{"id":1835,"date":"2013-06-16T10:02:09","date_gmt":"2013-06-16T13:02:09","guid":{"rendered":"http:\/\/informatizarte.com.ar\/blog\/?p=1835"},"modified":"2013-06-17T16:55:15","modified_gmt":"2013-06-17T19:55:15","slug":"el-dhammapada-el-camino-de-la-rectitud","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/informatizarte.com.ar\/blog\/el-dhammapada-el-camino-de-la-rectitud\/","title":{"rendered":"El Dhammapada: el camino de la rectitud"},"content":{"rendered":"<p>El Dhammapada (P?li; Pr\u00e1crito: Dhamapada; S\u00e1nscrito Dharmapada) es una escritura sagrada budista en verso tradicionalmente atribuida a Buddha. Es uno de los textos m\u00e1s conocidos del Canon Pali.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo es un t\u00e9rmino compuesto de las palabras \u00abdhamma\u00bb y \u00abpada\u00bb, cada una de las cuales tiene varios significados y connotaciones. En general \u00abdhamma\u00bb hace referencia a la \u00abdoctrina\u00bb de Budda o a una \u00abverdad eterna\u00bb o \u00abvirtud\u00bb, y \u00abpada\u00bb significa literalmente \u00abpie\u00bb y en este contexto puede traducirse por \u00abcamino\u00bb o \u00abverso\u00bb.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la tradici\u00f3n, los versos del Dhammapada fueron pronunciados por Buddha en varias ocasiones. Muchos de los versos tratan sobre asuntos \u00e9ticos.<\/p>\n<p>Dhammapada es una antolog\u00eda de 423 versos reconocida como una obra maestra de la literatura budista temprana. Desde los primeros tiempos del budismo hasta la actualidad, el Dhammapada est\u00e1 considerada como una de las expresiones m\u00e1s sucintas de las ense\u00f1anzas del Buda que se encuentran en el Canon Pali.<\/p>\n<p>El Dhammapada pertenece al selecto grupo de aquellos escritos sagrados que constituyen hoy en d\u00eda la herencia espiritual de toda la humanidad trascendiendo las barreras religiosas hechas por los hombres y estimada por todas las personas, independientemente de sus credos religiosos o falta de ellos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan dicen los budistas, mediante la lectura de este libro, se puede aprender las verdades universales\u00a0 reveladas por el Buda y los t\u00f3picos fundamentales de la pr\u00e1ctica budista. Igualmente afirman, que mediante la meditaci\u00f3n sobre estos versos puede llevar al lector a tener una vida m\u00e1s feliz y pac\u00edfica, como tambi\u00e9n encontrar el \u00abSummum Bonum\u00bb del budismo, su principal meta que es el Nibbana (Nirvana, en s\u00e1nscrito).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><strong>DHAMMAPADA <\/strong><strong>(EL CAMINO DE LA RECTITUD)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo I: Versos Gemelos<\/strong><\/p>\n<p>1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o act\u00faa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezu\u00f1a del buey&#8230;<\/p>\n<p>2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o act\u00faa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jam\u00e1s le abandona.<\/p>\n<p>3. \u00abMe maltrat\u00f3, me golpe\u00f3, me derrot\u00f3, me rob\u00f3\u00bb. El odio de aquellos que almacenan tales pensamientos jam\u00e1s se extingue.<\/p>\n<p>4. \u00abMe maltrat\u00f3, me golpe\u00f3, me derrot\u00f3, me rob\u00f3\u00bb. Quienes no albergan tales pensamientos se liberan del odio.<\/p>\n<p>5. El odio nunca se extingue por el odio en este mundo; solamente se apaga a trav\u00e9s del amor. Tal es una antigua ley eterna.<\/p>\n<p>6. Muchos desconocen que al disputar, perecemos; pero aquellos que lo comprenden, refrenan por completo sus disputas.<\/p>\n<p>7. Al que vive apegado al placer, con los sentidos irrefrenados, sin moderaci\u00f3n en la comida, indolente, inactivo, a ese Mara lo derriba, como el viento derriba a un \u00e1rbol d\u00e9bil.<\/p>\n<p>8. Al que vive consciente de las impurezas, con los sentidos refrenados, moderado en la comida, lleno de fe, lleno de sustentadora energ\u00eda, a ese Mara no lo derribar\u00e1, como el viento no derribar\u00e1 a la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>9. Quienquiera que sea que carezca de autocontrol y no permanezca en la verdad, aunque se vista con la t\u00fanica amarilla, no es merecedor de ella.<\/p>\n<p>1O. El que se ha liberado de toda mancilla, est\u00e1 establecido en la moralidad y se curte en el autocontrol y la verdad, tal es merecedor de la t\u00fanica amarilla.<\/p>\n<p>11. Los que imaginan lo no esencial como esencial y lo esencial como no esencial, debido a tan equivocado juicio nunca llegan a lo Esencial (Nibbana, el supremo refugio m\u00e1s all\u00e1 de las ataduras).<\/p>\n<p>12. Pero aquellos que ven lo esencial en lo esencial y lo inesencial en lo inesencial, debido a su correcta visi\u00f3n, perciben la esencia.<\/p>\n<p>13. As\u00ed como la lluvia penetra en una casa mal techada, la avidez penetra en una mente no desarrollada.<\/p>\n<p>14. As\u00ed como el agua no penetra en una casa bien techada, la avidez no penetra en una mente bien desarrollada.<\/p>\n<p>15. El malhechor se lamenta ahora y se lamenta despu\u00e9s. Se lamenta tanto aqu\u00ed como all\u00ed. Siempre se lamenta y sufre percibiendo la impureza de sus propios actos.<\/p>\n<p>16. El bienhechor se regocija ahora y se regocija despu\u00e9s. Tanto aqu\u00ed como all\u00ed se regocija. Se regocija; se regocija enormemente, percibiendo la pureza de sus propios actos.<\/p>\n<p>17. Sufre ahora y sufre despu\u00e9s. Sufre en ambos estados. \u00abHe actuado mal\u00bb, se dice sufriendo. Adem\u00e1s, sufre aboc\u00e1ndose a un estado m\u00e1s doloroso. As\u00ed el que mal obra.<\/p>\n<p>18. Goza ahora y goza despu\u00e9s. En ambos estados es verdaderamente feliz. \u00abHe actuado bien, se dice feliz. Adem\u00e1s, aboc\u00e1ndose a un apacible estado es feliz. As\u00ed el que bien obra.<\/p>\n<p>19. Aunque uno recite muy a menudo las escrituras, si es negligente y no act\u00faa en consecuencia, es como el vaquero que cuenta las vacas de los otros. No obtiene los frutos de la Vida Santa.<\/p>\n<p>20. Aunque uno recite poco las escrituras, si se conduce seg\u00fan la Ense\u00f1anza, abandonando el deseo, el odio v la ilusi\u00f3n, provisto con una mente bien liberada y no apeg\u00e1ndose a nada ni aqu\u00ed ni despu\u00e9s, obtiene los frutos de la Vida Santa.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo II: La Atenci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>21. La atenci\u00f3n es el camino hacia la inmortalidad; la inatenci\u00f3n es el sendero hacia la muerte. Los que est\u00e1n atentos no mueren; los inatentos son como si ya hubieran muerto.<\/p>\n<p>22. Distinguiendo esto claramente, los sabios se establecen en la atenci\u00f3n y se deleitan con la atenci\u00f3n, disfrutando del terreno de los Nobles.<\/p>\n<p>23. Aquel que medita constantemente y persevera, se libera de las ataduras y obtiene el supremo Nibbana.<\/p>\n<p>24. Gloria para aquel que se esfuerza, permanece vigilante, es puro en conducta, considerado, autocontrolado, recto en su forma de vida y capaz de permanecer en creciente atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>25. A trav\u00e9s del esfuerzo, la diligencia, la disciplina y el autocontrol, que el hombre sabio haga de s\u00ed mismo una isla que ninguna inundaci\u00f3n pueda anegar.<\/p>\n<p>26. El ignorante es indulgente con la in atenci\u00f3n; el hombre sabio custodia la atenci\u00f3n como el mayor tesoro.<\/p>\n<p>27. No os recre\u00e9is en la negligencia. No intim\u00e9is con los placeres sensoriales. El hombre que medita con diligencia, verdaderamente alcanza mucha felicidad.<\/p>\n<p>28. Cuando un sabio supera la inatenci\u00f3n cultivando la atenci\u00f3n, libre de tribulaciones, asciende al palacio de la sabidur\u00eda y observa a la gente sufriente como el sabio monta\u00f1ero contempla a los ignorantes que est\u00e1n abajo.<\/p>\n<p>29. Atento entre los inatentos, plenamente despierto entre los dormidos, el sabio avanza como un corcel de carreras se adelanta sobre un jamelgo decr\u00e9pito.<\/p>\n<p>30. Por permanecer alerta, Indra se impuso a los dieses. As\u00ed, la atenci\u00f3n es elogiada y la negligencia subestimada.<\/p>\n<p>31. El monje que se deleita en la atenci\u00f3n y observa con temor la inatenci\u00f3n, avanza como el fuego, superando todo escollo grande o peque\u00f1o.<\/p>\n<p>32. El monje que se deleita en la atenci\u00f3n y observa con temor la inatenci\u00f3n, no es tendente a la ca\u00edda. Est\u00e1 en presencia del Nibbana.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo III: La Mente<\/strong><\/p>\n<p>33. Esta mente voluble e inestable, tan dif\u00edcil de gobernar, la endereza el sabio como el arquero la flecha.<\/p>\n<p>34. Esta mente tiembla como un pez cuando lo sacas del agua y lo dejas caer sobre la arena. Por ello, hay que abandonar el campo de las pasiones.<\/p>\n<p>35. Es bueno controlar la mente: dif\u00edcil de dominar, voluble y tendente a posarse all\u00ed donde le place. Una mente controlada conduce a la felicidad.<\/p>\n<p>36. La mente es muy dif\u00edcil de percibir, extremadamente sutil, y vuela tras sus fantas\u00edas. El sabio la controla. Una mente controlada lleva a la felicidad.<\/p>\n<p>37. Dispersa, vagando sola, incorp\u00f3rea, oculta en una cueva, es la mente. Aquellos que la someten se liberan de las cadenas de Mara.<\/p>\n<p>38. Aquel cuya mente es inestable, no conoce la ense\u00f1anza sublime, y aquel cuya confianza vacila, su sabidur\u00eda no alcanzar\u00e1 la plenitud.<\/p>\n<p>39. Aquel cuya mente no est\u00e1 sometida a la avidez ni es afectada por el odio, habiendo trascendido tanto lo bueno como lo malo, permanece vigilante y sin miedo.<\/p>\n<p>40. Percibiendo que este cuerpo es fr\u00e1gil como una vasija, y convirtiendo su mente tan fuerte como una ciudad fortificada vencer\u00e1 a Mara con el cuchillo de la sabidur\u00eda. Velar\u00e1 por su conquista y vivir\u00e1 sin apego.<\/p>\n<p>41. Antes de que pase mucho tiempo, este cuerpo, desprovisto de la consciencia, yacer\u00e1 arrojado sobre la tierra, siendo de tan poco valor como un le\u00f1o.<\/p>\n<p>42. Cualquier da\u00f1o que un enemigo puede hacer a su enemigo, o uno que odia a uno que es odiado, mayor da\u00f1o puede ocasionar una mente mal dirigida.