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	<title>drogas &#8211; Informatizarte</title>
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		<title>Las drogas, la delincuencia y la violencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Informatizarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Dec 2013 03:29:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[Los delitos relacionados con el uso indebido de drogas son en su mayoría no violentos y con frecuencia menores. Los delitos económico-compulsivos para obtener drogas, como el robo y el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="line-height: 1.5em;">Los delitos relacionados con el uso indebido de drogas son en su mayoría no violentos y con frecuencia menores. Los delitos económico-compulsivos para obtener drogas, como el robo y el hurto, son más comunes que la agresión violenta inducida por las drogas. No obstante, los efectos de las drogas ilícitas, la delincuencia y la violencia son sumamente perjudiciales para las comunidades locales a nivel microsocial, ya que los miembros de esas comunidades tienen que vivir en medio de mercados de drogas ilícitas donde siempre están presentes la delincuencia y la violencia, y la amenaza de la delincuencia y la violencia.  La delincuencia y la violencia relacionadas con el uso indebido de drogas adoptan formas diferentes en los distintos estratos de la sociedad. Hay diferentes formas de delincuencia y violencia relacionadas con los carteles internacionales, hay crímenes violentos perpetrados por toxicómanos individuales o contra ellos, y hay individuos inocentes atrapados en el fuego cruzado de las culturas de drogas violentas. La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes ha decidido examinar los efectos de las drogas, la delincuencia y la violencia a nivel microsocial, estudiando las relaciones entre el uso indebido de drogas ilícitas, la delincuencia y la violencia con respecto a individuos, familias, vecindarios y comunidades y teniendo en cuenta tanto la criminalidad como la victimización. La Junta se propone señalar a la atención de los gobiernos la relación entre el uso indebido y el tráfico de drogas a nivel microsocial y la evolución de la violencia y la delincuencia a nivel de la comunidad. La aplicación por los gobiernos de las disposiciones de los tratados de fiscalización internacional de drogas que tratan del uso indebido y el tráfico de drogas contribuye a reducir la violencia y la delincuencia, y esto obra en beneficio de las condiciones sociales prevalecientes en un país.  Los efectos a nivel macrosocial de las drogas, la delincuencia y la violencia en relación con la delincuencia organizada, el tráfico de drogas y las redes de delincuencia transnacional son diferentes de la delincuencia a nivel local, aunque guardan una estrecha relación con ella. La Junta reconoce la importancia de las actividades para hacer frente a los problemas de las redes de tráfico de drogas y delincuencia transnacional a nivel macrosocial, así como de las actividades de la justicia penal, en los planos nacional e internacional, para combatir esos problemas; no obstante, en el presente capítulo la atención se centra en las intervenciones localizadas y selectivas, que son igualmente importantes, con respecto a grupos que cometen delitos violentos relacionados con las drogas, o que están expuestos a ese riesgo, y a las comunidades afectadas. </span><b style="line-height: 1.5em;"> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>A. Características y posibles explicaciones</b></p>
<p style="text-align: justify;">En varios estudios se determina una relación entre el uso indebido de drogas y otros delitos penales, incluidos los delitos violentos. Los estudios de casos concretos de delincuentes que han cometido delitos violentos como los de homicidio y robo indican que el uso indebido de drogas suele ser un factor crítico. Por otra parte, algunas pruebas parecen indicar que las tasas de violencia son más altas cuando están asociadas a un uso indebido de drogas más frecuente. Al mismo tiempo, si bien algunos toxicómanos cometen delitos violentos, otros no son delincuentes ni violentos. Estas conclusiones deben interpretarse con cautela en razón de lo que no dicen sobre otras causas de los delitos violentos que no están relacionadas con el uso indebido de drogas ilícitas, y de su interpretación selectiva de pruebas que no proporcionan detalles sobre los toxicómanos que no son delincuentes ni violentos. La violencia que afecta a algunas familias y algunas comunidades no es, sin duda, simplemente una consecuencia del uso indebido y el tráfico ilícito de drogas local. La violencia vinculada al tráfico ilícito de drogas puede reflejar también una cultura de violencia muy arraigada en ciertas comunidades que tiene otros orígenes, como una distribución desigual de los ingresos, disturbios civiles o guerras. 5. Hechas estas salvedades, puede decirse que hay abundantes pruebas de la relación entre la delincuencia grave, la criminalidad, los delitos violentos y el uso indebido de drogas, por una parte, y las consecuencias negativas para los individuos y las comunidades, por la otra; por ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify;">a) A finales del decenio de 1990, el 69% de los detenidos en cinco circunscripciones policiales del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte fueron seropositivos por lo menos respecto de una droga ilícita en el momento de la detención, y el 61% de los detenidos por agresión fueron seropositivos respecto de una droga ilícita;</p>
<p style="text-align: justify;">b) En el Brasil, la violencia relacionada con las drogas es un problema nacional particularmente grave que tiene efectos negativos en las comunidades. De los casi 30.000 homicidios registrados cada año, una parte importante está vinculada al uso indebido y el tráfico ilícito de drogas. Los niños de la calle juegan un papel importante en estos mercados, actuando como mensajeros de los traficantes de drogas, y con frecuencia son asesinados porque saben demasiado o roban demasiado, o quedan atrapados en el fuego cruzado de las luchas entre las bandas y los intermediarios;</p>
<p style="text-align: justify;">c) Un estudio realizado por el Banco Mundial en América Latina y el Caribe sobre las bandas juveniles y la violencia, indicó que las bandas juveniles que participaban en el tráfico de drogas por lo general actuaban con niveles de violencia más altos que las que no participaban en esa actividad;</p>
<p style="text-align: justify;">Las posibles explicaciones de una relación entre el uso indebido de drogas y la delincuencia que se dan en el presente capítulo tienen en cuenta los siguientes puntos fundamentales:</p>
<p style="text-align: justify;">a) El uso indebido de drogas podría promover la delincuencia, y la delincuencia podría promover el uso indebido de drogas;</p>
<p style="text-align: justify;">b) El uso indebido de drogas y la criminalidad podrían estar influenciados por otras variables: biológicas, sicológicas, de situación y ambientales;</p>
<p style="text-align: justify;">c) La forma en que se vigilan los mercados de drogas ilícitos puede tener consecuencias sobre la delincuencia y la violencia asociadas a las drogas ilícitas;</p>
<p style="text-align: justify;">d) Los factores socioeconómicos, en particular los que afectan a los jóvenes, contribuyen a la extensión y la naturaleza de la delincuencia relacionada con el uso indebido de drogas.  Las dos cuestiones básicas que hay que considerar son:</p>
<p style="text-align: justify;">a) ¿Cuáles son la extensión y la naturaleza de la delincuencia y de la delincuencia violenta relacionadas con las drogas a nivel microsocial?</p>
<p style="text-align: justify;">b) ¿Cuáles son los factores que influyen en la caída de los individuos, las familias, los vecindarios y las comunidades en la delincuencia violenta relacionada con las drogas? <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>B. Las drogas y la delincuencia: la comprensión del problema</b></p>
<p style="text-align: justify;">La Junta ha examinado las principales cuestiones que conforman el pensamiento actual sobre el uso indebido de drogas y el comportamiento antisocial, incluida la violencia, y ha considerado diversos factores propuestos por diferentes investigadores de diversas disciplinas para explicar las relaciones causales del nexo entre las drogas y el delito.</p>
<p style="text-align: justify;">Las principales explicaciones de la relación entre el uso indebido de sustancias y la agresión (o la violencia) se pueden caracterizar de la siguiente manera:</p>
<p style="text-align: justify;">a) <i>Las explicaciones que centran la atención en el individuo, como las explicaciones biológicas y fisiológicas, las explicaciones sicofarmacológicas y las explicaciones sicológicas y siquiátricas</i>. Estas disciplinas estudian de diversas maneras los efectos del uso indebido de drogas sobre los individuos según sus características físicas y mentales y, en cierta medida, incorporan aspectos de contenido social para explicar el uso indebido de drogas y la agresión. Por ejemplo, los estudios sicofarmacológicos combinan la psique del individuo con el uso indebido de sustancias para estudiar la forma en que el comportamiento agresivo proviene de una interacción entre las drogas, la personalidad y los estados afectivos del ser;</p>
<p style="text-align: justify;">b) <i>Las explicaciones centradas en factores sociales y culturales</i>. Estas disciplinas incluyen la sociología, la criminología, la política, la economía, la historia, la antropología y los estudios culturales. Las disciplinas estudian de diversas formas la relación entre los grupos sociales y el uso indebido de drogas y la delincuencia como específica de un contexto, y utilizan ejemplos tomados de la vida real. Por ejemplo, las explicaciones socioeconómicas examinan los efectos de la distribución del ingreso, las privaciones relativas y la marginación social sobre grupos sociales diferentes; esas explicaciones consideran los efectos individuales y combinados de cada uno en el uso indebido de drogas y la criminalidad conexa.</p>
<p style="text-align: justify;">Las disciplinas basadas en los individuos interpretan el uso indebido de drogas principalmente como el símbolo externo de un trastorno interno. En comparación, las disciplinas que ofrecen explicaciones centradas en estudios de base sociológica y cultural centran la atención en la interacción social, las normas de conducta, las sanciones y el entorno en que se producen los hechos como los principales factores explicativos de la relación entre las drogas y el delito; éstas son el objeto del examen del presente capítulo. Las explicaciones del uso indebido de drogas, la delincuencia y la violencia se basan en múltiples factores; por lo tanto, en los intentos por comprender esta relación se puede utilizar una serie de explicaciones disciplinarias. <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Explicaciones basadas en el individuo</b></p>
<p style="text-align: justify;">Los estudios que hacen hincapié en el individuo muestran que diferentes drogas ilícitas tienen efectos diferentes en la mente y el cuerpo y afectan en diverso grado a los individuos. Los efectos de las drogas ilícitas, a su vez, difieren según las cantidades consumidas, el peso corporal del individuo, el historial de uso indebido de drogas y la influencia de características genéticas y predisposiciones de la personalidad para el uso indebido de drogas. Los experimentos de laboratorio controlados sobre el uso indebido de drogas y la violencia conexa sólo pueden indicar un nexo causal entre el consumo de la “droga A” y la “violencia B”. En otras palabras, es muy difícil, y puede conducir a error, proponer un nexo causal directo entre la violencia y la ingestión de drogas ilícitas sin referencia a factores culturales y sociales que, a su vez, influyen en el comportamiento del individuo.  Los estudios sicofarmacológicos, que centran la atención en una disciplina del vasto campo del uso indebido de drogas y la agresión, han determinado que las drogas lícitas e ilícitas, incluido el alcohol, pueden estar asociadas a la agresión, pero que algunas pueden no estarlo. Hay una gran cantidad de pruebas que apoyan la afirmación de que, en ciertas condiciones, el consumo de alcohol estimula la violencia. Por otro lado, se ha determinado que la ingestión de cannabis y opiáceos en ciertas condiciones inhibe la agresión, pero que la abstención del uso indebido de esas y otras sustancias conexas durante un largo período produce irritabilidad y hostilidad. La frecuencia del uso indebido de cocaína y anfetamina se ha asociado a una mayor probabilidad de que un individuo participe en un delito violento como perpetrador. Asimismo, el uso de barbitúricos parece guardar relación con el comportamiento agresivo.  Aunque las explicaciones de base biológica y sicológica del nexo entre las drogas y el delito proporcionan una gran cantidad de detalles interesantes, no explican las variaciones subculturales y entre culturas que se observan en la experiencia real del uso indebido de drogas y sus consecuencias sociales. Los efectos del tráfico y el consumo ilícitos de cocaína en los grupos sociales prósperos, a diferencia de las comunidades más pobres, no se pueden explicar mediante ensayos de laboratorio controlados sobre el uso indebido de drogas. Por otro lado, las explicaciones centradas en factores sociales y culturales se basan en ejemplos “de la vida real” de las comunidades que sufren o evitan problemas relacionados con el uso indebido de drogas, la delincuencia y la violencia. <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Explicaciones basadas en factores sociales y culturales</b></p>
<p style="text-align: justify;">Las pruebas de la influencia de los factores sociales y culturales sobre la delincuencia y la violencia abarcan tres amplias esferas:</p>
<p style="text-align: justify;">a) los estudios subculturales y entre culturas de las sociedades que presentan pruebas conflictivas de agresión durante el uso indebido de sustancias;</p>
<p style="text-align: justify;">b) las pautas socioestructurales de la violencia relacionada con el uso indebido de drogas en función de variables como el género, la edad, la raza o la etnia y la clase social, y</p>
<p style="text-align: justify;">c) la agresión que es ilustrativa de pautas socioculturales, o normas de conducta, que conforman un comportamiento violento. El surgimiento y la declinación de los mercados de cocaína crack en los Estados Unidos de América, y el aumento y la caída conexos de la tasa de crímenes violentos en el país desde mediados del decenio de 1980 hasta principios del decenio de 1990, se suelen utilizar para demostrar la influencia de los factores sociales y culturales sobre la delincuencia y la violencia. La violencia asociada a la cocaína crack se ha explicado con frecuencia en función de los efectos sicofarmacológicos violentos de las drogas sobre el usuario, y de la aparición de bandas armadas. Se ha sostenido que hay tres formas separadas y distintas de relación entre las drogas y la violencia (el modelo tripartito):</p>
<p style="text-align: justify;">a) sicofarmacológica, según la cual la violencia es el resultado de los efectos agudos de una droga sicoactiva sobre el usuario;</p>
<p style="text-align: justify;">b) económicocompulsiva, que sostiene que la violencia es un medio para generar dinero con el fin de comprar drogas, y</p>
<p style="text-align: justify;">c) sistémica, que sostiene que la violencia está asociada a la comercialización de las drogas ilícitas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los estudios han revelado en general que la violencia sicofarmacológica, incluido el homicidio, está asociada casi siempre al uso indebido de alcohol. Por otro lado, la violencia económico-compulsiva relacionada con las drogas no es común, pero los delitos económico-compulsivos para adquirir drogas son frecuentes. La violencia sistémica está estrechamente relacionada con las batallas para obtener un “territorio” en los mercados de drogas ilícitas. Los estudios que se basan en el modelo tripartito mencionado más arriba parecen indicar que la reducción de la violencia relacionada con las drogas puede atribuirse a los cambios en las normas sociales o en los comportamientos. En el caso de Nueva York, la ciudad se ha caracterizado por el hecho de que sus mercados callejeros de drogas han pasado por distintas fases en relación con el uso predominante de diferentes tipos de drogas ilícitas. Cada una está asociada a cohortes de nacimiento distintas con pautas de comportamiento características asociadas al uso indebido de drogas. Las pruebas históricas de las diferencias entre las cohortes de nacimiento en cuanto al uso indebido de drogas y los comportamientos violentos y no violentos conexos revelan la influencia de diferentes drogas y mercados de drogas ilícitas y de diferentes normas sociales sobre la delincuencia y la violencia. Sin embargo, lo que esta investigación no aclara es si las normas de conducta son factores causales de la declinación de la violencia relacionada con las drogas, o si las normas de conducta no violenta y no delictiva son simplemente una consecuencia de la declinación de los niveles de violencia relacionada con las drogas. Las normas de conducta, a su vez, deben interpretarse como específicas de contextos y diferentes entre los grupos sociales de un momento determinado. Además, los efectos de la delincuencia violenta relacionada con las drogas se deben interpretar más allá de sus efectos inmediatos sobre los toxicómanos y sobre el tráfico ilícito de drogas, a fin de tener en cuenta la inseguridad que sufren los miembros de las comunidades cuyas vidas diarias se ven afectadas por los cambios en la cultura de las drogas. También hay que tener en cuenta otros factores pertinentes que conforman la relación entre las drogas y la delincuencia a lo largo del tiempo, como el estado general de la economía y, en particular, los niveles de desempleo. Los efectos de las condiciones socioeconómicas prevalecientes sobre la delincuencia relacionada con las drogas, incluidos los delitos violentos, fueron el tema central del informe de la Junta correspondiente a 2002. En resumen, las comunidades afectadas por altas tasas de desempleo e inseguridad social son los principales sitios en que se infiltran las bandas de drogas que ofrecen fuentes alternativas de ingresos. Si no se pone coto a esta situación, esas comunidades pueden chocar con las bandas y los traficantes de drogas locales, que emplean tácticas violentas para asegurarse una parte del mercado de drogas ilícitas. No obstante, no todas las comunidades con altas tasas de desempleo e indicadores de privaciones sociales tendrán necesariamente altas tasas de delincuencia y uso indebido de drogas. Las salvaguardias sociales y las formas alternativas de generación de ingresos, resultantes de las actividades de los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales, junto con los esfuerzos de la comunidad local, pueden detener la ola de delincuencia y mercados de drogas ilícitas. Por otra parte, las comunidades de ingresos altos también se ven afectadas por el uso indebido de drogas y la delincuencia; sin embargo, la delincuencia en estas comunidades tiende a manifestarse en forma de fraude, más que de violencia interpersonal.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>Los efectos de la represión sobre el tráfico de drogas, la delincuencia y la violencia a nivel microsocial </b></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se procura comprender la evolución de la delincuencia violenta relacionada con las drogas a nivel microsocial, hay que tener en cuenta otro factor: el nivel y la naturaleza de las intervenciones de los organismos locales de represión. La función y las actividades de los organismos de represión tienen consecuencias más allá de un entorno de consumo de drogas particular, ya que afectan a las comunidades vecinas. Las intervenciones de la policía y la justicia penal, a su vez, deben ser entendidas como un reflejo de la política gubernamental y la competencia particular de los partidos políticos.  Las intervenciones de represión tienen por objeto, esencialmente, impedir los comportamientos delictivos y castigar a los delincuentes. El propósito de los esfuerzos por apartar a los perpetradores de sus entornos mediante el encarcelamiento es impedir nuevos actos delictivos y de violencia y emplear la amenaza del castigo para desalentar la comisión de delitos por primera vez y la reincidencia. En la mayoría de los países, las intervenciones de represión son la respuesta más visible a la violencia y el uso indebido de drogas. No obstante, las actividades de represión deben ir acompañadas de otras medidas para poder lograr los efectos duraderos que se buscan. El encarcelamiento como única medida puede contribuir a un aumento de los comportamientos violentos, en lugar de reducirlos. Las campañas contra los mercados de drogas ilícitas pueden tener consecuencias imprevistas para los toxicómanos (y para las personas que no hacen uso indebido de drogas) que viven en vecindarios de bajos ingresos, y para aquellos que no realizan actividades delictivas. Las actividades sensibles de mantenimiento del orden en la comunidad, basadas en el conocimiento a fondo de los toxicómanos y los microtraficantes locales, y en la preocupación por los miembros “inocentes” de la comunidad local, pueden asegurar que se evite el fracaso de las campañas policiales contra los mercados de drogas ilícitas. Las intervenciones policiales selectivas a largo plazo, sumadas a iniciativas económicas y sociales, pueden mejorar las posibilidades de éxito de las actividades policiales a nivel microsocial. Las comunidades que cuentan con niveles adecuados de apoyo social, ofrecen medios alternativos de ingresos y trabajan junto con los organismos de represión están en mejores condiciones para evitar los problemas de las intervenciones policiales que no están asociadas a las actividades de otros organismos comunitarios. Cuando se diseñan estrategias de intervención es importante comprender el efecto que tendrán las medidas de represión. Los mercados locales de drogas ilícitas, en los que participan compradores y vendedores que se conocen entre sí, no se prestan a la competencia territorial. Por otro lado, los mercados de drogas ilícitas en que compradores y vendedores con frecuencia no se conocen se prestan a una mayor territorialidad y competencia, y esto crea un potencial de violencia en lugares públicos como parques y estaciones de autobuses. Los mercados de drogas ilícitas que funcionan en zonas públicas y en los que existe una violenta competencia entre los vendedores sólo pueden tener consecuencias negativas para las comunidades locales que tienen que usar esas zonas públicas donde se realizan operaciones con drogas. Ahora bien, la maduración de los mercados de drogas ilícitas y la aparición de nuevas tecnologías, como los teléfonos móviles (celulares), los mensáfonos y la Internet, hacen que las transacciones ilícitas con drogas se puedan realizar cada vez más lejos de las zonas públicas; en consecuencia, pueden reducir el riesgo de que los miembros de la comunidad se vean atrapados en medio de transacciones entre bandas de traficantes de drogas rivales que pueden terminar en actos de violencia. No obstante, los toxicómanos más vulnerables, los de los estratos socioeconómicos más bajos, como muchos adictos a la heroína, tienen menos probabilidades de acceder a las nuevas tecnologías y, por lo tanto, siguen estando expuestos a delitos violentos. Cuando las actividades policiales en los mercados de drogas ilícitas no van acompañadas de programas para proporcionar fuentes de ingresos alternativas, es muy probable que a la larga fracasen, ya que los miembros de la comunidad continuarán dependiendo del comercio de drogas ilícitas para obtener ingresos. El peor escenario posible es el abandono de esas comunidades por las autoridades encargadas del orden público y, como resultado de ello, una violenta usurpación de la autoridad por las bandas de traficantes de drogas. <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>C. Los jóvenes, las bandas, las drogas y la violencia </b></p>
