mantendr\u00e1 para siempre en nuestra mente. Por otro lado, si aprendemos a crear nuevas rutinas neurol\u00f3gicas; es decir, si aprendemos a tomar el control del ciclo que sigue cada h\u00e1bito, podemos relegar las malas rutinas a un segundo plano. Los h\u00e1bitos son muy poderosos. Pueden surgir sin que lo sepamos y sin nuestro consentimiento. Adem\u00e1s, influyen en nuestras vidas mucho m\u00e1s de lo que creemos. De hecho, son tan poderosos que nuestro cerebro los prefiere a veces antes que al sentido com\u00fan. En ciertas ocasiones, los h\u00e1bitos est\u00e1n tan arraigados en nosotros que no somos capaces de evitarlos. Veamos un caso familiar: la comida r\u00e1pida o chatarra. Cuando<br \/>\nestamos conduciendo a casa despu\u00e9s de un d\u00eda agotador y los ni\u00f1os est\u00e1n muertos de hambre, tiene sentido que nos detengamos s\u00f3lo esta vez en McDonald&#8217;s o Burger King. Esta<br \/>\ncomida es barata y sabrosa. Despu\u00e9s de todo, esta peque\u00f1a dosis de carne procesada, papas saladas y refrescos azucarados no le hacen da\u00f1o a nadie. \u00bfCierto? No es algo que hagamos todo el tiempo&#8230;<\/p>\n<p>Pero los h\u00e1bitos surgen sin nuestro permiso. Seg\u00fan ciertos estudios, las familias no tienen la intenci\u00f3n de comer comida chatarra habitualmente. Lo que sucede es que el h\u00e1bito de ir una vez al mes a McDonald&#8217;s se termina convirtiendo en un h\u00e1bito de una vez a la semana. Luego, dos veces a la semana (pues las se\u00f1ales y los premios crean un h\u00e1bito). Hasta que los ni\u00f1os terminan consumiendo una cantidad da\u00f1ina de hamburguesas y papas fritas.<br \/>\nLos h\u00e1bitos tambi\u00e9n tienen su lado d\u00e9bil. Cuando un restaurante de comida r\u00e1pida cierra, las familias que frecuentaban este establecimiento vuelven con frecuencia a cenar en casa. No buscan otro establecimiento parecido. Es decir, hasta el cambio m\u00e1s peque\u00f1o puede acabar con el patr\u00f3n. As\u00ed pues, podemos cambiar nuestra rutina si aprendemos a identificar las se\u00f1ales y los premios que integran un h\u00e1bito en particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>C\u00f3mo crear nuevos h\u00e1bitos\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b style=\"line-height: 1.5em;\"><\/b><span style=\"line-height: 1.5em;\">A principios del siglo XX, un alto ejecutivo estadounidense llamado Claude C. Hopkins recibi\u00f3 una llamada de un amigo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este hab\u00eda descubierto un producto maravilloso que, aseguraba, ser\u00eda todo un \u00e9xito. Se trataba simplemente de una crema dental llamada Pepsodent. Ya hab\u00eda inversionistas interesados en el proyecto. Pero el \u00e9xito estaba asegurado s\u00f3lo si Hopkins aceptaba idear una campa\u00f1a promocional a nivel nacional.<br \/>\nEn aquella \u00e9poca, Hopkins estaba a la cabeza de una industria que no exist\u00eda unas d\u00e9cadas antes; es decir, la industria publicitaria. Hopkins era conocido por haber convencido a los estadounidenses de que bebieran cerveza Schlitz, pues la compa\u00f1\u00eda lavaba sus botellas con vapor (claro est\u00e1, no mencion\u00f3 que las<br \/>\ndem\u00e1s compa\u00f1\u00edas usaban el mismo m\u00e9todo). Tambi\u00e9n convenci\u00f3 a millones de mujeres de que usaran el jab\u00f3n Palmolive, pues supuestamente tambi\u00e9n lo hab\u00eda usado Cleopatra (a pesar de las quejas de varios historiadores).<br \/>\nPero Hopkins era conocido sobre todo por una serie de reglas para crear h\u00e1bitos en los consumidores. Eventualmente, estas reglas llegar\u00edan a transformar industrias enteras y se convertir\u00edan en el m\u00e9todo que incluso hoy en d\u00eda usan los expertos en marketing, los pol\u00edticos, los CEO, etc. Primero se busca una se\u00f1al obvia y sencilla. Luego se define un premio. Si se establecen estos dos elementos, suger\u00eda Hopkins, el h\u00e1bito surg\u00eda como por arte de magia.