<\/p>\n<p>43. El bien que ni la madre, ni el padre, ni cualquier otro pariente pueda hacer a un hombre, se lo proporciona una mente bien dirigida, ennobleci\u00e9ndolo de este modo.<\/p>\n<p>41. Antes de que pase mucho tiempo, este cuerpo, desprovisto de la consciencia, yacer\u00e1 arrojado sobre la tierra, siendo de tan poco valor como un le\u00f1o.<\/p>\n<p>42. Cualquier da\u00f1o que un enemigo puede hacer a su enemigo, o uno que odia a uno que es odiado, mayor da\u00f1o puede ocasionar una mente mal dirigida.<\/p>\n<p>43. El bien que ni la madre, ni el padre, ni cualquier otro pariente pueda hacer a un hombre, se lo proporciona una mente bien dirigida, ennobleci\u00e9ndolo de este modo.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo IV: Flores<\/strong><\/p>\n<p>44. \u00bfQui\u00e9n comprender\u00e1 esta tierra y el terreno de Yama y este mundo de los devas? \u00bfQui\u00e9n investigar\u00e1 el bendito Camino de la Virtud como el experto que selecciona las mejores flores?<\/p>\n<p>45. El disc\u00edpulo que se ejercita, comprender\u00e1 esta tierra y el terreno de Yama y el mundo de los devas. El disc\u00edpulo que se ejercita, investigar\u00e1 el bendito Camino de la Virtud, como el experto que selecciona las mejores flores.<\/p>\n<p>46. Percibiendo este cuerpo como la espuma y comprendiendo que es como un espejismo, aniquilar\u00e1 las espinas de las pasiones sensuales y burlar\u00e1 la vigilancia del rey de la muerte.<\/p>\n<p>47. Al que recoge tan s\u00f3lo las flores (de los placeres sensoriales)y cuya mente se distrae (en los objetos de los sentidos), la muerte le arrastra como una enorme inundaci\u00f3n arrasa a un pueblo entero mientras duerme.<\/p>\n<p>48. Al hombre que toma las flores (de los placeres sensoriales) y cuya mente se distrae, insaciable en sus deseos, el Destructor lo pone bajo su dominio.<\/p>\n<p>49. As\u00ed como la abeja liba en la flor, sin da\u00f1ar su color y esencia, y luego se aleja, llev\u00e1ndose \u00fanicamente la miel, as\u00ed el sabio pasa por esta existencia.<\/p>\n<p>50. No deber\u00edamos considerar los fallos de los dem\u00e1s, ni lo que los otros han hecho o dejado de hacer, sino nuestros propios actos cometidos u omitidos.<\/p>\n<p>51. Igual que una flor bella y de brillante color, pero sin perfume, as\u00ed son de est\u00e9riles las buenas palabras de quien no las pone en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>52. Igual que una flor bella y de brillante color, y asimismo rebosante de perfume, son de fruct\u00edferas las buenas palabras de quien las pone en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>53. De la misma manera que un mont\u00f3n de flores hacen muchas guirnaldas, as\u00ed muchos actos buenos deben ser efectuados por aquel que nace como ser humane.<\/p>\n<p>54. El perfume de las flores no se propaga contra el viento, como tampoco la fragancia de la madera del s\u00e1ndalo, del rododendro o del jazm\u00edn, pero la fragancia del virtuoso se esparce contra el viento. La del hombre virtuoso se expande en todas las direcciones.<\/p>\n<p>55. Madera de s\u00e1ndalo, rododendro, loto, jazm\u00edn: muy superior a todas estas clases de fragancia es la de la virtud.<\/p>\n<p>56. De peque\u00f1o alcance es la fragancia del rododendro o del s\u00e1ndalo, pero la de la virtud es suprema y se esparce incluso entre los dioses.<\/p>\n<p>57. Mara no encuentra el sendero hacia aquellos que son perfectos en la virtud, viviendo vigilantes y libres de mancillas, a trav\u00e9s de la perfecta realizaci\u00f3n (de las Verdades).<\/p>\n<p>58-59. Del mismo modo que puede germinar y florecer un arom\u00e1tico loto en un estercolero, as\u00ed, entre los ofuscados, deslumbra en sabidur\u00eda el disc\u00edpulo que sigue al Perfecto Iluminado (el Buda).<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo V: Necios<\/strong><\/p>\n<p>60. Larga es la noche para aquel que est\u00e1 despierto. Largo es el camino para el viajero cansado. Larga es la existencia repetida para los necios que no conocen la Ense\u00f1anza sublime.<\/p>\n<p>61. Si un hombre busca y no puede encontrar alguien que es mejor o igual que \u00e9l, que prosiga reciamente la senda de la vida. No puede haber amistad con un necio.<\/p>\n<p>62. \u00abTengo hijos, tengo riqueza\u00bb, as\u00ed contabiliza el necio en su mente. Pero \u00e9l mismo no se pertenece. \u00a1Cu\u00e1nto menos los hijos y la riqueza!<\/p>\n<p>63. Un necio consciente de su necedad es por tal raz\u00f3n un hombre sabio, pero el necio que piensa que es un sabio es verdaderamente un necio.<\/p>\n<p>64. Aun si toda su vida un necio se asocia con un sabio, no comprender\u00e1 la Ense\u00f1anza, igual que la cuchara nunca captar\u00e1 el saber de la sopa.<\/p>\n<p>65. Si un hombre inteligente se asocia con uno sabio, aunque s\u00f3lo sea por un momento, r\u00e1pidamente comprender\u00e1 la Ense\u00f1anza, como la lengua capta el saber de la sopa.<\/p>\n<p>66. Necios, hombres de inteligencia inferior, se comportan como sus propios enemigos, cometiendo males actos que producen frutos amargos.<\/p>\n<p>67. No est\u00e1 bien hecho aquel acto que causa remordimiento despu\u00e9s de llevado a cabo, y cuyo resultado uno experimenta lament\u00e1ndolo con l\u00e1grimas en la cara.<\/p>\n<p>68. Bien hecho es aquel acto que no causa arrepentimiento y cuyo resultado uno experimenta con la mente llena de gran deleite y felicidad.<\/p>\n<p>69. Mientras un mal acto cometido no da su fruto, durante ese tiempo el necio lo cree tan dulce como la miel, pero cuando el mal acto madura, el necio se enfrenta al dolor.<\/p>\n<p>70. Aunque mes tras mes un necio s\u00f3lo pudiera comer como mucho alimento un pellizco de hierba kusa, aun eso no ser\u00eda la sexta parte.<\/p>\n<p>71. Un acto malo ejecutado no da su fruto inmediatamente, igual que la leche no se vuelve agria enseguida. Tal como el fuego cubierto de cenizas arde, as\u00ed el mal acto persigue al necio quem\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>72. Para su ruina, por supuesto, consigue el necio conocimiento y fama, que oscurecen su destine y ofuscan su mente.<\/p>\n<p>73. Ese necio desea reputaci\u00f3n y prioridad entre los monjes, autoridad en los monasterios y honores entre otras familias.<\/p>\n<p>74. Deja que laicos y monjes piensen que \u00e9l es el que ejecuta cada trabajo, grande o peque\u00f1o, dejando que se refieran a \u00e9l. As\u00ed es la ambici\u00f3n de este necio, aumentando sus deseos y su orgullo.<\/p>\n<p>75. Mas, ciertamente, uno es el sendero que conduce a las conquistas mundanas y otro el que lleva al Nibbana. Comprendi\u00e9ndolo as\u00ed el monje, no se regocija con los favores mundanos, sino que cultiva el desapego.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo VI: El Sabio<\/strong><\/p>\n<p>76. Si uno encuentra un hombre sabio, quien como un descubridor de tesoros te se\u00f1ala tus defectos y te llama la atenci\u00f3n sobre los mismos, debe asociarse con tal persona. Uno ir\u00e1 bien y no mal en la compa\u00f1\u00eda de esta persona.<\/p>\n<p>77. Dejadle que os aconseje y exhorte y os disuada del error. Esta persona es valiosa para los nobles, pero desagradable para los mezquinos.<\/p>\n<p>78. No os asoci\u00e9is con amigos mezquinos; no manteng\u00e1is la compa\u00f1\u00eda de hombres innobles. Asociaos con amigos nobles; conservad la compa\u00f1\u00eda de los mejores entre los hombres.<\/p>\n<p>79. Aquel que bebe en la fuente de la Ense\u00f1anza vive felizmente con una mente serena. El hombre sabio siempre goza en la Ense\u00f1anza proclamada por los nobles iluminados.<\/p>\n<p>80. Los que riegan, canalizan el agua; los arqueros enderezan la flecha; los carpinteros tallan la madera; los sabios se disciplinan.<\/p>\n<p>81. Como una s\u00f3lida roca no se mueve con el viento, as\u00ed el sabio permanece imperturbado ante la calumnia y el halago.<\/p>\n<p>82. Como un lago profundo es transparente y tranquilo, as\u00ed se vuelven los sabios al escuchar la Ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>83. El santo se desapega de todo y no se implica en la avidez sensual. Cuando le alcanza la felicidad o el sufrimiento, con sabidur\u00eda no se deja afectar ni por la euforia ni por el abatimiento.<\/p>\n<p>84. Ni para s\u00ed mismo ni para otros desea hijos, riquezas o reinos; ni con equ\u00edvocos busca su propio \u00e9xito. Una persona as\u00ed es, por supuesto, virtuosa, sabia y recta.<\/p>\n<p>85. Pocos entre los seres humanos son los que cruzan a la otra orilla. La mayor\u00eda solamente suben y bajan por la misma orilla.<\/p>\n<p>86. Pero aquellos que obran rectamente de acuerdo con la Ense\u00f1anza, que est\u00e1 bien establecida, cruzan m\u00e1s all\u00e1 de las pasiones y alcanzan el Nibbana.<\/p>\n<p>87-88. Viniendo desde el hogar al estado sin hogar, que el hombre sabio abandone los estados de ofuscaci\u00f3n y cultive la lucidez. Por dif\u00edcil que resulte, que busque el deleitamiento y el disfrute en el desapego. Superando los placeres sensuales, sin impedimentos, el sabio se libra a si mismo de las impurezas de la mente.<\/p>\n<p>89. Aquellos que perfeccionan sus mentes en los Factores de Iluminaci\u00f3n, sin ataduras, deleit\u00e1ndose en el abandono de la avidez, esos, libres de corrupci\u00f3n, esclarecidos, alcanzan el Nibbana incluso en este mundo.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo VII: El Honesto<\/strong><\/p>\n<p>90. Para aquellos cuyo viaje est\u00e1 concluido, libres de dolor, plenamente liberados de todo y que han puesto fin a todas las ataduras, se extingui\u00f3 el fuego (de las pasiones).<\/p>\n<p>91. Se esfuerzan por permanecer atentos. A ning\u00fan lugar se apegan. Como cisnes que dejan su lago, abandonan lugar tras lugar y marchan.<\/p>\n<p>92. Para ellos no hay acumulaci\u00f3n, y su alimento no es otro que la Liberaci\u00f3n, que es Vac\u00edo e Indefinible: tal es su objeto. Su curse es como el de los p\u00e1jaros en el aire: no deja huella.<\/p>\n<p>93. Uno tal ha eliminado las corrupciones, no est\u00e1 apegado al alimento; tiene como objeto la liberaci\u00f3n, que es Vac\u00eda e Indefinible. Su andar, como el de los p\u00e1jaros en el aire, no deja huella.<\/p>\n<p>94. Aquel que controla firmemente sus sentidos, como el auriga sus caballos; aquel que est\u00e1 purificado del orgullo y desprovisto de las pasiones, a ese tal hasta los dioses envidian.