<p style="text-align: justify;">En sucesivos estudios longitudinales, que tuvieron en cuenta las variaciones en función de la edad, el sexo y la etnia, se determinó que cuando los jóvenes pasan de la adolescencia a la edad adulta los factores inmediatos de predicción de la violencia fluctúan. Con la edad se reduce la influencia de los padres y aumenta la influencia de los pares; esto aumenta la probabilidad de que los jóvenes, esencialmente los hombres jóvenes, adopten comportamientos de violencia, delincuencia o uso indebido de drogas cuando a esta situación se suman factores negativos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien es difícil identificar factores específicos que influyen en la participación de los jóvenes en crímenes violentos asociados con delitos de drogas, los estudios han destacado los siguientes factores que contribuyen a la participación de los jóvenes en delitos violentos y/o el uso indebido de drogas:</p>
<p style="text-align: justify;">a) Entorno: situación socioeconómica baja y/o desempleo en vecindarios con altos niveles de delincuencia; altas tasas de victimización;</p>
<p style="text-align: justify;">b) Variables familiares: separación temprana de los padres; poco apego a los padres; actitud severa de los padres; ejercicio irregular de la paternidad; presenciar actos de violencia familiar;</p>
<p style="text-align: justify;">c) Actitudes y asociaciones: asociaciones con pares delincuentes; actitud favorable al uso indebido de drogas o la violencia;</p>
<p style="text-align: justify;">d) Características individuales: miembro de un grupo minoritario; dificultades en la escuela y/o ausencia de la escuela;</p>
<p style="text-align: justify;">e) Problemas de conducta y sicopatología: alta tasa de actividades delictivas comunicadas; iniciación temprana en el uso indebido de drogas; venta de drogas; trastornos de la conducta; personalidad antisocial; problemas emocionales percibidos u observados.</p>
<p style="text-align: justify;">Dado que en gran parte de los delitos violentos relacionados con las drogas están involucrados hombres jóvenes en situación social marginada, es preciso considerar la función de la cultura de la juventud, en particular las bandas de jóvenes. Hay que hacer una distinción entre diferentes tipos de bandas de jóvenes y sus relaciones con los mercados de drogas ilícitas y la violencia. También hay variaciones en el uso indebido de drogas y la violencia asociada con ese uso entre bandas diferentes. La mayor parte de la violencia de las bandas es endémica en la cultura de las bandas de jóvenes, y el uso indebido y el tráfico de drogas asociados a esas bandas exacerba una cultura de normalización de la violencia. La violencia, por ejemplo la que tiene lugar en la familia, también forma parte de la vida de los miembros de una banda, ya sean perpetradores o víctimas, fuera del entorno de la banda. La introducción del consumo de drogas ilícitas y los mercados competitivos de drogas ilícitas puede producir una mezcla explosiva de delitos violentos que se alimenta de la inseguridad económica y civil de las comunidades vulnerables. Las culturas de drogas violentas logran desestabilizar aún más esas comunidades. En las comunidades más prósperas, que tienen diversos medios para combatir los efectos negativos de las drogas ilícitas, es menos probable que la introducción de esas drogas dé lugar a una desestabilización de la comunidad. Otro factor que hay que considerar es la disponibilidad y el uso de armas, en particular los revólveres, para “asegurar” una participación en el mercado. Hay pruebas de que la venta ilícita de drogas ha tenido consecuencias importantes sobre la portación ilegal de revólveres. El aumento del número de revólveres alimenta la cultura de la violencia entre las bandas, lo cual, inevitablemente, tiene repercusiones en los miembros de la comunidad local, que tienen que vivir sus vidas expuestos a una mayor amenaza de violencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se consideran las características y las causas de los delitos violentos relacionados con las drogas entre los jóvenes, hay que tener cuidado de no perder de vista lo siguiente:</p>
<p style="text-align: justify;">a) En primer lugar, un grupo relativamente pequeño de jóvenes que cometen delitos graves y violentos, y que también hacen mucho uso indebido de drogas, es responsable de una cantidad desproporcionada de todos los delitos graves cometidos por los delincuentes;</p>
<p style="text-align: justify;">b) En segundo lugar, si bien los delitos y los delitos violentos alcanzan su cima en la adolescencia y los primeros años de la edad adulta, la mayoría de los jóvenes madura y abandona el comportamiento de violencia en la etapa de los 20 a los 30 años de edad.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, aunque ciertas bandas retienen a miembros que han llegado a la edad adulta, la mayoría de los adolescentes se aleja del enclave social de las bandas cuando entra en la edad adulta; no obstante, los efectos negativos sobre las comunidades de la participación de los jóvenes en las culturas de las bandas, en particular las bandas violentas relacionadas con las drogas, continúan después de que algunos miembros se alejan de las bandas, a raíz del reclutamiento de nuevos miembros que siguen cometiendo actos de violencia en sus comunidades locales. <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>D. Las consecuencias y el futuro </b><b>Las drogas, la delincuencia y la violencia: sus efectos a nivel microsocial </b></p>
<p style="text-align: justify;">Las oportunidades económicas que los mercados de drogas ilícitas proporcionan a los grupos delictivos amplían el ámbito para la violencia, ya que los delincuentes compiten por esos mercados; esto, a su vez, puede tener costosas consecuencias para la comunidad local. Las rivalidades o “guerras territoriales” entre traficantes y vendedores de drogas locales pueden degenerar en violentas confrontaciones en lugares públicos o cerca de ellos y, en consecuencia, esos lugares se convierten en “zonas vedadas” para la población en general. El deterioro del orden público en vecindarios en que predominan los delitos violentos relacionados con las drogas hace que la población sea renuente a identificar a los involucrados en esos delitos, a pesar de que eso podría detener la ola de violencia, como consecuencia de una cultura del miedo y, en muchos casos, de la falta de confianza en la policía. A este problema se añade el hecho de que las comunidades pueden pasar a ser dependientes de los mercados de drogas ilícitas<b> </b>locales que apoyan economías enteras y, por lo tanto, no pueden o no quieren modificar esa situación, ya que al hacerlo pondrían en peligro sus ingresos personales. También es posible que, en ciertas comunidades, ni las propias autoridades estén en condiciones de hacer frente a los delitos violentos relacionados con las drogas ya que ellas también pueden ser objeto de violencia o pueden haber sido influenciadas por la corrupción y se mantienen en un estado de inercia. El estrés, la ansiedad y el miedo generados por la exposición a la delincuencia y la violencia interfieren, a su vez, en la vida cotidiana y el desarrollo normal de las personas, en particular los jóvenes: por ejemplo, en su capacidad para confiar y tener un sentimiento de seguridad personal; su capacidad para desarrollar aptitudes para controlar sus emociones; su libertad para explorar el entorno local, y su capacidad para establecer relaciones sociales “normales”. La exposición a la violencia, en particular cuando se inicia a una edad temprana, probablemente resultará en la normalización del comportamiento violento y, en algunos casos, en la manifestación efectiva de la violencia. Los estudios han mostrado que los varones de 11 a 17 años de edad corren un gran riesgo de verse involucrados en actos de violencia graves:</p>
<p style="text-align: justify;">a) si otorgan importancia a sus familias y pasan tiempo con ellas pero, no obstante, están expuestos a actitudes favorables a la violencia;</p>
<p style="text-align: justify;">b) si hacen uso indebido de drogas;</p>
<p style="text-align: justify;">c) si viven en vecindarios desorganizados, y</p>
<p style="text-align: justify;">d) si con frecuencia son víctimas y al mismo perpetradores de delitos menores.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde principios del decenio de 1990, el número de estudios sobre la violencia en la familia y en la comunidad y sobre sus efectos en los niños y los jóvenes ha crecido en forma exponencial.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, los investigadores sólo ahora están comenzando a conceptualizar el campo de la violencia a nivel microsocial en relación con:</p>
<p style="text-align: justify;">a) el vecindario y la comunidad;</p>
<p style="text-align: justify;">b) la familia y el hogar;</p>
<p style="text-align: justify;">c) las relaciones con los padres y guardianes;</p>
<p style="text-align: justify;">d) las relaciones con los pares, y</p>
<p style="text-align: justify;">e) las características personales.</p>
<p style="text-align: justify;">La comprensión de la interacción entre estas diferentes cuestiones y su influencia sobre la vida de las personas puede ayudar a explicar la participación en actividades delictivas, los delitos violentos y los delitos relacionados con las drogas. La comunidad internacional haría bien en prestar atención a estas cuestiones con el fin de comprender, combatir y prevenir los efectos negativos de las drogas ilícitas y los delitos violentos conexos en los jóvenes y los adultos de comunidades vulnerables. Sobra decir que la delincuencia es un problema enorme, que va más allá de sus efectos inmediatos sobre los niveles de anarquía. Es inmenso el daño social causado a las comunidades, a nivel microsocial, por la participación de adultos y jóvenes en delitos y actos de violencia relacionados con las drogas. El propio tejido social está en peligro a raíz de la presencia constante en las comunidades de la delincuencia violenta relacionada con las drogas. Las comunidades que sufren niveles desproporcionados de delitos violentos relacionados con las drogas ilícitas también están sujetas a mayores niveles de otros tipos de delitos y a las perturbaciones en la sociedad civil asociadas a ellos. El capital social, o el grado de integración comunitaria, es una consideración importante cuando se procura documentar y explicar los aumentos de la violencia en el plano comunitario. El capital social se refiere a las normas, o “leyes”, que se manifiestan en las relaciones sociales y a través de instituciones sociales, y que establecen los cimientos de la confianza, los deberes y la reciprocidad. La medida del capital social de una comunidad, o el grado de aglutinamiento social de conformidad con normas de comportamiento establecidas, puede ayudar a explicar los niveles de violencia y delincuencia. Las comunidades que carecen de capital social probablemente sufrirán un mayor grado de violencia y delincuencia. La ausencia o el éxodo del capital social se ven exacerbados por los mayores niveles de violencia y delincuencia que guardan relación con los efectos negativos de los mercados de drogas ilícitas en las comunidades. En Jamaica, se ha documentado una relación cíclica entre la violencia y la destrucción del capital social en cinco comunidades urbanas pobres4. Como consecuencia de la violencia se redujeron el empleo y las oportunidades de educación, las empresas no realizaron inversiones en la zona, los pobladores se mostraron más renuentes a construir nuevas casas o mejorar las existentes, y se restringió la libertad de movimiento. Esas condiciones, que destruyen las oportunidades y la infraestructura locales, aumentaron a su vez la probabilidad de comportamientos violentos, particularmente entre los jóvenes, como consecuencia de una mayor desconfianza y del cuestionamiento de las normas civiles. No se puede ignorar la relación entre la pérdida de capital social y el aumento de los delitos violentos, incluidos los relacionados con las drogas. En contraste con esta situación, el Asia central hace frente a un tráfico de drogas generalizado y, sin embargo, tiene niveles relativamente bajos de delitos violentos relacionados con las drogas. Esto puede deberse a la existencia de firmes lazos familiares y a la influencia de normas sociales estrictas. No obstante, hay indicios de que esta situación podría estar cambiando, ya que la inseguridad regional, sumada a niveles en aumento de uso indebido de drogas, ha tenido un efecto negativo sobre la estabilidad social y los niveles de delincuencia asociados. Asimismo, el aumento del uso indebido de estimulantes de tipo anfetamínico entre los jóvenes del Asia sudoriental y un mayor consumo de drogas ilícitas en el Asia oriental podrían, a su vez, tener consecuencias negativas sobre la delincuencia, en particular la delincuencia violenta, en aquellas regiones en que se ponen en tela de juicio las normas de conducta. <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>Las drogas, la delincuencia, la violencia y la victimización </b></p>
<p style="text-align: justify;">En varios estudios se ha destacado la función del uso indebido de drogas en relación con el riesgo y la experiencia de la victimización, en contraste con el riesgo de cometer un acto delictivo. Este enfoque es inverso al utilizado en la mayoría de las investigaciones, que hacen hincapié en el uso indebido de sustancias y la propensión a delinquir. La abrumadora conclusión de los estudios de la victimización es que el uso indebido de drogas aumenta el riesgo de victimización. Los que hacen uso indebido de drogas, ya sea por primera vez o habitualmente, son vulnerables a la victimización porque las drogas pueden perjudicar temporal o permanentemente, durante un período de uso indebido prolongado, la capacidad de la persona para interpretar correctamente situaciones peligrosas y reaccionar ante ellas. Los toxicómanos también están expuestos a situaciones en que la violencia y el uso de revólveres en relación con el tráfico de drogas son generalizados. Es desproporcionado el número de mujeres que hacen uso indebido de drogas y resultan víctimas de agresión sexual. Algunos estudios han llegado a la conclusión de que las mujeres que hacen uso indebido de drogas tienen más probabilidades de ser objeto de victimización que las mujeres con problemas de uso indebido de alcohol. Las mujeres toxicómanas son particularmente vulnerables a la agresión sexual cuando se encuentran bajo la influencia de las drogas y cuando viven en situaciones que las exponen a un mayor riesgo de victimización. Las prostitutas que hacen uso indebido de drogas son también un grupo expuesto a un alto riesgo. Los nuevos informes sobre las llamadas drogas de “citas con fines de violación”, que se administran a mujeres sin que ellas lo sepan, son un ejemplo de una perturbadora tendencia del uso indebido de drogas y la victimización violenta. Los escolares que consumen o venden drogas ilícitas también constituyen un grupo expuesto a un mayor riesgo de victimización violenta con uso de revólveres y otras armas, como los cuchillos. El problema de las drogas y los delitos violentos con uso de armas en las escuelas adquirió notoriedad a principios o mediados del decenio de 1990. Los delitos violentos relacionados con las drogas tienen un efecto negativo sobre la administración cotidiana de las escuelas, ya que crean una cultura de inseguridad que socava la autoridad. También dan lugar a una asociación negativa entre la escuela y la delincuencia violenta y tienen efectos negativos sobre los estudiantes, los maestros, las familias y la comunidad en su conjunto.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque los delitos violentos relacionados con las drogas tienen efectos directos desproporcionados sobre ciertos individuos y sectores de la sociedad, concretamente los pobres y las comunidades disfuncionales, sus efectos indirectos, que son más amplios, se manifiestan principalmente como temor al delito y menor utilización de los lugares públicos. El temor al delito influye en la vida diaria de las personas más que el propio delito. Aunque en la mayoría de las sociedades son unos pocos desafortunados los más afectados por la victimización repetida, ya sea en forma de violencia en el hogar u otro tipo de violencia interpersonal, la mayoría de las personas sufren los efectos de la delincuencia en forma indirecta, en razón de su temor a la victimización. El temor al delito, o mejor dicho el temor a la victimización, hace que las personas modifiquen la forma en que utilizan los lugares públicos —calles, parques, plazas de diversiones, centros comerciales— para evitar exponerse al riesgo real o percibido de la victimización. Aunque las pruebas criminológicas han indicado que son los jóvenes los que están más expuestos al riesgo de victimización violenta en lugares públicos, esto no cambia el hecho de que los que están menos expuestos al riesgo de victimización, como los ancianos, modifican su comportamiento para evitar posibles daños. En comunidades en que la delincuencia violenta relacionada con las drogas es generalizada, lo más probable es que sean los hombres jóvenes los que estén más en riesgo de victimización por otros hombres jóvenes, pero la libertad de movimiento de las mujeres, los ancianos y los niños se ve limitada como medida de precaución contra la victimización. <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>E. La respuesta a las drogas, la delincuencia y la violencia a nivel microsocial: consecuencias en materia de políticas </b></p>
<p style="text-align: justify;">Los jóvenes no son la única fuente de actos de violencia o de delitos relacionados con las drogas; no obstante, suelen cumplir una función clave en las manifestaciones de la delincuencia relacionada con las drogas a nivel de la comunidad y, al mismo tiempo, son también víctimas de esa delincuencia. Por lo tanto, es necesario centrar la atención en los jóvenes para tratar de combatir problemas sociales graves a nivel de la familia, el vecindario y la comunidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre los objetivos clave deben figurar:</p>
<p style="text-align: justify;">a) Disuasión del uso indebido de drogas: programas de educación, apoyo y tratamiento para los jóvenes, sumados a iniciativas de represión y sanciones penales para disuadir del uso indebido de drogas;</p>
<p style="text-align: justify;">b) Reducción de la delincuencia y la violencia relacionadas con las drogas: suministro de apoyo a los toxicómanos y sus familias, y a las comunidades que están en mayor peligro de ser destruidas por las drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">En relación con las actividades encaminadas a alcanzar las metas clave mencionadas más arriba, hay que insistir en la necesidad de que los organismos de justicia penal, los organismos de bienestar social y las organizaciones no gubernamentales especializadas cooperen estrechamente entre sí. Se deben aplicar medidas de represión sensibles, mediante iniciativas comunitarias de mantenimiento del orden, en lugar de agresivas campañas policiales contra los toxicómanos y las comunidades con mercados de drogas ilícitas florecientes. Con frecuencia, las administraciones locales se han caracterizado por responder a los problemas relacionados con la delincuencia violenta asociada a las drogas mediante un proceso de denegación del problema, reacción excesiva e identificación errónea. En primer lugar, las autoridades locales niegan que exista un problema; segundo, una vez que se reconoce el problema suele haber una reacción excesivamente fuerte que puede ser contraproducente, y tercero, hay una falta de información precisa que puede impedir la identificación del tipo de problema de delincuencia de que se trata y de las medidas de respuesta apropiadas. Esta respuesta tipificada a la delincuencia y la violencia destaca la necesidad de utilizar investigaciones centradas en el fenómeno de los mercados locales de drogas ilícitas, y la violencia asociada a ese fenómeno, a fin de evitar los problemas de las intervenciones no fundamentadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las intervenciones frente a los delincuentes jóvenes y a las personas en riesgo pueden incluir, por ejemplo:</p>
<p style="text-align: justify;">a) <i>Colaboración sistémica</i>: se establecen asociaciones entre múltiples organismos que trabajan con los jóvenes en riesgo y los jóvenes delincuentes para asegurar que se atienda a las necesidades identificadas de los jóvenes durante la gestión de los casos, la aplicación de sanciones alternativas y el tratamiento;</p>
<p style="text-align: justify;">b) <i>Prevención y tratamiento del uso indebido de drogas</i>: programas económicos pero amplios de prevención del uso indebido de drogas para la comunidad y un programa de tratamiento y rehabilitación para los toxicómanos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las soluciones policiales al problema pueden fracasar si se realizan sin contar con la participación de otros organismos que realicen intervenciones sensibles en comunidades vulnerables. Por ejemplo, el reconocimiento de la adicción a las drogas como un problema de salud, en particular respecto de las personas más afectadas, vuelve a centrar la atención en el individuo y en la comunidad, en la esperanza de reintegrar a los toxicómanos a la sociedad de manera sensible. Una iniciativa, a la que se hace referencia en el <i>2002 Word Report on Violence and Health</i>, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), comprendió la promoción de la salud pública con miras a combatir la violencia en Cali (Colombia) a mediados del decenio de 1990, que dio lugar a una reducción significativa de la tasa de homicidios. Las iniciativas de base comunitaria han logrado suprimir las actividades de las bandas de jóvenes que cometen delitos violentos y participan en el tráfico de drogas ilícitas. Sin duda, la clave del éxito de la respuesta de la comunidad a las bandas es el reconocimiento oportuno de la aparición de las bandas a fin de resolver el problema antes de que adquiera proporciones de crisis y tenga efectos sobre la delincuencia violenta relacionada con las drogas en el plano local.</p>
<p style="text-align: justify;">Los aspectos clave de una intervención temprana con éxito son, entre otros:</p>