<br \/>\nEn el caso de Pepsodent, Hopkins descubri\u00f3 en un libro de odontolog\u00eda que los dientes se cubr\u00edan eventualmente de placa de mucina cuando no se lavaban durante un largo per\u00edodo. As\u00ed fue que Hopkins consigui\u00f3 su \u00abse\u00f1al\u00bb. La idea ser\u00eda que Pepsodent permite eliminar dicha placa. De nada sirvi\u00f3 que los odont\u00f3logos de la \u00e9poca le dijeran a Hopkins que nada, ni siquiera la crema dental Pepsodent, pod\u00eda eliminar dicha placa. As\u00ed fue como empezaron a aparecer afiches publicitarios en diferentes ciudades: \u00abHay millones de personas usando un nuevo m\u00e9todo para limpiarse los dientes. \u00bfPor qu\u00e9 las mujeres deben soportar esta placa en sus dientes? Pepsodent remueve<br \/>\nla placa\u00bb. Lo interesante de esta publicidad es que se basaba sobre una se\u00f1al universal e imposible de ignorar: la placa. Por otra parte, la recompensa era a\u00fan m\u00e1s atractiva. Despu\u00e9s de todo, \u00bfqui\u00e9n no quiere una sonrisa m\u00e1s atractiva sobre todo si es posible conseguirla con s\u00f3lo usar Pepsodent? Ni que decir<br \/>\ntiene que la campa\u00f1a fue todo un \u00e9xito. En cuesti\u00f3n de una d\u00e9cada, Pepsodent se convirti\u00f3 en el producto m\u00e1s vendido en todo el mundo.<br \/>\nPero resulta que las dos reglas de Hopkins no bastan para crear un h\u00e1bito. Existe una tercera regla que Hopkins no logr\u00f3 identificar a pesar de que la aplic\u00f3 sin saberlo. Nos referimos aqu\u00ed a la manera de crear un antojo. Resulta que los antojos son los que hacen funcionar a las se\u00f1ales y los premios. Es decir, el antojo es lo que echa a andar el ciclo de cualquier h\u00e1bito. Este tercer elemento es el que explica, por ejemplo, por qu\u00e9 es tan dif\u00edcil ignorar una caja de rosquillas.<br \/>\nEn los a\u00f1os 90, un grupo de cient\u00edficos se dedic\u00f3 a estudiar los h\u00e1bitos. Para ello, los cient\u00edficos realizaron el siguiente experimento: colocaron a un mono (Julio) frente a un monitor en el que aparec\u00edan diversas figuras. Cada vez que en el monitor aparec\u00eda una cierta figura y Julio tocaba un bot\u00f3n, el primate<br \/>\nrecib\u00eda de recompensa un ar\u00e1ndano. A Julio le gustaban los ar\u00e1ndanos. Al principio, Julio no se mostr\u00f3 muy interesado. Pero apenas<br \/>\nrecibi\u00f3 su primer ar\u00e1ndano, se concentr\u00f3 por completo en el monitor. Tras docenas de repeticiones, Julio termin\u00f3 por entender qu\u00e9 figura en el monitor eran la se\u00f1al para seguir una<br \/>\nrutina (oprimir el bot\u00f3n) y recibir un premio (el ar\u00e1ndano). Julio hab\u00eda desarrollado un h\u00e1bito. Pero lo interesante sucedi\u00f3 m\u00e1s adelante cuando los cient\u00edficos<br \/>\nse dieron cuenta de que mientras m\u00e1s se arraigaba en Julio el h\u00e1bito, mayor era la anticipaci\u00f3n que su cerebro sent\u00eda ante la posibilidad de recibir un premio (en este caso, el ar\u00e1ndano).<br \/>\nCuando los cient\u00edficos estudiaron lo que estaba sucediendo en el cerebro de Julio, se dieron cuenta de que el patr\u00f3n hab\u00eda cambiado. Ahora, cada vez que Julio ve\u00eda la se\u00f1al para que pulsara el bot\u00f3n, su cerebro tambi\u00e9n anticipaba el placer que sentir\u00eda al recibir el premio. En otras palabras, sent\u00eda placer antes de recibir el premio. Esto significaba que, cuando Julio anticipaba la recompensa, nada pod\u00eda distraerlo. Esto explica por qu\u00e9 los h\u00e1bitos son tan poderosos. Y es que crean antojos