{"id":2285,"date":"2013-12-30T00:29:52","date_gmt":"2013-12-30T03:29:52","guid":{"rendered":"http:\/\/informatizarte.com.ar\/blog\/?p=2285"},"modified":"2013-12-30T00:40:53","modified_gmt":"2013-12-30T03:40:53","slug":"las-drogas-la-delincuencia-y-la-violencia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/informatizarte.com.ar\/blog\/las-drogas-la-delincuencia-y-la-violencia\/","title":{"rendered":"Las drogas, la delincuencia y la violencia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 1.5em;\">Los delitos relacionados con el uso indebido de drogas son en su mayor\u00eda no violentos y con frecuencia menores. Los delitos econ\u00f3mico-compulsivos para obtener drogas, como el robo y el hurto, son m\u00e1s comunes que la agresi\u00f3n violenta inducida por las drogas. No obstante, los efectos de las drogas il\u00edcitas, la delincuencia y la violencia son sumamente perjudiciales para las comunidades locales a nivel microsocial, ya que los miembros de esas comunidades tienen que vivir en medio de mercados de drogas il\u00edcitas donde siempre est\u00e1n presentes la delincuencia y la violencia, y la amenaza de la delincuencia y la violencia.\u00a0 La delincuencia y la violencia relacionadas con el uso indebido de drogas adoptan formas diferentes en los distintos estratos de la sociedad. Hay diferentes formas de delincuencia y violencia relacionadas con los carteles internacionales, hay cr\u00edmenes violentos perpetrados por toxic\u00f3manos individuales o contra ellos, y hay individuos inocentes atrapados en el fuego cruzado de las culturas de drogas violentas. La Junta Internacional de Fiscalizaci\u00f3n de Estupefacientes ha decidido examinar los efectos de las drogas, la delincuencia y la violencia a nivel microsocial, estudiando las relaciones entre el uso indebido de drogas il\u00edcitas, la delincuencia y la violencia con respecto a individuos, familias, vecindarios y comunidades y teniendo en cuenta tanto la criminalidad como la victimizaci\u00f3n. La Junta se propone se\u00f1alar a la atenci\u00f3n de los gobiernos la relaci\u00f3n entre el uso indebido y el tr\u00e1fico de drogas a nivel microsocial y la evoluci\u00f3n de la violencia y la delincuencia a nivel de la comunidad. La aplicaci\u00f3n por los gobiernos de las disposiciones de los tratados de fiscalizaci\u00f3n internacional de drogas que tratan del uso indebido y el tr\u00e1fico de drogas contribuye a reducir la violencia y la delincuencia, y esto obra en beneficio de las condiciones sociales prevalecientes en un pa\u00eds.\u00a0 Los efectos a nivel macrosocial de las drogas, la delincuencia y la violencia en relaci\u00f3n con la delincuencia organizada, el tr\u00e1fico de drogas y las redes de delincuencia transnacional son diferentes de la delincuencia a nivel local, aunque guardan una estrecha relaci\u00f3n con ella. La Junta reconoce la importancia de las actividades para hacer frente a los problemas de las redes de tr\u00e1fico de drogas y delincuencia transnacional a nivel macrosocial, as\u00ed como de las actividades de la justicia penal, en los planos nacional e internacional, para combatir esos problemas; no obstante, en el presente cap\u00edtulo la atenci\u00f3n se centra en las intervenciones localizadas y selectivas, que son igualmente importantes, con respecto a grupos que cometen delitos violentos relacionados con las drogas, o que est\u00e1n expuestos a ese riesgo, y a las comunidades afectadas. <\/span><b style=\"line-height: 1.5em;\">\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>A. Caracter\u00edsticas y posibles explicaciones<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En varios estudios se determina una relaci\u00f3n entre el uso indebido de drogas y otros delitos penales, incluidos los delitos violentos. Los estudios de casos concretos de delincuentes que han cometido delitos violentos como los de homicidio y robo indican que el uso indebido de drogas suele ser un factor cr\u00edtico. Por otra parte, algunas pruebas parecen indicar que las tasas de violencia son m\u00e1s altas cuando est\u00e1n asociadas a un uso indebido de drogas m\u00e1s frecuente. Al mismo tiempo, si bien algunos toxic\u00f3manos cometen delitos violentos, otros no son delincuentes ni violentos. Estas conclusiones deben interpretarse con cautela en raz\u00f3n de lo que no dicen sobre otras causas de los delitos violentos que no est\u00e1n relacionadas con el uso indebido de drogas il\u00edcitas, y de su interpretaci\u00f3n selectiva de pruebas que no proporcionan detalles sobre los toxic\u00f3manos que no son delincuentes ni violentos. La violencia que afecta a algunas familias y algunas comunidades no es, sin duda, simplemente una consecuencia del uso indebido y el tr\u00e1fico il\u00edcito de drogas local. La violencia vinculada al tr\u00e1fico il\u00edcito de drogas puede reflejar tambi\u00e9n una cultura de violencia muy arraigada en ciertas comunidades que tiene otros or\u00edgenes, como una distribuci\u00f3n desigual de los ingresos, disturbios civiles o guerras. 5. Hechas estas salvedades, puede decirse que hay abundantes pruebas de la relaci\u00f3n entre la delincuencia grave, la criminalidad, los delitos violentos y el uso indebido de drogas, por una parte, y las consecuencias negativas para los individuos y las comunidades, por la otra; por ejemplo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) A finales del decenio de 1990, el 69% de los detenidos en cinco circunscripciones policiales del Reino Unido de Gran Breta\u00f1a e Irlanda del Norte fueron seropositivos por lo menos respecto de una droga il\u00edcita en el momento de la detenci\u00f3n, y el 61% de los detenidos por agresi\u00f3n fueron seropositivos respecto de una droga il\u00edcita;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) En el Brasil, la violencia relacionada con las drogas es un problema nacional particularmente grave que tiene efectos negativos en las comunidades. De los casi 30.000 homicidios registrados cada a\u00f1o, una parte importante est\u00e1 vinculada al uso indebido y el tr\u00e1fico il\u00edcito de drogas. Los ni\u00f1os de la calle juegan un papel importante en estos mercados, actuando como mensajeros de los traficantes de drogas, y con frecuencia son asesinados porque saben demasiado o roban demasiado, o quedan atrapados en el fuego cruzado de las luchas entre las bandas y los intermediarios;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Un estudio realizado por el Banco Mundial en Am\u00e9rica Latina y el Caribe sobre las bandas juveniles y la violencia, indic\u00f3 que las bandas juveniles que participaban en el tr\u00e1fico de drogas por lo general actuaban con niveles de violencia m\u00e1s altos que las que no participaban en esa actividad;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las posibles explicaciones de una relaci\u00f3n entre el uso indebido de drogas y la delincuencia que se dan en el presente cap\u00edtulo tienen en cuenta los siguientes puntos fundamentales:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) El uso indebido de drogas podr\u00eda promover la delincuencia, y la delincuencia podr\u00eda promover el uso indebido de drogas;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) El uso indebido de drogas y la criminalidad podr\u00edan estar influenciados por otras variables: biol\u00f3gicas, sicol\u00f3gicas, de situaci\u00f3n y ambientales;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) La forma en que se vigilan los mercados de drogas il\u00edcitos puede tener consecuencias sobre la delincuencia y la violencia asociadas a las drogas il\u00edcitas;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) Los factores socioecon\u00f3micos, en particular los que afectan a los j\u00f3venes, contribuyen a la extensi\u00f3n y la naturaleza de la delincuencia relacionada con el uso indebido de drogas.\u00a0 Las dos cuestiones b\u00e1sicas que hay que considerar son:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) \u00bfCu\u00e1les son la extensi\u00f3n y la naturaleza de la delincuencia y de la delincuencia violenta relacionadas con las drogas a nivel microsocial?