<p style="text-align: justify;">a) La intervención temprana en las escuelas;</p>
<p style="text-align: justify;">b) Las intervenciones sensibles y selectivas de la policía en zonas problemáticas;</p>
<p style="text-align: justify;">c) Los programas de capacitación para empleados de escuelas, personal de la justicia penal, padres, grupos comunitarios y personal de servicios para la juventud;</p>
<p style="text-align: justify;">d) La reunión de información precisa y los intercambios periódicos de esa información entre los organismos, a fin de comprender la naturaleza y la extensión del problema;</p>
<p style="text-align: justify;">e) La labor conjunta con los medios de información locales para que la información se comunique de manera sensible cuando se trate de incidentes de drogas y delitos violentos, evitando las crónicas sensacionalistas (ya que eso podría aumentar las posibilidades de retribución o infundir miedo a la delincuencia).</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque la intervención de base comunitaria para prevenir el uso indebido de drogas es una especie de “patrón oro” ideal, hay otros tipos de intervenciones que representan la “buena práctica” y en los que participan individuos y comunidades que ya sufren las consecuencias del uso indebido de drogas. Esas intervenciones pueden incluir programas de consejeros individuales y familiares, y capacitación en aptitudes interpersonales. A nivel de la comunidad, la participación en actividades extracurriculares en las escuelas —como los deportes, la música y los clubes de computadoras— se suele promover como un medio de prevenir el uso indebido de drogas y la delincuencia conexa, y de rehabilitar a los toxicómanos. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito promueve la aplicación de medidas para mantener a los jóvenes alejados del uso indebido de drogas y dedicados a otras actividades que no pongan en peligro su propio bienestar o el de sus comunidades. El Consejo Económico y Social y la Asamblea General han abordado la cuestión de la prevención del delito y la justicia de menores alentando la intervención a nivel microsocial. Los responsables de las intervenciones comunitarias basadas en los jóvenes y los adultos contra la delincuencia y la violencia relacionadas con las drogas deben tener conciencia de que hay algunos escollos. El primero y más importante es que los presupuestos de las diferentes comunidades son los principales determinantes de lo que se puede razonablemente ofrecer para disuadir del uso indebido de drogas, la delincuencia y la violencia, y reaccionar cuando se produzcan, y de la posibilidad de ofrecer esos servicios a largo plazo. En segundo lugar, la falta de coordinación entre los organismos de justicia penal y las organizaciones de base comunitaria no augura nada bueno para el contenido, la promoción y la sostenibilidad de esos programas. Tercero, las “asociaciones” inactivas entre diferentes organismos pueden dar lugar a una falta de conocimiento de los programas que ofrecen otros organismos, y esto a su vez puede dar lugar fácilmente a una duplicación de las actividades. Además, cuando se hace referencia a una intervención de la “comunidad”, es necesario prestar la debida atención a lo que los diferentes grupos entienden por el término “comunidad”, cuál es el significado geográfico y político de “comunidad” y quién puede hablar en nombre de su comunidad en las reuniones que tienen por objeto hacer frente a la violencia en la comunidad. Las comunidades no deben estar representadas por escuelas, comerciantes, iglesias, organismos públicos o “ciudadanos interesados” sin prestar la debida consideración a la representación de aquellos miembros de la comunidad afectados por la ansiedad que causan la delincuencia, la violencia y los mercados de drogas ilícitas locales: los jóvenes y los propios toxicómanos. Un enfoque, denominado de justicia restitutiva, combina la rehabilitación del delincuente con la protección de los derechos de las víctimas y la seguridad de la comunidad. La justicia restitutiva procura resolver conflictos entre víctimas, delincuentes y comunidades en condiciones que se prestan a formas de solución de problemas distintas del encarcelamiento y, por lo tanto, se diferencia de las formas de justicia establecidas. La justicia restitutiva se basa en las ideas tradicionales de la justicia de base comunitaria de las sociedades de aborígenes y se aplica cada vez más en todo el mundo para reintegrar a los delincuentes en sus comunidades sin causar daños a las víctimas y a los otros miembros de la comunidad que sufren las consecuencias de la delincuencia, incluida la delincuencia violenta relacionada con las drogas. Aunque la justicia restitutiva es principalmente una intervención estratégica para tratar a los delincuentes jóvenes, se puede aplicar también a los delincuentes adultos. Se la ha utilizado con éxito en relación con diversos delitos en varios países, entre ellos Australia, el Canadá y Nueva Zelandia. La justicia restitutiva es un instrumento de intervención comunitaria a nivel microsocial particularmente prometedor, porque destaca la función de las familias y puede tener en cuenta las tradiciones culturales y los diferentes contextos locales. La existencia de otras fuentes de ingresos aparte de las drogas ilícitas, además de una sociedad estable, es esencial para combatir los problemas de las drogas ilícitas y la violencia asociada a esos problemas. Las comunidades rurales y urbanas que dependen de los ingresos generados por los mercados de drogas ilícitas no podrán superar esa situación si no disponen de alternativas a esas fuentes de ingresos. Si todos los miembros de la sociedad, desde los dueños de tiendas hasta los funcionarios gubernamentales, dependen del dinero generado por el tráfico de drogas ilícitas, se necesitarán actividades concertadas en los planos local, nacional e internacional para lanzar campañas contra la corrupción, aumentar la sensibilidad de la población respecto del problema, y crear otras fuentes de ingresos. <b> </b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>F. Conclusión: consideraciones relativas a la intervención </b></p>
<p style="text-align: justify;">El tráfico de drogas y la delincuencia y la violencia conexas establecen un nexo entre las comunidades locales y las redes de delincuentes transnacionales. Los tres tratados principales de fiscalización internacional de drogas no distinguen entre los traficantes de drogas a nivel macrosocial y a nivel microsocial. Aunque en las reuniones internacionales los gobiernos y las organizaciones internacionales suelen centrar sus esfuerzos en prevenir y combatir la delincuencia transnacional, prestan menos atención al tipo de delitos y de violencia que tiene efectos directos sobre la población. Se necesitan intervenciones con objetivos específicos para abordar el problema de los traficantes de drogas locales que operan a nivel microsocial. Los jóvenes que consumen drogas ilícitas y están involucrados en el tráfico de drogas a nivel local no sólo son delincuentes sino también víctimas de sus propias actividades. El costo personal del uso indebido de drogas y las actividades delictivas conexas, incluida la comisión de delitos violentos, tiene consecuencias tanto a corto como a largo plazo para el individuo en términos de salud física y mental, así como de bienestar social y económico. Esas actividades, a su vez, causan daños que van más allá de los que sufren los que hacen uso indebido de drogas ilícitas o las venden, ya que las familias, los vecindarios y comunidades enteras sufren las consecuencias de culturas en que la violencia relacionada con el uso indebido de drogas se vuelve generalizada y omnipresente. Cuando la delincuencia relacionada con las drogas sostiene la economía local, se reducen aún más las posibilidades de dejar de depender de los mercados de drogas ilícitas. La forma en que los organismos de represión locales, junto con las organizaciones comunitarias, reaccionan ante los problemas de la violencia y el uso indebido de drogas a nivel microsocial reviste una importancia crítica para el desarrollo de culturas de la violencia. Las actividades de mantenimiento del orden público basadas en la comunidad son elementos de disuasión esenciales. Un aspecto crítico es la intervención preventiva, que alerta a la justicia penal y a los organismos sociales locales acerca de un problema incipiente relacionado con las drogas antes de que adquiera características de crisis. A tal fin, las intervenciones orientadas hacia las comunidades y los grupos expuestos a mayor riesgo de quedar involucrados en el uso indebido y el tráfico de drogas, y en la violencia asociada a esas actividades, pueden actuar como factor de disuasión y prevenir la comisión de delitos. Los efectos a nivel microsocial de las culturas de drogas violentas se pueden enfrentar directamente creando asociaciones entre múltiples organismos que permitan a las comunidades participar en la gestión de la amenaza planteada por la delincuencia violenta relacionada con las drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">El mensaje de la comunidad local debe ser:</p>
<p style="text-align: justify;">a) No es productivo, en términos humanos, permitir la existencia de la economía de las drogas ilícitas a nivel microsocial, es decir, a nivel de familias, vecindarios y comunidades;</p>
<p style="text-align: justify;">b) Es conveniente que la sociedad combata la delincuencia violenta relacionada con las drogas a nivel microsocial.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se presentan ejemplos de “buenas prácticas” de intervenciones de base comunitaria contra la delincuencia relacionada con las drogas, hay que tener la seguridad de que se comprenden los aspectos particulares de los diferentes mercados que son específicos de cada contexto. Es preciso desglosar la interpretación del nexo entre las drogas y el delito en componentes que, en conjunto, ofrezcan una visión más precisa de la naturaleza y la extensión de la relación entre las drogas, la delincuencia y la violencia. El conocimiento de las características, las causas y las consecuencias de la delincuencia relacionada con las drogas, basado en datos adecuados, es importante para desarrollar intervenciones basadas en la comunidad. Cuando se consideren los medios prácticos de enfocar la relación entre las drogas, la delincuencia y la violencia, y en particular sus efectos a nivel microsocial, quizá lo más útil sea examinar estudios de casos concretos en una variedad de disciplinas que también propugnan intervenciones basadas en las “mejores prácticas” que se utilizaron en casos reales y que tuvieron éxito. La Junta observa, por ejemplo, los efectos positivos de los “tribunales de tratamiento de drogas” como tribunales especiales para los delitos relacionados con las drogas, establecidos en un número pequeño pero creciente de países y en los que, entre otras cosas, se puede atender a los delincuentes violentos menores aplicando un enfoque multidisciplinario. La Junta considera que esos tribunales tienen potencial para aportar una contribución mayor a la solución de los problemas individuales, de seguridad pública, de salud pública y comunitarios que plantea la violencia relacionada con las drogas. Además, toda intervención para combatir las consecuencias negativas de la relación entre las drogas y el delito a nivel microsocial debe también tener en cuenta las siguientes experiencias de comunidades socialmente avanzadas, junto con las experiencias de comunidades desaventajadas. Las personas que tienen ingresos altos y las que pueden aprovechar las oportunidades de educación y otras ventajas sociales también resultan afectadas por los problemas del uso indebido de drogas, aunque puede argumentarse que están mejor equipadas para hacer frente a esos problemas ya que cuentan con los recursos financieros necesarios. Las comunidades prósperas también viven a la sombra de la delincuencia violenta relacionada con las drogas y sufren las consecuencias del desplazamiento provocado por las campañas contra la delincuencia relacionada con las drogas que tienen éxito en comunidades vecinas pobres. El temor a los delitos violentos, inducido por el aumento de la violencia en los mercados de drogas ilícitas, afecta al uso de las zonas públicas por los ricos y trae consigo un aumento de las precauciones de seguridad, como la construcción de comunidades cercadas. Los efectos a largo plazo de esas medidas de precaución sólo pueden aumentar las desigualdades sociales, ya que los ricos procuran protegerse de los peligros asociados con la delincuencia violenta relacionada con las drogas que los pobres deben soportar. Los efectos secundarios del endurecimiento de las restricciones, ya sea que comprendan medidas de seguridad para los bienes o las personas, hacen que con el tiempo los menos ricos adopten medidas de precaución similares a las de los ricos. Esto aumenta la vulnerabilidad de las personas socialmente marginadas a la delincuencia relacionada con las drogas y a la violencia que suele acompañarla. Se necesitan nuevos estudios sobre los efectos del uso indebido de drogas en la violencia en las cárceles, ya que éstas son comunidades en que las culturas de la violencia y el uso indebido de drogas se han generalizado. Se necesita también información más detallada sobre el uso indebido de drogas, la delincuencia y la violencia en otros entornos institucionales, como las escuelas, los hogares de niños y los cuarteles militares de entrenamiento de reclutas.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque algunas culturas (por ejemplo, aquellas en que prosperan las bandas de jóvenes) ya eran inherentemente delictivas y violentas mucho antes de la aparición de los mercados de drogas ilícitas, y aunque otras culturas han pasado de la violencia asociada a esos mercados a la violencia asociada, por ejemplo, a las guerras civiles, el hecho es que el uso indebido de drogas y los mercados de drogas ilícitas favorecen a las culturas de la delincuencia y la violencia. Se necesitan actividades más oportunas y selectivas en los planos local, nacional e internacional, mediante la creación de asociaciones, incluso entre diversos tipos de organizaciones, a fin de prevenir el uso indebido de drogas y los delitos violentos a nivel microsocial. Al mismo tiempo, se deben establecer programas encaminados a introducir intervenciones de base comunitaria a nivel microsocial para abordar los problemas relacionados con los actos delictivos y la victimización, que tienen efectos sobre los individuos, las familias, los vecindarios y las comunidades. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito ayuda a los gobiernos a determinar los programas apropiados para las intervenciones a nivel microsocial.</p>
<p style="text-align: justify;">La Junta subraya que, en general, las intervenciones encaminadas a prevenir y combatir la delincuencia violenta relacionada con las drogas deben incluir:</p>
<p style="text-align: justify;">a) <i>El desarrollo socioeconómico</i>: centrado en actividades locales de generación de empleo e ingresos lícitos, y programas de educación para los grupos socialmente marginados como los pobres, los jóvenes vulnerables y las minorías en riesgo;</p>
<p style="text-align: justify;">b) <i>La rehabilitación urbana</i>: centrada en inversiones socioeconómicas unidas a iniciativas locales de diseño y planificación encaminadas a reducir la delincuencia y el temor a la delincuencia, mediante la creación de entornos que no sean favorables al comercio de drogas y al microtráfico;</p>
<p style="text-align: justify;">c) <i>Asociaciones entre múltiples organismos</i>: centradas en las intervenciones integradas con grupos en riesgo, a cargo de los gobiernos locales, la justicia penal, las organizaciones comunitarias y las organizaciones de jóvenes, a fin de evitar la duplicación;</p>
<p style="text-align: justify;">d) <i>La labor de extensión</i>: centrada en la intervención que tenga por destinatarias a las personas que ya hacen uso indebido de drogas ilícitas o las venden, y a las que están en riesgo de hacerlo, a través de las escuelas, los centros de atención de la salud, los centros deportivos y los grupos familiares y de jóvenes;</p>
<p style="text-align: justify;">e) <i>Intervenciones de justicia restitutiva de base comunitaria</i>: centradas en actividades dirigidas por personas representativas de los diversos sectores de la comunidad, para combatir, prevenir y resolver, mediante intervenciones de justicia restitutiva, el problema de las culturas de los delitos violentos relacionados con las drogas en las comunidades locales;</p>
<p style="text-align: justify;">f) <i>Intervenciones que tengan en cuenta la afiliación a grupos de personas del mismo género, de jóvenes y de minorías</i>: centradas en las circunstancias y las necesidades particulares de los diferentes grupos, como los toxicómanos y los toxicómanos potenciales, y alentando la actuación de adultos calificados como mentores de individuos en riesgo;</p>
<p style="text-align: justify;">g) <i>Intervenciones sostenibles</i>: centradas en la necesidad de contar con programas de intervención a largo plazo que permitan asegurar y generar recursos apropiados y emplear a la población local en iniciativas programáticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos elementos, en su conjunto, se deben aplicar junto con las actividades de reducción de la demanda, incluido el tratamiento y la rehabilitación de toxicómanos. Sólo mediante la introducción de un programa amplio de reducción de la demanda se podrán lograr verdaderos progresos en la solución de los múltiples problemas que las drogas ilícitas causan a las comunidades.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>Fuente:</strong></span><strong> </strong>International Narcotics Control Board</p>
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		<title>Factores de riesgo, de protección y la prevención primaria del uso indebido de drogas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Informatizarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Dec 2013 02:54:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="line-height: 1.5em;">La cuestión de por qué algunos jóvenes empiezan a usar drogas y otros no es compleja. Se considera que radica en la interrelación de varios factores, entre ellos factores genéticos y ambientales. Los atributos o condiciones que aumentan o disminuyen la probabilidad de que las personas consuman drogas se denominan “factores de riesgo” y “factores de protección”. Todos poseen o presentan una combinación de esos factores en su entorno personal, familiar, social, educativo, comunitario y social. El uso de drogas entraña muchos de los factores de riesgo y de protección de otros comportamientos problemáticos (como la violencia, la actividad delictiva o el bajo rendimiento escolar) o problemas internalizados menos perturbadores desde el punto de vista social (como la timidez extrema, la depresión o la ansiedad).</span></p>
<p style="text-align: justify;">Los factores de riesgo y de protección pueden afectar al desarrollo del individuo en cualquier momento, desde la concepción, a lo largo de la niñez, hasta la adolescencia y la vida adulta. Algunos niños se vuelven vulnerables debido a factores de riesgo acumulados en las primeras etapas de la vida. Por ejemplo, un lazo afectivo débil con los padres en la infancia puede contribuir a problemas precoces de comportamiento que pueden afectar al rendimiento escolar y las relaciones con los amigos. En otros casos, los jóvenes que no tienen problemas pueden volverse vulnerables de resultas de factores de riesgo que surgen en determinada etapa de la vida (por ejemplo, el hecho de sentirse abandonado por uno de los padres, o por ambos, porque se han separado, la vida en una nueva comunidad o la aversión al estudio). Los factores de protección ayudan a encontrar un camino sano y amortiguan los factores de riesgo, especialmente en los períodos difíciles de la vida. Algunos niños poseen ciertas características y habilidades innatas que les confieren protección, pero todos los niños se benefician de los efectos protectores de un entorno familiar, social, educativo y comunitario sano.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 1. Factores personales </b></p>
<p style="text-align: justify;">Numerosos factores personales, entre ellos factores genéticos, biológicos, de personalidad, de salud mental y de preparación para la vida, ayudan a determinar si un joven va a consumir drogas o va a presentar cualquier otro comportamiento problemático.</p>
<p style="text-align: justify;">La estructura genética de la persona puede desembocar en una vulnerabilidad a problemas de uso de drogas que pueden o no presentarse, lo que dependerá del entorno en que viva (por ejemplo, la actitud de los padres y de la comunidad con respecto al uso de drogas) y de experiencias individuales concretas.</p>
<p style="text-align: justify;">Consumir drogas, alcohol o tabaco durante el embarazo puede afectar, ya sea en forma sutil o de manera espectacular, al desarrollo y la vulnerabilidad del niño en el futuro, según la sustancia y el momento y alcance del consumo. Hay problemas de salud mental que se presentan en la infancia, especialmente un trastorno de conducta o el trastorno de la concentración o déficit de atención, que pueden desencadenar el consumo de drogas más adelante. El uso de tabaco y alcohol hacia el final de la niñez o en la primera adolescencia puede derivar de problemas anteriores y es un factor de riesgo de uso de drogas posteriormente. Los problemas de salud mental tienden a presentarse con más frecuencia durante la adolescencia y suelen estar vinculados al aumento del riesgo del uso de drogas. En algunos jóvenes el uso de drogas puede ser un intento de aliviar problemas de salud mental. En la adolescencia, una personalidad orientada hacia la búsqueda de sensaciones es un factor de riesgo de uso de drogas, pero también lo son los problemas internalizados (como la ansiedad). En la infancia, un temperamento sin complicaciones es un factor de protección que amortigua la influencia de los factores de riesgo y disminuye la probabilidad de usar drogas más adelante y de tener otros comportamientos problemáticos. Las principales características o habilidades que brindan protección a lo largo de la niñez son la confianza en los demás y en sí mismo, así como en la propia capacidad para hacer frente a las exigencias de la vida, la posibilidad de tomar la iniciativa, un sentido de identidad bien formado y la posibilidad de sentir y expresar intimidad. En lo que respecta al uso de drogas, al pasar a la adolescencia, un temperamento prudente es un factor de protección.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 2. Factores familiares </b></p>