<\/p>\n<p>95. Como la tierra, una persona ecu\u00e1nime y bien disciplinada no se resiente. Es comparable a una columna. Es como un lago cristalino. Alguien de tal ecuanimidad escapa a nuevos nacimientos.<\/p>\n<p>96. Su mente es tranquila, tranquila es su palabra y tranquilos sus actos para quien est\u00e1 liberado a trav\u00e9s del conocimiento perfecto, residiendo firme y en paz.<\/p>\n<p>97. El hombre que no es cr\u00e9dulo, que ha comprendido lo Increado, que ha cortado las cadenas, ha puesto fin a la ocasi\u00f3n (del bien y del mal) y ha erradicado los deseos, ese hombre es el hombre supremo.<\/p>\n<p>98. Verdaderamente delicioso es aquel lugar donde los iluminados moran: sea en el pueblo o en el bosque, sea en la espesura o en el claro.<\/p>\n<p>99. Deliciosos son los bosques donde las personas comunes no encuentran placer. All\u00ed disfrutan los que han quemado sus pasiones. Pues \u00e9stos no son buscadores de los placeres sensoriales.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo VIII: Miles<\/strong><\/p>\n<p>100. Mejor que mil disertaciones, mejor que un mero revoltijo de palabras sin significado, es una frase sensata, al escuchar la cual uno se calma.<\/p>\n<p>101. Mejor que mil versos de palabras in\u00fatiles, es uno con una simple y beneficiosa l\u00ednea que al escucharla uno se serene.<\/p>\n<p>102. Mejor es una simple palabra de la Doctrina [que pacifica al que la oye] que cien versos de innumerables palabras.<\/p>\n<p>103. M\u00e1s grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.<\/p>\n<p>104-105. Mejor conquistarse a uno mismo que conquistar a los dem\u00e1s. Ni un dios ni un semidi\u00f3s, ni Mara ni Brahma, pueden deshacer la victoria de aquel que se ha amaestrado a s\u00ed mismo y se conduce siempre con moderaci\u00f3n.<\/p>\n<p>106. Aunque mes tras mes, hasta mil, uno hiciera ofrendas durante cien a\u00f1os, pero otro honrase a un iluminado solamente por un momento, esta reverencia es mejor que el sacrificio de cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>107. Aunque durante un siglo un hombre hiciera el rito del fuego en el bosque, si por un solo momento honrase a un iluminado, esta reverencia es mejor que el sacrificio del fuego durante un siglo.<\/p>\n<p>108. Lo que uno ofrezca en este mundo durante un a\u00f1o, o los regales que efect\u00fae para alcanzar m\u00e9rito, es una nimiedad al lado de lo que representa honrar a aquel santo que es excelente.<\/p>\n<p>109. Para el que cultiva el h\u00e1bito de reverenciar constantemente a los mayores y respetarlos, cuatro bendiciones van en aumento: edad, belleza, bendici\u00f3n y fuerza.<\/p>\n<p>110. Un solo d\u00eda de la vida de una persona virtuosa y meditativa vale m\u00e1s que los cien anos de la vida de una persona inmoral y descontrolada.<\/p>\n<p>111. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que se esfuerza con firme resoluci\u00f3n vale m\u00e1s que cien a\u00f1os de la vida de una persona perezosa e indolente.<\/p>\n<p>112. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que hace un intenso esfuerzo vale m\u00e1s que cien a\u00f1os en la vida de uno que es perezoso e inactivo.<\/p>\n<p>113. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que comprenda c\u00f3mo todas las cosas surgen y se desvanecen, vale m\u00e1s que cien a\u00f1os de la vida de una persona que no comprende c\u00f3mo las cosas surgen y se desvanecen.<\/p>\n<p>114. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que vea el Estado Inmortal vale m\u00e1s que cien d\u00edas de la vida de una persona sin la visi\u00f3n del Estado Inmortal.<\/p>\n<p>115. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que perciba la Sublime Verdad vale m\u00e1s que cien a\u00f1os de la vida de una persona que no perciba la Sublime Verdad.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo IX: El Mal<\/strong><\/p>\n<p>116. Apresuraos en hacer el bien; refrenad vuestra mente hacia el mal, ya que quienquiera que es lento en hacer el bien, se recrea en el mal.<\/p>\n<p>117. Si un hombre obra mal, que no lo haga una y otra vez, que no se recree en ello. Dolorosa es la acumulaci\u00f3n del mal.<\/p>\n<p>118. Si un hombre obra bien, que lo haga una y otra vez, que se recree en ello. Feliz es la acumulaci\u00f3n del bien.<\/p>\n<p>119. El malhechor todo lo ve bien hasta que su mala acci\u00f3n da fruto, pero cuando madura la fruta, entonces ve sus desafortunados efectos.<\/p>\n<p>120. Incluso una buena persona puede experimentar dolor al obrar bien, pero en cuanto el fruto se produce, entonces experimenta los buenos resultados.<\/p>\n<p>121. No pens\u00e9is con ligereza sobre el mal dici\u00e9ndoos \u00abno vendr\u00e1 a m\u00ed\u00bb. Igual que un c\u00e1ntaro se llena gota a gota, del mismo modo el necio, acumul\u00e1ndolo poco a poco, se llena de maldad.<\/p>\n<p>122. No pens\u00e9is con ligereza sobre el bien dici\u00e9ndoos \u00abno vendr\u00e1 a m\u00ed\u00bb. Igual que un c\u00e1ntaro se llena gota a gota, del mismo modo el sabio, acumul\u00e1ndolo poco a poco, se llena de bondad.<\/p>\n<p>123. Igual que un comerciante con una peque\u00f1a caravana transportando mucha riqueza evitar\u00eda un camino peligroso, y as\u00ed como un hombre que ama la vida evitar\u00eda el veneno, as\u00ed uno deber\u00eda evitar el mal.<\/p>\n<p>124. Del mismo modo que el veneno no puede da\u00f1ar la mano que lo transporta, pues el veneno no afecta si no hay herida, as\u00ed no sufre da\u00f1o quien no est\u00e1 equivocado.<\/p>\n<p>125. Quienquiera que hiere a un hombre inocente, puro y sin falta, aquel mal se vuelve contra ese necio, as\u00ed como el polvo que se ha lanzado contra el viento.<\/p>\n<p>126. Algunos nacen de matriz; los mal\u00e9volos nacen en estados desgraciados; los autodominados van a estados benditos; los iluminados obtienen el Nibbana.<\/p>\n<p>127. Ni en los cielos ni en medio del oc\u00e9ano, ni en una gruta en las monta\u00f1as se halla un lugar donde uno pueda permanecer a salve de las consecuencias de sus males actos.<\/p>\n<p>128. Ni en los cielos ni en medio del oc\u00e9ano, ni en una gruta en las monta\u00f1as se halla un lugar donde uno pueda permanecer a salve de la muerte.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo X: Castigo<\/strong><\/p>\n<p>129. Todos tiemblan ante el castigo. Todos temen la muerte. Si comparamos a los otros con uno mismo, ni mataremos ni provocaremos muerte.<\/p>\n<p>130. Todos temen el castigo; todos aman la vida. Compar\u00e1ndose con los dem\u00e1s, uno no debe matar ni provocar la muerte.<\/p>\n<p>131. Quienquiera que buscando su propia felicidad da\u00f1a a los que igual que \u00e9l la buscan, no la obtendr\u00e1 despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>132. Quienquiera que busca su propia felicidad y no da\u00f1a a los que igual que \u00e9l la buscan, la hallar\u00e1 despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>133. No habl\u00e9is agresivamente con nadie, porque los que atac\u00e1is podr\u00e1n replicaros de igual manera. Las discusiones crean dolor y podr\u00e9is recibir golpe por golpe.<\/p>\n<p>134. Si permaneces en silencio, como un inservible gong, alcanzar\u00e1s el Nibbana; hallar\u00e1s la paz.<\/p>\n<p>135. Igual que un vaquero con un palo conduce las vacas a la pradera, as\u00ed la vejez y la muerte conducen la vida de los seres a su conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>136. Cuando un necio obra mal, por sus propios hechos este est\u00fapido hombre estar\u00e1 atormentando, como uno abrasado por el fuego.<\/p>\n<p>137-138-139-140. Aquel que hiere con sus armas a los que son inocentes e inofensivos, pronto se precipitar\u00e1 en uno de estos estados: mucho dolor, heridas corporales o grave enfermedad, p\u00e9rdida de la mente u opresi\u00f3n por un monarca, o graves acusaciones, o p\u00e9rdida de familiares, o ruina, o un incendio que incluso arrase su hogar. Y tras la disoluci\u00f3n del cuerpo nacer\u00e1 en el infierno.<\/p>\n<p>141. No es ir desnudo, ni tener el cabello enmara\u00f1ado, ni permanecer sucio o ayunar, ni yacer en el suelo, ni embadurnarse el cuerpo con cenizas, ni caminar sin ponerse erguido, lo que puede purificar al mortal que no se ha liberado de sus dudas.<\/p>\n<p>142. Aunque vista correctamente, si vive en paz, sometidas las pasiones y controlados los sentidos, es puro y a nadie hiere, \u00e9l es un Brahman, un asceta, un monje.<\/p>\n<p>143. Es dif\u00edcil hallar en este mundo alguien que, refrenado por la modestia, evite todo reproche, como el corcel evita el l\u00e1tigo.<\/p>\n<p>144. Esforzaos y sed rigurosos, como lo es el corcel cuando siente el l\u00e1tigo. Por la confianza, la virtud, el esfuerzo, la concentraci\u00f3n, la investigaci\u00f3n de la Verdad, el recto conocimiento y conducta, la atenci\u00f3n mental, superar\u00e9is el gran sufrimiento.<\/p>\n<p>145. Los que riegan, canalizan las aguas. Los fabricantes de flechas, las enderezan. Los carpinteros trabajan la madera. Los virtuosos se autocontrolan.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XI: Vejez<\/strong><\/p>\n<p>146. \u00bfQu\u00e9 risa, qu\u00e9 gozo puede haber cuando siempre se est\u00e1 ardiendo (en las pasiones)? Si estuvierais envueltos en la oscuridad, \u00bfno buscar\u00edais la luz?<\/p>\n<p>147. Contemplad este bello cuerpo, masa de dolores, mont\u00f3n de grumos, trastornado, en el que nada dura, nada persiste.<\/p>\n<p>148. Decadencia para este cuerpo, nido de enfermedades, perecedero. Esta putrescible masa se destruye. Verdaderamente, la vida acaba en la muerte.<\/p>\n<p>149. Como vac\u00edas calabazas en oto\u00f1o son estos resecos huesos. \u00bfQu\u00e9 placer hay en mirarlos?<\/p>\n<p>150. Este cuerpo es una ciudadela hecha de huesos cubiertos de carne y sangre en donde se almacenan el envejecimiento y la muerte, el orgullo y el enga\u00f1o.<\/p>\n<p>151. Incluso los fastuosos carruajes reales envejecen. Tambi\u00e9n el cuerpo envejece. Pero la Ense\u00f1anza de los Buenos nunca envejece. As\u00ed, lo Bueno permanece entre los Buenos.<\/p>\n<p>152. Aquel que aprende poco, crece como un buey; crece en carne, pero no en sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>153. A trav\u00e9s de muchas vidas he errado en el samsara buscando, pero no encontrando, al constructor de la casa. Sufrimiento total en este volver y volver a nacer.