neurol\u00f3gicos. Estos surgen tan sutilmente que a veces ni nos damos cuenta de que ejercen una gran influencia en nuestro comportamiento. Lo cierto es que cuando relacionamos constantemente una se\u00f1al y una recompensa, nuestro cerebro crea un antojo que dispara el h\u00e1bito sin que lo sepamos. As\u00ed es como se forman los h\u00e1bitos. Por ejemplo, cuando un fumador ve una se\u00f1al (digamos, un empaque de Marlboro), su cerebro empieza a anticipar una dosis de nicotina. Nuestro cerebro se puede antojar de la nicotina con s\u00f3lo ver unos cigarrillos. Si esta dosis nunca llega, el antojo crece hasta que el fumador busca inconscientemente un Marlboro. Sin embargo, estos antojos no nos controlan por completo. Como veremos m\u00e1s adelante, hay mecanismos que nos permiten ignorar las tentaciones. En todo caso, con los antojos completamos el mecanismo que hay detr\u00e1s de los h\u00e1bitos. \u00bfQuiere hacer m\u00e1s ejercicios? Escoja una se\u00f1al; por ejemplo, ir al gimnasio inmediatamente despu\u00e9s de levantarse, y una recompensa; por ejemplo, un batido de frutas despu\u00e9s de hacer ejercicios. Luego, piense en el batido. Perm\u00edtase anticipar la recompensa. Eventualmente, este antojo permitir\u00e1 que ir al gimnasio sea cada vez m\u00e1s f\u00e1cil. Por qu\u00e9 se dan las transformaciones La manera de cambiar un h\u00e1bito consiste en mantener la misma se\u00f1al y la misma recompensa, pero cambiar la rutina. Si cambiamos la rutina, cambiamos el h\u00e1bito. Esta es la manera<br \/>\nde cambiar casi cualquier comportamiento. Y, de hecho, es el m\u00e9todo que se usa para tratar el alcoholismo, la obesidad, los des\u00f3rdenes compulsivos, las obsesiones y cientos de otros comportamientos. Siguiendo con el ejemplo del fumador. Por lo general, este no puede dejar de fumar hasta que no remplace la actividad de fumar con otra actividad. Esto es tambi\u00e9n lo que entra en juego en las sesiones de Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos, pues los asistentes se ven obligados a identificar las se\u00f1ales y las recompensas que disparan el h\u00e1bito de beber, y luego remplazan esta rutina con otros comportamientos. Pero para cambiar algunos h\u00e1bitos, es necesario otro ingrediente: creer. Los investigadores han descubierto que este m\u00e9todo para cambiar h\u00e1bitos funciona bien hasta que las presiones de la vida se vuelven insoportables (un divorcio, la muerte de un familiar, etc.). En estos casos, los viejos h\u00e1bitos vuelven a aparecer. Sin embargo, es un hecho que algunos alcoh\u00f3licos, por m\u00e1s que sus vidas sean un desastre, no recaen en el h\u00e1bito de beber. \u00bfC\u00f3mo lo logran? Seg\u00fan un estudio en el que participaron varios alcoh\u00f3licos, la respuesta a esta pregunta es muy sencilla: dios. Los investigadores detestan esta explicaci\u00f3n, pues ni dios ni la espiritualidad son hip\u00f3tesis comprobables. Lo cierto es que aquellos alcoh\u00f3licos que creen que una fuerza superior ha entrado en sus vidas son los que luego logran superar los momentos m\u00e1s dif\u00edciles sin recaer en el h\u00e1bito de beber. Luego, los cient\u00edficos se dieron cuenta de que lo que est\u00e1 aqu\u00ed en juego no es dios sino simplemente creer. No es necesario creer en dios sino creer que las cosas mejorar\u00e1n. Este es el truco para superar las adversidades sin incurrir de nuevo en los viejos h\u00e1bitos. Nadie sabe exactamente c\u00f3mo funciona este mecanismo. Pero s\u00ed sabemos que un ingrediente importante para cambiar los h\u00e1bitos es creer que dicho cambio es posible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Los h\u00e1bitos de las organizaciones exitosas.