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) \u00bfCu\u00e1les son los factores que influyen en la ca\u00edda de los individuos, las familias, los vecindarios y las comunidades en la delincuencia violenta relacionada con las drogas? <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>B. Las drogas y la delincuencia: la comprensi\u00f3n del problema<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Junta ha examinado las principales cuestiones que conforman el pensamiento actual sobre el uso indebido de drogas y el comportamiento antisocial, incluida la violencia, y ha considerado diversos factores propuestos por diferentes investigadores de diversas disciplinas para explicar las relaciones causales del nexo entre las drogas y el delito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las principales explicaciones de la relaci\u00f3n entre el uso indebido de sustancias y la agresi\u00f3n (o la violencia) se pueden caracterizar de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) <i>Las explicaciones que centran la atenci\u00f3n en el individuo, como las explicaciones biol\u00f3gicas y fisiol\u00f3gicas, las explicaciones sicofarmacol\u00f3gicas y las explicaciones sicol\u00f3gicas y siqui\u00e1tricas<\/i>. Estas disciplinas estudian de diversas maneras los efectos del uso indebido de drogas sobre los individuos seg\u00fan sus caracter\u00edsticas f\u00edsicas y mentales y, en cierta medida, incorporan aspectos de contenido social para explicar el uso indebido de drogas y la agresi\u00f3n. Por ejemplo, los estudios sicofarmacol\u00f3gicos combinan la psique del individuo con el uso indebido de sustancias para estudiar la forma en que el comportamiento agresivo proviene de una interacci\u00f3n entre las drogas, la personalidad y los estados afectivos del ser;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) <i>Las explicaciones centradas en factores sociales y culturales<\/i>. Estas disciplinas incluyen la sociolog\u00eda, la criminolog\u00eda, la pol\u00edtica, la econom\u00eda, la historia, la antropolog\u00eda y los estudios culturales. Las disciplinas estudian de diversas formas la relaci\u00f3n entre los grupos sociales y el uso indebido de drogas y la delincuencia como espec\u00edfica de un contexto, y utilizan ejemplos tomados de la vida real. Por ejemplo, las explicaciones socioecon\u00f3micas examinan los efectos de la distribuci\u00f3n del ingreso, las privaciones relativas y la marginaci\u00f3n social sobre grupos sociales diferentes; esas explicaciones consideran los efectos individuales y combinados de cada uno en el uso indebido de drogas y la criminalidad conexa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las disciplinas basadas en los individuos interpretan el uso indebido de drogas principalmente como el s\u00edmbolo externo de un trastorno interno. En comparaci\u00f3n, las disciplinas que ofrecen explicaciones centradas en estudios de base sociol\u00f3gica y cultural centran la atenci\u00f3n en la interacci\u00f3n social, las normas de conducta, las sanciones y el entorno en que se producen los hechos como los principales factores explicativos de la relaci\u00f3n entre las drogas y el delito; \u00e9stas son el objeto del examen del presente cap\u00edtulo. Las explicaciones del uso indebido de drogas, la delincuencia y la violencia se basan en m\u00faltiples factores; por lo tanto, en los intentos por comprender esta relaci\u00f3n se puede utilizar una serie de explicaciones disciplinarias. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Explicaciones basadas en el individuo<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudios que hacen hincapi\u00e9 en el individuo muestran que diferentes drogas il\u00edcitas tienen efectos diferentes en la mente y el cuerpo y afectan en diverso grado a los individuos. Los efectos de las drogas il\u00edcitas, a su vez, difieren seg\u00fan las cantidades consumidas, el peso corporal del individuo, el historial de uso indebido de drogas y la influencia de caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas y predisposiciones de la personalidad para el uso indebido de drogas. Los experimentos de laboratorio controlados sobre el uso indebido de drogas y la violencia conexa s\u00f3lo pueden indicar un nexo causal entre el consumo de la \u201cdroga A\u201d y la \u201cviolencia B\u201d. En otras palabras, es muy dif\u00edcil, y puede conducir a error, proponer un nexo causal directo entre la violencia y la ingesti\u00f3n de drogas il\u00edcitas sin referencia a factores culturales y sociales que, a su vez, influyen en el comportamiento del individuo.\u00a0 Los estudios sicofarmacol\u00f3gicos, que centran la atenci\u00f3n en una disciplina del vasto campo del uso indebido de drogas y la agresi\u00f3n, han determinado que las drogas l\u00edcitas e il\u00edcitas, incluido el alcohol, pueden estar asociadas a la agresi\u00f3n, pero que algunas pueden no estarlo. Hay una gran cantidad de pruebas que apoyan la afirmaci\u00f3n de que, en ciertas condiciones, el consumo de alcohol estimula la violencia. Por otro lado, se ha determinado que la ingesti\u00f3n de cannabis y opi\u00e1ceos en ciertas condiciones inhibe la agresi\u00f3n, pero que la abstenci\u00f3n del uso indebido de esas y otras sustancias conexas durante un largo per\u00edodo produce irritabilidad y hostilidad. La frecuencia del uso indebido de coca\u00edna y anfetamina se ha asociado a una mayor probabilidad de que un individuo participe en un delito violento como perpetrador. Asimismo, el uso de barbit\u00faricos parece guardar relaci\u00f3n con el comportamiento agresivo.\u00a0 Aunque las explicaciones de base biol\u00f3gica y sicol\u00f3gica del nexo entre las drogas y el delito proporcionan una gran cantidad de detalles interesantes, no explican las variaciones subculturales y entre culturas que se observan en la experiencia real del uso indebido de drogas y sus consecuencias sociales. Los efectos del tr\u00e1fico y el consumo il\u00edcitos de coca\u00edna en los grupos sociales pr\u00f3speros, a diferencia de las comunidades m\u00e1s pobres, no se pueden explicar mediante ensayos de laboratorio controlados sobre el uso indebido de drogas. Por otro lado, las explicaciones centradas en factores sociales y culturales se basan en ejemplos \u201cde la vida real\u201d de las comunidades que sufren o evitan problemas relacionados con el uso indebido de drogas, la delincuencia y la violencia. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Explicaciones basadas en factores sociales y culturales<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pruebas de la influencia de los factores sociales y culturales sobre la delincuencia y la violencia abarcan tres amplias esferas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) los estudios subculturales y entre culturas de las sociedades que presentan pruebas conflictivas de agresi\u00f3n durante el uso indebido de sustancias;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) las pautas socioestructurales de la violencia relacionada con el uso indebido de drogas en funci\u00f3n de variables como el g\u00e9nero, la edad, la raza o la etnia y la clase social, y<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) la agresi\u00f3n que es ilustrativa de pautas socioculturales, o normas de conducta, que conforman un comportamiento violento. El surgimiento y la declinaci\u00f3n de los mercados de coca\u00edna crack en los Estados Unidos de Am\u00e9rica, y el aumento y la ca\u00edda conexos de la tasa de cr\u00edmenes violentos en el pa\u00eds desde mediados del decenio de 1980 hasta principios del decenio de 1990, se suelen utilizar para demostrar la influencia de los factores sociales y culturales sobre la delincuencia y la violencia. La violencia asociada a la coca\u00edna crack se ha explicado con frecuencia en funci\u00f3n de los efectos sicofarmacol\u00f3gicos violentos de las drogas sobre el usuario, y de la aparici\u00f3n de bandas armadas. Se ha sostenido que hay tres formas separadas y distintas de relaci\u00f3n entre las drogas y la violencia (el modelo tripartito):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) sicofarmacol\u00f3gica, seg\u00fan la cual la violencia es el resultado de los efectos agudos de una droga sicoactiva sobre el usuario;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) econ\u00f3micocompulsiva, que sostiene que la violencia es un medio para generar dinero con el fin de comprar drogas, y<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) sist\u00e9mica, que sostiene que la violencia est\u00e1 asociada a la comercializaci\u00f3n de las drogas il\u00edcitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudios han revelado en general que la violencia sicofarmacol\u00f3gica, incluido el homicidio, est\u00e1 asociada casi siempre al uso indebido de alcohol. Por otro lado, la violencia econ\u00f3mico-compulsiva relacionada con las drogas no es com\u00fan, pero los delitos econ\u00f3mico-compulsivos para adquirir drogas son frecuentes. La violencia sist\u00e9mica est\u00e1 estrechamente relacionada con las batallas para obtener un \u201cterritorio\u201d en los mercados de drogas il\u00edcitas. Los estudios que se basan en el modelo tripartito mencionado m\u00e1s arriba parecen indicar que la reducci\u00f3n de la violencia relacionada con las drogas