<\/p>\n<p>154. \u00a1Oh, constructor de la casa! Ahora te he percibido. No volver\u00e1s a construir esta casa. Todas las vigas han sido quebradas. Se ha aniquilado el soporte central. Mi mente ha alcanzado lo incondicionado. Habi\u00e9ndolo alcanzado, representa el fin del apego.<\/p>\n<p>155. Al no haber vivido la noble vida, al no haber adquirido tal riqueza en su juventud, tales hombres desfallecen como viejas garzas en un estanque sin peces.<\/p>\n<p>156. Aquellos que no han observado la Vida Santa, que en su juventud no han adquirido tesoros, se tornan como in\u00fatiles arcos, mirando hacia el pasado.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XII: Autocontrol<\/strong><\/p>\n<p>157. Si uno se aprecia a s\u00ed mismo, deber\u00e1 protegerse bien. El hombre sabio permanece atento en cada una de las tres vigilias.<\/p>\n<p>158. Establ\u00e9zcase primero uno mismo en lo que es apropiado antes de aconsejar a los dem\u00e1s. Actuando de esta manera, el hombre sabio no caer\u00e1 en desgracia.<\/p>\n<p>159. Seg\u00fan aconseja a los dem\u00e1s, debe \u00e9l mismo actuar. Bien controlado \u00e9l mismo, puede guiar a los otros. Verdaderamente es dif\u00edcil controlarse a uno mismo.<\/p>\n<p>160. Uno mismo es su propio refugio. \u00a1Qu\u00e9 otro refugio podr\u00eda haber! Habi\u00e9ndose controlado a uno mismo, se obtiene un refugio dif\u00edcil de conseguir.<\/p>\n<p>161. Por uno mismo es hecho el mal; en uno mismo nace y uno mismo lo causa. El mal muele al necio como el diamante muele la dura gema.<\/p>\n<p>162. La corrupci\u00f3n que sobrepasa al hombre es como la enredadera maluva estrangulando al \u00e1rbol sala y lo convierte en aquello que para \u00e9l desear\u00eda su propio enemigo.<\/p>\n<p>163. De f\u00e1cil ejecuci\u00f3n son las cosas nocivas y da\u00f1inas. Lo bueno y beneficioso es verdaderamente dif\u00edcil de hacer.<\/p>\n<p>164. El hombre est\u00fapido que, por su falsa visi\u00f3n, desprecia las ense\u00f1anzas de los Iluminados, los Nobles y los Rectos, cultiva frutos que, como le sucede al kashta, producen su propia destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>165. Por uno mismo se hace el mal y uno mismo se contamina. Por uno mismo se deja de hacer el mal y uno mismo se purifica. La pureza y la impureza dependen de uno mismo. Nadie puede purificar a otro.<\/p>\n<p>166. Por buscar el logro (espiritual) de los otros, no obstante, no debe uno ser negligente en la b\u00fasqueda del propio logro. Percibiendo claramente la propia meta, permita que otro intente su propio resultado<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XIII: El Mundo<\/strong><\/p>\n<p>167. \u00a1No persig\u00e1is cosas mezquinas! \u00a1No viv\u00e1is en la negligencia! \u00a1No abrac\u00e9is falsos puntos de vista! \u00a1No apoy\u00e9is el mundo! (Al prolongar el ciclo de la existencia y la continuidad: samsara).<\/p>\n<p>168. \u00a1Despertaos! Nunca se\u00e1is negligentes. Seguid la ley de la virtud. El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>169. Seguid el sendero de la virtud y no el del mal. El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>170. Si uno percibe el mundo como una burbuja de espuma y como un espejismo, a ese no lo ve el Dios de la Muerte.<\/p>\n<p>171. \u00a1Venid, contemplad este mundo adornado como un carro real donde los necios est\u00e1n inmersos! Pero para los sabios no existe ning\u00fan apego hacia aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>172. Pero el que antes era necio y despu\u00e9s no, ese tal es como cuando la luna ilumina la tierra liber\u00e1ndose de las nubes.<\/p>\n<p>173. Aquel cuyas buenas acciones superan las malas, ilumina este mundo como la luna emergiendo de las nubes.<\/p>\n<p>174. Este mundo est\u00e1 ciego. Solamente unos pocos aqu\u00ed pueden ver con claridad. Tan solo unos pocos van a un reino divino, como p\u00e1jaros liberados de las redes.<\/p>\n<p>175. Volando, los cisnes siguen el sendero del sol. Los hombres surcan el aire por poderes ps\u00edquicos. Los sabios se apartan de este mundo, habiendo conquistado a Mara y sus huestes.<\/p>\n<p>176. No hay mal que no pueda hacer un mentiroso que haya transgredido la \u00fanica Ley y que se muestra indiferente al mundo de m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>177. Verdaderamente los m\u00edseros no ir\u00e1n al reino celestial. Los necios no alcanzar\u00e1n, por supuesto, la liberaci\u00f3n. Los hombres sabios se regocijan en la generosidad y van a un reino m\u00e1s feliz.<\/p>\n<p>178. Mejor que el poder sobre todo lo terreno, mejor que habitar en los cielos, mejor que el dominio sobre los vastos mundos, es el fruto del Vencedor de lo Ilusorio.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XIV: El Buda<\/strong><\/p>\n<p>179. Quien conquista la pasi\u00f3n, no vuelve a ser derrotado; \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda perturbar al Buda omnisciente, libre de cualquier pasi\u00f3n y cuyo camino conduce a \u00e9l?<\/p>\n<p>180. \u00c9l, en quien no hay enredo, liberado de la avidez que hace renacer, \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda perturbar al Buda omnisciente y cuyo camino conduce a \u00e9l?<\/p>\n<p>181. Los sabios se adiestran en la meditaci\u00f3n y se deleitan en la paz de la renuncia; tales Budas de mente perfecta incluso por los dioses son muy queridos.<\/p>\n<p>182. Raro es el nacimiento como un ser humano. Dif\u00edcil es la vida de los mortales. Extra\u00f1o es escuchar la Sublime Ense\u00f1anza. Rara es la aparici\u00f3n de los Budas.<\/p>\n<p>183. El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificaci\u00f3n de la mente: tal es la ense\u00f1anza de los Budas.<\/p>\n<p>184. La paciencia y la tolerancia son la m\u00e1s alta ascesis. Los Budas proclaman que el Nibbana es el supremo. No es un renunciante ni un asceta el que agrede a los otros.<\/p>\n<p>185. No reprochar, no hacer ning\u00fan da\u00f1o, practicar la moderaci\u00f3n seg\u00fan los preceptos fundamentales, ser moderado en la alimentaci\u00f3n, residir en la soledad, aplicarse uno mismo a la concentraci\u00f3n mental elevada, tal es la ense\u00f1anza de los Budas.<\/p>\n<p>186-187. Ni un torrente de monedas de oro hace la felicidad levantando placeres sensuales. De peque\u00f1as dulzuras y penas son los placeres sensuales. Conociendo esto, el hombre sabio no encuentra felicidad ni siquiera en placeres celestiales. El disc\u00edpulo del Todo Iluminado se deleita en la aniquilaci\u00f3n del apego.<\/p>\n<p>188-189. Conducidos por el miedo, los hombres acuden a muchos refugios, a monta\u00f1as, bosques, grutas, \u00e1rboles y temples. Tales, empero, no son refugios seguros. Acudiendo a estos refugios, uno no se libera del dolor.<\/p>\n<p>190-191-192. Pero aquel que toma refugio en el Buda, la Ense\u00f1anza y la Orden y ve con recta comprensi\u00f3n las Cuatro Nobles Verdades; tal es en realidad el refugio seguro; \u00e9se es en verdad el refugio supremo. Recurriendo a este refugio, uno se libera de todo sufrimiento.<\/p>\n<p>193. Dif\u00edcil es hallar al hombre de gran sabidur\u00eda: tal hombre no nace en cualquier parte. Cuando nace un hombre as\u00ed, que la familia se sienta muy dichosa.<\/p>\n<p>194. Feliz es el nacimiento de los Budas; feliz es la Ense\u00f1anza de la Doctrina sublime; feliz es la unidad de la Orden; feliz es la vida austera de los unidos.<\/p>\n<p>195-196. Qu\u00e9 valiosa es la reverencia de aquel que reverencia al Buda y sus disc\u00edpulos; \u00e9stos han superado los impedimentos y se han liberado de la pena y la lamentaci\u00f3n. El m\u00e9rito de quien reverencia a tales hombres pac\u00edficos y sin miedo por nadie ni nada puede ser medido.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XV: Felicidad<\/strong><\/p>\n<p>197. Verdaderamente felices vivimos sin odio entre los que odian. Entre seres que odian, vivamos sin odio.<\/p>\n<p>198. Felices vivimos con buena salud entre los que est\u00e1n enfermos. Entre los que est\u00e1n enfermos, vivamos con buena salud.<\/p>\n<p>199. Vivimos felices sin ansia entre aquellos que ans\u00edan. Entre aquellos que ans\u00edan, vivamos sin ansiar.<\/p>\n<p>200. Felices vivimos porque no tenemos impedimentos. Llen\u00e9monos de gozo como dioses en la Esfera Radiante.<\/p>\n<p>201. La victoria engendra enemistad. Los vencidos viven en la infelicidad. Renunciando tanto a la victoria como a la derrota, los pac\u00edficos viven felices.<\/p>\n<p>202. No hay fuego como el deseo; no hay mal como el odio; no hay nada m\u00e1s enfermo que el cuerpo; no hay mayor felicidad que la paz del Nibbana .<\/p>\n<p>203. El hambre es la mayor aflicci\u00f3n; los agregados (cuerpo-mente) representan la mayor enfermedad. Percibiendo esta realidad, se alcanza el Nibbana, la dicha suprema.<\/p>\n<p>204. La salud es la m\u00e1s alta posesi\u00f3n. El contento es el mayor tesoro. Un amigo de confianza es el mejor pariente. Nibbana es la m\u00e1s alta bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>205. Habiendo experimentado el saber de la soledad y de la quietud, libre de angustia y de atadura, se absorbe en el saber del gozo de la Doctrina.<\/p>\n<p>206. Saludable es la visi\u00f3n de los Nobles; su compa\u00f1\u00eda siempre resulta dichosa. No viendo a necios, uno permanecer\u00eda siempre feliz.<\/p>\n<p>207. Verdaderamente, quien permanece en compa\u00f1\u00eda de necios se atribula durante mucho tiempo. La asociaci\u00f3n con necios es incluso tan penosa como con un enemigo. Feliz es la compa\u00f1\u00eda con un sabio, incluso tanto como el encuentro con un pariente.<\/p>\n<p>208. Si hallas un hombre inteligente, sabio, con conocimiento, consistente, responsable y noble, con un hombre tal, virtuoso e inteligente, debe uno asociarse, como sigue la luna el sendero de las estrellas.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XVI: Apego<\/strong><\/p>\n<p>209. Aquel que se aplica a lo que debe ser evitado y no se aplica a lo que debe ser obtenido y abandona su b\u00fasqueda, aboc\u00e1ndose a los placeres, envidiar\u00e1 al que ha procedido de modo contrario.<\/p>\n<p>210. No identificarse con lo que es agradable ni identificarse con lo que es desagradable; no mirar a lo que es placentero ni a lo que es displacentero, porque en ambos lados hay dolor.