<p style="text-align: justify;">La calidad de la vida familiar es un factor importante que afecta a la salud y el comportamiento a lo largo de la niñez y la adolescencia. La privación precoz (por ejemplo, la falta de afecto de las personas encargadas de cuidar al niño, la falta de atención o los abusos) suele tener un efecto profundo a lo largo de toda la vida. Los hijos de personas drogodependientes o alcohólicas corren especial riesgo de usar drogas en el futuro. En la adolescencia, la disciplina y las normas familiares son factores importantes y los métodos extremos (es decir, ser demasiado tolerante o demasiado riguroso) pueden acarrear problemas. Las transiciones o los cambios importantes en la vida de la familia (por ejemplo, la separación de los padres, la pérdida de un miembro cercano de la familia o el traslado a un nuevo barrio o centro de estudios) pueden poner en peligro a un joven. Los padres que saben escuchar, que tienen expectativas razonables, que vigilan las actividades de sus hijos y que sirven de modelo de actitud y comportamiento sanos (por ejemplo, en relación con el uso de medicamentos) tienen un efecto protector.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 3. Factores sociales </b></p>
<p style="text-align: justify;">Las influencias sociales desempeñan un papel cada vez más prominente a medida que los niños se acercan a la adolescencia. En algunas sociedades los medios de difusión han contribuido a que el uso de drogas se considere normal. Eso es importante, ya que los jóvenes tienden a dejarse influir por su percepción de lo común o “normativo” que es el uso de drogas en sus redes sociales. Si los amigos o compañeros de un joven fuman, beben o usan drogas, o si se cree que lo hacen, es más probable que el joven también lo haga.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, el fenómeno de la influencia de los compañeros como factor de riesgo es complejo; esa influencia muy rara vez adopta la forma de coerción manifiesta para probar drogas, como se supone algunas veces. La decisión de usar una droga en particular también está vinculada a la percepción del riesgo que pueda entrañar el uso de esa droga. Cuando se trata de una droga nueva, puede suceder que al principio se disponga de escasa información acerca de los riesgos o las consecuencias de utilizarla. Con frecuencia ese vacío se llena con información errónea, que da la idea, también errónea, de que la droga es inocua o que quienes la consumen son diferentes, de alguna manera, de otros consumidores de drogas. A medida que se perciben más los riesgos de usar la droga, su índice de uso tiende a disminuir. Sin embargo, es mejor considerar el concepto de riesgo vinculado a la droga en relación con los beneficios percibidos por el joven.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos jóvenes pueden considerar que un comportamiento malsano como el uso de drogas tiene importantes beneficios sociales (por ejemplo, ayudarles a ser diferentes o a hacer amigos). En consecuencia, conocer los riesgos de la droga no es un factor de protección en sí mismo, pero sí lo es creer que los riesgos relativos que conlleva usarla son mayores que los beneficios. Un interés espiritual, la participación en actividades recreativas sanas y el servicio a la comunidad son importantes factores sociales que brindan protección durante la adolescencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 4. Factores de género </b></p>
<p style="text-align: justify;">Cabe tener en cuenta las diferencias de género con respecto a los factores de protección y de riesgo en relación con el uso de drogas. Ciertos factores de protección y de riesgo pueden ser igualmente importantes para los varones y las niñas (por ejemplo, el apoyo social, el rendimiento escolar o la pobreza), pero pueden expresarse de diferente manera. En los varones es mayor la prevalencia de los trastornos de conducta y del trastorno de la concentración o déficit de atención durante la infancia, lo que puede dar lugar a que se relacionen antes que las niñas con otros niños problemáticos y empiecen también antes a usar drogas. Hay otros factores de riesgo que parecen ser más importantes en las niñas, por ejemplo, tener una mala imagen de sí mismo o poca autoestima, complejos por el peso, una pubertad precoz o un alto grado de ansiedad o depresión. Durante la adolescencia las niñas dan más importancia a las relaciones sociales que los varones; también parecen dejarse influir más por los amigos que usan drogas. Ciertos factores de protección, como el apoyo de los padres y una disciplina consecuente, tienden a ser más importantes para las niñas que para los varones.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 5. Factores educacionales </b></p>
<p style="text-align: justify;">La posibilidad de asistir a clase es un importante factor de protección; la calidad de la experiencia educativa ejerce una gran influencia en la salud de los niños y en las probabilidades de que adopten comportamientos de riesgo como el uso de drogas. Los jóvenes que no estudian o que no tienen una buena relación con sus compañeros y sus profesores (por ejemplo, los que son víctimas de acoso o tienen la sensación de estar marginados, o los que no se interesan por sus estudios o por otras actividades) tienen más probabilidades de sufrir problemas de salud mental y de adoptar diversos tipos de comportamientos peligrosos para la salud, entre ellos el uso de drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los estudiantes que sienten apego por sus profesores, por el estudio y por su entorno social tienen menos problemas de salud mental y más resistencia al comportamiento peligroso para la salud y también tienen más probabilidades de rendir en los estudios.</p>
<p style="text-align: justify;">Los centros de enseñanza que sistemáticamente intentan fortalecer los lazos entre profesores, padres y estudiantes ejercen un efecto protector importante tanto en lo que concierne al aprendizaje como al bienestar en general. En el caso de los estudiantes de los dos últimos años de enseñanza secundaria, las probabilidades de que usen drogas disminuyen cuando las normas del centro de estudios reflejan una clara desaprobación del uso de drogas.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 6. Factores comunitarios y sociales </b></p>
<p style="text-align: justify;">Muchos de los factores mencionados anteriormente que afectan a los jóvenes derivan de las condiciones imperantes en la comunidad y de otros factores sociales amplios (por ejemplo, ingresos suficientes, trabajo digno, vivienda decorosa y la calidad de las redes de apoyo social). La migración interna, en particular la del medio rural al urbano, puede ser un factor de riesgo cuando provoca una sensación de desarraigo, la pérdida de valores y relaciones familiares tradicionales, la pérdida de estructura social con respecto a la comunidad de origen, dificultades de adaptación cultural o un sentimiento de alienación. Carecer de ingresos suficientes es un factor de riesgo, como también lo es tener un empleo con tareas rutinarias, no tener supervisión y no tener oportunidades de promoción. La insuficiencia de recursos económicos se ve agravada por las malas condiciones imperantes en la comunidad, por ejemplo, centros de enseñanza mal mantenidos y falta de acceso a los servicios comunitarios. En las comunidades débiles es más probable que haya delincuencia, uso de drogas en público y perturbaciones sociales, lo que, a su vez, puede debilitar más a esas comunidades. El capital social (la cohesión de una comunidad y la capacidad de resolver problemas comunes) es un indicador de la salud de la comunidad que puede influir en muchas cuestiones, entre ellas el uso de drogas.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 7. Grupos vulnerables </b></p>
<p style="text-align: justify;">En todo el mundo los jóvenes viven en una amplia variedad de circunstancias. Muchos de ellos están expuestos a niveles normales de riesgo en las diversas esferas de la vida y la mayoría elige abstenerse de las drogas. No obstante, algunos jóvenes por lo menos prueban las drogas, en particular cannabis y estimulantes de tipo anfetamínico (además de alcohol, tabaco y, cada vez más, sin supervisión médica, medicamentos psicoactivos), y algunos sufren problemas en consecuencia. Sin embargo, en todas las regiones hay grupos de niños y de jóvenes expuestos a un mayor grado de riesgo. Los riesgos pueden manifestarse de diversas maneras; si las drogas están al alcance de los jóvenes durante la adolescencia y la vida adulta (por ejemplo, de resultas del uso de drogas en su familia o del tráfico de drogas considerable en el barrio en que viven), es más probable que las usen. El problema (y la oportunidad) para la sociedad es ofrecer sistemáticamente condiciones y experiencias que protejan a todos los niños y jóvenes, en particular a los más vulnerables.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> B. Estrategias para prevenir el uso de drogas </b></p>
<p style="text-align: justify;">Las estrategias de prevención primaria deben garantizar que se preste atención a la población en general (universal) y también a determinados grupos (selectiva). Los programas bien fundamentados dirigidos a la población en general pueden reducir la demanda y, al mismo tiempo, ayudar a determinar deficiencias o grupos que no estén suficientemente atendidos. Para atender con eficacia a las necesidades de determinados grupos especiales o vulnerables pueden ejecutarse programas más focalizados o de mayor intensidad. En consecuencia, un plan de prevención ha de abarcar las dos clases de medidas: las dirigidas a la población en general y las dirigidas a los grupos más vulnerables. Las investigaciones proporcionan una orientación acertada acerca de los métodos más fructíferos para atender a la población en general y a determinados grupos en las diversas etapas de la vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 1. Primera infancia </b></p>
<p style="text-align: justify;">Los programas de promoción de la salud y el desarrollo social del niño en la etapa preescolar (niños de hasta seis años de edad) pueden evitar una variedad de problemas, entre ellos el uso de drogas, durante la adolescencia y de allí en adelante. La prevención debe iniciarse con los futuros padres, haciéndolos más conscientes de los perjuicios causados por el consumo de drogas, alcohol o tabaco durante el embarazo. Los programas de visitas domiciliarias ofrecidos a familias jóvenes que sufren problemas (por ejemplo, problemas de salud mental de los padres o abuso de drogas, o la falta de apoyo de la pareja) son muy eficaces en el caso de los preescolares. Esos programas suelen entrañar una relación intensa a largo plazo con la madre y la familia, desde antes del parto o inmediatamente después. Tienen por objeto prestar apoyo a la madre con sus propias necesidades en materia de salud, en cuestiones relativas al desarrollo del niño y para que tenga acceso a los servicios. Los programas de educación de calidad en la primera infancia han demostrado mejorar el rendimiento escolar y reforzar las aptitudes sociales en los niños vulnerables, así como rendir dividendos a largo plazo &#8211; entre ellos la disminución del uso de drogas &#8211; en diversas esferas de la vida. Los programas dedicados a las familias de los preescolares pueden descubrir y aliviar problemas de comportamiento en la primera infancia (por ejemplo, desobediencia y trastornos de conducta), mejorar los métodos de educación aplicados por los padres y ayudar a estos a crear un entorno propicio para el desarrollo sano del niño.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 2. Segunda infancia </b></p>
<p style="text-align: justify;">En lo que respecta a la segunda infancia, es mejor asignar recursos de prevención primaria a programas destinados a la familia. La mayoría de los padres necesitan apoyo, y la familia ampliada puede desempeñar una función de apoyo esencial, particularmente en los lugares que carecen de sistemas establecidos de bienestar social. No obstante, las circunstancias y las necesidades varían considerablemente. En algunos casos basta con breves consejos; en otros puede ser más ventajoso impartir formación para la crianza de los hijos haciendo participar a toda la familia o prestar apoyo terapéutico. Lo ideal es ofrecer un plan de varios niveles de servicios para atender a una variedad de necesidades o grados de riesgo.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso tiene la ventaja de prestar apoyo a todas las familias de la comunidad y, al mismo tiempo, brindar acceso a los servicios a las familias con problemas especiales sin que resulten estigmatizadas.</p>
<p style="text-align: justify;"> En algunas regiones los programas de desarrollo de aptitudes de la familia, que reúnen a grupos de familias durante unas ocho sesiones, están pasando a ser cada vez más comunes. Se ha determinado que surten efecto en grupos de familias que presentan determinados factores de riesgo comunes (por ejemplo, familias con un progenitor drogodependiente) y también en familias agrupadas sin tener en cuenta su grado de riesgo. En los dos casos los programas suelen ayudar a los padres a mejorar su capacidad para escuchar y comunicarse efectivamente, resolver problemas, imponer disciplina y vigilar las actividades de sus hijos durante la adolescencia. Las sesiones deben ser interactivas (no en forma de disertación) y dar oportunidades a padres e hijos para probar nuevas ideas y aptitudes juntos. Las sesiones suelen organizarse conjuntamente con la escuela local y de modo que se haga hincapié en el apoyo mutuo entre padres y docentes. Otorgar incentivos, por ejemplo, costear el transporte, organizar el cuidado de los hijos, ofrecer servicios comunales de comidas y vales para artículos de consumo a título gratuito al final del programa, puede promover en gran medida la participación de los padres y las familias en su conjunto. En general, los programas de desarrollo de aptitudes de la familia son una de las mejores opciones en materia de prevención del uso de drogas; también se ha mostrado que alivian otras clases de comportamientos problemáticos (agresividad o ausentismo escolar) y aumentan el apego a la escuela.<b></b></p>
<p style="text-align: justify;"><b>3. Primera y segunda adolescencia </b></p>
<p style="text-align: justify;">En la primera adolescencia, un importante componente de prevención para los niños que pueden asistir a clase es una educación encaminada a despertar conciencia acerca de los riesgos del uso de drogas. La posibilidad de que la instrucción prevenga el uso de drogas se ve reforzada cuando se imparte en el contexto de un enfoque “de promoción de la salud”, integrando la atención al entorno escolar y el ambiente que lo rodea, un fácil acceso a los servicios y un firme interés de parte de los padres y la comunidad. Los modelos de instrucción más prometedores en ese sentido son los que garantizan que se proporcione información fidedigna y equilibrada sobre los riesgos y las consecuencias del uso de drogas en el contexto de la exploración de las influencias sociales y de la enseñanza de aptitudes fundamentales para la vida (soportar aflicciones, adoptar decisiones, ejercer un espíritu crítico y ser seguro de sí mismo). Con todo, para que los centros de enseñanza puedan impartir esa clase de educación deben coordinarla con otras cuestiones (por ejemplo, problemas de salud mental) que presenten los mismos factores de riesgo y de protección. Los métodos interactivos son esenciales para impartir educación eficazmente acerca de los riesgos del uso de drogas, ya que se ha concluido que no surte efecto comunicar información simplemente.</p>
<p style="text-align: justify;">Como la pertinencia es esencial, cuando en la programación se tienen en cuenta las diferencias culturales es más probable que aumenten las posibilidades de educar a estudiantes de diferentes grupos étnicos acerca de los riesgos que entraña el uso de drogas. Hasta los mejores programas pueden ver menoscabada su eficacia debido a que muchos de los factores de riesgo son ajenos al centro de enseñanza.</p>
<p style="text-align: justify;">No obstante, esa clase de programas se consideran rentables porque su ejecución es relativamente poco costosa y han arrojado buenos resultados con respecto a otras clases de comportamientos y porque retrasar la iniciación del uso de drogas apenas un año o dos en unos pocos estudiantes ayuda a evitar costos sociales considerables en el futuro.</p>
<p style="text-align: justify;"> Contar con una política de enseñanza sobre el uso de sustancias es importante, ya que permite al centro de estudios abordar cuestiones relacionadas con el uso de drogas e influir en las normas y la cultura que imperan en el propio establecimiento docente. El contenido de la política de enseñanza sobre el uso de sustancias es importante, aunque también lo es el proceso por el cual esa política se elabora, se comunica y se aplica. Si bien un enfoque de participación en ese proceso exige mucho tiempo, surte efecto porque infunde en los estudiantes y el personal una sensación de control sobre esa parte de su vida y redunda en un mayor apoyo a las políticas y decisiones. La política de enseñanza sobre el uso de sustancias debería abarcar el uso de drogas, alcohol y tabaco por parte de los estudiantes y el personal. Esa política será equilibrada si ofrece soluciones instructivas de promoción de la salud en relación con diversas cuestiones, entre ellas las consecuencias lógicas de las infracciones, y reduce al mínimo las medidas punitivas, por ejemplo, la suspensión. Esta suele desencadenar un mayor comportamiento antisocial, razón por la cual la política sobre el uso de sustancias debe impulsar medios creativos para ayudar a los jóvenes más vulnerables a conservar sus vínculos con el centro de estudios.</p>
<p style="text-align: justify;"> Todos los estudiantes pueden beneficiarse de las medidas de prevención universal encaminadas a impartir conocimientos o aptitudes para la vida o a mejorar el entorno de enseñanza en general. Sin embargo, algunos estudiantes (por ejemplo, los que no rinden en los estudios, los que presentan problemas de comportamiento o sufren dificultades de aprendizaje, o los que no se dedican a actividades extracurriculares) corren riesgo de sufrir una variedad de problemas, entre ellos el uso de drogas, y necesitarán medidas de prevención especiales. Los programas que ayudan a los estudiantes de mayor riesgo prestándoles apoyo en los estudios, preparándolos para la vida o haciendo que se interesen por actividades deportivas o recreativas pueden ser eficaces. Algunas iniciativas en que se ha reunido a estudiantes de alto riesgo en programas especiales han tenido efectos negativos porque los estudiantes han establecido relaciones con compañeros problemáticos y han pasado menos tiempo en una clase normal con sus compañeros habituales; por consiguiente, se aconseja actuar con prudencia. Las intervenciones breves en que se utilizan enfoques basados en la motivación han resultado particularmente prometedoras en el caso de estudiantes que consumen alcohol y pueden surtir efectos análogos en los estudiantes que consumen drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las entidades que prestan asistencia a los jóvenes, los clubes deportivos y otras entidades que organizan actividades extraescolares pueden brindar oportunidades propicias para promover el desarrollo y la salud de los jóvenes. Solo por el hecho de facilitar otras opciones para niños y jóvenes desempeñan una función importante en lo que respecta a promover el uso sano del tiempo libre. Con todo, esas entidades pueden fortalecer aún más esa función elaborando programas en los que todos los jóvenes se sientan física y psicológicamente seguros, en que las reglas y las expectativas sean claras y adecuadas a la edad y en que se den suficientes oportunidades para asumir cada vez más responsabilidades. Una gran parte del potencial de esas entidades depende de la calidad de las relaciones de los jóvenes con los líderes e instructores adultos. Si en esas relaciones reina el respeto, la calidez y la buena comunicación, se estará promoviendo la salud del niño. Los líderes adultos deberán hacer todo lo posible para que todos los niños y jóvenes se sientan incluidos, particularmente los que podrían sentirse excluidos debido a su sexo, orientación sexual, discapacidad, grupo étnico o religión. Los programas comunitarios para adolescentes y adultos jóvenes vulnerables deben basarse en pruebas científicas, fomentar el entusiasmo de los participantes (por ejemplo, mediante el deporte y las artes), ser de suficiente duración como para cultivar relaciones de confianza y apoyo entre el personal y todos los participantes y concentrarse más en el aprendizaje y el desarrollo de aptitudes que en los resultados.</p>
<p style="text-align: justify;">En todo el mundo se utilizan campañas en los medios de difusión en apoyo de la prevención primaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Las campañas pueden tener diversos objetivos, entre ellos promover estilos de vida sanos, transformar las normas de la comunidad en relación con el uso de drogas y prestar apoyo a los padres en su función preventiva. Para que una campaña sea eficaz es esencial conocer muy bien a los jóvenes o padres beneficiarios y disponer de suficientes recursos para llegar hasta ellos. También se ha comprobado la importancia de los siguientes aspectos: * Al presentar la información relativa a las drogas es preciso asegurarse de que sea fidedigna y equilibrada.</p>
<p style="text-align: justify;">* Si bien es necesario señalar las consecuencias a largo plazo del uso de drogas, es importante hacer hincapié en las consecuencias personales y sociales inmediatas (por ejemplo, una apariencia poco atractiva, sentirse avergonzado al día siguiente por haberse intoxicado y haber tenido una conducta antisocial, una apatía creciente, la falta de concentración o la posibilidad de ser detenido por la policía).</p>
<p style="text-align: justify;">* Habida cuenta de que los jóvenes forman una población muy diversa, es importante definir claramente al grupo destinatario y la imagen o representación social que el grupo aplica a una droga; por ejemplo, un mensaje en los medios de difusión dirigido a jóvenes que están en busca de aventuras debe ser diferente de un mensaje dirigido a jóvenes que pueden sentirse tentados a usar drogas debido a problemas de ansiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">* Para la mayoría de los adultos es sumamente difícil mantenerse al corriente de las tendencias y consideraciones específicas de la edad; así pues, es importante hacer participar a los miembros del grupo destinatario en la elaboración de iniciativas para los medios de difusión.</p>
<p style="text-align: justify;">Es muy difícil para las campañas de prevención lograr ser notadas en medio de un tráfico mediático sin precedentes. Las alianzas en que se aúnan recursos del sector público y el sector privado son eficaces para ampliar el alcance de esas campañas. Usados creativamente, tanto los métodos tradicionales (por ejemplo, las entrevistas en la calle) como los más novedosos (por ejemplo, crear redes sociales en la Internet) pueden dar acceso a determinados grupos de jóvenes sin imponer un costo prohibitivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 4. Tercera adolescencia y comienzo de la vida adulta </b></p>