puede atribuirse a los cambios en las normas sociales o en los comportamientos. En el caso de Nueva York, la ciudad se ha caracterizado por el hecho de que sus mercados callejeros de drogas han pasado por distintas fases en relaci\u00f3n con el uso predominante de diferentes tipos de drogas il\u00edcitas. Cada una est\u00e1 asociada a cohortes de nacimiento distintas con pautas de comportamiento caracter\u00edsticas asociadas al uso indebido de drogas. Las pruebas hist\u00f3ricas de las diferencias entre las cohortes de nacimiento en cuanto al uso indebido de drogas y los comportamientos violentos y no violentos conexos revelan la influencia de diferentes drogas y mercados de drogas il\u00edcitas y de diferentes normas sociales sobre la delincuencia y la violencia. Sin embargo, lo que esta investigaci\u00f3n no aclara es si las normas de conducta son factores causales de la declinaci\u00f3n de la violencia relacionada con las drogas, o si las normas de conducta no violenta y no delictiva son simplemente una consecuencia de la declinaci\u00f3n de los niveles de violencia relacionada con las drogas. Las normas de conducta, a su vez, deben interpretarse como espec\u00edficas de contextos y diferentes entre los grupos sociales de un momento determinado. Adem\u00e1s, los efectos de la delincuencia violenta relacionada con las drogas se deben interpretar m\u00e1s all\u00e1 de sus efectos inmediatos sobre los toxic\u00f3manos y sobre el tr\u00e1fico il\u00edcito de drogas, a fin de tener en cuenta la inseguridad que sufren los miembros de las comunidades cuyas vidas diarias se ven afectadas por los cambios en la cultura de las drogas. Tambi\u00e9n hay que tener en cuenta otros factores pertinentes que conforman la relaci\u00f3n entre las drogas y la delincuencia a lo largo del tiempo, como el estado general de la econom\u00eda y, en particular, los niveles de desempleo. Los efectos de las condiciones socioecon\u00f3micas prevalecientes sobre la delincuencia relacionada con las drogas, incluidos los delitos violentos, fueron el tema central del informe de la Junta correspondiente a 2002. En resumen, las comunidades afectadas por altas tasas de desempleo e inseguridad social son los principales sitios en que se infiltran las bandas de drogas que ofrecen fuentes alternativas de ingresos. Si no se pone coto a esta situaci\u00f3n, esas comunidades pueden chocar con las bandas y los traficantes de drogas locales, que emplean t\u00e1cticas violentas para asegurarse una parte del mercado de drogas il\u00edcitas. No obstante, no todas las comunidades con altas tasas de desempleo e indicadores de privaciones sociales tendr\u00e1n necesariamente altas tasas de delincuencia y uso indebido de drogas. Las salvaguardias sociales y las formas alternativas de generaci\u00f3n de ingresos, resultantes de las actividades de los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales, junto con los esfuerzos de la comunidad local, pueden detener la ola de delincuencia y mercados de drogas il\u00edcitas. Por otra parte, las comunidades de ingresos altos tambi\u00e9n se ven afectadas por el uso indebido de drogas y la delincuencia; sin embargo, la delincuencia en estas comunidades tiende a manifestarse en forma de fraude, m\u00e1s que de violencia interpersonal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Los efectos de la represi\u00f3n sobre el tr\u00e1fico de drogas, la delincuencia y la violencia a nivel microsocial <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se procura comprender la evoluci\u00f3n de la delincuencia violenta relacionada con las drogas a nivel microsocial, hay que tener en cuenta otro factor: el nivel y la naturaleza de las intervenciones de los organismos locales de represi\u00f3n. La funci\u00f3n y las actividades de los organismos de represi\u00f3n tienen consecuencias m\u00e1s all\u00e1 de un entorno de consumo de drogas particular, ya que afectan a las comunidades vecinas. Las intervenciones de la polic\u00eda y la justicia penal, a su vez, deben ser entendidas como un reflejo de la pol\u00edtica gubernamental y la competencia particular de los partidos pol\u00edticos.\u00a0 Las intervenciones de represi\u00f3n tienen por objeto, esencialmente, impedir los comportamientos delictivos y castigar a los delincuentes. El prop\u00f3sito de los esfuerzos por apartar a los perpetradores de sus entornos mediante el encarcelamiento es impedir nuevos actos delictivos y de violencia y emplear la amenaza del castigo para desalentar la comisi\u00f3n de delitos por primera vez y la reincidencia. En la mayor\u00eda de los pa\u00edses, las intervenciones de represi\u00f3n son la respuesta m\u00e1s visible a la violencia y el uso indebido de drogas. No obstante, las actividades de represi\u00f3n deben ir acompa\u00f1adas de otras medidas para poder lograr los efectos duraderos que se buscan. El encarcelamiento como \u00fanica medida puede contribuir a un aumento de los comportamientos violentos, en lugar de reducirlos. Las campa\u00f1as contra los mercados de drogas il\u00edcitas pueden tener consecuencias imprevistas para los toxic\u00f3manos (y para las personas que no hacen uso indebido de drogas) que viven en vecindarios de bajos ingresos, y para aquellos que no realizan actividades delictivas. Las actividades sensibles de mantenimiento del orden en la comunidad, basadas en el conocimiento a fondo de los toxic\u00f3manos y los microtraficantes locales, y en la preocupaci\u00f3n por los miembros \u201cinocentes\u201d de la comunidad local, pueden asegurar que se evite el fracaso de las campa\u00f1as policiales contra los mercados de drogas il\u00edcitas. Las intervenciones policiales selectivas a largo plazo, sumadas a iniciativas econ\u00f3micas y sociales, pueden mejorar las posibilidades de \u00e9xito de las actividades policiales a nivel microsocial. Las comunidades que cuentan con niveles adecuados de apoyo social, ofrecen medios alternativos de ingresos y trabajan junto con los organismos de represi\u00f3n est\u00e1n en mejores condiciones para evitar los problemas de las intervenciones policiales que no est\u00e1n asociadas a las actividades de otros organismos comunitarios. Cuando se dise\u00f1an estrategias de intervenci\u00f3n es importante comprender el efecto que tendr\u00e1n las medidas de represi\u00f3n. Los mercados locales de drogas il\u00edcitas, en los que participan compradores y vendedores que se conocen entre s\u00ed, no se prestan a la competencia territorial. Por otro lado, los mercados de drogas il\u00edcitas en que compradores y vendedores con frecuencia no se conocen se prestan a una mayor territorialidad y competencia, y esto crea un potencial de violencia en lugares p\u00fablicos como parques y estaciones de autobuses. Los mercados de drogas il\u00edcitas que funcionan en zonas p\u00fablicas y en los que existe una violenta competencia entre los vendedores s\u00f3lo pueden tener consecuencias negativas para las comunidades locales que tienen que usar esas zonas p\u00fablicas donde se realizan operaciones con drogas. Ahora bien, la maduraci\u00f3n de los mercados de drogas il\u00edcitas y la aparici\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas, como los tel\u00e9fonos m\u00f3viles (celulares), los mens\u00e1fonos y la Internet, hacen que las transacciones il\u00edcitas con drogas se puedan realizar cada vez m\u00e1s lejos de las zonas p\u00fablicas; en consecuencia, pueden reducir el riesgo de que los miembros de la comunidad se vean atrapados en medio de transacciones entre bandas de traficantes de drogas rivales que pueden terminar en actos de violencia. No obstante, los toxic\u00f3manos m\u00e1s vulnerables, los de los estratos socioecon\u00f3micos m\u00e1s bajos, como muchos adictos a la hero\u00edna, tienen menos probabilidades de acceder a las nuevas tecnolog\u00edas y, por lo tanto, siguen estando expuestos a delitos violentos. Cuando las actividades policiales en los mercados de drogas il\u00edcitas no van acompa\u00f1adas de programas para proporcionar fuentes de ingresos alternativas, es muy probable que a la larga fracasen, ya que los miembros de la comunidad continuar\u00e1n dependiendo del comercio de drogas il\u00edcitas para obtener ingresos. El peor escenario posible es el abandono de esas comunidades por las autoridades encargadas del orden p\u00fablico y, como resultado de ello, una violenta usurpaci\u00f3n de la autoridad por las bandas de traficantes de drogas. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>C. Los j\u00f3venes, las bandas, las drogas y la violencia <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En sucesivos estudios longitudinales, que tuvieron en cuenta las variaciones en funci\u00f3n de la edad, el sexo y la etnia, se determin\u00f3 que cuando los j\u00f3venes pasan de la adolescencia a la edad adulta los factores inmediatos de predicci\u00f3n de la violencia fluct\u00faan. Con la edad se reduce la influencia de los padres y aumenta la influencia de los pares; esto aumenta la probabilidad de que los j\u00f3venes, esencialmente los hombres j\u00f3venes, adopten comportamientos de violencia, delincuencia o uso indebido de drogas cuando a esta situaci\u00f3n se suman factores negativos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien es dif\u00edcil identificar factores espec\u00edficos que influyen en la participaci\u00f3n de los j\u00f3venes en cr\u00edmenes violentos asociados con delitos de drogas, los estudios han destacado los siguientes factores que contribuyen a la participaci\u00f3n de los j\u00f3venes en delitos violentos y\/o el uso indebido de drogas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Entorno: situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica baja y\/o desempleo en vecindarios con altos niveles de delincuencia; altas tasas de victimizaci\u00f3n;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Variables familiares: separaci\u00f3n temprana de los padres; poco apego a los padres; actitud severa de los padres; ejercicio irregular de la paternidad; presenciar actos de violencia familiar;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Actitudes y asociaciones: asociaciones con pares delincuentes; actitud favorable al uso indebido de drogas o la violencia;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) Caracter\u00edsticas individuales: miembro de un grupo minoritario; dificultades en la escuela y\/o ausencia de la escuela;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) Problemas de conducta y sicopatolog\u00eda: alta tasa de actividades delictivas comunicadas; iniciaci\u00f3n temprana en el uso indebido de drogas; venta de drogas; trastornos de la conducta; personalidad antisocial; problemas emocionales percibidos u observados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que en gran parte de los delitos violentos relacionados con las drogas est\u00e1n involucrados hombres j\u00f3venes en situaci\u00f3n social marginada, es preciso considerar la funci\u00f3n de la cultura de la juventud, en particular las bandas de j\u00f3venes. Hay que hacer una distinci\u00f3n entre diferentes tipos de bandas de j\u00f3venes y sus relaciones con los mercados de drogas il\u00edcitas y la violencia. Tambi\u00e9n hay variaciones en el uso indebido de drogas y la violencia asociada con ese uso entre bandas diferentes. La mayor parte de la violencia de las bandas es end\u00e9mica en la cultura de las bandas de j\u00f3venes, y el uso indebido y el tr\u00e1fico de drogas asociados a esas bandas exacerba una cultura de normalizaci\u00f3n de la violencia. La violencia, por ejemplo la que tiene lugar en la familia, tambi\u00e9n forma parte de la vida de los miembros de una banda, ya sean perpetradores o v\u00edctimas, fuera del entorno de la banda. La introducci\u00f3n del consumo de drogas il\u00edcitas y los mercados competitivos de drogas il\u00edcitas puede producir una mezcla explosiva de delitos violentos que se alimenta de la inseguridad econ\u00f3mica y civil de las comunidades vulnerables. Las culturas de drogas violentas logran desestabilizar a\u00fan m\u00e1s esas comunidades. En las comunidades m\u00e1s pr\u00f3speras, que tienen diversos medios para combatir los efectos negativos de las drogas il\u00edcitas, es menos probable que la introducci\u00f3n de esas drogas d\u00e9 lugar a una desestabilizaci\u00f3n de la comunidad. Otro factor que hay que considerar es la disponibilidad y el uso de armas, en particular los rev\u00f3lveres, para \u201casegurar\u201d una participaci\u00f3n en el mercado. Hay pruebas de que la venta il\u00edcita de drogas ha tenido consecuencias importantes sobre la portaci\u00f3n ilegal de rev\u00f3lveres. El aumento del n\u00famero de rev\u00f3lveres alimenta la cultura de la violencia entre las bandas, lo cual, inevitablemente, tiene repercusiones en los miembros de la comunidad local, que tienen que vivir sus vidas expuestos a una mayor amenaza de violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se consideran las caracter\u00edsticas y las causas de los delitos violentos relacionados con las drogas entre los j\u00f3venes, hay que tener cuidado de no perder de vista lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) En primer lugar, un grupo relativamente peque\u00f1o de j\u00f3venes que cometen delitos graves y violentos, y que tambi\u00e9n hacen mucho uso indebido de drogas, es responsable de una cantidad desproporcionada de todos los delitos graves cometidos por los delincuentes;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) En segundo lugar, si bien los delitos y los delitos violentos alcanzan su cima en la adolescencia y los primeros a\u00f1os de la edad adulta, la mayor\u00eda de los j\u00f3venes madura y abandona el comportamiento de violencia en la etapa de los 20 a los 30 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, aunque ciertas bandas retienen a miembros que han llegado a la edad adulta, la mayor\u00eda de los adolescentes se aleja del enclave social de las bandas cuando entra en la edad adulta; no obstante, los efectos negativos sobre las comunidades de la participaci\u00f3n de los j\u00f3venes en las culturas de las bandas, en particular las bandas violentas relacionadas con las drogas, contin\u00faan despu\u00e9s de que algunos miembros se alejan de las bandas, a ra\u00edz del reclutamiento de nuevos miembros que siguen cometiendo actos de violencia en sus comunidades locales. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>D. Las consecuencias y el futuro <\/b><b>Las drogas, la delincuencia y la violencia: sus efectos a nivel microsocial <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las oportunidades econ\u00f3micas que los mercados de drogas il\u00edcitas proporcionan a los grupos delictivos ampl\u00edan el \u00e1mbito para la violencia, ya que los delincuentes compiten por esos mercados; esto, a su vez, puede tener costosas consecuencias para la comunidad local. Las rivalidades o \u201cguerras territoriales\u201d entre traficantes y vendedores de drogas locales pueden degenerar en violentas confrontaciones en lugares p\u00fablicos o cerca de ellos y, en consecuencia, esos lugares se convierten en \u201czonas vedadas\u201d para la poblaci\u00f3n en general. El deterioro del orden p\u00fablico en vecindarios en que predominan los delitos violentos relacionados con las drogas hace que la poblaci\u00f3n sea renuente a identificar a los involucrados en esos delitos, a pesar de que eso podr\u00eda detener la ola de violencia, como consecuencia de una cultura del miedo y, en muchos casos, de la falta de confianza en la polic\u00eda. A este problema se a\u00f1ade el hecho de que las comunidades pueden pasar a ser dependientes de los mercados de drogas il\u00edcitas<b> <\/b>locales que apoyan econom\u00edas enteras y, por lo tanto, no pueden o no quieren modificar esa situaci\u00f3n, ya que al hacerlo pondr\u00edan en peligro sus ingresos personales. Tambi\u00e9n es posible que, en ciertas comunidades, ni las propias autoridades est\u00e9n en condiciones de hacer frente a los delitos violentos relacionados con las drogas ya que ellas tambi\u00e9n pueden ser objeto de violencia o pueden haber sido influenciadas por la corrupci\u00f3n y se mantienen en un estado de inercia. El estr\u00e9s, la ansiedad y el miedo generados por la exposici\u00f3n a la delincuencia y la violencia interfieren, a su vez, en la vida cotidiana y el desarrollo normal de las personas, en particular los j\u00f3venes: por ejemplo, en su capacidad para confiar y tener un sentimiento de seguridad personal; su capacidad para desarrollar aptitudes para controlar sus emociones; su libertad para explorar el entorno local, y su capacidad para establecer relaciones sociales \u201cnormales\u201d. La exposici\u00f3n a la violencia, en particular cuando se inicia a una edad temprana, probablemente resultar\u00e1 en la normalizaci\u00f3n del comportamiento violento y, en algunos casos, en la manifestaci\u00f3n efectiva de la violencia. Los estudios han mostrado que los varones de 11 a 17 a\u00f1os de edad corren un gran riesgo de verse involucrados en actos de violencia graves:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) si otorgan importancia a sus familias y pasan tiempo con ellas pero, no obstante, est\u00e1n expuestos a actitudes favorables a la violencia;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) si hacen uso indebido de drogas;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) si viven en