\u00a0Cu\u00e1les son los h\u00e1bitos m\u00e1s importantes<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se trata de cambiar los h\u00e1bitos de una organizaci\u00f3n, hay ciertos h\u00e1bitos que tienen la capacidad de cambiar otros h\u00e1bitos. En este sentido, podemos decir que algunos h\u00e1bitos son m\u00e1s importantes que otros. Estos \u00abh\u00e1bitos fundamentales\u00bb influyen en nuestra manera de trabajar, comer, jugar, vivir, gastar y comunicarnos. Los h\u00e1bitos fundamentales inician un proceso que lo transforma todo con el tiempo. Esto quiere decir que para cambiar los h\u00e1bitos de una organizaci\u00f3n (o de un individuo) basta con identificar ciertas prioridades y utilizarlas como factores propiciadores del cambio. Por ejemplo, cuando alguien se habit\u00faa a hacer ejercicios (aunque sea una vez a la semana), empieza a cambiar (por lo general, sin saberlo) otros patrones de su vida que no est\u00e1n relacionados con esta actividad. Es muy com\u00fan que la gente que hace ejercicios comience a comer mejor y rinda m\u00e1s en el trabajo. Asimismo, fuma menos y es m\u00e1s paciente con sus colegas. Usa la tarjeta de cr\u00e9dito con menos frecuencia y se siente menos estresada. De alguna manera, un peque\u00f1o cambio termina desatando una reacci\u00f3n en cadena. Cuando la fuerza de voluntad se vuelve autom\u00e1tica. Hay docenas de estudios que demuestran que la fuerza de voluntad es el h\u00e1bito fundamental m\u00e1s importante de todos. De hecho, est\u00e1 comprobado que los estudiantes que tienen una \u00a0mayor fuerza de voluntad tienen m\u00e1s probabilidades de entrar a las mejores universidades y de ganar sueldos m\u00e1s sustanciosos que el resto de los estudiantes. La fuerza de voluntad funciona como un m\u00fasculo. Por una parte, se puede desarrollar en la medida en que la ejercitemos m\u00e1s; y, por la otra, al igual que los m\u00fasculos, se desgasta mientras m\u00e1s la usamos. Esto es lo que explica por qu\u00e9 la gente exitosa sucumbe a veces ante las aventuras extra maritales (que con frecuencia empiezan tarde en la noche, despu\u00e9s de un arduo d\u00eda de trabajo en el que la persona ha agotado su fuerza de voluntad). \u00a0Por tanto, si queremos hacer algo que requiera de mucha fuerza de voluntad (como trotar despu\u00e9s del trabajo), debemos \u00a0evitar que esta se agote durante el d\u00eda de trabajo. Si gastamos toda nuestra fuerza de voluntad al principio del d\u00eda, careceremos de la misma al final de la jornada. La manera de convertir la fuerza de voluntad en un h\u00e1bito, es visualizar de antemano lo que haremos cuando nuestra rutina se vea afectada por un imprevisto. As\u00ed pues, la idea aqu\u00ed es hacer una lista de c\u00f3mo reaccionaremos ante las diversas eventualidades. Esto nos permitir\u00e1 seguir adelante ante la adversidad y reafirmar as\u00ed nuestra voluntad de hacer las cosas. Sin embargo, hay personas que no son capaces de desarrollar su fuerza de voluntad por m\u00e1s que lo intenten. \u00bfCu\u00e1l es el secreto de quienes tienen una mayor fuerza de voluntad? Cuando les pedimos que hagan algo que implique autocontrol, las personas que sienten que est\u00e1n haciendo una elecci\u00f3n libre y que ayudar\u00e1n a alguien, se sentir\u00e1n revigorizadas. En cambio, las personas que no se sienten aut\u00f3nomas ven su fuerza de grandes implicaciones para las compa\u00f1\u00edas, pues los empleados rendir\u00e1n mucho m\u00e1s si les hacemos sentir que tienen el control y la autoridad para tomar decisiones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se dice con frecuencia que somos criaturas de h\u00e1bito, ya que\u00a0muchas de nuestras actividades diarias terminan siendo rutinarias. Pero esto es apenas la punta del iceberg. 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