<p style="text-align: justify;">Habida cuenta del papel dominante que desempeñan en la vida de muchos adolescentes mayores y adultos jóvenes el lugar de trabajo, los entornos de vida nocturna (por ejemplo, clubes, discotecas, bares, fiestas y festivales musicales) y las instituciones de enseñanza terciaria (por ejemplo, los institutos superiores y las universidades), huelga destacar su importancia para la prevención primaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Un criterio encaminado a crear un entorno sano, en que se reconozca el potencial que tienen esos lugares en cuanto a promover o menoscabar la salud, puede surtir efecto en todos los casos: * Las condiciones de trabajo y las prácticas de organización pueden aliviar o agravar el estrés de los trabajadores, lo que tiene una gran influencia en la salud de estos y en el uso de drogas. Dar información a los empleados acerca de la manera en que está organizado su trabajo puede ayudar a aliviar el estrés; también pueden hacerlo medidas como proporcionar información periódicamente al trabajador sobre su rendimiento y tener programas de trabajo razonables y flexibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Las empresas, grandes y pequeñas, también pueden hacer que disminuya el uso de drogas despertando conciencia en los empleados y los supervisores acerca de cuestiones relacionadas con las drogas, aplicando un criterio eficaz para individualizar a los consumidores de drogas y tratando de conjugar las medidas disciplinarias con el acceso a la asistencia.</p>
<p style="text-align: justify;">* Para abordar la prevención del uso de drogas en los entornos de vida nocturna lo mejor es aplicar programas amplios encaminados a promover la salud y la seguridad tanto del personal como de los clientes. Los problemas de salud y de seguridad en esos entornos son muy diversos, ya que pueden abarcar aspectos relacionados con la ventilación, los incendios, los niveles de sonido, las infecciones de transmisión sexual y los embarazos no deseados, las lesiones no intencionales debido a caídas o actos de violencia y la disminución de la capacidad para conducir un vehículo al salir del trabajo. La mejor forma de abordar esas cuestiones es hacer una combinación de políticas básicas relativas a esos lugares, capacitar al personal de servicio y a los porteros de los establecimientos y facilitar el acceso a servicios de tratamiento al personal, de ser necesario.</p>
<p style="text-align: justify;">* También se aconseja a las instituciones de enseñanza terciaria que adopten un criterio amplio; lo ideal es combinar la concienciación con la educación, así como impartir formación a los líderes de grupo, aplicando una política consecuente. Los programas ejecutados en esas instituciones deberían basarse en el convencimiento de que el uso de drogas interfiere con el rendimiento académico.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> 5. Todas las etapas de la vida </b></p>
<p style="text-align: justify;">La sociedad tiene, evidentemente, una amplia variedad de oportunidades (por ejemplo, en lo que respecta a los objetivos de la población, las etapas de la vida y los entornos) para promover la salud de los jóvenes y prevenir el uso de drogas. Si bien la prevención primaria suele estar centrada en la adolescencia, las etapas de la primera infancia y la segunda infancia también le ofrecen oportunidades propicias. Esas oportunidades se ven más limitadas a medida que las personas se acercan a la vida adulta, pero la atención en esa etapa también es necesaria. En todas las etapas de la vida, la noción de prevención debe infundirse en la manera en que todos los miembros de la comunidad (es decir, las familias, los centros de enseñanza, los medios de difusión, las entidades que prestan asistencia a los jóvenes, los grupos religiosos y los establecimientos de vida nocturna) ven sus responsabilidades. Los encargados de formular políticas y programas de prevención han de mostrar de qué manera la incorporación de políticas y criterios orientados a la prevención puede apoyar la misión básica de esos miembros de la comunidad, de modo que, por ejemplo, los propietarios de los clubes nocturnos se convenzan de que un entorno sano puede ser bueno para su negocio y que las autoridades de enseñanza entiendan que la prevención contribuye directamente a los objetivos educacionales. Lo ideal es que cada uno de los miembros de la comunidad sienta que la prevención del uso de drogas y la promoción de la salud son cuestiones que le atañen y las considere no como proyectos sino como la mejor manera de hacer su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada una de las iniciativas individuales, cuando está basada en pruebas científicas y ha sido elaborada y ejecutada con cuidado, hace una contribución importante a la labor de prevención; no obstante, es mucho más probable obtener buenos resultados cuando las iniciativas individuales confluyen en una acción comunitaria amplia de largo plazo. La tarea de formar jóvenes sanos que no usen drogas conlleva la necesidad de despertar el interés de todos los miembros de la comunidad por ayudar a niños y jóvenes a desarrollar fuertes aptitudes personales y sociales. Las posibilidades de desarrollar aptitudes son más poderosas cuando se presentan en el contexto de la vida cotidiana (por ejemplo, al enfrentarse a problemas con las relaciones, las drogas o el acoso). Ese aspecto puede ser mejor atendido por las familias (incluidas las familias ampliadas), los centros de enseñanza, las asociaciones de recreación y otros miembros de la comunidad actuando de consuno en pro de un desarrollo sano.</p>
<p style="text-align: justify;">Los programas comunitarios bien coordinados de largo plazo para prevenir el uso de drogas son empresas complejas que exigen determinación, formación de alianzas, liderazgo y participación pública. La tarea es ardua, pero la recompensa puede ser enorme. Incluso en comunidades débiles y decadentes los esfuerzos colectivos pueden obrar cambios pequeños pero importantes (por ejemplo, la disminución de la venta o del uso de drogas en los lugares públicos) que refuerzan la cohesión y la sensación de actuar con un propósito común. Habida cuenta de que las malas condiciones sociales pueden contribuir al uso de drogas, los profesionales a cargo de la prevención deben aunar esfuerzos con otros interesados para vigilar las condiciones y promover políticas e iniciativas creativas encaminadas a reducir la desigualdad social y aliviar la pobreza (por ejemplo, promover el acceso a una vivienda decorosa, a una alimentación suficiente, al trabajo digno y a la educación y la atención de calidad en la primera infancia). Los gobiernos pueden desempeñar un papel bien definido en apoyo de la acción local, pero deben actuar con prudencia. Con toda la información y las investigaciones que tienen a su disposición, los profesionales pueden intimidar involuntariamente a los ciudadanos y hacerles pensar que no poseen la competencia necesaria para abordar sus propios problemas a nivel local. Los residentes de una comunidad (incluidos los jóvenes) han de definir sus inquietudes y llegar a formular un plan sostenible, y los profesionales a cargo de la prevención deben apoyar esa función y ayudar a la comunidad a desarrollar su capacidad para realizar esa tarea.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> C. Creación de capacidad en materia de prevención primaria a nivel nacional: problemas y oportunidades </b></p>
<p style="text-align: justify;">Las estrategias de prevención primaria basadas en pruebas científicas pueden reducir considerablemente la demanda de drogas; no obstante, para hacer realidad ese potencial, los gobiernos han de hacer resaltar la prevención primaria frente a otras medidas estratégicas y mostrar su determinación al respecto. Las estrategias de fiscalización de drogas tienen por objeto establecer un equilibrio entre diversos componentes; sin embargo, se sigue prestando menos atención a la prevención primaria que a otros componentes. La reducción de la oferta es un elemento trascendental de la mezcla de componentes necesarias para abordar con eficacia los problemas de drogas. Si bien los análisis de evaluación de las medidas de reducción de la oferta de drogas y de su relación costo beneficio son escasos, se supone que esas actividades redundan en el aumento del precio de las drogas y las hacen menos accesibles en las comunidades. En la medida en que eso ocurra, las actividades de reducción de la oferta dan lugar a la reducción de la demanda. Lo opuesto también es posible, es decir, que las medidas eficaces de reducción de la demanda, entre ellas las de prevención primaria, den lugar a la reducción de la oferta de drogas en las comunidades. La prevención primaria también debe recuperar su lugar junto a la prevención secundaria, que ha dominado el discurso en los últimos años. Si bien es necesario atender a las necesidades de las personas con problemas de drogas, promover la abstención también tienen ventajas obvias desde el punto de vista de la salud pública. Por último, es importante que la labor de prevención primaria deje de estar a la sombra de la de tratamiento de la drogodependencia. Una gran parte de la labor en la esfera de la prevención del uso de drogas siempre ha estado a cargo de facultativos médicos y profesionales que administran tratamiento. El hecho de conocer de cerca los problemas relacionados con el uso de drogas ha servido para que hicieran un gran aporte a la labor de prevención; sin embargo, los clínicos tienden a abordar los problemas utilizando un criterio individual para las circunstancias del caso, en lugar de un criterio “de sistema”. Es esencial adoptar un criterio sistémico en que se tengan en cuenta los diversos contextos o factores ambientales que influyen en el uso de drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">En realidad, la mayor dificultad de la labor de prevención primaria tal vez sea organizarse claramente y determinar la variedad de vínculos que se necesitan para que un programa surta efecto. La Junta exhorta a los encargados de las políticas a que establezcan un centro de coordinación claro de la labor de prevención primaria y vínculos verticales y horizontales en el gobierno: * <i>Vínculos verticales</i>: las cuestiones relacionadas con el uso de drogas son fundamentalmente asuntos de salud pública y la prevención está relacionada muy estrechamente con la salud pública, la promoción de la salud y el desarrollo del niño y el adolescente; en consecuencia, las autoridades de salud pública de todos los niveles deben participar en las actividades de prevención primaria. Los vínculos verticales son necesarios porque el centro de coordinación de la prevención del uso de drogas debería intervenir en el proceso de adopción de decisiones sobre la política social al más alto nivel. El riesgo de uso de drogas se origina más a menudo en factores socioeconómicos amplios, razón por la cual la política de prevención ha de impulsar la política social en la instancia de gobierno encargada de promover un acceso más equitativo a los factores de protección para los niños y las familias (por ejemplo, las iniciativas contra la pobreza y en pro de la inclusión social).</p>
<p style="text-align: justify;">* <i>Vínculos horizontales</i>: hay factores en las primeras etapas de la vida que pueden poner al niño en peligro de usar drogas más adelante.</p>
<p style="text-align: justify;">Así pues, las estrategias para la prevención del uso de drogas deben estar vinculadas a las iniciativas de desarrollo del niño y prestarles apoyo. Los ministerios de educación pueden desempeñar una función importante en la prevención primaria, pero suelen adolecer de graves limitaciones, razón por la cual es esencial que las autoridades a cargo de la prevención y las de educación elaboren planes de prevención del uso de drogas en el ámbito de la enseñanza que sean al mismo tiempo factibles y eficaces. Los factores que contribuyen al uso de drogas también contribuyen a otros problemas de comportamiento y problemas sociales, entre ellos el bajo rendimiento escolar, los trastornos de salud mental, la violencia y la actividad delictiva; por consiguiente, es importante que el centro de coordinación de la prevención del uso de drogas se vincule a las estrategias encaminadas a abordar esas otras clases de comportamientos que plantean un riesgo para la salud. Un tema prioritario de las deliberaciones sobre estas estrategias interrelacionadas es la necesidad de que entre los objetivos y en las evaluaciones de las otras estrategias se tenga en cuenta la prevención del uso de drogas y viceversa. Habida cuenta de que el consumo precoz de sustancias lícitas está vinculado al uso de drogas ulterior, un plan de prevención ha de incluir o vincularse a esfuerzos encaminados a abordar el abuso de esas sustancias. Por último, los servicios de prevención primaria deben estar vinculados a los componentes de prevención secundaria y de tratamiento en un proceso de reducción de la demanda sin solución de continuidad con objeto de garantizar una coordinación fluida entre los distintos niveles de servicios.</p>
<p style="text-align: justify;">Habida cuenta de la importancia fundamental de la colaboración entre las oficinas públicas, debería fortalecerse la capacidad del sistema en ese sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">Los gobiernos han de establecer mecanismos estructurados y no estructurados de coordinación y cooperación, asignar personal de apoyo a la cooperación entre departamentos y a la cooperación interdisciplinaria a todos los niveles y promover un intercambio intenso de conocimientos en y entre los sectores.</p>
<p style="text-align: justify;">La acción del Estado no basta por sí sola; es esencial que los coordinadores de la prevención primaria y las organizaciones no gubernamentales colaboren entre sí. Es preciso forjar alianzas entre el Estado y la sociedad civil en los planos local, nacional e internacional para lograr que los escasos recursos de que se dispone se utilicen de la manera más eficiente posible y que los esfuerzos por reducir la prevalencia del uso de drogas rindan fruto. Las organizaciones no gubernamentales responsables dedicadas a prestar asistencia a niños y jóvenes, que están acostumbradas a trabajar con los representantes de la comunidad, están en mejores condiciones para ejecutar programas de prevención de eficacia comprobada y culturalmente apropiados a nivel local. En algunas regiones la labor de las organizaciones no gubernamentales se viene evaluando cada vez más, tendencia esta que debería promoverse. Gracias a su vasta experiencia en la materia, esas organizaciones poseen una perspectiva valiosa que las autoridades públicas deberían tener en cuenta en el proceso de formulación de políticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante que una estrategia de prevención del uso de drogas presente metas y objetivos claros:</p>
<p style="text-align: justify;">* En toda sociedad hay un gran grupo de jóvenes que no usan drogas o que las usan ocasionalmente; esas personas necesitarían medidas y mensajes en favor de la abstinencia. Algunos de esos jóvenes poseen ventajas o factores de protección y se verían favorecidos por medidas amplias de prevención universal; otros son más vulnerables porque presentan uno o más factores de riesgo. Las autoridades podrían sentirse tentadas a asignar sus limitados recursos a uno u otro grupo, pero se aconseja que reserven recursos para ambos. Los planes de prevención universal pueden tener un efecto limitado (es decir, impiden que únicamente un pequeño porcentaje de la población empiece a usar drogas); sin embargo, como atienden a toda la población, ese porcentaje puede representar un número considerable de personas y significar un beneficio importante para la salud pública.</p>
<p style="text-align: justify;">Los planes dedicados a los grupos vulnerables de la población pueden adaptarse más a las necesidades especiales de estos.</p>
<p style="text-align: justify;">* Al definir los resultados de largo plazo se suelen utilizar expresiones como “prevenir el uso”, “retrasar el uso”, “promover la abstinencia en los usuarios ocasionales” e “impedir que del uso ocasional se pase a un uso problemático”. Los resultados más inmediatos que pueden contribuir a esos objetivos de largo plazo abarcan “desarrollar aptitudes para la vida cotidiana relacionadas con la salud”, “generar factores de protección”, “promover la resistencia ante la adversidad” y “fomentar la capacidad a nivel individual o de las organizaciones”. Todos los elementos de una estrategia (por ejemplo, las metas, los objetivos y las actividades) han de estar lógicamente vinculados en un marco de delimitación de responsabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los gobiernos y otros interesados (por ejemplo, los centros de enseñanza, las entidades que prestan asistencia a los jóvenes, los medios de difusión, los grupos religiosos, la policía, las coaliciones comunitarias y el sector privado) deben hacer hincapié en que la labor de prevención primaria se rija por un criterio de eficacia comprobada. La mayoría de las investigaciones y evaluaciones en materia de prevención se siguen llevando a cabo en unos pocos países, lo que es motivo de preocupación ya que la actividad de prevención se ve inevitablemente afectada por su contexto social y cultural. Para salir de esa situación los gobiernos y los organismos de financiación de todo el mundo deben asumir una mayor responsabilidad, por ejemplo, emprendiendo estudios sobre los programas que hayan resultado prometedores o eficaces en otros lugares. Eso significa asignar más recursos (por ejemplo, financiación y asistencia técnica) para la elaboración, ejecución y evaluación de prevención del uso de drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los encargados de los programas de prevención del uso de drogas a nivel local deberían velar por la calidad de su labor. Eso significa que deberían poder mostrar, entre otras cosas, que se abordaron las necesidades individualizadas, que las actividades se realizaron conforme a lo previsto (por ejemplo, que se atendió a la cantidad y las clases de personas previstas), que las actividades produjeron los cambios o resultados deseados (por ejemplo, al menos estudiantes que usan cannabis) y que esos cambios se lograron a un costo razonable. Si los organizadores, a nivel local, adoptan un programa que ha resultado eficaz en otro lugar, deberán conservar sus elementos básicos al adaptarlo a la cultura y las circunstancias del lugar de que se trate.</p>
<p style="text-align: justify;">A medida que los programadores de todo el mundo evalúen y den a conocer su labor, se tendrá mucho más conocimiento de lo que da resultado en diferentes poblaciones y culturas.</p>
<p style="text-align: justify;">Algunos gobiernos e instituciones de investigación han publicado resúmenes de pruebas científicas con objeto de orientar las estrategias y actividades de prevención. Esas directrices relativas a las prácticas acertadas son útiles y podrían servir de base para elaborar normas de prevención y proporcionar puntos de referencia en materia de calidad. Esas normas, una vez que se asignen recursos en apoyo de un perfeccionamiento continuo, podrían mejorar la calidad de la labor de prevención en general.</p>
<p style="text-align: justify;">Todo esfuerzo que se haga por mejorar la calidad de la programación y las prácticas en la esfera de la prevención redundará en la profesionalización de la fuerza de trabajo. Eso no solo servirá para dotar de mejores servicios a la sociedad, sino que también prestará un gran apoyo al personal de prevención, confiriéndole una clara identidad y perspectivas de carrera. En un entorno que fomente las normas de calidad será más fácil retener al personal y crear capacidad organizativa. Las autoridades internacionales competentes pueden promover ese resultado preparando, en consulta con las autoridades nacionales, los expertos, los proveedores de servicios y los jóvenes, principios internacionales de prevención primaria eficaz. Esos principios rectores podrían dar lugar a normas y criterios amplios de calidad que los gobiernos podrían utilizar para observar su propia actuación en materia de prevención primaria e informar al respecto.</p>
<p style="text-align: justify;">Para hacer realidad su potencial de prevención primaria la sociedad ha de pasar de la teoría a la práctica. La labor de prevención suele ser muy elogiada pero poco respaldada. Al reaccionar frente a una supuesta “crisis” relacionada con las drogas, los gobiernos suelen dar prioridad a medidas enérgicas, pero de corto aliento, como una campaña aislada en los medios de difusión o el fortalecimiento de las medidas de represión. Los gobiernos deben luchar contra los ciclos de pánico e indiferencia que muy a menudo han caracterizado las reacciones frente a las cuestiones relacionadas con las drogas. A efectos de mantener el apoyo a las estrategias de prevención a largo plazo, la sociedad debe comprender que los problemas de drogas no constituyen una crisis aislada, sino una cuestión permanente. Si bien no cabe esperar que el uso de drogas y los problemas concomitantes se puedan eliminar, la prevalencia del uso de drogas puede reducirse y pueden alcanzarse beneficios sociales y económicos considerables. Las investigaciones y prácticas cada vez más rigurosas muestran el camino.</p>
<p style="text-align: justify;">Se tiene más conocimiento de los factores que contribuyen al uso de drogas; se vienen estableciendo objetivos factibles, y se acumulan las pruebas acerca de la rentabilidad de diversas actividades de prevención primaria. Los encargados de las políticas deben ahora comprometer recursos para llevar a cabo esa importante labor.</p>
<p style="text-align: justify;"><b> D. Recomendaciones para crear capacidad en materia de prevención primaria a nivel nacional </b></p>
<p style="text-align: justify;">Para garantizar la aplicación de medidas eficaces de prevención primaria, la Junta ha formulado las siguientes recomendaciones: * Los gobiernos deberán establecer un centro de coordinación claro y delimitar la responsabilidad en materia de prevención primaria. Eso hará posible que la prevención primaria ocupe el lugar que le corresponde junto a la prevención secundaria y la prevención terciaria.</p>
<p style="text-align: justify;">* Los gobiernos deberían integrar la prevención primaria en la estrategia de fiscalización nacional de drogas y utilizar el marco de la salud pública, que dota de un fundamento científico a la labor de prevención y garantiza que se aborde toda la variedad de factores que contribuyen al uso de drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">* Los gobiernos deberían crear capacidad y velar por que se establecieran relaciones de colaboración y vínculos entre todos los sectores estatales que promueven objetivos análogos de prevención. Habida cuenta de la amplia variedad de factores que contribuyen al uso de drogas y de que muchos de esos factores también contribuyen a otras clases de problemas de salud o comportamientos de riesgo (por ejemplo, problemas de salud mental, violencia o delincuencia), los vínculos que se establezcan con otras oficinas públicas que tengan objetivos análogos crearán sinergia a nivel del gobierno.</p>
<p style="text-align: justify;">* Los gobiernos deberían alentar a los diversos grupos interesados en la labor de prevención (por ejemplo, las familias, los centros de enseñanza, las entidades que prestan asistencia a los jóvenes y las organizaciones no gubernamentales, los medios de difusión, los grupos religiosos, la policía, las coaliciones comunitarias y el sector privado) a que trabajaran de consuno con miras a cumplir los objetivos de prevención. Los limitados recursos de que se dispone se utilizan con más eficacia y eficiencia cuando las relaciones se caracterizan por una comunicación abierta y un firme compromiso de colaboración.</p>