<\/p>\n<p>211. Evita la identificaci\u00f3n con lo querido, porque la separaci\u00f3n de ello representa dolor; las ataduras no existen para aquel que no hace diferencias entre querido y no querido.<\/p>\n<p>212. Del placer nace el sufrimiento; del placer nace el miedo. Para aquel totalmente libre de placer no hay dolor, y mucho menos miedo.<\/p>\n<p>213. Del deseo surge el dolor; del deseo surge el miedo. Para aquel que est\u00e1 libre de deseo ni hay dolor ni mucho menos miedo.<\/p>\n<p>214. Del apego surge el sufrimiento; del apego surge el miedo. Para aquel que est\u00e1 libre de apego ni hay dolor ni mucho menos miedo.<\/p>\n<p>215. De la avidez surge el sufrimiento; de la avidez surge el miedo. Para aquel que est\u00e1 libre de avidez ni hay dolor ni mucho menos miedo.<\/p>\n<p>216. Del aferramiento surge el sufrimiento; del aferramiento surge el miedo. Para aquel que esta libre de aferramiento ni hay dolor ni mucho menos miedo.<\/p>\n<p>217. El que es perfecto en virtud y Visi\u00f3n Cabal est\u00e1 establecido en la Doctrina, dice la verdad y cumple su deber y es venerado por la gente.<\/p>\n<p>218. El que ha desarrollado el anhelo por lo Incondicionado tiene la mente motivada y no condicionada por los placeres materiales, es denominado uno que No-retorna.<\/p>\n<p>219. Un hombre ausente por largo tiempo y que vuelve estando a salve, recibe la mejor bienvenida de sus parientes y amigos.<\/p>\n<p>220. Del mismo modo, los buenos actos que se efect\u00faan en esta existencia recibir\u00e1n la mejor bienvenida en la pr\u00f3xima, como el vecino recibe al ser querido que vuelve.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XVII: Ira<\/strong><\/p>\n<p>221. Uno debe liberarse del odio. Uno debe abandonar el orgullo. Uno debe despojarse de todas las ataduras. El sufrimiento no toma al que controla la mente, el cuerpo y sus pasiones.<\/p>\n<p>222. A aquel que refrena el enfado que surge, de la misma manera que el que controla una cuadriga tambaleante, a \u00e9se llamo yo conductor. Los dem\u00e1s aguantan meramente las riendas.<\/p>\n<p>223. Conquista al hombre airado mediante el amor; conquista al hombre de mala voluntad mediante la bondad; conquista al avaro mediante la generosidad; conquista al mentiroso mediante la verdad.<\/p>\n<p>224. Uno debe decir la verdad y no ceder a la ira; si nos piden, hay que dar, aunque se posea poco; por medio de estas tres cosas, uno se hace merecedor de ir a la presencia de los dieses.<\/p>\n<p>225. Aquellos sabios que son inofensivos y siempre se controlan corporalmente van a un estado sin muerte, donde residen sin ning\u00fan sufrimiento.<\/p>\n<p>226. Se destruyen todas las contaminaciones de aquellos que siempre est\u00e1n vigilantes, que se autodisciplinan d\u00eda y noche y que se esfuerzan totalmente en alcanzar el Nibbana.<\/p>\n<p>227. El que sigue es un hecho de siempre, Atula: culpan al que permanece en silencio, culpan al que habla mucho y culpan al que habla moderadamente. No dejan a nadie en el mundo sin culpar.<\/p>\n<p>228. No hubo nunca, ni habr\u00e1, ni hay ahora nadie, que pueda encontrarse en este mundo que deje de culpar o elogiar a otros.<\/p>\n<p>229. La sabidur\u00eda brota en aquel que se examina d\u00eda a d\u00eda, cuya vida es intachable, inteligente, arropado con el conocimiento y la virtud.<\/p>\n<p>230. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda culpar al que es como una pieza de refinado oro? Incluso los dioses lo elogian; aun Brahma lo elogia.<\/p>\n<p>231. Uno debe refrenar la mala conducta del cuerpo y controlarlo. Abandonando la mala conducta del cuerpo, uno debe adiestrarse en su buena conducta.<\/p>\n<p>232. Uno debe refrenar la mala conducta del habla y controlarla. Abandonando la mala conducta del habla, uno debe adiestrarse en su buena conducta.<\/p>\n<p>233. Uno debe refrenar la mala conducta de la mente y controlarla. Abandonando la mala conducta de la mente, uno debe adiestrarse en su buena conducta.<\/p>\n<p>234. Los sabios se controlan en actos, en palabras y en pensamientos. Verdaderamente se controlan bien.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XVIII: Impurezas<\/strong><\/p>\n<p>235. Como una amarillenta hoja eres t\u00fa ahora. Los mensajeros de la muerte te esperan. Te hallas en el umbral de la decadencia. \u00bfDispones de provisiones?<\/p>\n<p>236. Haz una isla de ti mismo. Esfu\u00e9rzate enseguida; convi\u00e9rtete en sabio. Purificado de contaminaciones y sin pasiones, penetrar\u00e1s en el celestial estado de los Nobles.<\/p>\n<p>237. Tu vida puede acabarse ahora. La presencia de la muerte est\u00e1 aqu\u00ed. No hay lugar para detenerse en el camino. \u00bfDispones de provisiones?<\/p>\n<p>238. Haz una isla de ti mismo. Esfu\u00e9rzate sin demora; convi\u00e9rtete en sabio. Purificado de impurezas y sin pasi\u00f3n, te liberar\u00e1s del pr\u00f3ximo nacimiento de la ancianidad.<\/p>\n<p>239. Gradualmente, poco a poco, de uno a otro instante, el sabio elimina sus propias impurezas como un fundidor elimina la escoria de la plata.<\/p>\n<p>240. Al igual que el \u00f3xido surgido del hierro acaba comi\u00e9ndose a s\u00ed mismo, as\u00ed los actos conducen al malhechor a un estado lamentable.<\/p>\n<p>241. La no-recitaci\u00f3n es el \u00f3xido de los encantamientos; la falta de reparaci\u00f3n es el \u00f3xido en las casas, como la falta de cuidado lo es de la belleza y la negligencia de la vigilancia.<\/p>\n<p>242. T \u00b7 conducta inadecuada es la falta de la mujer. La ruindad es la falta en el donante. Las acciones incorrectas son la falta tanto en este mundo como en el pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>243. Mas la peor de las faltas es la ignorancia; es la m\u00e1s grande. Abandonando las faltas, permanece sin mancilla, oh monje.<\/p>\n<p>244. F\u00e1cil es la vida de un sinverg\u00fcenza que, con la osad\u00eda de un cuervo, es calumniador, impertinente, arrogante e impuro.<\/p>\n<p>245. Dif\u00edcil es la vida de un hombre modesto que siempre busca la pureza, que es desapegado, humilde, cuya manera de vivir es limpia y reflexiva.<\/p>\n<p>246-247. Cualquiera que destruya la vida, diga mentiras, hurte, vaya en b\u00fasqueda de las mujeres de los otros, y sea adicto a los licores y t\u00f3xicos, en esta misma vida arrancar\u00e1 su propia ra\u00edz (felicidad).<\/p>\n<p>248. Sepa entonces, \u00a1oh, buen hombre!, \u00abno de f\u00e1cil control son las cosas perniciosas\u00bb. No dejes que el deseo y el odio te arrastren por el camino del sufrimiento durante largo tiempo.<\/p>\n<p>249. La gente da de acuerdo con su bondad y como le place. Si uno est\u00e1 envidioso de comida o de bebida de los otros, no podr\u00e1 hallar la paz ni de noche ni de d\u00eda.<\/p>\n<p>250. Pero el que supera este sentimiento por complete, lo somete y lo destruye, obtiene paz de d\u00eda y de noche.<\/p>\n<p>251. No hay fuego como el deseo; no hay atadura como el odio; no hay red como la ilusi\u00f3n; no hay r\u00edo como la avidez.<\/p>\n<p>252. F\u00e1cil es ver los fallos de los dem\u00e1s, pero los propios fallos son dif\u00edciles de ver. Uno aventa, como la paja, los fallos de los dem\u00e1s, pero esconde los propios como el cazador se esconde a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>253. F\u00e1cilmente, las personas ven las faltas en los otros, pero dif\u00edcilmente en s\u00ed mismas. Como paja diseminada al viento, difunde uno las faltas de los otros, mientras esconde las propias como camufla sus dados el h\u00e1bil jugador.<\/p>\n<p>254. El que ve las faltas de los otros y se irrita, en ese crecen las mancillas. Est\u00e1 lejos de poder destruir esas mancillas.<\/p>\n<p>255. No hay senda en el cielo. Debe el Santo hallar la suya. La Humanidad se recrea en los impedimentos (obst\u00e1culos)* Los Budas est\u00e1n libres de impedimentos.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XIX: El justo<\/strong><\/p>\n<p>256. Aquel que decide un caso con parcialidad no es justo. El sabio debe investigar imparcialmente tanto lo correcto como lo incorrecto.<\/p>\n<p>257. Est\u00e1 establecido verdaderamente en la buena ley aquel sabio que, guiado por ella, decide lo justo y lo injusto con imparcialidad.<\/p>\n<p>258. No se vuelve uno sabio tan s\u00f3lo con hablar mucho. Aquel que es apacible, libre de odio y miedo (y no causa miedo), es llamado un hombre sabio.<\/p>\n<p>259. No est\u00e1 uno versado en la Doctrina por hablar mucho. Aquel que habiendo escuchado la Doctrina no la ignora y la observa, ese tal es uno versado en la Doctrina.<\/p>\n<p>260. No se es un Thera (venerable) \u00fanicamente porque se tenga el cabello canoso. Ese tal puede ser s\u00f3lo maduro en edad, y de \u00e9l se dir\u00e1 que \u00abes un hombre que ha envejecido en balde\u00bb.<\/p>\n<p>261. En aquel que hay verdad, perfecto comportamiento, no violencia, abstinencia y autocontrol, ese sabio que ha descartado las impurezas, s\u00ed es llamado un venerable.<\/p>\n<p>262. Si un hombre es celoso, avaro y mentiroso, no es a trav\u00e9s de las meras palabras, el aspecto y la belleza como se volver\u00e1 un hombre de buena voluntad.<\/p>\n<p>263. Pero el que ha superado y eliminado esas contaminaciones y se ha convertido en un hombre sabio, liberado de odio, \u00e9se, por supuesto, es un hombre de buena voluntad.<\/p>\n<p>264. No por afeitarse la cabeza, un hombre indisciplinado y mentiroso se vuelve un asceta. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda ser un asceta si est\u00e1 lleno de anhelo y deseo?<\/p>\n<p>265. El que logra sojuzgar todo mal, peque\u00f1o o grande, \u00e9se es un monje, porque ha superado todo mal.<\/p>\n<p>266. No es meramente un monje el que vive de la caridad de los otros, sino aquel que observa el c\u00f3digo de conducta y por ello se hace merecedor de tal condici\u00f3n.<\/p>\n<p>267. El que ha trascendido tanto el m\u00e9rito como el dem\u00e9rito, que sigue la noble vida pura y vive con comprensi\u00f3n en este mundo, a \u00e9se verdaderamente se le denomina monje.<\/p>\n<p>268. Observando (voto de) silencio, el hombre no educado y necio no se vuelve un sabio. Pero el hombre sabio que, como si sostuviera una b\u00e1scula, escoge lo que es bueno y descarta lo malo, es un verdadero sabio.