vecindarios desorganizados, y<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) si con frecuencia son v\u00edctimas y al mismo perpetradores de delitos menores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde principios del decenio de 1990, el n\u00famero de estudios sobre la violencia en la familia y en la comunidad y sobre sus efectos en los ni\u00f1os y los j\u00f3venes ha crecido en forma exponencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, los investigadores s\u00f3lo ahora est\u00e1n comenzando a conceptualizar el campo de la violencia a nivel microsocial en relaci\u00f3n con:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) el vecindario y la comunidad;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) la familia y el hogar;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) las relaciones con los padres y guardianes;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) las relaciones con los pares, y<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) las caracter\u00edsticas personales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comprensi\u00f3n de la interacci\u00f3n entre estas diferentes cuestiones y su influencia sobre la vida de las personas puede ayudar a explicar la participaci\u00f3n en actividades delictivas, los delitos violentos y los delitos relacionados con las drogas. La comunidad internacional har\u00eda bien en prestar atenci\u00f3n a estas cuestiones con el fin de comprender, combatir y prevenir los efectos negativos de las drogas il\u00edcitas y los delitos violentos conexos en los j\u00f3venes y los adultos de comunidades vulnerables. Sobra decir que la delincuencia es un problema enorme, que va m\u00e1s all\u00e1 de sus efectos inmediatos sobre los niveles de anarqu\u00eda. Es inmenso el da\u00f1o social causado a las comunidades, a nivel microsocial, por la participaci\u00f3n de adultos y j\u00f3venes en delitos y actos de violencia relacionados con las drogas. El propio tejido social est\u00e1 en peligro a ra\u00edz de la presencia constante en las comunidades de la delincuencia violenta relacionada con las drogas. Las comunidades que sufren niveles desproporcionados de delitos violentos relacionados con las drogas il\u00edcitas tambi\u00e9n est\u00e1n sujetas a mayores niveles de otros tipos de delitos y a las perturbaciones en la sociedad civil asociadas a ellos. El capital social, o el grado de integraci\u00f3n comunitaria, es una consideraci\u00f3n importante cuando se procura documentar y explicar los aumentos de la violencia en el plano comunitario. El capital social se refiere a las normas, o \u201cleyes\u201d, que se manifiestan en las relaciones sociales y a trav\u00e9s de instituciones sociales, y que establecen los cimientos de la confianza, los deberes y la reciprocidad. La medida del capital social de una comunidad, o el grado de aglutinamiento social de conformidad con normas de comportamiento establecidas, puede ayudar a explicar los niveles de violencia y delincuencia. Las comunidades que carecen de capital social probablemente sufrir\u00e1n un mayor grado de violencia y delincuencia. La ausencia o el \u00e9xodo del capital social se ven exacerbados por los mayores niveles de violencia y delincuencia que guardan relaci\u00f3n con los efectos negativos de los mercados de drogas il\u00edcitas en las comunidades. En Jamaica, se ha documentado una relaci\u00f3n c\u00edclica entre la violencia y la destrucci\u00f3n del capital social en cinco comunidades urbanas pobres4. Como consecuencia de la violencia se redujeron el empleo y las oportunidades de educaci\u00f3n, las empresas no realizaron inversiones en la zona, los pobladores se mostraron m\u00e1s renuentes a construir nuevas casas o mejorar las existentes, y se restringi\u00f3 la libertad de movimiento. Esas condiciones, que destruyen las oportunidades y la infraestructura locales, aumentaron a su vez la probabilidad de comportamientos violentos, particularmente entre los j\u00f3venes, como consecuencia de una mayor desconfianza y del cuestionamiento de las normas civiles. No se puede ignorar la relaci\u00f3n entre la p\u00e9rdida de capital social y el aumento de los delitos violentos, incluidos los relacionados con las drogas. En contraste con esta situaci\u00f3n, el Asia central hace frente a un tr\u00e1fico de drogas generalizado y, sin embargo, tiene niveles relativamente bajos de delitos violentos relacionados con las drogas. Esto puede deberse a la existencia de firmes lazos familiares y a la influencia de normas sociales estrictas. No obstante, hay indicios de que esta situaci\u00f3n podr\u00eda estar cambiando, ya que la inseguridad regional, sumada a niveles en aumento de uso indebido de drogas, ha tenido un efecto negativo sobre la estabilidad social y los niveles de delincuencia asociados. Asimismo, el aumento del uso indebido de estimulantes de tipo anfetam\u00ednico entre los j\u00f3venes del Asia sudoriental y un mayor consumo de drogas il\u00edcitas en el Asia oriental podr\u00edan, a su vez, tener consecuencias negativas sobre la delincuencia, en particular la delincuencia violenta, en aquellas regiones en que se ponen en tela de juicio las normas de conducta. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Las drogas, la delincuencia, la violencia y la victimizaci\u00f3n <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En varios estudios se ha destacado la funci\u00f3n del uso indebido de drogas en relaci\u00f3n con el riesgo y la experiencia de la victimizaci\u00f3n, en contraste con el riesgo de cometer un acto delictivo. Este enfoque es inverso al utilizado en la mayor\u00eda de las investigaciones, que hacen hincapi\u00e9 en el uso indebido de sustancias y la propensi\u00f3n a delinquir. La abrumadora conclusi\u00f3n de los estudios de la victimizaci\u00f3n es que el uso indebido de drogas aumenta el riesgo de victimizaci\u00f3n. Los que hacen uso indebido de drogas, ya sea por primera vez o habitualmente, son vulnerables a la victimizaci\u00f3n porque las drogas pueden perjudicar temporal o permanentemente, durante un per\u00edodo de uso indebido prolongado, la capacidad de la persona para interpretar correctamente situaciones peligrosas y reaccionar ante ellas. Los toxic\u00f3manos tambi\u00e9n est\u00e1n expuestos a situaciones en que la violencia y el uso de rev\u00f3lveres en relaci\u00f3n con el tr\u00e1fico de drogas son generalizados. Es desproporcionado el n\u00famero de mujeres que hacen uso indebido de drogas y resultan v\u00edctimas de agresi\u00f3n sexual. Algunos estudios han llegado a la conclusi\u00f3n de que las mujeres que hacen uso indebido de drogas tienen m\u00e1s probabilidades de ser objeto de victimizaci\u00f3n que las mujeres con problemas de uso indebido de alcohol. Las mujeres toxic\u00f3manas son particularmente vulnerables a la agresi\u00f3n sexual cuando se encuentran bajo la influencia de las drogas y cuando viven en situaciones que las exponen a un mayor riesgo de victimizaci\u00f3n. Las prostitutas que hacen uso indebido de drogas son tambi\u00e9n un grupo expuesto a un alto riesgo. Los nuevos informes sobre las llamadas drogas de \u201ccitas con fines de violaci\u00f3n\u201d, que se administran a mujeres sin que ellas lo sepan, son un ejemplo de una perturbadora tendencia del uso indebido de drogas y la victimizaci\u00f3n violenta. Los escolares que consumen o venden drogas il\u00edcitas tambi\u00e9n constituyen un grupo expuesto a un mayor riesgo de victimizaci\u00f3n violenta con uso de rev\u00f3lveres y otras armas, como los cuchillos. El problema de las drogas y los delitos violentos con uso de armas en las escuelas adquiri\u00f3 notoriedad a principios o mediados del decenio de 1990. Los delitos violentos relacionados con las drogas tienen un efecto negativo sobre la administraci\u00f3n cotidiana de las escuelas, ya que crean una cultura de inseguridad que socava la autoridad. Tambi\u00e9n dan lugar a una asociaci\u00f3n negativa entre la escuela y la delincuencia violenta y tienen efectos negativos sobre los estudiantes, los maestros, las familias y la comunidad en su conjunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los delitos violentos relacionados con las drogas tienen efectos directos desproporcionados sobre ciertos individuos y sectores de la sociedad, concretamente los pobres y las comunidades disfuncionales, sus efectos indirectos, que son m\u00e1s amplios, se manifiestan principalmente como temor al delito y menor utilizaci\u00f3n de los lugares p\u00fablicos. El temor al delito influye en la vida diaria de las personas m\u00e1s que el propio delito. Aunque en la mayor\u00eda de las sociedades son unos pocos desafortunados los m\u00e1s afectados por la victimizaci\u00f3n repetida, ya sea en forma de violencia en el hogar u otro tipo de violencia interpersonal, la mayor\u00eda de las personas sufren los efectos de la delincuencia en forma indirecta, en raz\u00f3n de su temor a la victimizaci\u00f3n. El temor al delito, o mejor dicho el temor a la victimizaci\u00f3n, hace que las personas modifiquen la forma en que utilizan los lugares p\u00fablicos \u2014calles, parques, plazas de diversiones, centros comerciales\u2014 para evitar exponerse al riesgo real o percibido de la victimizaci\u00f3n. Aunque las pruebas criminol\u00f3gicas han indicado que son los j\u00f3venes los que est\u00e1n m\u00e1s expuestos al riesgo de victimizaci\u00f3n violenta en lugares p\u00fablicos, esto no cambia el hecho de que los que est\u00e1n menos expuestos al riesgo de victimizaci\u00f3n, como los ancianos, modifican su comportamiento para evitar posibles da\u00f1os. En comunidades en que la delincuencia violenta relacionada con las drogas es generalizada, lo m\u00e1s probable es que sean los hombres j\u00f3venes los que est\u00e9n m\u00e1s en riesgo de victimizaci\u00f3n por otros hombres j\u00f3venes, pero la libertad de movimiento de las mujeres, los ancianos y los ni\u00f1os se ve limitada como medida de precauci\u00f3n contra la victimizaci\u00f3n. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>E. La respuesta a las drogas, la delincuencia y la violencia a nivel microsocial: consecuencias en materia de pol\u00edticas <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los j\u00f3venes no son la \u00fanica fuente de actos de violencia o de delitos relacionados con las drogas; no obstante, suelen cumplir una funci\u00f3n clave en las manifestaciones de la delincuencia relacionada con las drogas a nivel de la comunidad y, al mismo tiempo, son tambi\u00e9n v\u00edctimas de esa delincuencia. Por lo tanto, es necesario centrar la atenci\u00f3n en los j\u00f3venes para tratar de combatir problemas sociales graves a nivel de la familia, el vecindario y la comunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los objetivos clave deben figurar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) Disuasi\u00f3n del uso indebido de drogas: programas de educaci\u00f3n, apoyo y tratamiento para los j\u00f3venes, sumados a iniciativas de represi\u00f3n y sanciones penales para disuadir del uso indebido de drogas;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Reducci\u00f3n de la delincuencia y la violencia relacionadas con las drogas: suministro de apoyo a los toxic\u00f3manos y sus familias, y a las comunidades que est\u00e1n en mayor peligro de ser destruidas por las drogas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En relaci\u00f3n con las actividades encaminadas a alcanzar las metas clave mencionadas m\u00e1s arriba, hay que insistir en la necesidad de que los organismos de justicia penal, los organismos de bienestar social y las organizaciones no gubernamentales especializadas cooperen estrechamente entre s\u00ed. Se deben aplicar medidas de represi\u00f3n sensibles, mediante iniciativas comunitarias de mantenimiento del orden, en lugar de agresivas campa\u00f1as policiales contra los toxic\u00f3manos y las comunidades con mercados de drogas il\u00edcitas florecientes. Con frecuencia, las administraciones locales se han caracterizado por responder a los problemas relacionados con la delincuencia violenta asociada a las drogas mediante un proceso de denegaci\u00f3n del problema, reacci\u00f3n excesiva e identificaci\u00f3n err\u00f3nea. En primer lugar, las autoridades locales niegan que exista un problema; segundo, una vez que se reconoce el problema suele haber una reacci\u00f3n excesivamente fuerte que puede ser contraproducente, y tercero, hay una falta de informaci\u00f3n precisa que puede impedir la identificaci\u00f3n del tipo de problema de delincuencia de que se trata y de las medidas de respuesta apropiadas. Esta respuesta tipificada a la delincuencia y la violencia destaca la necesidad de utilizar investigaciones centradas en el fen\u00f3meno de los mercados locales de drogas il\u00edcitas, y la violencia asociada a ese fen\u00f3meno, a fin de evitar los problemas de las intervenciones no fundamentadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las intervenciones frente a los delincuentes j\u00f3venes y a las personas en riesgo pueden incluir, por ejemplo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) <i>Colaboraci\u00f3n sist\u00e9mica<\/i>: se establecen asociaciones entre m\u00faltiples organismos que trabajan con los j\u00f3venes en riesgo y los j\u00f3venes delincuentes para asegurar que se atienda a las necesidades identificadas de los j\u00f3venes durante la gesti\u00f3n de los casos, la aplicaci\u00f3n de sanciones alternativas y el tratamiento;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) <i>Prevenci\u00f3n y tratamiento del uso indebido de drogas<\/i>: programas econ\u00f3micos pero amplios de prevenci\u00f3n del uso indebido de drogas para la comunidad y un programa de tratamiento y rehabilitaci\u00f3n para los toxic\u00f3manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las soluciones policiales al problema pueden fracasar si se realizan sin contar con la participaci\u00f3n de otros organismos que realicen intervenciones sensibles en comunidades vulnerables. Por ejemplo, el reconocimiento de la adicci\u00f3n a las drogas como un problema de salud, en particular respecto de las personas m\u00e1s afectadas, vuelve a centrar la atenci\u00f3n en el individuo y en la comunidad, en la esperanza de reintegrar a los toxic\u00f3manos a la sociedad de manera sensible. Una iniciativa, a la que se hace referencia en el <i>2002 Word Report on Violence and Health<\/i>, publicado por la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS), comprendi\u00f3 la promoci\u00f3n de la salud p\u00fablica con miras a combatir la violencia en Cali (Colombia) a mediados del decenio de 1990, que dio lugar a una reducci\u00f3n significativa de la tasa de homicidios. Las iniciativas de base comunitaria han logrado suprimir las actividades de las bandas de j\u00f3venes que cometen delitos violentos y participan en el tr\u00e1fico de drogas il\u00edcitas. Sin duda, la clave del \u00e9xito de la respuesta de la comunidad a las bandas es el reconocimiento oportuno de la aparici\u00f3n de las bandas a fin de resolver el problema antes de que adquiera proporciones de crisis y tenga efectos sobre la delincuencia violenta relacionada con las drogas en el plano local.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los aspectos clave de una intervenci\u00f3n temprana con \u00e9xito son, entre otros:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) La intervenci\u00f3n temprana en las escuelas;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Las intervenciones sensibles y selectivas de la polic\u00eda en zonas problem\u00e1ticas;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) Los programas de capacitaci\u00f3n para empleados de escuelas, personal de la justicia penal, padres, grupos comunitarios y personal de servicios para la juventud;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) La reuni\u00f3n de informaci\u00f3n precisa y los intercambios peri\u00f3dicos de esa informaci\u00f3n entre los organismos, a fin de comprender la naturaleza y la extensi\u00f3n del problema;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) La labor conjunta con los medios de informaci\u00f3n locales para que la informaci\u00f3n se comunique de manera sensible cuando se trate de incidentes de drogas y delitos violentos, evitando las cr\u00f3nicas sensacionalistas (ya que eso podr\u00eda aumentar las posibilidades de retribuci\u00f3n o infundir miedo a la delincuencia).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque la intervenci\u00f3n de base comunitaria para prevenir el uso indebido de drogas es una especie de \u201cpatr\u00f3n oro\u201d ideal, hay otros tipos de intervenciones que representan la \u201cbuena pr\u00e1ctica\u201d y en los que participan individuos y comunidades que ya sufren las consecuencias del uso indebido de drogas. Esas intervenciones pueden incluir programas de consejeros individuales y familiares, y capacitaci\u00f3n en aptitudes interpersonales. A nivel de la comunidad, la participaci\u00f3n en actividades extracurriculares en las escuelas \u2014como los deportes, la m\u00fasica y los clubes de computadoras\u2014 se suele promover como un medio de prevenir el uso indebido de drogas y la delincuencia conexa, y de rehabilitar a los toxic\u00f3manos. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito promueve la aplicaci\u00f3n de medidas para mantener a los j\u00f3venes alejados del uso indebido de drogas y dedicados a otras actividades que no pongan en peligro su propio bienestar o el de sus comunidades. El Consejo Econ\u00f3mico y Social y la Asamblea General han abordado la cuesti\u00f3n de la prevenci\u00f3n del delito y la justicia de menores alentando la intervenci\u00f3n a nivel microsocial. Los responsables de las intervenciones comunitarias basadas en los j\u00f3venes y los adultos contra la delincuencia y la violencia relacionadas con las drogas deben tener conciencia de que hay algunos escollos. El primero y m\u00e1s importante es que los presupuestos de las diferentes comunidades son los principales determinantes de lo que se puede razonablemente ofrecer para disuadir del uso indebido de drogas, la delincuencia y la violencia, y reaccionar cuando se produzcan, y de la posibilidad de ofrecer esos servicios a largo plazo. En segundo lugar, la falta de coordinaci\u00f3n entre los organismos de justicia penal y las organizaciones de base comunitaria no augura nada bueno para el contenido, la promoci\u00f3n y la sostenibilidad de esos programas. Tercero, las \u201casociaciones\u201d inactivas entre diferentes organismos pueden dar lugar a una falta de conocimiento de los programas que ofrecen otros organismos, y esto a su vez puede dar lugar f\u00e1cilmente a una duplicaci\u00f3n de las actividades. Adem\u00e1s, cuando se hace referencia a una intervenci\u00f3n de la \u201ccomunidad\u201d, es necesario prestar la debida atenci\u00f3n a lo que los diferentes grupos entienden por el t\u00e9rmino \u201ccomunidad\u201d, cu\u00e1l es el significado geogr\u00e1fico y pol\u00edtico de \u201ccomunidad\u201d y qui\u00e9n puede hablar en nombre de su comunidad en las reuniones que tienen por objeto hacer frente a la violencia en la comunidad. Las comunidades no deben estar representadas por escuelas, comerciantes, iglesias, organismos p\u00fablicos o \u201cciudadanos interesados\u201d sin prestar la debida consideraci\u00f3n a la representaci\u00f3n de aquellos miembros de la comunidad afectados por la ansiedad que causan la delincuencia, la violencia y los mercados de drogas il\u00edcitas locales: los j\u00f3venes y los propios toxic\u00f3manos. Un enfoque, denominado de justicia restitutiva, combina la rehabilitaci\u00f3n del delincuente con la protecci\u00f3n de los derechos de las v\u00edctimas y la seguridad de la comunidad. La justicia restitutiva procura resolver conflictos entre v\u00edctimas, delincuentes y comunidades en condiciones que se prestan a formas de soluci\u00f3n de problemas distintas del encarcelamiento y, por lo tanto, se diferencia de las formas de justicia establecidas. La justicia restitutiva se basa en las ideas tradicionales de la justicia de base comunitaria de las sociedades de abor\u00edgenes y se aplica cada vez m\u00e1s en todo el mundo para reintegrar a los delincuentes en sus comunidades sin causar da\u00f1os a las v\u00edctimas y a los otros miembros de la comunidad que sufren las consecuencias de la delincuencia, incluida la delincuencia violenta relacionada con las drogas. Aunque la justicia restitutiva es principalmente una intervenci\u00f3n estrat\u00e9gica para tratar a los delincuentes j\u00f3venes, se puede aplicar tambi\u00e9n a los delincuentes adultos. Se la ha utilizado con \u00e9xito en relaci\u00f3n con diversos delitos en varios pa\u00edses, entre ellos Australia, el Canad\u00e1 y Nueva Zelandia. La justicia restitutiva es un instrumento de intervenci\u00f3n comunitaria a nivel microsocial particularmente prometedor, porque destaca la funci\u00f3n de las familias y puede tener en cuenta las tradiciones culturales y los diferentes contextos locales. La existencia de otras fuentes de ingresos aparte de las drogas il\u00edcitas, adem\u00e1s de una sociedad estable, es esencial para combatir los problemas de las drogas il\u00edcitas y la violencia asociada a esos problemas. Las comunidades rurales y urbanas que dependen de los ingresos generados por los mercados de drogas il\u00edcitas no podr\u00e1n superar esa situaci\u00f3n si no disponen de alternativas a esas fuentes de ingresos. Si todos los miembros de la sociedad, desde los due\u00f1os de tiendas hasta los funcionarios gubernamentales, dependen del dinero generado por el tr\u00e1fico de drogas il\u00edcitas, se necesitar\u00e1n actividades concertadas en los planos local, nacional e internacional para lanzar campa\u00f1as contra la corrupci\u00f3n, aumentar la sensibilidad de la poblaci\u00f3n respecto del problema, y crear otras fuentes de ingresos. <b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>F. Conclusi\u00f3n: consideraciones relativas a la intervenci\u00f3n <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tr\u00e1fico de drogas y la delincuencia y la violencia conexas establecen un nexo entre las comunidades locales y las redes de delincuentes transnacionales. Los tres tratados principales de fiscalizaci\u00f3n internacional de drogas no distinguen entre los traficantes de drogas a nivel macrosocial y a nivel microsocial. Aunque en las reuniones internacionales los gobiernos y las organizaciones internacionales suelen centrar sus esfuerzos en prevenir y combatir la delincuencia transnacional, prestan menos atenci\u00f3n al tipo de delitos y de violencia que tiene efectos directos sobre la poblaci\u00f3n. Se necesitan intervenciones con objetivos espec\u00edficos para abordar el problema de los traficantes de drogas locales que operan a nivel microsocial. Los j\u00f3venes que consumen drogas il\u00edcitas y est\u00e1n involucrados en el tr\u00e1fico de drogas a nivel local no s\u00f3lo son delincuentes sino tambi\u00e9n v\u00edctimas de sus propias actividades. El costo personal del uso indebido de drogas y las actividades delictivas conexas, incluida la comisi\u00f3n de delitos violentos, tiene consecuencias tanto a corto como a largo plazo para el individuo en t\u00e9rminos de salud f\u00edsica y mental, as\u00ed como de bienestar social y econ\u00f3mico. Esas actividades, a su vez, causan da\u00f1os que van m\u00e1s all\u00e1 de los que sufren los que hacen uso indebido de drogas il\u00edcitas o las venden, ya que las familias, los vecindarios y comunidades enteras sufren las consecuencias de culturas en que la violencia relacionada con el uso indebido de drogas se vuelve generalizada y omnipresente. Cuando la delincuencia relacionada con las drogas sostiene la econom\u00eda local, se reducen a\u00fan m\u00e1s las posibilidades de dejar de depender de los mercados de drogas il\u00edcitas. La forma en que los organismos de represi\u00f3n locales, junto con las organizaciones comunitarias, reaccionan ante los problemas de la violencia y el uso indebido de drogas a nivel microsocial reviste una importancia cr\u00edtica para el desarrollo de culturas de la violencia. Las actividades de mantenimiento del orden p\u00fablico basadas en la comunidad son elementos de disuasi\u00f3n esenciales. Un aspecto cr\u00edtico es la intervenci\u00f3n preventiva, que alerta a la justicia penal y a los organismos sociales locales acerca de un problema incipiente relacionado con las drogas antes de que adquiera caracter\u00edsticas de crisis. A tal fin, las intervenciones orientadas hacia las comunidades y los grupos expuestos a mayor riesgo de quedar involucrados en el uso indebido y el tr\u00e1fico de drogas, y en la violencia asociada a esas actividades, pueden actuar como factor de disuasi\u00f3n y prevenir la comisi\u00f3n de delitos. Los efectos a nivel microsocial de las culturas de drogas violentas se pueden enfrentar directamente creando asociaciones entre m\u00faltiples organismos que permitan a las comunidades participar en la gesti\u00f3n de la amenaza planteada por la delincuencia violenta relacionada con las drogas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mensaje de la comunidad local debe ser:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) No es productivo, en t\u00e9rminos humanos, permitir la existencia de la econom\u00eda de las drogas il\u00edcitas a nivel microsocial, es decir, a nivel de familias, vecindarios y comunidades;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) Es conveniente que la sociedad combata la delincuencia violenta relacionada con las drogas a nivel microsocial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se presentan ejemplos de \u201cbuenas pr\u00e1cticas\u201d de intervenciones de base comunitaria contra la delincuencia relacionada con las drogas, hay que tener la seguridad de que se comprenden los aspectos particulares de los diferentes mercados que son espec\u00edficos de cada contexto. Es preciso desglosar la interpretaci\u00f3n del nexo entre las drogas y el delito en componentes que, en conjunto, ofrezcan una visi\u00f3n m\u00e1s