<p style="text-align: justify;">* Los gobiernos deberían establecer mecanismos para lograr que se comprendiera más el problema del uso de drogas y los factores que en él influyen. Es importante que las medidas de prevención se basen en información fáctica en la medida de lo posible. Únicamente comprendiendo bien el alcance y la naturaleza actuales del uso de drogas es posible determinar si los planes de prevención surten el efecto previsto.</p>
<p style="text-align: justify;">* Los gobiernos deberían acumular y difundir conocimientos acerca de las mejores prácticas en sus respectivos países. Han de ponerse al frente de la tarea de preparar y poner a prueba modelos locales innovadores y de adaptar los métodos que han resultado eficaces en otras partes con miras a determinar las mejores prácticas pertinentes a nivel local.</p>
<p style="text-align: justify;">* Los gobiernos deberían reafirmar su compromiso con respecto a la evaluación de la prevención primaria. Es importante disponer no solo de recursos financieros, sino también de asistencia técnica a fin de orientar a los programadores para que emprendan evaluaciones viables y útiles.</p>
<p style="text-align: justify;">* Los gobiernos deberían desarrollar la fuerza de trabajo de prevención primaria, lo que significa establecer la labor de prevención como práctica profesional definida y velar por que se imparta formación inicial y permanente adecuada y se promueva el establecimiento de redes basadas en la experiencia práctica.</p>
<p style="text-align: justify;">* La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) debería colaborar con otras entidades con miras a elaborar normas que pudieran utilizar los gobiernos para evaluar sus esfuerzos en materia de prevención primaria. Esas normas preparadas conjuntamente pueden usarse como punto de referencia para las partes interesadas en perfeccionar continuamente sus medidas de prevención primaria.</p>
<p style="text-align: justify;">* La UNODC debería colaborar con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), las organizaciones no gubernamentales pertinentes y el sector privado con objeto de obtener, promover y difundir recursos para ayudar a los gobiernos a fortalecer la calidad de su labor de prevención primaria.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>Fuente:</strong></span> International Narcotics Control Board</p>
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		<title>Como realizar una correcta charla de prevención sobre drogas en la escuela</title>
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		<pubDate>Fri, 15 Nov 2013 18:51:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
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		<category><![CDATA[colegio]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hoy por hoy, el consumo de drogas en nuestra sociedad está muy arraigado y lamentablemente en paulatino aumento, al igual que las causas que lo generan que son multifactoriales. Si analizamos estadísticas sobre el tema, el panorama que nos depara no es para nada alentador. Por ejemplo, según datos policiales, más del 80 % de los delitos que se comenten actualmente están relacionados directa o indirectamente con el uso de drogas y la narcocriminalidad. Si nos referimos al consumo de sustancias más específicamente en la ciudad Rosario, según una encuesta publicada por el diario La Capital del día domingo 3 de mayo de 2009, realizada a 400 jóvenes de edades entre 15 y 35 años de nuestra ciudad, al 78,83 % de los adolescentes les ofrecieron alguna vez algún tipo de droga y se constató que las edades críticas van de los 15 a 18 años.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo cual y teniendo en cuenta estos datos, personalmente creo que una gran solución sería el realizar charlas en instituciones escolares a estos jóvenes en edad crítica e ir ampliando paulatinamente el rango etario hasta los más pequeños, ya que no sólo el consumidor y su entorno cercano se ve perjudicado por este mal sino que toda la sociedad misma padece este flagelo debido a la estrecha relación que existe entre la delincuencia y las drogas. Por medio de este ensayo, procuro hacer una reflexión de cómo se debería encarar una correcta charla de prevención sobre drogas en la escuela.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><b></b><b>Marco teórico</b></p>
<p style="text-align: justify;">Cuando me refiero a la prevención, estoy aludiendo a la palabra prevenir que deriva de la palabra latina <em>praevenire y </em>que significa evitar la presencia de un daño. En este caso se mencionaría a las medidas que se deben tomar para evitar que alguien se inicie en el consumo de cualquier droga. En otras palabras el objetivo es que el sujeto sea sano.</p>
<p style="text-align: justify;">Según Pichon Riviere, el sujeto es sano en la medida en que aprehende la realidad en una perspectiva integradora y tiene capacidad para transformar esa realidad, transformándose, a la vez, él mismo.</p>
<p style="text-align: justify;">La prevención de drogodependencias, como explica Martín, es un proceso activo de implementación de iniciativas tendientes a modificar y mejorar la formación integral y calidad de vida de los individuos, fomentando el autocontrol individual y la resistencia colectiva ante la oferta de drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">Prevenir en adicciones es generar espacios de participación en la comunidad, para que a través del encuentro, de la confrontación, del interrogarse, del dialogar y hacer con el otro, sus miembros vayan tomando creciente conciencia de sus comportamientos consumistas y organizando las estrategias, los métodos y los recursos para resolverlos. Además, prevenir supone informar, educar, promover en la red comunitaria la producción de conocimientos sociales sobre esta problemática. En este proceso los miembros de la comunidad van redescubriendo las implicancias que tiene el consumo de sustancias psicotóxicas (legales e ilegales).</p>
<p style="text-align: justify;">En el diseño de estrategias preventivas, debemos identificar previamente en la población objeto de la praxis preventiva, cuáles son los factores de riesgo, los marcadores de riesgo y los factores protectivos con los que cuenta ese agrupamiento humano.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><i>Factores de riesgo:</i></b> Desde el punto de vista epidemiológico, son los factores causales y cuyo efecto puede ser prevenido.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><i>Marcadores de riesgo:</i></b> Son los atributos inevitables, ya producidos, cuyo efecto se halla por lo tanto fuera de control.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><i>Factores protectivos:</i></b> Son los atributos de un grupo con menor incidencia de un determinado disturbio en relación con otros grupos, definidos por la ausencia o baja aparición de tal factor.</p>
<p style="text-align: justify;">Definimos incidencia como la proporción de casos nuevos de una determinada patología en una población delimitada, durante un período delimitado. Mientras que prevalencia es la proporción de casos de una cierta enfermedad en una población delimitada, en un tiempo determinado.</p>
<p style="text-align: justify;"><b><i>Los objetivos que pretende conseguir la prevención de las drogodependencias:</i></b><b><i></i></b></p>
<p style="text-align: justify;">1) Centrar en la fase previa a la experimentación, es decir aquella donde la persona comienza a familiarizarse con las sustancias y por tanto a conocerlas. Esto permitiría retrasar la edad de inicio en el consumo de sustancias. Cuanto más se retarde ese momento, mejores condiciones tendrá la persona de no arribar a la fase adictiva.</p>
<p style="text-align: justify;">2) Evitar la transición de la fase de experimentación a la de abuso y dependencia.</p>
<p style="text-align: justify;">3) Reducir el daño que provoca el consumo en las personas que ya han iniciado su relación con las sustancias. Generar condiciones para que superen esa situación o que puedan disminuir drásticamente sus consumos.</p>
<p style="text-align: justify;">4) Educar a los individuos para que sean capaces de mantener una relación madura y responsable con las drogas (legales e ilegales).</p>
<p style="text-align: justify;">5) Potenciar los factores protectivos y disminuir los de riesgo.</p>
<p style="text-align: justify;">6) Tender a la modificación de los entornos socioculturales altamente conflictivos y proporcionar instrumentos para que el sujeto construya alternativas de vida saludables.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de la prevención tenemos tres tipos:</p>
<p style="text-align: justify;">La <b><i>prevención primaria</i></b>, que son las estrategias para evitar el consumo direccionadas a las personas que no son consumidores, fundamentalmente niños y adolescentes.</p>
<p style="text-align: justify;">La <b><i>prevención secundaria</i></b>, es el diagnóstico precoz y tratamiento oportuno en quienes ya padecen la adicción a alguna sustancia.</p>
<p style="text-align: justify;">La <b><i>prevención terciaria</i></b> sería la prevención de la discapacidad en aquellos que han llegado a ese estado producto de la adicción.</p>
<p style="text-align: justify;">En nuestro caso me enfocaré a la prevención primaria, o sea, direccionada a sujetos preponderantemente niños y adolescentes en formación con el fin de por medio de estrategias, estos no se inicien en el consumo de sustancias pero sin mantenerse al margen de esta problemática y que a su vez sirvan de agentes preventores para la comunidad en la cual se hallan insertos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><b>Las charlas como método de prevención</b></p>
<p style="text-align: justify;">En el tipo de charlas que se enmarca este ensayo me voy a referir a la que para mí es la más difícil de los tres tipos de prevenciones y a la que debemos apuntar que es a la primaria.</p>
<p style="text-align: justify;">La dificultad de la prevención primaria radica en el rango etario al cual se aplica ya que estos jóvenes adolescentes se encuentran explorando distintos aspectos de la realidad para así formar su personalidad. Esta personalidad aún endeble los lleva al probar nuevas experiencias sin medir el grado de peligrosidad que puede conllevarles tal exploración. Por esto el mayor grado de consumo de alcohol, nicotina, drogas y accidentes se producen en este rango.</p>
<p style="text-align: justify;">La exploración es parte de la adolescencia por lo cual no se puede prohibirla como muchas personas desean hacerlo. Sólo debemos remitirnos a informarle al adolescente los daños que puede producirle el consumo de sustancias y que ellos tomen la decisión de que desean hacer con sus vidas.</p>
<p style="text-align: justify;">El desarrollarlas en la escuela se debe a que es el segundo lugar donde el adolescente pasa más tiempo en su vida, después de su hogar. La escuela es el lugar indicado para la impartición de conocimientos por excelencia y aunque actualmente su rol está bastante desacreditado este tipo de tareas la enaltece como institución.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><b>Las charlas preventivas en la actualidad</b></p>
<p style="text-align: justify;">Este tipo de trabajo preventivo actualmente, específicamente hablando de las charlas preventivas, se está llevando a cabo en algunos establecimientos escolares. El problema radica en que estas charlas, en su mayoría, están siendo llevadas a cabo por algún miembro de la comunidad educativa, como puede ser un maestro, un profesor, un directivo, un religioso o algún tutor que no se encuentra debidamente formado para confrontar una práctica de este tipo. Utilizo el termino confrontar ya que en mi experiencia, las personas que estarían a cargo de la charla tendrán que estar preparados efectivamente para poder contestar infinidad de preguntas que trataran de desacreditarlos como autoridad para hablar acerca del tema. La cultura occidental ve a la confrontación como una situación donde hay ganadores y perdedores pero en realidad es encarar, comparar, yuxtaponer puntos de vista. Las confrontaciones más efectivas son las no percibidas como tales y apuntan a que se dediquen a comparar unos constructos con otros.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta confrontación el adolescente encuentra mediante esta oportunidad una manera de reafirmar su personalidad sobre la autoridad establecida del educador, demostrándole que éste esta descalificado para hablar del tema y que sólo ellos poseen toda la información que estos carecen.</p>
<p style="text-align: justify;">El consumo de drogas, de nicotina y  de alcohol, como así también la promiscuidad sexual y los excesos de todo tipo son utilizados por los jóvenes como una barrera a sortear que delimita el actuar del niño al adulto. Por lo cual, embanderados en la rebeldía sin causa y desafiando continuamente los límites que los adultos quieran imponer, darán rienda suelta a sus ideas apoderándose de ellas como estandartes que defenderán a rajatabla sin importar fundamentos ni el llamado a la reflexión, o en otras palabras, actuando de forma masificada como clones.</p>
<p style="text-align: justify;">Como estas charlas se realizan en grupos grandes, aumenta la probabilidad de potenciarse esta rebeldía y de la defensa a ciegas del ego grupal juvenil, cerrándose a una apertura mental y la escucha activa.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><b>Como deberíamos proceder</b></p>
<p style="text-align: justify;">Estas charlas deberían llevarlas a cabo un equipo interdisciplinario de profesionales, debidamente formados, tanto en el campo de las drogas como así también en la psiquis adolescente.</p>
<p style="text-align: justify;">La mero respuesta de que el consumo de drogas está mal por el sólo hecho de que hace mal, no basta. El adolescente necesita información de lo más idónea expedida por una persona calificada en el tema que pueda responder adecuadamente a los diversos interrogantes que este demande, siendo empático, congruente y brindando aceptación incondicional hacía los mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">El equipo sólo debe remitirse al informar y que sea el mismo adolescente el que se confronte con sus propios constructos internos acerca del tema, generando en él cambios cognitivos-emocionales. El tratar de imponer ideas, la coacción o la violencia sólo hará que se activen las defensas psicológicas propias, bloqueándose así la posibilidad del cambio esperado.</p>
<p style="text-align: justify;">En caso de que el equipo no pueda responder o brindar una solución demandada por los adolescentes, se debe reconocer honestamente que no se conoce acerca del tema planteado y no hablar por hablar ya que el adolescente podría detectar esta maniobra que conllevaría a lograr el efecto contrario al esperado, generando y/o estimulando el consumo de drogas al reconocer y generalizar que todo lo expuesto es falaz y que su propio parecer no estaba para nada errado. Esta falta de información y su posterior comunicación, debe darse siempre que ocurra pero procurando que sea un recurso muy limitado ya que los adolescentes los desacreditarán raudamente al encontrar tantas carencias en el discurso del equipo.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><b>Recomendaciones finales</b></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Las charlas deben ser llevadas a cabo por un equipo interdisciplinario de profesionales, debidamente formados, tanto en el campo de las drogas como así también en la psiquis adolescente.</li>
<li>Se debe aclarar en primera instancia que la charla sólo se va a remitir a informar y que va a ser el adolescente quién deba reflexionar ante lo expuesto.</li>
<li>Debemos identificar previamente en la población objeto de la praxis preventiva, cuáles son los factores de riesgo, los marcadores de riesgo y los factores protectivos con los que cuenta ese agrupamiento humano objetivo de la charla.</li>
<li>Se debe dirigir la charla al consumo de drogas que se estén utilizando en la zona. Si habláramos de una droga que no es empleada por los adolescentes del lugar y si encima decimos que es una droga que posee una toxicidad más alta que las conocidas por los oyentes, el adolescente pensará que la droga que consume es menos lesiva y hasta puede llegar a pensar que es inocua en comparación con estas, con lo cual se estimularía su consumo.</li>
<li>Se debe estar debidamente informado acerca de la toxicidad (efectos en nuestro organismo), la adictogenicidad (nivel de adicción que generan), formas de consumo, su legalidad, penalidades en cuanto al consumo, apología, tenencia, venta, etc. tanto de las drogas más comunes como así también, de las nuevas drogas que aparezcan en el mercado para poder contestar las preguntas que se den y demostrar autoridad con la información debidamente fundamentada apoyadas en estadísticas de entidades reconocidas, testimonios reales, videos, fotografías y todo lo que pueda ayudar en la tarea.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">
<ul style="text-align: justify;">
<li>Se debe confrontar, o sea, encarar, comparar, yuxtaponer puntos de vista sin tratar de imponer ideas, coaccionar o emplear la violencia, tanto verbal como no verbal, y procurando siempre ser empático, congruente y brindando aceptación incondicional hacía los oyentes para así lograr efectivamente el cambio cognitivo-emocional buscado.</li>
<li>Cada vez que se muestre un dato, estadística o gráfica se debe adjuntar la fuente de la cual provino para no dejar dudas que es información fehaciente y no datos manipulados y/o inventados para la causa.</li>
<li>Se deben escuchar experiencias de los jóvenes. Muchas veces es difícil acceder a la psiquis de un joven debido a la enorme cantidad de barreras psíquicas que este impone frente a un adulto. Por lo cual, el mensaje y/o la opinión de un par puede calar más hondo que nuestras propias palabras.</li>
<li>Debemos mantener equilibrio emocional frente a preguntas teñidas de agresividad de parte de un joven que sale en defensa de algún tipo de estupefaciente, ya que es a ellos a los cuales debemos apuntar nuestra charla. Seguramente este joven intentará increpar al orador para tapar, justificar o defender a alguna persona significativa para él que consume alguna sustancia, o inclusive a sí mismo con el fin de direccionar su culpa al exterior y no resignificar su realidad y así evitar el dolor.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><b>Conclusión</b></p>
<p style="text-align: justify;">Creo firmemente que este tipo de tarea preventiva, como lo es la charla puede lograr cambios cognitivos-emocionales a las personas que están dirigidas. Más aun, me parece que si las direccionamos a los adolescentes que aún no han consumido, su efecto es mayor, ya que estos podrán convertirse en agentes preventores y así disminuir el consumo de sus pares, incrementando su salud y disminuyendo la narcocriminalidad asociada. Todo esto contribuirá a tener en fin una sociedad más sana.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><b>Bibliografía</b></p>
<ul>
<li style="text-align: justify;">Alonso, D., Freijo, E. y Freijo, A. (1996). Actuar es posible. La prevención de las drogodependencias en la comunidad escolar. Madrid: Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Ministerio del Interior.</li>
<li style="text-align: justify;">Pichón Rivière, Enrique. (1982). El Proceso Grupal. Buenos Aires: Ed. Nueva Visión.</li>
<li style="text-align: justify;">Rogers, Carl R. (1977). Psicoterapia centrada en el cliente. Buenos Aires: Paidós.</li>
<li style="text-align: justify;">Tabares, Horacio (2011). Sobre consumos y violencias. Buenos Aires: Editorial GABAS.</li>
<li style="text-align: justify;">“El consumo de droga en los jóvenes comienza en lo de sus amigos”, Diario La Capital, Domingo 5 de Mayo de 2009, p. 2.</li>
</ul>
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		<title>Tipos de drogas, sus efectos y consejos para padres</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Informatizarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Jun 2010 11:14:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Los padres son la influencia más importante en la vida diaria de sus hijos. Sin embargo, enseñar a los niños a decir «No» a las drogas, no es intuitivo, incluso [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Los padres son la influencia más importante en la vida diaria de sus hijos. Sin embargo, enseñar a los niños a decir «No» a las drogas, no es intuitivo, incluso para los mejores padres.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta sección le ayudará a aprender más acerca de las drogas y los niños, y qué es útil ya sea usted padre, maestro o estudiante. El alcance del problema le dará una introducción general sobre este tema. «¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a sus hijos?», servirá de punto de partida para educar a sus hijos libres de drogas y alcohol. «Tipos de drogas y sus efectos», dará información sobre lo que sucede cuando se consumen drogas como la marihuana o la heroína. «¿Qué hacer si piensa que su hijo(a) está usando drogas?», le dirá cuáles son las señales de advertencia que debe buscar en su hijo(a). «Qué hacer si un amigo está usando drogas», es una guía diseñada especialmente para estudiantes con el fin de que puedan ayudar a sus compañeros que estén usando droga. «El abuso del alcohol y las drogas en las universidades», da detalles acerca del abuso de consumo de alcohol cuando se van de parranda, en las universidades a lo largo y ancho del país.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Ayudando a su hijo a que no use drogas</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>El alcance del problema y su origen</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">El abuso de las sustancias ilegales es un problema que existe entre todos los estudiantes. Las estadísticas indican que los jóvenes hispanos son particularmente vulnerables:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Alcohol: Ésta es la sustancia que más consumen los jóvenes hispanos. Los hispanos reportan que toman más que otros grupos para cuando entran a octavo grado.</li>
<li>Lo más alarmante es que el dato indica que, entre los estudiantes de octavo que fueron cuestionados, los hispanos son los que más consumen las drogas como la marihuana, crack, cocaína, heroína y tranquilizantes.</li>
<li>Datos adicionales relacionados con el uso de las sustancias entre la comunidad hispana, en general indican que hay una necesidad de que los padres se involucren más en apoyar a sus hijos para que no usen drogas. La cantidad de alumnos que han abandonado los estudios es más alta entre los estudiantes hispanos que cualquier otro grupo étnico. En algunas comunidades, la mitad de los casos de jóvenes que abandonan sus estudios y consumen esas sustancias está relacionada con la falta de productividad en la escuela.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Factores de riesgo / Factores preventivos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las investigaciones han indicado que para prevenir el uso y el abuso de las sustancias ilegales, deben suceder dos cosas:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Los factores que aumentan el riesgo de que se desarrolle el problema deberán ser identificados, y</li>