<\/p>\n<p>269. Por esta misma raz\u00f3n es un sabio. El que comprende el mundo (su naturaleza) por dentro y por fuera, es llamado un sabio.<\/p>\n<p>270. No es un hombre noble, un santo, si da\u00f1a seres sintientes. El que cultiva el amor benevolente hacia todos los seres es llamado noble.<\/p>\n<p>271-272. No es s\u00f3lo por la mera moralidad y la austeridad, ni por la erudici\u00f3n, ni por el desarrollo mental de la concentraci\u00f3n, ni viviendo en retire, ni pensando \u00abgozo de la bendici\u00f3n de la renuncia negada a las personas mundanas\u00bb, como uno debe sentirse satisfecho, sino que el monje debe conseguir la extinci\u00f3n de todas las contaminaciones.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XX: La Senda<\/strong><\/p>\n<p>273. De los Senderos, el Octuple Sendero es el mejor. De las Verdades, las Cuatro Nobles Verdades. El Desapego es el mejor de los estados mentales, Y de los hombres, el hombre de visi\u00f3n clara.<\/p>\n<p>274. \u00danicamente, \u00e9ste es el Sendero. No hay otro para la purificaci\u00f3n de la visi\u00f3n. Seguid este Sendero y confundir\u00e9is a Mara.<\/p>\n<p>275. Siguiendo este Sendero, pondr\u00e9is fin al sufrimiento. Habiendo yo aprendido el proceso de arrancar la flecha del deseo, proclamo este Sendero.<\/p>\n<p>276. Vosotros mismos ten\u00e9is que esforzaros. Budas s\u00f3lo son los que indican el camino. Aquellos que entran en el Sendero y cultivan la meditaci\u00f3n se liberan de las garras de Mara.<\/p>\n<p>277. \u00abTodos los fen\u00f3menos condicionados son impermanentes.\u00bb Cuando uno comprende esto con sabidur\u00eda, entonces uno se hast\u00eda de tal insatisfactoriedad. \u00c9ste es el Sendero de la purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>278. \u00abTodos los fen\u00f3menos condicionados est\u00e1n sujetos al sufrimiento.\u00bb Cuando uno comprende esto con sabidur\u00eda, se hast\u00eda de tal insatisfactoriedad. Este es el Sendero de la purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>279. \u00abTodos los fen\u00f3menos condicionados son impersonales.\u00bb Cuando uno comprende esto con sabidur\u00eda, entonces uno se hast\u00eda de tal insatisfactoriedad. \u00c9ste es el Sendero de la purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>280. El que no se esfuerza cuando es el memento de esforzarse; el que, a\u00fan joven y fuerte, es indolente; el que es bajo en mente y pensamiento, y perezoso, ese vago jam\u00e1s encuentra el Sendero hacia la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>281. Vigilante del habla y bien controlado en mente, que no haga mal con el cuerpo; que purifique esas tres v\u00edas de acci\u00f3n y alcance el sendero mostrado por los Sabios.<\/p>\n<p>282. Verdaderamente, de la meditaci\u00f3n brota la sabidur\u00eda. Sin meditaci\u00f3n, la sabidur\u00eda mengua. Conociendo el doble camino de la ganancia y la p\u00e9rdida, debe conducirse uno mismo de manera tal que pueda aumentar la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>283. Devasta el bosque de las pasiones. Desde el bosque de las pasiones emerge el miedo. Devastando el bosque y la maleza de las pasiones, permaneced, oh monjes, libres de \u00e9stas.<\/p>\n<p>284. Aun el m\u00ednimo deseo del hombre hacia la mujer, si no es aniquilado, atar\u00e1 mucho tiempo su mente, como el becerro a su madre la vaca.<\/p>\n<p>285. Elimina tu arrogancia como se arranca la lila en oto\u00f1o. Cultiva el Sendero de la paz. El Nibbana ha sido mostrado por el Iluminado.<\/p>\n<p>286. Aqu\u00ed vivir\u00e9 en la estaci\u00f3n de las lluvias; aqu\u00ed vivir\u00e9 en el oto\u00f1o y en el invierno: as\u00ed proyecta el necio. No se da cuenta del peligro de muerte.<\/p>\n<p>287. La muerte alcanza y se lleva a aquel cuya mente est\u00e1 anclada en sus hijos y reba\u00f1os, como un gran r\u00edo anega a un pueblo mientras duerme.<\/p>\n<p>288. Los hijos no ofrecen ninguna protecci\u00f3n, ni el padre, ni los parientes. Para aquel que est\u00e1 agarrado por la muerte, no puede haber refugio en ning\u00fan pariente.<\/p>\n<p>289. Comprendiendo este hecho, que el hombre sabio, refrenado por la moralidad, aclare r\u00e1pidamente el Sendero que conduce al Nibbana.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XXI: Miscel\u00e1nea<\/strong><\/p>\n<p>290. Si al renunciar a una peque\u00f1a felicidad se vislumbra una felicidad mayor, entonces que el hombre sabio renuncie a la felicidad m\u00e1s peque\u00f1a en vista de la felicidad mayor.<\/p>\n<p>291. Aquel que desea su propia felicidad causando sufrimiento a los otros, no est\u00e1 liberado del odio, puesto que \u00e9l mismo est\u00e1 apresado en las redes del odio.<\/p>\n<p>292. Lo que deber\u00eda hacerse, no se hace. Lo que no deber\u00eda hacerse, se hace: las impurezas, los impulses contaminantes de tales personas, arrogantes y negligentes, crecen.<\/p>\n<p>293. Aquellos que siempre persisten en la pr\u00e1ctica de \u00abla atenci\u00f3n sobre el cuerpo\u00bb, y no hacen lo que no debe hacerse, y constantemente hacen lo que debe hacerse, esos atentos y reflexivos ponen t\u00e9rminos a las corrupciones.<\/p>\n<p>294. Habiendo eliminado a la madre (avidez)y al padre (orgullo)y a los dos reyes (infinitismo y nihilismo), y habiendo destruido a un reino y sus habitantes (apego), uno se convierte en un iluminado.<\/p>\n<p>295. Habiendo eliminado a la madre y al padre y a los dos reyes, y habiendo destruido el peligroso sendero (de los deseos sensoriales), se marcha sin dolor hacia el estado de iluminado.<\/p>\n<p>296. Bien alertas se mantienen los disc\u00edpulos del Buda, y tanto de d\u00eda como de noche siempre recuerdan al Buda.<\/p>\n<p>297. Bien alertas se mantienen los disc\u00edpulos del Buda, y tanto de d\u00eda como de noche siempre recuerdan la Doctrina.<\/p>\n<p>298. Bien alertas y atentos se mantienen los disc\u00edpulos del Buda, y tanto de d\u00eda como de noche siempre recuerdan la Orden.<\/p>\n<p>299. Bien alertas y atentos se mantienen los disc\u00edpulos del Buda, y tanto de d\u00eda como de noche siempre est\u00e1n vigilantes a las sensaciones del cuerpo.<\/p>\n<p>300. Bien alertas y atentos se mantienen los disc\u00edpulos del Buda, y tanto de d\u00eda como de noche se deleitan en no hacer da\u00f1o.<\/p>\n<p>301. Bien alertas y atentos se mantienen los disc\u00edpulos del Buda, y tanto de d\u00eda como de noche se deleitan en la meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>302. Dif\u00edcil es renunciar; dif\u00edcil es gozar. Dif\u00edcil y penosa es la vida familiar. Penosa es la asociaci\u00f3n con los que nos son incompatibles. Penosa es la larga ruta del samsara. Para evitarla, no persigas el mal.<\/p>\n<p>303. El que est\u00e1 lleno de confianza y virtud, posee gloria y riqueza y es honrado dondequiera que est\u00e9 o dondequiera que vaya.<\/p>\n<p>304. Incluso desde un lugar tan lejano como las monta\u00f1as del Himalaya, los buenos relucen. Pero los malevolentes, aunque cercanos, son invisibles, como las flechas lanzadas en la noche.<\/p>\n<p>305. Aquel que se sienta solo, descansa solo, pasea solo, se autocontrola en soledad, hallar\u00e1 dicha en el bosque.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XXII: La Desgracia<\/strong><\/p>\n<p>306. El que no dice la verdad, va a un estado totalmente desgraciado, y tambi\u00e9n el que habiendo hecho algo dice que no lo hizo. Ambos, por igual, despu\u00e9s de la muerte pagar\u00e1n sus acciones en otro mundo.<\/p>\n<p>307. Muchos que visten la t\u00fanica amarilla son de mala disposici\u00f3n y descontrolados. Debido a la suma de sus perversas acciones, nacer\u00e1n en un estado desgraciado.<\/p>\n<p>308. M\u00e1s valdr\u00eda que el perverso se tragase una bola de acero candente como una llama de fuego, que ser inmoral y descontrolada persona tomando las limosnas que le ofrecen las gentes.<\/p>\n<p>309. Cuatro calamidades se precipitan sobre el hombre negligente que se asocia con mujeres de otros: la adquisici\u00f3n de dem\u00e9ritos, p\u00e9rdida de sue\u00f1o, sentimiento de culpa y un estado de lamentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>310. Hay adquisici\u00f3n de dem\u00e9ritos lo mismo que hay un buen y un mal destino. Breve es la alegr\u00eda del hombre y la mujer asustados. El Rey impone un grave castigo. Ning\u00fan hombre debe frecuentar a la mujer de otro.<\/p>\n<p>311. De la misma manera que una brizna de hierba kusa mal cogida con la mano la corta, as\u00ed la vida de un asceta mal enfocada le conduce a un estado de desgracia.<\/p>\n<p>312. Cuando lo que debe ser hecho no es hecho, hay pr\u00e1ctica corrupta y la vida santa es dudosa, no sobreviene ning\u00fan fruto.<\/p>\n<p>313. Si algo debe ser hecho, uno debe hacerlo. Uno debe ir ascendiendo con firmeza, liber\u00e1ndose de los extremes.<\/p>\n<p>314. Es mejor evitar hacer la mala acci\u00f3n, porque \u00e9sta es seguida por el remordimiento; mejor hacer la buena acci\u00f3n, tras la cual no se produce ning\u00fan estado de lamentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>315. Como una ciudad fronteriza, bien custodiada por dentro y por fuera, gu\u00e1rdese uno a s\u00ed mismo. Que no descuide la oportunidad; para aquellos que descuidan la oportunidad, habr\u00e1 nacimiento en un doloroso estado.<\/p>\n<p>316. Aquellos que se averg\u00fcenzan cuando no deber\u00edan avergonzarse y que no se averg\u00fcenzan cuando deber\u00edan hacerlo, est\u00e1n condicionados por equivocados puntos de vista y se conducen hacia un estado de dolor.<\/p>\n<p>317. Aquellos que temen lo que no debe ser temido y no temen lo que debe ser temido, est\u00e1n condicionados por equivocados puntos de vista y se conducen hacia un estado de dolor.<\/p>\n<p>318. Imaginan como equivocado lo que no es equivocado y como no equivocado lo que s\u00ed lo es: seres que mantienen tales falsos puntos de vista se desploman en un estado de dolor.<\/p>\n<p>319. Conociendo lo equivocado como equivocado y lo acertado como acertado: esos seres, adoptando la visi\u00f3n correcta, alcanzan un estado de felicidad.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XXIII: El Elefante<\/strong><\/p>\n<p>320. De la misma manera que un elefante en el campo de batalla soporta la flecha que se le lanza desde un arco, as\u00ed uno debe soportar las abusivas palabras que se le dirijan. Verdaderamente, la mayor\u00eda de los hombres poseen una naturaleza enferma.