precisa de la naturaleza y la extensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre las drogas, la delincuencia y la violencia. El conocimiento de las caracter\u00edsticas, las causas y las consecuencias de la delincuencia relacionada con las drogas, basado en datos adecuados, es importante para desarrollar intervenciones basadas en la comunidad. Cuando se consideren los medios pr\u00e1cticos de enfocar la relaci\u00f3n entre las drogas, la delincuencia y la violencia, y en particular sus efectos a nivel microsocial, quiz\u00e1 lo m\u00e1s \u00fatil sea examinar estudios de casos concretos en una variedad de disciplinas que tambi\u00e9n propugnan intervenciones basadas en las \u201cmejores pr\u00e1cticas\u201d que se utilizaron en casos reales y que tuvieron \u00e9xito. La Junta observa, por ejemplo, los efectos positivos de los \u201ctribunales de tratamiento de drogas\u201d como tribunales especiales para los delitos relacionados con las drogas, establecidos en un n\u00famero peque\u00f1o pero creciente de pa\u00edses y en los que, entre otras cosas, se puede atender a los delincuentes violentos menores aplicando un enfoque multidisciplinario. La Junta considera que esos tribunales tienen potencial para aportar una contribuci\u00f3n mayor a la soluci\u00f3n de los problemas individuales, de seguridad p\u00fablica, de salud p\u00fablica y comunitarios que plantea la violencia relacionada con las drogas. Adem\u00e1s, toda intervenci\u00f3n para combatir las consecuencias negativas de la relaci\u00f3n entre las drogas y el delito a nivel microsocial debe tambi\u00e9n tener en cuenta las siguientes experiencias de comunidades socialmente avanzadas, junto con las experiencias de comunidades desaventajadas. Las personas que tienen ingresos altos y las que pueden aprovechar las oportunidades de educaci\u00f3n y otras ventajas sociales tambi\u00e9n resultan afectadas por los problemas del uso indebido de drogas, aunque puede argumentarse que est\u00e1n mejor equipadas para hacer frente a esos problemas ya que cuentan con los recursos financieros necesarios. Las comunidades pr\u00f3speras tambi\u00e9n viven a la sombra de la delincuencia violenta relacionada con las drogas y sufren las consecuencias del desplazamiento provocado por las campa\u00f1as contra la delincuencia relacionada con las drogas que tienen \u00e9xito en comunidades vecinas pobres. El temor a los delitos violentos, inducido por el aumento de la violencia en los mercados de drogas il\u00edcitas, afecta al uso de las zonas p\u00fablicas por los ricos y trae consigo un aumento de las precauciones de seguridad, como la construcci\u00f3n de comunidades cercadas. Los efectos a largo plazo de esas medidas de precauci\u00f3n s\u00f3lo pueden aumentar las desigualdades sociales, ya que los ricos procuran protegerse de los peligros asociados con la delincuencia violenta relacionada con las drogas que los pobres deben soportar. Los efectos secundarios del endurecimiento de las restricciones, ya sea que comprendan medidas de seguridad para los bienes o las personas, hacen que con el tiempo los menos ricos adopten medidas de precauci\u00f3n similares a las de los ricos. Esto aumenta la vulnerabilidad de las personas socialmente marginadas a la delincuencia relacionada con las drogas y a la violencia que suele acompa\u00f1arla. Se necesitan nuevos estudios sobre los efectos del uso indebido de drogas en la violencia en las c\u00e1rceles, ya que \u00e9stas son comunidades en que las culturas de la violencia y el uso indebido de drogas se han generalizado. Se necesita tambi\u00e9n informaci\u00f3n m\u00e1s detallada sobre el uso indebido de drogas, la delincuencia y la violencia en otros entornos institucionales, como las escuelas, los hogares de ni\u00f1os y los cuarteles militares de entrenamiento de reclutas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque algunas culturas (por ejemplo, aquellas en que prosperan las bandas de j\u00f3venes) ya eran inherentemente delictivas y violentas mucho antes de la aparici\u00f3n de los mercados de drogas il\u00edcitas, y aunque otras culturas han pasado de la violencia asociada a esos mercados a la violencia asociada, por ejemplo, a las guerras civiles, el hecho es que el uso indebido de drogas y los mercados de drogas il\u00edcitas favorecen a las culturas de la delincuencia y la violencia. Se necesitan actividades m\u00e1s oportunas y selectivas en los planos local, nacional e internacional, mediante la creaci\u00f3n de asociaciones, incluso entre diversos tipos de organizaciones, a fin de prevenir el uso indebido de drogas y los delitos violentos a nivel microsocial. Al mismo tiempo, se deben establecer programas encaminados a introducir intervenciones de base comunitaria a nivel microsocial para abordar los problemas relacionados con los actos delictivos y la victimizaci\u00f3n, que tienen efectos sobre los individuos, las familias, los vecindarios y las comunidades. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ayuda a los gobiernos a determinar los programas apropiados para las intervenciones a nivel microsocial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Junta subraya que, en general, las intervenciones encaminadas a prevenir y combatir la delincuencia violenta relacionada con las drogas deben incluir:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a) <i>El desarrollo socioecon\u00f3mico<\/i>: centrado en actividades locales de generaci\u00f3n de empleo e ingresos l\u00edcitos, y programas de educaci\u00f3n para los grupos socialmente marginados como los pobres, los j\u00f3venes vulnerables y las minor\u00edas en riesgo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b) <i>La rehabilitaci\u00f3n urbana<\/i>: centrada en inversiones socioecon\u00f3micas unidas a iniciativas locales de dise\u00f1o y planificaci\u00f3n encaminadas a reducir la delincuencia y el temor a la delincuencia, mediante la creaci\u00f3n de entornos que no sean favorables al comercio de drogas y al microtr\u00e1fico;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c) <i>Asociaciones entre m\u00faltiples organismos<\/i>: centradas en las intervenciones integradas con grupos en riesgo, a cargo de los gobiernos locales, la justicia penal, las organizaciones comunitarias y las organizaciones de j\u00f3venes, a fin de evitar la duplicaci\u00f3n;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d) <i>La labor de extensi\u00f3n<\/i>: centrada en la intervenci\u00f3n que tenga por destinatarias a las personas que ya hacen uso indebido de drogas il\u00edcitas o las venden, y a las que est\u00e1n en riesgo de hacerlo, a trav\u00e9s de las escuelas, los centros de atenci\u00f3n de la salud, los centros deportivos y los grupos familiares y de j\u00f3venes;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e) <i>Intervenciones de justicia restitutiva de base comunitaria<\/i>: centradas en actividades dirigidas por personas representativas de los diversos sectores de la comunidad, para combatir, prevenir y resolver, mediante intervenciones de justicia restitutiva, el problema de las culturas de los delitos violentos relacionados con las drogas en las comunidades locales;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">f) <i>Intervenciones que tengan en cuenta la afiliaci\u00f3n a grupos de personas del mismo g\u00e9nero, de j\u00f3venes y de minor\u00edas<\/i>: centradas en las circunstancias y las necesidades particulares de los diferentes grupos, como los toxic\u00f3manos y los toxic\u00f3manos potenciales, y alentando la actuaci\u00f3n de adultos calificados como mentores de individuos en riesgo;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">g) <i>Intervenciones sostenibles<\/i>: centradas en la necesidad de contar con programas de intervenci\u00f3n a largo plazo que permitan asegurar y generar recursos apropiados y emplear a la poblaci\u00f3n local en iniciativas program\u00e1ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos elementos, en su conjunto, se deben aplicar junto con las actividades de reducci\u00f3n de la demanda, incluido el tratamiento y la rehabilitaci\u00f3n de toxic\u00f3manos. S\u00f3lo mediante la introducci\u00f3n de un programa amplio de reducci\u00f3n de la demanda se podr\u00e1n lograr verdaderos progresos en la soluci\u00f3n de los m\u00faltiples problemas que las drogas il\u00edcitas causan a las comunidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>Fuente:<\/strong><\/span><strong>\u00a0<\/strong>International Narcotics Control Board<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los delitos relacionados con el uso indebido de drogas son en su mayor\u00eda no violentos y con frecuencia menores. 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