<li>Los métodos para lograr reducir el impacto de esos factores deberá ser desarrollado.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Los factores que ayudan a prevenir el uso y el abuso de las sustancias ilegales se llaman factores preventivos y los factores que contribuyen a, o incrementan el riesgo de que se desarrolle algún problema por el uso y el abuso se llaman factores de riesgo. La clave para obtener la salud y una familia saludable está en aumentar los factores preventivos y a la vez disminuir los factores de riesgo.</p>
<p style="text-align: justify;">Las investigaciones revelan que los papás afectuosos que se involucran en las vidas de sus hijos se convierten en los factores preventivos más poderosos. La cultura hispana posee muchos de los factores preventivos que ayudan a prevenir el uso y el abuso de las sustancias, como la unión familiar.</p>
<p style="text-align: justify;">Otros factores preventivos incluyen las relaciones con los familiares, la simpatía, el compromiso y el papel tan significante de la mujer en las familias. Los hispanos generalmente tienen varias creencias saludables, estándares bastantes claros y características muy originales que ayudan a los hijos. Algunas son la espiritualidad y la fe, el respeto, la confianza, la dignidad, el énfasis en la interacción personal y el valor y cuidado de sus hijos. (SAMHSA 2002)</p>
<p style="text-align: justify;">La juventud de hoy, en general, vive altos niveles de estrés y conflictos sociales y personales. Sin embargo, las investigaciones muestran que comparados con otros jóvenes, los jóvenes hispanos se enfrentan a más factores de riesgo que los demás.</p>
<p style="text-align: justify;">Unos de estos factores incluyen: conflictos familiares entre padres adoptivos y los niños, especialmente si los jóvenes se asimilan a la cultura más rápido que sus papás o sus padres adoptivos. Eso resulta en conflictos entre generaciones, falta de estabilidad, en que se expongan al uso del alcohol, tabaco y otras drogas en las familias y las comunidades. Otros factores de riesgo incluyen las barreras en el empleo, problemas de comunicación por la falta del inglés, discriminación y el estrés relacionado con la adaptación a la cultura estadounidense.</p>
<p style="text-align: justify;">El diagrama siguiente de SAMHSA&#8217;S SAMHSA&#8217;s Toolkit for Hispanic/Latino Community Groups (2002) sintetiza los factores de riesgo y preventivos del uso y abuso de las sustancias ilegales. Esto le ayudará a entender los factores mejor y a identificarlos en su propia familia y comunidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Factores preventivos y factores de riesgo en el uso de sustancias</em></p>
<p style="text-align: justify;">Características de riesgos individuales</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Amigos involucrados en el comportamiento problemático</li>
<li>Aislamiento social</li>
<li>Autoestima baja</li>
<li>Conflictos culturales</li>
<li>Discriminación racial y étnica</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><em>Factores de riesgo comunitarios</em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Disponibilidad de alcohol, tabaco y otras drogas en ambientes sociales</li>
<li>Mudanzas/migraciones familiares frecuentes</li>
<li>Comunidades que se están deteriorando o estén arruinadas por el crimen</li>
<li>Barreras en los empleos</li>
<li>Desempleo o empleo parcial</li>
<li>Progreso en el trabajo inaccesible</li>
<li>Vivienda inadecuada</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><em>Factores preventivos</em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Ligas</em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Familiarismo</li>
<li>Unión familiar entre las distintas generaciones</li>
<li>Orgullo étnico</li>
<li>Simpatía</li>
<li>Presencia de la mujer en la familia</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><em> Creencias saludables y estándares claros</em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Espiritualidad</li>
<li>Respeto (basado en una jerarquía de edad)</li>
<li>Confianza</li>
<li>Preocupación por los hijos</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><em>Características individuales</em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Dignidad</li>
<li>Personalismo</li>
<li>Presencia de la mujer en la familia</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><em>Factores familiares de riesgo</em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Actitudes y aportación de los padres en cuanto al uso de drogas, al crimen y a la violencia</li>
<li>Falta de control sobre los hijos</li>
<li>Ausencia de los padres</li>
<li>Padre soltero con falta de apoyo</li>
<li>Falta de costumbres familiares</li>
<li>Diferencia en la asimilación cultural entre generaciones</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><em>Factores de riesgo escolares</em></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Nuevo sistema de valores</li>
<li>Barreras con el idioma</li>
<li>Aislamiento social</li>
<li>Bajas expectativas de éxito</li>
<li>Bajos niveles de educación</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Qué pueden hacer los padres para que sus hijos no usen drogas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La educación anti drogas que reciben los estudiantes hoy en día en las escuelas sólo comienza a contrarrestar la información «de la calle» que reciben de sus compañeros y la cultura popular. Como padre, de seguro se pregunta qué puede hacer para ayudar a que su hijo(a) no use drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los padres son el mejor ejemplo en las vidas de los niños. Lo que hacen y dicen en cuanto a las drogas significa mucho cuando los niños tengan que hacer decisiones al respecto.</p>
<p style="text-align: justify;">Los niños que deciden que no van a usar el alcohol o las drogas, normalmente hacen esas decisiones porque están firmemente en contra de estas sustancias, son convicciones basadas en un sistema de valores. Usted puede explicarle claramente los valores de su familia si expresa la razón por la que toma cierta decisión sobre un tema y cómo esa decisión se refleja en los valores de su familia.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto se refiere a sustancias peligrosas como el alcohol, el tabaco y otras drogas, no asuma que sus hijos saben cuál es su opinión sobre el tema. Los niños quieren que les hablen sobre las drogas. Exprese claramente su posición; si no está claro, ellos pueden tener la tentación de probarlas. Dígales a sus hijos(as) que les prohibe que usen el alcohol, tabaco y otras drogas porque los quiere mucho. Acláreles que esta regla se aplica hasta en casas de otras personas. ¿Irá a escuchar su hijo(a)? Lo más probable es que sí. Según los estudios, cuando un(a) niño(a) decide si sí o no va usar el alcohol, tabaco, y otras drogas, unas de las cosas que toma en cuenta es «¿qué pensarían mis padres»?</p>
<p style="text-align: justify;">También hable sobre las consecuencias cuando se rompen las reglas, qué será el castigo y cómo se llevará a cabo. Las consecuencias deberán de estar a la par con las limitaciones parar que su hijo(a) entienda que los resultados de ciertos actos pueden ser predecibles cuando él o ella toma una decisión. Las consecuencias que escoja deberán ser razonables y relacionadas con la ofensa. Por ejemplo, si pesca a su hijo fumando, lo puede «castigar», limitando sus actividades sociales por dos semanas. De esa manera usted puede aprovechar ese tiempo para enseñarle las razones por su angustia de que le vaya afectar su salud, y sus temores que vaya formar una adicción por el cigarro, a través de artículos y libros.</p>
<p style="text-align: justify;">Al contrario de lo que los padres piensan, las reglas estrictas no van a provocar el distanciamiento de sus hijos. Ellos quieren sentir que les importan lo suficiente para poner ciertas medidas y que se toman el tiempo para reforzarlas. Las reglas sobre las drogas también sirven como un respaldo cuando sus hijos se sienten tentados a tomar una decisión equivocada.</p>
<p style="text-align: justify;">Es muy importante que siempre alabe a sus hijos para que sepan lo contento que está de que respetan las reglas del hogar. Enfoque su atención en las cosas que sus hijos hacen bien en lugar de enfocarse en lo que hacen mal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo hablar con sus hijos sobre las drogas de una manera efectiva</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en día llevamos un ritmo de vida tan acelerado que hay pocas oportunidades para hablar con nuestros hijos sobre las drogas. Para asegurar que usted tenga reuniones regulares con sus hijos, trate de programar citas con ellos y juntas familiares. Citas para comer juntos tan siquiera una o dos veces por semana, o para jugar juegos, ir a la biblioteca o ir a comer un helado juntos una vez por semana. Estas citas son oportunidades para que la familia se ponga al tanto y establezca una comunicación más abierta, un elemento básico para educar a los niños a que no usen drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las juntas familiares una vez a la semana también pueden ser muy valiosas. Una sugerencia para que funcionen estas juntas es que se hagan a una hora cada semana en la cual todos estén de acuerdo y que todos tengan la oportunidad de platicar sin temor de que le critiquen o castiguen. Reglas básicas que ayudan son: Todos tienen la oportunidad de hablar; una persona habla a la vez sin ser interrumpida; todos escuchan y sólo se permiten opiniones constructivas y positivas. Para lograr que los niños que desfavorecen participen, combínelas con alicientes como pizza después de la junta o asígnele responsabilidades importantes, como ser el secretario o que se encargue de que se cumplan las reglas.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra manera que usted puede hablar con sus hijos sobre las drogas es tomando ventaja de los «momentos instructivos» de todos los días.</p>
<p>Si usted y su hijo(a) están caminando por la calle y ven a un grupo de adolescentes tomando, aproveche para hablarle sobre los efectos negativos del consumo del alcohol.</p>
<p>Vea la televisión con sus hijos y pregúnteles su opinión.<br />
Cuando vea un comercial de antidrogas en la televisión, aproveche el momento para hablar sobre el tema de las drogas. Pregúnteles qué opinan sobre el comercial.<br />
Es muy importante que usted sepa que puede usar cosas cotidianas para impactar la vida de sus hijos:</p>
<ol>
<li>Escuche lo que dicen</li>
<li>Míreles a los ojos cuando les escuche, mantenga el contacto a los ojos.</li>
<li>Infórmese sobre cómo les fue en su día, que pasó en la escuela y con sus amigos</li>
<li>Vaya a sus eventos, por ejemplo, a los deportes, partidos, obras, programas</li>
<li>Juegue juegos con ellos</li>
<li>Hable con ellos</li>
<li>Conozca a sus amigos</li>
<li>Entérese dónde están</li>
<li>Ponga expectativas claras de comportamiento</li>
<li>Sea consistente en su instrucción y disciplina</li>
<li>Anímelos mucho</li>
<li>Desarrolle formas creativas y significativas para participar en sus vidas</li>
<li>Pídales su opinión</li>
<li>Enséñeles que importan</li>
<li>Cuando hagan algo bien, celébrelos</li>
<li>Hable con ellos sobre los peligros del uso y el abuso de las sustancias ilegales</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cuando hay historia familiar de alcoholismo o abuso de drogas&#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Si su familia padece de presión alta o diabetes, usted les diría a sus hijos que hay la posibilidad de que lo hereden. De la misma manera, ellos necesitan saber si hay una historia de abuso de sustancias ilegales o de alcohol, especialmente si usted, su esposo(a), o los abuelos han tenido problemas con el alcohol u otras drogas. Los hijos de los que abusan las drogas son más propensos a que se hagan adictos ellos mismos: ellos tal vez hayan heredado genes que les hagan reaccionar distinto al alcohol y a las drogas y su formación tal vez haya sido bastante difícil.</p>
<p style="text-align: justify;">Es más efectivo cuando usa a un familiar como ejemplo para explicarles a sus hijos la razón por la cual deben tener precaución con el alcohol y las drogas. Haga el intento de usar un tono positivo. Si el abuso de las sustancias es un problema en su familia, tal vez le pueda decir a sus hijos que al enterarse de los retos les va a preparar para evitar situaciones poco saludables en un futuro.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante que se preparen con una respuesta, por si acaso su hijo(a) algún día le pregunta sobre su historia o la de su esposo(a) con el uso o abuso de las sustancias.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Por qué los niños usan drogas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los padres frecuentemente piensan que los amigos o narcotraficantes probablemente hayan presionado a sus hijos a usar las drogas. Pero los niños dicen que deciden usar drogas porque quieren:</p>
<ol>
<li>Dejar de estar aburridos</li>
<li>Sentirse bien</li>
<li>Olvidarse de sus problemas y relajarse</li>
<li>Divertirse</li>
<li>Satisfacer su curiosidad</li>
<li>Tomar Riesgos</li>
<li>Aliviar su dolor</li>
<li>Sentirse adultos</li>
<li>Demostrar su independencia</li>
<li>Pertenecer a cierto grupo y sentirse «cool»</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Los padres son los que mejor conocen a sus hijos y por lo tanto están en la posición de poder buscar alternativas saludables a las drogas. Animar a sus hijos a participar en deportes, clubes, lecciones de música, servicio comunitario, la iglesia, y otras actividades después de la escuela pueden ayudar a mantener a los niños y adolescentes activos e interesados mientras que aumentan su auto-confianza y habilidades interpersonales. Estas actividades también ayudaran a los jóvenes a acercarse más a sus padres y a otros adultos quienes pueden influenciar de manera positiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Lo que los niños deberían saber sobre las drogas</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Preescolar</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">A esta edad, los niños están ansiosos por saberse y memorizarse las reglas, quieren saberlas y saber su opinión sobre lo «bueno» y lo «malo». Aunque ya tienen la edad para entender que fumar es malo para su salud, no están listos para absorber los datos más complicados sobre el alcohol, el tabaco y otras drogas.</p>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Kindergarten (jardín de infantes) a Tercer Grado </strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora es el momento de explicarles sobre lo que son el alcohol, el tabaco y las drogas, sus consecuencias, y que hay personas que las usan aunque les haga daño.</p>
<ol>
<li>Expréseles como algo que no es un alimento o que no está recetado por un médico puede llegar a ser bastante dañino.</li>
<li>Dígales que las drogas interfieren con la manera que nuestros cuerpos funcionan y que pueden enfermar o hasta matar a alguien.</li>
<li>Explíqueles el concepto de una adicción y que la droga se puede convertir en un hábito muy malo y difícil de romper.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Cuarto a Sexto Grados (9-11 años)</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">Para cuando los niños salgan de la primaria, deberán saber:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Los efectos inmediatos que tienen el alcohol, el tabaco y otras drogas en las distintas partes de nuestros cuerpos, incluyendo los riesgos de un coma o una sobredosis fatal.</li>
<li>Los efectos a largo plazo del cómo y por qué las drogas pueden ser adictivas y hacer que los que las usan pierdan el control de sus vidas.</li>
<li>Las razones por qué las drogas son especialmente peligrosas para los cuerpos que se están desarrollando.</li>
<li>Los problemas que causan el alcohol y otras drogas ilegales, no sólo al que usa, pero a su familia y a su mundo entero.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>Séptimo grado a segundo año (12-14 años)</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">La adolescencia es una etapa confusa y estresante caracterizada por cambios de humor e inseguridades, porque los adolescentes están tratando de entender quiénes son y cómo pertenecer, mientras luchan por su individualidad. Lo que los padres no se dan cuenta es que los adolescentes sienten que están constantemente rodeados de drogas. Nueve de diez adolescentes acordaron que «parece que hoy en día la marihuana está por todos lados». Los adolescentes son más propensos a usar la marihuana de lo que los papás piensan, y la están fumando en los lugares que los mismos papás piensan que son seguros como por ejemplo las escuelas, en casa y en casas de amigos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los padres influyen inmensamente en las decisiones que toman los hijos sobre las drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los adolescentes tienen que saber de las consecuencias inmediatas y desagradables del uso del tabaco y la marihuana. Por ejemplo, el fumar causa mal aliento, mancha los dientes, y apesta la ropa y el cabello. Como padre, usted deberá de platicar sobre los efectos a largo plazo de la droga:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>La falta de habilidades sociales y emocionales, normalmente adquiridas durante la adolescencia;</li>
<li>El riesgo de cáncer pulmonar y enfisema por fumar;</li>
<li>Accidentes de automóvil fatales o lesiones y daño al hígado por tomar demasiado;</li>
<li>Adicción, daño cerebral, perdida de memoria, coma o la muerte.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><em><strong>De tercero a quinto año (15-17 años)</strong></em></p>
<p style="text-align: justify;">Los adolescentes necesitan más que un mensaje general para lograr resistir las drogas. Necesitan escuchar de sus padres que cualquiera se puede convertir en un usuario crónico o en un adicto, y que hasta los que no son adictos pueden acabar con problemas severos y permanentes.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayoría de los estudiantes en la secundaria piensan a futuro, así es que es muy probable que presten atención sobre el tema de cómo las drogas pueden arruinar sus oportunidades de entrar a una buena universidad o de ser empleados en un buen trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Qué hacer si piensa que su hijo(a) está usando drogas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Si usted sospecha que su hijo(a) está usando drogas, deberá de hablar abiertamente sobre el tema, evitando acusar directamente, cuando él o ella esté sobrio(a) y usted esté calmado(a). De esta manera le mostrará a su hijo(a) que lo más importante para usted es su bienestar y que aún le(a) quiere mucho, pero que le preocupa mucho lo que se está haciendo a sí mismo(a). El abuso de las drogas sucede en familias de cualquier origen económico y social, en hogares alegres y no alegres.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer paso para lograr la recuperación de una vida sana es tomarse el tiempo para hablar abiertamente sobre el problema, sin rechazos. Es sumamente importante encontrar a un consejero de salud mental certificado, con experiencia con jóvenes y en el tratamiento del abuso de sustancias ilegales. Reuniones con consejeros escolares y/o con su médico familiar le pueden ayudar con el respaldo y la asistencia que necesita su hijo(a) y su familia.</p>
<p style="text-align: justify;">Es muy importante que tome en cuenta que cuanto antes intervenga, antes se recuperará su hijo(a).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Qué hacer si un amigo está usando drogas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Es muy difícil que un niño sepa qué hacer o qué decirle a un amigo cuando está usando sustancias ilegales. Lo más probable es que si un amigo está usando drogas, su hijo se vaya topar con situaciones donde le pidan, a él o ella, que las pruebe. Si sabe como contestar en situaciones difíciles como esas, podrá seguir evitando las drogas. Una manera que le puede ayudar a su hijo(a) es practicando a que diga que no. Considere las siguientes sugerencias:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Aparte 15 minutos para platicar con su hijo(a). Repase sus preocupaciones sobre las drogas. Explíquele a su hijo(a) que van a haber momentos en que sus amigos le van a pedir que pruebe o abuse del tabaco, el alcohol y sustancias ilegales. Dígale que usted sabe que él o ella quiere hacerle caso y que practicando le va a ayudar a sentirse con más confianza cuando llegue ese momento.</li>
<li>«La razón por la cual estamos practicando cómo vas a responder si acaso tus amigos usan drogas, es para que te sientas preparado para manejar la situación. No es que no te tenga confianza».</li>
<li>«Sé que tal vez te sientas un poco ridículo actuando esto conmigo. Yo también me siento medio ridículo, pero si practicamos con tiempo, se te hará más fácil a ti y yo me quedo tranquilo».</li>
<li>Pretende que yo soy alguien que te gusta y que te digo, &#8216;Ándale, tómate un trago o fuma un poco de marihuana&#8217;. ¿Qué me dirías? ¿Qué me dirías si yo fuera alguien un poco más grande que tú y me tenías un poco de miedo»?</li>
<li>«¿Qué si te ignoraba cuando me dijeras que no o te decía, &#8216;¿Qué, a poco eres un nerd&#8217;? ¿Qué me dirías? ¿Qué si te decía, &#8216;¡Ey, sabe súper bien, a mí me gusta!&#8217; ¿Qué dirías?»</li>
<li>Si su hijo(a) no le responde a estas preguntas, sugiérale algunas respuestas. Pregúntele si sería una respuesta correcta. Puede que él o ella tenga una razón por la que piense que no funcionaría tal respuesta. Déle la razón y pregúntele cuál sería mejor respuesta, o qué sería lo que contestaría otro amigo que no usara drogas.</li>
<li>Después de practicar, alabe a su hijo(a) y dígale que está muy orgulloso(a) de la manera que dice «no» a las drogas.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><strong>Recordatorios sencillos para que su hijo(a) diga «no»:</strong></p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>«No olvides que quiero que digas que no si un amigo(a) o extraño te ofrece alcohol u otro tipo de drogas a esta edad».</li>
<li>«Siempre puedes decir que no. No le tienes que dar ninguna explicación a nadie por no querer tomar».</li>
<li>«Es más fácil poder decir que no si lo practicas de antemano».</li>
<li>Si tus amigos u otras personas te presionan, no les hagas caso y sigue tu camino».</li>
<li>«Si ves que tus amigos están usando drogas, hazte a un lado o llámame y pasaré por ti».</li>