<\/p>\n<p>321. Llevan a una asamblea elefantes entrenados. El rey monta el animal entrenado. Los mejores entrenados entre los hombres son los que resisten el abuse.<\/p>\n<p>322. Excelentes son las mulas entrenadas, as\u00ed como los briosos corceles del Sind y los nobles y s\u00f3lidos elefantes; pero mucho mejor es el que se ha ejercitado a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>323. Seguramente, jam\u00e1s con tales veh\u00edculos se alcanzar\u00e1 el Nibbana, sino control\u00e1ndose a trav\u00e9s del sometimiento y el autoentrenamiento.<\/p>\n<p>324. El incontrolable elefante Dhanapalaka, cuando est\u00e1 en cautiverio, no come, porque recuerda al elefante del bosque.<\/p>\n<p>325. El est\u00fapido, cuando es torpe, glot\u00f3n, perezoso y se enfanga como un cerdo en la pocilga, renacer\u00e1 una y otra vez.<\/p>\n<p>326. Previamente, esta mente vagaba donde le plac\u00eda, como a ella se le antojaba. Hoy, con sabidur\u00eda, yo la controlar\u00e9 como el conductor controla el elefante en ruta.<\/p>\n<p>327. Gozar de la atenci\u00f3n pura, vigilad vuestras mentes, salid del fango de las pasiones como lo conseguir\u00eda un elefante hundido en el fango.<\/p>\n<p>328. Si encontr\u00e1is un amigo inteligente (quien es apropiado) para acompa\u00f1aros, de buena conducta y prudente, en tal caso vivid con \u00e9l felizmente y vigilantes, venciendo todos los obst\u00e1culos.<\/p>\n<p>329. Si no encontr\u00e1is un amigo inteligente para acompa\u00f1aros, de buena conducta y sagaz, entonces vivid solos como el rey que ha renunciado al pa\u00eds conquistado, o como un elefante que se pasea a voluntad por el bosque.<\/p>\n<p>330. Es mejor vivir solo; no hay amistad con un necio. Que uno viva solo, evitando todo mal, estando libre de preocupaciones, como un elefante pase\u00e1ndose solo por el bosque.<\/p>\n<p>331. Es deseable tener amigos cuando surge una necesidad; feliz aquel que est\u00e1 contento con cualquier cosa que haya; el m\u00e9rito obtenido es agradable (consolador) cuando el fin de la vida se avecina; feliz es el abandono de todos los sufrimientos.<\/p>\n<p>332. En este mundo proporciona felicidad atender a la madre; felicidad atender al padre; felicidad atender a los ascetas, y felicidad, tambi\u00e9n, atender a los Nobles,<\/p>\n<p>333. Feliz es la virtud milenaria; feliz es la confianza bien establecida; feliz es la adquisici\u00f3n de la sabidur\u00eda; feliz es la abstenci\u00f3n del mal.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XXIV: Avidez<\/strong><\/p>\n<p>334. Los deseos de un hombre negligente crecen como la enredadera maluva. El corre de aqu\u00ed para all\u00e1 (de una a otra vida) como un mono en el bosque buscando la fruta.<\/p>\n<p>335. Quienquiera que en este mundo es vencido por el vasto deseo, el apego, sus penas crecer\u00e1n como la hierba birana despu\u00e9s de haber llovido.<\/p>\n<p>336. Pero quienquiera que en este mundo vence el vasto deseo, tan dif\u00edcil de doblegar, sus penas le abandonar\u00e1n como el agua se desliza por la hoja del loto.<\/p>\n<p>337. Yo declaro esto: \u00a1Afortunados los que os hab\u00e9is reunido aqu\u00ed! Cortad las ra\u00edces de la avidez como el que corta la dulce ra\u00edz de la birana. No se\u00e1is como el junco, al que Mara arrasa una y otra vez.<\/p>\n<p>338. De la misma forma que un \u00e1rbol cortado crece de nuevo si sus ra\u00edces est\u00e1n firmes e intactas, de igual modo, cuando permanecen las ra\u00edces del deseo sin haber sido destruidas, el sufrimiento surge una y otra vez.<\/p>\n<p>339. Las treinta y seis corrientes del deseo que arrastran hacia el placer vigorosamente, encadenan a la persona de mente ofuscada, llev\u00e1ndola tras el torrencial apego.<\/p>\n<p>340. Las corrientes (del deseo) fluyen por todas partes. Sus ra\u00edces reto\u00f1an y se desarrollan. Contemplando c\u00f3mo reto\u00f1an, hay que cortar esas ra\u00edces con la sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>341. En los seres surgen los placeres y son saturados por la avidez. Inclinados hacia la felicidad, buscan la felicidad. Verdaderamente, tales hombres nacer\u00e1n y decaer\u00e1n.<\/p>\n<p>342. Acorralados por la avidez, est\u00e1n aterrados como liebres cautivas. Encadenados por grilletes, hallar\u00e1n sufrimiento una y otra vez por mucho tiempo.<\/p>\n<p>343. Los seres humanos atrapados en el deseo sienten el mismo terror que una liebre atrapada en el cepo. Por ello, que abandone el deseo aquel monje que desea el desapego.<\/p>\n<p>344. Quienquiera que, liberado del deseo, encuentra disfrute en el bosque, pero m\u00e1s adelante es tentado por el deseo y vuelve a casa, tal hombre, \u00a1cotempladlo!, era libre y ha vuelto a la esclavitud.<\/p>\n<p>345, Aquello que es fuerte no es la atadura hecha de hierro, madera o cuerda, sino el apego a piedras preciosas y adornos, el anhelo de mujer e hijos, tal es la gran atadura.<\/p>\n<p>346. La atadura es fuerte, dicen los sabios. Pero incluso esta atadura que amarra a los seres [que se afloja, pero tan dif\u00edcil es de cortar totalmente], los sabios acaban cort\u00e1ndola definitivamente y, abandonando los placeres de los sentidos, libres de anhelos, renuncian.<\/p>\n<p>347. Aquellos que est\u00e1n infatuados con la codicia penetran en una corriente que les atrapa como la tela que la ara\u00f1a ha tejido de s\u00ed misma. Por esta raz\u00f3n, el sabio corta con todo ello y se aleja abandonando toda tribulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>348. Abandonad el apego al pasado; abandonad el apego al futuro; abandonad el apego al presente. Cruzando a la otra orilla del devenir, la mente, liberada por todas partes, no retornar\u00e9is al nacimiento y el envejecimiento.<\/p>\n<p>349. El que se perturba con perversos pensamientos, que es excesivamente \u00e1vido, que se recrea en pensamientos de apego y aumenta m\u00e1s y m\u00e1s la avidez, hace cada vez m\u00e1s s\u00f3lidos los grilletes de Mara.<\/p>\n<p>350. El que se recrea en someter los males pensamientos, medita en las impurezas del cuerpo, permanece muy atento y se esfuerza por superar la avidez, \u00e9l se libera de los grilletes de Mara.<\/p>\n<p>351. El que ha alcanzado la meta, sin miedo, permanece sin avidez, desapasionado, ha eliminado las espinas de la vida. Este es su \u00faltimo renacimiento.<\/p>\n<p>352. El que permanece sin avidez ni aferramiento, y es sagaz en la etimolog\u00eda y los t\u00e9rminos, y conoce los grupos de letras y sus secuencias, est\u00e1 llamado a vivir su \u00faltimo renacimiento, siendo un gran hombre de profunda sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>353. Yo todo lo he dominado, todo lo conozco. De todo me he desapegado. A todo he renunciado. He destruido totalmente toda avidez. Habiendo comprendido todo por m\u00ed mismo, \u00bfa qui\u00e9n llamar\u00e9 mi maestro?<\/p>\n<p>354. El regale de la Verdad es m\u00e1s excelso que cualquier otro regale. El saber de la Verdad es m\u00e1s excelso que cualquier otro saber. El placer de la Verdad es m\u00e1s excelso que cualquier otro placer. El que ha destruido la avidez, ha superado todo sufrimiento.<\/p>\n<p>355. La riqueza arruina al necio, que no busca el Nibbana. Por culpa del aferramiento a las riquezas, los hombres ignorantes se arruinan a s\u00ed mismos y a los otros.<\/p>\n<p>356. La ciza\u00f1a da\u00f1a los campos como la avidez a la humanidad. Por lo tanto, cuando se produce sin avidez, los frutos son abundantes.<\/p>\n<p>357. La ciza\u00f1a da\u00f1a los campos como el odio da\u00f1a a la humanidad. El que se desembaraza del odio, produce abundantes frutos.<\/p>\n<p>358. La ciza\u00f1a da\u00f1a los campos como la ignorancia a la humanidad. Por lo tanto, el que se desembaraza de la ignorancia, produce abundantes frutos.<\/p>\n<p>359. La ciza\u00f1a da\u00f1a los campos como la codicia da\u00f1a a la humanidad. Por lo tanto, el que se desembaraza de la codicia, produce abundantes frutos.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XXV: El Monje<\/strong><\/p>\n<p>360. Refrenar el ojo es bueno. Refrenar el o\u00eddo es bueno. Refrenar la nariz es bueno. Refrenar la lengua es bueno.<\/p>\n<p>361. Refrenar el cuerpo es bueno. Refrenar la palabra es bueno. Refrenar la mente es bueno. El control general es bueno. El monje que se controla completamente es liberado de todo dolor.<\/p>\n<p>362. Aquel que se controla en mano, en pie y en habla, poseyendo el m\u00e1s alto control, gozando interiormente, dominado, solo, contento, \u00e9se es llamado monje.<\/p>\n<p>363. Dulces son las palabras del monje que ha amaestrado su lengua, que se expresa con sabidur\u00eda, que no es petulante y que expone el significado del texto.<\/p>\n<p>364. Que el monje more en la Doctrina, que se deleite en la Doctrina, que medite en la Doctrina, que recuerde bien la Doctrina, que no se extrav\u00ede de la sublime Doctrina.<\/p>\n<p>365. Uno no debe despreciar lo que uno ha recibido, no debe envidiar lo de los otros. El monje que envidia a los otros no alcanza la calma mental.<\/p>\n<p>366. Aunque reciba muy poco, el monje no lo desprecia, e incluso los dieses veneran a ese de vida pura y esforzada.<\/p>\n<p>367. El que no piensa \u00abyo\u00bb y \u00abm\u00edo\u00bb con respecto a su mente y a su cuerpo, y que no se tribula por lo que es o no es, \u00e9se, por supuesto, es denominado un monje.<\/p>\n<p>368. El monje que permanece en el amor benevolente, que goza en la Doctrina, alcanza el Nibbana, que es la superaci\u00f3n de todos los fen\u00f3menos condicionados.<\/p>\n<p>369. Vac\u00eda, oh monje, esta barca (de la vida). Vaciada por ti, se mover\u00e1 con celeridad. Eliminando la avidez y las pasiones, viajar\u00e1s hacia el Nibbana.<\/p>\n<p>370. Lib\u00e9rate de cinco cosas, rechaza cinco cosas, cultiva cinco cosas. El monje que va m\u00e1s all\u00e1 de las cinco ataduras es denominado \u00abEl que cruza de la corriente\u00bb.<\/p>\n<p>371. Medita, oh monje. No seas inatento. No dejes que tu mente se disperse con placeres sensuales. No permanezcas inatento y te dejes consumir como una bola de acero. Abras\u00e1ndote, no tendr\u00e1s que gritar: \u00abEsto es sufrimiento.\u00bb<\/p>\n<p>372. No hay concentraci\u00f3n para el que no tiene sabidur\u00eda; no hay sabidur\u00eda para el que no se concentra. En aquel que hay concentraci\u00f3n y sabidur\u00eda, \u00e9se verdaderamente est\u00e1 pr\u00f3ximo al Nibbana .