<li>«Siempre puedes venir a platicar conmigo sobre estas situaciones. Yo te ayudaré».</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><strong>Los mismos estudiantes pueden ayudar a otros estudiantes para que resistan la tentación de las drogas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las víctimas de las drogas en las escuelas son principalmente los estudiantes, pero el uso de drogas no se puede eliminar sin su participación en esta lucha. Comuníquele a su hijo(a) que además de decir no a las drogas y de resistir la presión de sus compañeros, él o ella puede luchar contra las drogas de las siguientes maneras:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Participando abiertamente en discusiones sobre el alcance del problema que existe en su escuela.</li>
<li>Apoyando una reglamentación anti-droga rígida y la firme consecución de las reglas en la escuela.</li>
<li>Enseñándole a otros estudiantes, especialmente a los más jóvenes, sobre los efectos dañinos de las drogas.</li>
<li>Animándole a usted como padre o madre para que se junte con otros padres para promover un ambiente sin drogas fuera de la escuela. Algunos grupos de padres que han tenido éxito se han establecido gracias a la inquietud de algún hijo o hija sobre las drogas.</li>
<li>Convirtiéndose en un ejemplo positivo para los compañeros en la escuela y hablando firmemente en contra del uso de las drogas.</li>
<li>Comenzando un club anti-droga o alguna otra actividad que crea formas positivas para estimular a otros jóvenes a que se diviertan sin las drogas. Consiguiendo el patrocino de adultos y publicando las actividades del club.</li>
<li>Alentando a los amigos con problemas con drogas para que busquen ayuda y reportando a los padres y al director sobre los que las venden.</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><strong>El abuso del alcohol y las drogas en las universidades</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La universidad puede ser y debe ser divertida, debe de enriquecer su experiencia y la de su estudiante. Para asegurarse de que sí lo sea, los estudiantes y sus padres necesitaran escoger una universidad que fomente el desarrollo académico y social de sus estudiantes, y que promueva la seguridad dentro de la universidad y de la comunidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>¿Por qué preocuparse?</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>¿Cuál es la opinión de las universidades sobre el alcohol y las drogas? Demasiadas veces el consumo del alcohol y otras drogas resulta en tragedias. Recientemente, las muertes causadas por envenamiento de alcohol o incidentes relacionados con el alcohol han sucedido en todo tipo de universidades.</li>
<li>El consumo del alcohol y otras drogas ha sido la causa de muchos accidentes, heridos, vandalismo y crímenes dentro de las universidades y muchas veces tienen algo que ver cuando los estudiantes están batallando con sus clases.</li>
<li>La mayoría de los estudiantes evitan el uso peligroso del alcohol y otras drogas. Pero a la misma vez no dejan de estar expuestos a las conductas altamente riesgosas de sus compañeros. Los estudiantes que consumen el alcohol y otras drogas no sólo se hacen daño a sí mismos, si no también les hacen daño a sus compañeros que les rodean.</li>
<li>Al enterarse de las campañas de las universidades en contra del alcohol y otras drogas, los estudiantes pueden ampliar su conocimiento y así reducir las posibilidades que algún día vayan a tener algún problema relacionado con el alcohol y otras drogas y podrán lograr sus sueños y metas universitarias.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>La gravedad del problema</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Las últimas investigaciones confirman que las universidades siguen tolerando los problemas con el consumo del alcohol y otras drogas.</li>
<li>De todas las substancias que se consumen, el alcohol es el más problemático en las universidades.</li>
<li>Las investigaciones indican que un 43% de todos los estudiantes reportaron haber consumido alcohol de manera riesgosa alguna vez durante su carrera universitaria. Un 20% de los estudiantes reportaron haber consumido alcohol de manera riesgosa con frecuencia durante la universidad.</li>
<li>Las encuestas realizadas en universidades por todo el país reportaron los siguientes porcentajes de estudiantes que usaron distintas drogas durante el año pasado: marihuana (32.3%); anfetaminas (6.5%); alucinantes (7.5%); cocaína (3.7%), drogas llamadas «designer drugs» como el Ecstasy (3.6%).</li>
<li>Estos tipos de drogas han sido la causa de muchas tragedias que incluyen crímenes de violación, hospitalización por causa de una sobredosis, y muertes.</li>
<li>No sólo los que usan el alcohol y las drogas de maneras altamente riesgosas son afectados. Los estudiantes que no las usan o toman legalmente y con moderación también son afectados por la conducta de los que toman demasiado.</li>
</ul>
<table style="text-align: justify;" width="70%" border="1" cellpadding="0">
<tbody>
<tr style="text-align: center;">
<td>Los estudiantes universitarios tienen problemas cuando otros toman demasiado.</td>
</tr>
<tr style="text-align: center;">
<td>Un 60.5% fue interrumpido durante sus estudios y mientras dormíaUn 53.6% tuvo que hacerse cargo de un compañero ebrioUn 29.3% fue insultado o humillado</p>
<p>Un 20.1% sufrió un avance sexual inapropiado (mujeres)</p>
<p>Un 18.6% tuvo una discusión fuerte o algún pleito</p>
<p>Un 13.6% fue víctima de daños en su propiedad</p>
<p>Un 9.5% fue empujado, golpeado, o asaltado</p>
<p>Un 1.3% fue víctima de acoso sexual o violación (mujeres)</p>
<p>Fuente de datos: «College Binge Drinking in the 1990s: A Continuing Problem. Results of the Harvard School of Public Health 1999 College Alcohol Study.» Journal of American College Health, 48 (marzo 2000): 208.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;"><strong>Cómo manejan las universidades los problemas con el alcohol y otras drogas</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Las universidades están implementando políticas (reglamentos) y programas para frenar el consumo del alcohol y otras drogas y todas las consecuencias negativas asociadas con los mismos.</li>
<li>Algunas universidades usan tácticas muy amplias que combinan programas educativos tradicionales con estrategias enfocadas en un cambio completo del ambiente dentro de las universidades y en las comunidades cercanas. Este método muestra que existen múltiples niveles que influyen en el comportamiento de un estudiante: el nivel personal, de los compañeros, de la institución, la comunidad y de las políticas públicas.</li>
<li>No es suficiente que una universidad distribuya sus reglamentos sobre el alcohol y las drogas, impresos en un manual, o que patrocine un programa de un día con el tema de tomar conciencia sobre el alcohol, que ofrezca programas de apoyo para los que lo necesiten y espere que se desaparezca el problema. Hay que fijarnos en la manera que participan el presidente, los profesores y el personal en cuanto al mismo tema.</li>
<li>Hay que pensar en la forma en la cual la universidad construye un ambiente que disuade el consumo de alto riesgo del alcohol y le ayuda a esos estudiantes que no toman, o que toman legalmente y moderadamente.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Programas y Políticas que hacen una diferencia</strong></p>
<p style="text-align: justify;">A continuación encontrará ejemplos de estrategias que muchas universidades están implementando y que pueden llegar a influir positivamente sobre el consumo del alcohol y otras drogas en la cultura dentro de las universidades:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Colaborando con la comunidad para asegurarse que no se sirva alcohol a estudiantes menores de edad o a estudiantes ya intoxicados;</li>
<li>Fortaleciendo los requisitos académicos;</li>
<li>Programar clases los viernes (Esta estrategia se enfoca en la importancia de los estudios y desalienta que los estudiantes salgan el jueves a tomar si no tienen clases los viernes);</li>
<li>Mantener la biblioteca y las áreas recreativas abiertas a horas más tarde;</li>
<li>Eliminar las contribuciones de la industria del alcohol en eventos deportivos (El aceptar dicha ayuda se puede percibir como que la universidad está mandando señales confusas a sus estudiantes);</li>
<li>Restringir las promociones y la publicidad de bebidas alcohólicas dentro de las universidades y en circulares de la universidad, especialmente la publicidad y las promociones de bebidas baratas;</li>
<li>Monitorear las fraternidades para asegurar que sigan las políticas establecidas y las leyes;</li>
<li>Ofrecer una amplia variedad de eventos sociales y actividades que no ofrezcan alcohol;</li>
<li>Disciplinar a los estudiantes que repitan una infracción y a los que se someten a situaciones relacionadas con el consumo;</li>
<li>Avisarle a los padres de esos estudiantes que repetidamente violan los reglamentos y las leyes sobre el alcohol y otras drogas;</li>
<li>Empezar una campaña entre los medios de información para que se enteren los estudiantes de las cantidades que se consumen en la universidad, ya que la mayoría de los estudiantes subestiman cuántos de sus compañeros toman y las cantidades que toman.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Imagenes</strong></p>
<p><a href="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/efectos-de-la-coca-en-buenos-aires.jpg"><img data-recalc-dims="1" fetchpriority="high" decoding="async" data-attachment-id="1813" data-permalink="http://informatizarte.com.ar/blog/tipos-de-drogas-sus-efectos-y-consejos-para-padres/efectos-de-la-coca-en-buenos-aires/" data-orig-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/efectos-de-la-coca-en-buenos-aires.jpg?fit=479%2C648" data-orig-size="479,648" data-comments-opened="0" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}" data-image-title="efectos de la coca en buenos aires" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/efectos-de-la-coca-en-buenos-aires.jpg?fit=221%2C300" data-large-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/efectos-de-la-coca-en-buenos-aires.jpg?fit=479%2C648" class="size-full wp-image-1813 aligncenter" alt="efectos de la coca en buenos aires" src="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/efectos-de-la-coca-en-buenos-aires.jpg?resize=479%2C648" width="479" height="648" srcset="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/efectos-de-la-coca-en-buenos-aires.jpg?w=479 479w, https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/efectos-de-la-coca-en-buenos-aires.jpg?resize=221%2C300 221w" sizes="(max-width: 479px) 100vw, 479px" /></a></p>
<p><a href="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/paco_2.jpg"><img data-recalc-dims="1" decoding="async" data-attachment-id="1814" data-permalink="http://informatizarte.com.ar/blog/tipos-de-drogas-sus-efectos-y-consejos-para-padres/paco_2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/paco_2.jpg?fit=400%2C327" data-orig-size="400,327" data-comments-opened="0" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}" data-image-title="paco_2" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/paco_2.jpg?fit=300%2C245" data-large-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/paco_2.jpg?fit=400%2C327" class="size-full wp-image-1814 aligncenter" alt="paco_2" src="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/paco_2.jpg?resize=400%2C327" width="400" height="327" srcset="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/paco_2.jpg?w=400 400w, https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2010/06/paco_2.jpg?resize=300%2C245 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Tipos de drogas y sus efectos</strong></p>
<table width="100%" border="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td valign="top"><strong>Alcohol</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Depresivo</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Veinticinco por ciento de los estudiantes en octavo grado admiten haberse intoxicado por lo menos una vez.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Cerveza, vino, licor, booze</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Oral</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Adicción (alcoholismo), mareos, nausea, vómitos, resacas, dificultad de expresión, sueño interrumpido, problemas motores, conducta agresiva, problemas al embarazo, depresión respiratoria y muerte (en dosis altas).</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Anfetaminas</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Estimulante</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>El uso crónico puede causar psicosis con síntomas de esquizofrenia.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Speed, uppers, ups, hearts, black beauties, pep pills, capilots, bumble bees, Benzedrine, dexadrine, footballs, biphetamine</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Oral, inyectado, jalado o fumado.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Adicción, irritabilidad, ansiedad, presión alta, paranoia, psicosis, depresión, agresión, convulsiones, pupilas dilatadas, mareos, falta de sueño, falta de apetito, malnutrición, altos riesgos al VIH, hepatitis y otras enfermedades contagiosas si es inyectado.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Meta-anfetaminas</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Estimulante</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Algunos usuarios no duermen por 3 a 15 días.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Speed, meth, crank, crystal, ice, fire, croak, crypto, white cross, glass. «Ice» es el nombre que se le conoce en las calles para el tipo que se fuma.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Oral, inyectado, jalado o fumado.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Adicción, irritabilidad, agresión, hipertermia, derrames cerebrales, paranoia, psicosis, convulsiones, toxicidad en el corazón y los vasos sanguíneos, alucinaciones, arritmia, formicación (la sensación de que insectos andan por debajo de la piel).</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Ecstasy</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Estimulante</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Es la droga más popular en fiestas nocturnas (llamadas raves) y es la más común de las conocidas como «designer drugs».</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>XTC, Adam, MDMA</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Oral</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Disturbios psiquiátricos como el pánico, la ansiedad, la depresión y la paranoia. Tensión muscular, nausea, visión borrosa, transpiración, palpitaciones elevadas, estremecimientos, alucinaciones, desmayos, escalofríos, problemas para dormir y falta de apetito.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Ritalin</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Estimulante</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Algunos niños la compran o se la roban a sus compañeros en la escuela.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Speed, west coast</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>La pastilla es reducida a polvo y es jalada o inyectada.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Falta de apetito, calenturas, convulsiones y dolores de cabeza severos. Alto riesgo al VIH, hepatitis y otras infecciones. Paranoia, alucinaciones, repetición de movimientos y tareas sin sentido excesivos, estremecimientos, tics musculares.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Herbal Ecstasy/Efredina</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Estimulante</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Ingredientes principales son la cafeína y la efredina.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Oral</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Palpitaciones elevadas y presión alta. Ataques epilépticos, infartos, derrames cerebrales y muerte.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Designer Drugs</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Estimulantes</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>El cambio estructural de las moléculas de una droga para crear una sustancia nueva resulta en lo que se conoce como «Designer Drugs»</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Synthetic heroin, goodfella</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Inyectado, jalado o fumado.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Parálisis respiratoria instantánea. Alta posibilidad de sobredosis por su potencia. Muchos de los mismos efectos de la heroína.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Cocaína</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Estimulante</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Una droga muy adictiva. Uso frecuente puede producir la paranoia, alucinaciones, agresión, insomnio y depresión.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Coke, snow, nose candy, flake, blow, big C, lady, white, snowbirds.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Jalado o disuelto en agua e inyectado.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Adicción, dilatación de las pupilas, presión y latidos del corazón elevados. Respiración elevada, ataques epilépticos, infartos, insomnio, ansiedad, inquietud, irritabilidad, temperatura elevada, muerte de una sobredosis</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Crack</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Estimulante</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Una forma barata de la cocaína que puede ser aún más adictiva.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Fumado.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Igual que la cocaína.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Heroína</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Opiáceos</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Los que usan la heroína rápidamente desarrollan una tolerancia a la droga en forma que necesitan más y más para sentir los efectos o para sentirse bien.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Smack, horse, mud, brown, sugar, junk, black tar, big H, dope.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Adicción. Vocalización poco clara, paso lento, pupilas contraidas, párpados perezosos, problemas con la visión nocturna, adormecimiento, depresión respiratoria o falta de respiración, resequedad de la piel, infecciones epidérmicas. Alto riesgo a VIH, hepatitis y otras enfermedades contagiosas, si se inyecta.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>PCP</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Alucinógeno</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Los cigarrillos de marihuana pueden ser bañados en PCP sin que el fumador se entere.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Angel dust, ozone, rocket fuel, peace pill, elephant tranquilizer, dust.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Jalado, fumado, oral o inyectado.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Alucinaciones. Experiencias de desdoblamiento, problemas con la coordinación motriz, inhabilidad de sentir dolor, ataque respiratorio, desorientación, temor, pánico, agresión, alto riesgo al VIH, hepatitis y otras enfermedades contagiosas si se inyecta. Muerte.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>LSD (Lysergic Acid Diethyl amide)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Alucinógeno</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>El más común de los alucinógenos. Las pastillas normalmente son decoradas con diseños coloridos o personajes animados.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Ácido, Acid, microdot, tabs, doses, trips, hits, sugar cubes</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Oral o como gelatina/ líquido puesto en los ojos.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Temperatura y presión elevada, falta de apetito, falta de sueño, estremecimientos, alucinaciones crónicas.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Hongos </strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Alucinógeno</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Muchos de los consumidores consiguen las esporas de los hongos por correo.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Otros Nombres:</td>
<td>Shrooms, caps, magic mushrooms</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Masticados o hervidos y tomados como té.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Presión elevada, transpiración, nausea, alucinaciones.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Inhalantes</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Cientos de productos caseros son jalados o inhalados para drogarse. Todos pueden ser tóxicos.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Los vapores son inhalados.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Dolor de cabeza, debilidad muscular, dolor en el abdomen, cambios drásticos en el humor, agresión, nausea, sangra la nariz, daño al hígado, el riñón y los pulmones, desequilibrios químicos peligrosos, falta de coordinación, fatiga, falta de apetito, se disminuye la capacidad de oír y la respiración; hepatitis o neuropatía periférica por uso constante.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Marihuana</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>En promedio, la primera vez que los adolescentes la prueban es a los 14 años.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Weed, pot, reefer, grass, dope, ganja, Mary Jane, sinsemilla, herb, Aunt Mary, skunk, boom, kif, gangster, chronic, 420.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Fumada o consumida.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Ojos rojos, boca seca, uso de razón limitado o afectado, razón del tiempo alterado, habilidades que requieren concentración o coordinación son afectadas, como manejar un auto; paranoia, ataques de ansiedad intensificados, percepción alterada, se dificulta el asimilar información nueva, problemas con el aprendizaje, la memoria, la percepción y el criterio, problemas con el habla, con escuchar, pensar, atención de información y resolución de problemas.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Esteroides</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Tipo de Droga:</td>
<td>Los que la usan están sujetos a más de un 70% de efectos secundarios dañinos.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>Rhoids, juice</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Forma de Consumo:</td>
<td>Oral o inyectado al músculo.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Cáncer del hígado, esterilidad, rasgos masculinos en mujeres, y femeninos en hombres, agresión, depresión, acné, cambios de humor.</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="2"></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Nombre de Droga:</td>
<td><strong>Tabaco</strong></td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Datos para los Padres:</td>
<td>En Rosario el 60% de los menores de 18 años admitió haber probado ya. Y entre quienes fuman, el 75% se inició muy tempranamente, entre los 13 y los 16.</td>
</tr>
<tr>
<td valign="top">Efectos:</td>
<td>Adicción, problemas con el corazón, la laringe, el esófago, la vejiga, el páncreas, el riñón y la boca, cáncer pulmonar,enfisema y bronquitis crónica, aborto espontáneo, niños nacen pesando poco.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
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