<\/p>\n<p>373. Aquel monje que ha entrado en un lugar vac\u00edo, la mente calmada y capaz de ver con Visi\u00f3n Cabal la Doctrina, consigue la dicha suprema que trasciende la de los hombres.<\/p>\n<p>374. Al contemplar el surgir y desvanecerse de los Agregados\u00bb (mente-cuerpo), experimenta dicha y felicidad. El que tal percibe, llega al Nibbana.<\/p>\n<p>375. Esto es lo que llega a ser lo principal para un monje: control sensorial, contento, observancia estricta del C\u00f3digo de Conducta, asociaci\u00f3n con ben\u00e9volos y energ\u00e9ticos amigos que viven con total pureza.<\/p>\n<p>376. Sea cordial en sus maneras y refinado en su conducta; saturado de gran j\u00fabilo, lograr\u00e1 poner fin a todo sufrimiento.<\/p>\n<p>377. Como palidecen y caen las flores del jazm\u00edn, arrojad fuera y totalmente la avidez y la malevolencia.<\/p>\n<p>378. El monje que es calmo en cuerpo, calmo en la palabra, calmo en la mente, bien dispuesto y que se ha despojado de las cosas mundanas, es verdaderamente denominado \u00abuno en plena paz\u00bb.<\/p>\n<p>379. \u00a1Oh, monje!, m\u00edrate a ti mismo con ojos cr\u00edticos; exam\u00ednate a ti mismo. Cuidando de ti mismo y vigilante, \u00a1oh, monje!, vivir\u00e1s felizmente.<\/p>\n<p>380. Uno mismo es su propio protector; uno mismo es su propio refugio. Por lo tanto, que uno mismo se cuide de la misma forma que el vendedor de caballos cuidar\u00e1 al buen caballo.<\/p>\n<p>381. Lleno de alegr\u00eda, lleno de confianza en la Ense\u00f1anza del Buda, el monje obtendr\u00e1 el Estado de Paz, no afectado ante los fen\u00f3menos condicionados, jubiloso.<\/p>\n<p>382. El monje que mientras es joven se aplica a la Ense\u00f1anza del Buda, ilumina este mundo como la luna libre de nubes.<\/p>\n<p><strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong><\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo XXVI: El Noble<\/strong><\/p>\n<p>383. Esforzado y resistente, cruza la corriente. Descarta, oh noble, los deseos sensoriales. Conociendo la aniquilaci\u00f3n de los fen\u00f3menos condicionados, s\u00e9, oh noble, un conocedor del Nibbana.<\/p>\n<p>384. Mediante la meditaci\u00f3n y la Visi\u00f3n Cabal, el noble alcanza la m\u00e1s alta Sabidur\u00eda y, liber\u00e1ndose de toda atadura del que sabe, se extingue.<\/p>\n<p>385. Aquel para el que no existe ni esto ni aquello, ni \u00abyo\u00bb ni \u00abm\u00edo\u00bb, est\u00e1 alerta y liberado de las pasiones, a \u00e9se llamo yo un noble.<\/p>\n<p>386. Al que es meditativo, puro y tranquilo, que ha llevado a cabo su deber y est\u00e1 libre de corrupciones, habiendo alcanzado la m\u00e1s Alta Meta, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>387. El sol brilla de d\u00eda; la luna brilla de noche; en su armadura brilla el rey guerrero; en la meditaci\u00f3n brilla el noble. Pero todo el d\u00eda y toda la noche brilla el Buda en su esplendor.<\/p>\n<p>388. Porque ha descartado el mal, es llamado noble; porque vive en paz, es llamado monje; porque ha abandonado las impurezas, es llamado recluso.<\/p>\n<p>389. Nunca debe da\u00f1arse a un noble, ni deber\u00e1 el noble devolver el da\u00f1o al que se lo ha provocado. Se averg\u00fcence aquel que lastime a un noble. M\u00e1s se averg\u00fcence el noble que quiera vengarse.<\/p>\n<p>390. No es peque\u00f1a la recompensa del noble que no toma represalias. Cuando la mente es apartada del placer y cesa el intento de da\u00f1ar, el sufrimiento amaina.<\/p>\n<p>391. El que no comete ning\u00fan mal con el cuerpo, la palabra y la mente, el que se autocontrola en estos tres aspectos, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>392. Rever\u00e9nciese devotamente a cualquiera que haya comprendido la Doctrina predicada por el Iluminado, como un brahm\u00e1n reverencia el sacrificio del fuego.<\/p>\n<p>393. No por dejarse el pelo trenzado, ni por el linaje, ni por el nacimiento se vuelve uno un noble, sino aquel que es verdadero y recto, puro, \u00e9se es un noble.<\/p>\n<p>394. \u00bfDe qu\u00e9 sirve el pelo trenzado, oh necio? \u00bfDe qu\u00e9 sirve tu ropa de ant\u00edlope? Interiormente est\u00e1s lleno de pasiones, pero permaneces limpio por fuera.<\/p>\n<p>395. Al hombre que lleva t\u00fanica hecha de apa\u00f1os, que es delgado, de vigorosas venas, que medita solo en el bosque, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>396. Yo no llamo merecidamente noble a uno porque ha nacido en tal linaje o de madre brahm\u00edn. No puede serlo merecidamente quien no se ha liberado de los impedimentos. El que est\u00e1 libre de impedimentos (mentales), libre de ataduras, a \u00e9se llamo noble.<\/p>\n<p>397. El que ha cortado todas las ataduras y no tiembla, el que ha ido m\u00e1s all\u00e1 de toda atadura y es libre, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>398. El que ha cortado la correa (de la malevolencia), las riendas (de la codicia) y la cuerda (de las herej\u00edas), junto con la erradicaci\u00f3n de las tendencias latentes, y ha diluido la ignorancia y es un iluminado, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>399. El que sin odio padece reproches, golpes y castigos, para quien la paciencia es su arma y poder, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>400. Quien carece de c\u00f3lera, pero es firme, virtuoso, libre de avidez, autocontrolado y que \u00e9ste ser\u00e1 su \u00faltimo renacimiento, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>401. Aquel que como el agua en la hoja del loto, o como el grano de mostaza en la punta de una aguja, no se agarra a los placeres, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>402. Al que en esta vida ha efectuado la aniquilaci\u00f3n del sufrimiento, que es libre de sus Agregados (cuerpo-mente) y se ha emancipado de las trabas mentales, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>403. Aquel cuya sabidur\u00eda es profunda, que posee la Visi\u00f3n Cabal, adiestrado en conocer cu\u00e1l es el sendero correcto y cu\u00e1l el equivocado, que ha alcanzado el final m\u00e1s elevado, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>404. Quien no intima con los que tienen hogar ni con los que no lo tienen, que libre vagabundea, sin deseos, a \u00e9se llamo yo un noble.<\/p>\n<p>405. Aquel que ha dejado de lado el palo de la violencia hacia los seres, d\u00e9biles o fuertes, que no mata ni causa muerte, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>406. Aquel que es amigo entre los hostiles, controlado entre los armados, desapegado entre los apegados, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>407. Aquel cuyo deseo y odio, orgullo e ignorancia han ca\u00eddo como la semilla de mostaza desde la punta de la aguja, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>408. Aquel que s\u00f3lo profiere palabras gentiles, instructivas y veraces, que habla sin ofender a nadie, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>409. Aquel que en este mundo no coge nada que no le den, sea valioso o sin valor, peque\u00f1o o grande, agradable o desagradable, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>410. Aquel que no tiene anhelos en este mundo ni en el pr\u00f3ximo, libre de deseos y emancipado, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>411. Aquel que a trav\u00e9s del conocimiento, est\u00e1 libre de dudas, y se ha establecido firmemente en el Nibbana, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>412. Quien ha trascendido las ataduras tanto del mal como del bien, libre de pena, libre de contaminaciones y puro, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>413. Aquel que est\u00e1 libre de mancha, inmaculado como la luna, puro, absolutamente sereno y claro, que ha destruido la sed del devenir, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>414. Quien ha superado la avidez, este dificultoso sendero, el oc\u00e9ano de vida, la ignorancia, el que ha cruzado y llegado m\u00e1s all\u00e1, que es meditativo, libre de aferramiento y dudas, que a nada se encadena y ha alcanzado el Nibbana, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>415. El que ha abandonado los deseos sensoriales, ha renunciado a la vida mundana y no tiene hogar, ha destruido todos los deseos sensoriales y devenido libre, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>416. Aquel que en este mundo ha superado la avidez, renunciando a la vida mundana y viviendo sin hogar, el que ha destruido la avidez y devenido libre, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>417. Aquel que ha descartado las ataduras mundanas y celestes, y est\u00e1 completamente liberado de ellas, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>418. El que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del placer y el displacer serene, sin manchas, y que ha conquistado sus Agregados (mente-cuerpo), y es tenaz, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>419. Aquel que conoce el camino de los seres que mueren y renacen, que no se apega, que camina hacia el Nibbana y se ilumina, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>420. Aquel cuyo destine ni los dieses ni los semidioses, ni tampoco los hombres conocen, que ha destruido todas las impurezas y que ha conseguido la meta, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>421. Aquel que no se agarra a los Agregados, que son pasado, futuro o presente, que permanece sin encadenarse y sin aferramiento, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>422. Aquel sin miedo, el noble, el h\u00e9roe, el gran sabio, el conquistador, sin deseos, el limpio, el iluminado, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p>423. Aquel sabio que conoce sus vidas previas, que percibe el cielo y el infierno, que ha llegado al final de los nacimientos y que ha alcanzado el Conocimiento Supremo y ha completado su labor viviendo la vida santa, a \u00e9se llamo yo noble.<\/p>\n<p align=\"center\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Dhammapada (P?li; Pr\u00e1crito: Dhamapada; S\u00e1nscrito Dharmapada) es una escritura sagrada budista en verso tradicionalmente atribuida a Buddha. Es uno de los textos m\u00e1s conocidos del Canon Pali. 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