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	<title>adolescencia &#8211; Informatizarte</title>
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	<description>Informática, Tecnología, Docencia, Viajes, Salud y Seguridad</description>
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		<title>Los adolescentes y el sueño</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Informatizarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Aug 2011 10:36:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[sueño]]></category>
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					<description><![CDATA[El sueño es alimento para el cerebro. Durante el sueño se desarrollan importantes funciones del organismo y de la actividad cerebral. La falta de sueño puede ser nociva, incluso mortal [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El sueño es alimento para el cerebro. Durante el sueño se desarrollan importantes funciones del organismo y de la actividad cerebral. La falta de sueño puede ser nociva, incluso mortal si nos encontramos al volante. Tu apariencia empeora, puedes sentirte apático y tu eficacia se empobrece. Dormir mal puede afectarnos en la relación con nuestros familiares y amigos, en nuestros resultados académicos, en nuestra actividad deportiva. Recuerda que un cerebro que necesita dormir lo hará aunque no te lo esperes, son innumerables los accidentes que ocurren al volante porque el conductor se queda dormido. Si tienes falta de sueño estás más expuesto a accidentes, lesiones y/o enfermedades.</p>
<p><strong>Hechos</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Dormir es vital para tu bienestar, como el aire que respiras, el agua que bebes o el alimento que comes, puede ayudarte también en el manejo de las dificultades de la adolescencia.</li>
<li>Los patrones biológicos del sueño y vigilia se desplazan en la adolescencia, esto se traduce en que resulta natural no quedarse dormido antes de las 23 horas.</li>
<li>Los adolescentes necesitan hasta 9 horas y cuarto de sueño cada noche para funcionar bien, para algunos es suficiente con 8 horas y media. La mayoría no duerme lo necesario, un estudio reveló que sólo el 15% de la población consultada refería dormir 8 horas y media en días laborables.</li>
<li>Los adolescentes acostumbran a tener patrones de sueño cambiantes a lo largo de la semana, suelen acostarse y levantarse tarde los fines de semana, factor que puede afectar a su ritmo biológico y a su calidad de sueño.</li>
<li>Muchos jóvenes padecen trastornos de sueño que precisan tratamiento tales como; narcolepsia, insomnio, síndrome de piernas inquietas, apnea del sueño, etc.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Consecuencias</strong></p>
<p style="text-align: justify;">No dormir lo suficiente o tener problemas con el sueño pueden:</p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Limitar tu capacidad de aprendizaje, escucha, concentración y tu capacidad para resolver problemas. Puedes incluso olvidar información importante como nombres, números, tareas o una cita con alguien especial.</li>
<li>Hacerte más propenso a los granos. La falta de sueño contribuye en la aparición de acné y otros problemas dermatológicos.</li>
<li>Favorecer conductas agresivas e inapropiadas como enfrentamientos con tus compañeros y tensiones con tus profesores y familiares.</li>
<li>Llevarte a comer demasiado o comer de manera poco saludable, exceso de dulces y comida basura que contribuyen al aumento de peso.</li>
<li>Potenciar los efectos del alcohol e incrementar el consumo de cafeína y/o tabaco.</li>
<li>Contribuir con el desarrollo de enfermedades. Afectar en el uso de maquinaria y en la conducción.</li>
</ul>
<p><a href="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/08/dormir.jpg"><img data-recalc-dims="1" fetchpriority="high" decoding="async" data-attachment-id="1529" data-permalink="http://informatizarte.com.ar/blog/los-adolescentes-y-el-sueno/dormir/" data-orig-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/08/dormir.jpg?fit=720%2C530" data-orig-size="720,530" data-comments-opened="0" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}" data-image-title="dormir" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/08/dormir.jpg?fit=300%2C220" data-large-file="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/08/dormir.jpg?fit=620%2C456" class="size-medium wp-image-1529 aligncenter" title="dormir" src="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/08/dormir.jpg?resize=300%2C220" alt="" width="300" height="220" srcset="https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/08/dormir.jpg?resize=300%2C220 300w, https://i0.wp.com/informatizarte.com.ar/blog/wp-content/uploads/2011/08/dormir.jpg?w=720 720w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Soluciones</strong></p>
<ul style="text-align: justify;">
<li>Convertir el sueño en una prioridad. Revisar los horarios de sueño y mantener un ritmo diario. Decidir qué necesitas para cambiar y conseguir un descanso suficiente que te permita mantenerte sano, feliz y con buen aspecto.</li>
<li>La siesta puede ayudar a mantenerte activo y mejorar tu rendimiento pero sí se planifica bien. Siestas muy prolongadas o muy cercanas a la hora de acostarse pueden interferir con el ritmo de sueño regular.</li>
<li>Convierte tu habitación en un sitio adecuado para descansar, mantenla fresca, tranquila y a oscuras, sí es preciso baja las persianas y echa las cortinas. Deja que la luz matinal se convierta en la señal para despertarse.</li>
<li>Ninguna pastilla, vitamina o bebida puede reemplazar a un buen sueño. Consumir cafeína antes de la hora de acostarse puede afectar al sueño, evita tomar café, té, bebidas de cola y chocolate a esas horas. La nicotina y el alcohol también interfieren en tu sueño.</li>
<li>La falta de sueño es comparable con el alto consumo de alcohol a la hora de conducir. Esta es una de las principales causas de accidentes de circulación. Sí te ocurre, reconoce que no has dormido lo suficiente y pide que alguien conduzca por ti. Sólo dormir puede salvarte.</li>
<li>Marca una hora para acostarte y una hora para levantarte y ajústate a ellas, el fin de semana procura que no haya grandes cambios. Un programa de sueño organizado mejora el descanso porque permite a tu cuerpo sincronizar con los patrones naturales. Te resultará más fácil conciliar el sueño con este tipo de rutinas.</li>
<li>No comas ni bebas ni realices ejercicio inmediatamente antes de acostarte, no dejes los deberes para el último momento. Evita ver la televisión, el ordenador y el teléfono justo antes de dormir. Intenta realizar actividades tranquilas que faciliten el sueño.</li>
<li>Si haces las mismas cosas todas las noches antes de acostarte le enseñarás a tu cuerpo las señales de que es la hora de descansar. Procura tomar un baño o una ducha (esto te ahorrará tiempo por la mañana) o leer un libro.</li>
<li>Procura llevar tu agenda al día, comprueba que has realizados tus tareas pendientes para evitar la sensación de activación o preocupación.</li>
<li>Cuando tus amigos te cuenten que se han acostado muy tarde, diles cómo te sientes después de haber descansado bien.</li>
<li>Con la adolescencia cambian los ritmos de sueño, el reloj interno puede ocasionar el hecho de dormirse y despertarse mas tarde, esto es algo natural que no podemos evitar pero podemos adquirir hábitos saludables y prevenir la falta de sueño. Asegúrate de que tus actividades nocturnas sean calmadas y contrarresten la tendencia a mantenerte alerta.</li>
</ul>
<p style="text-align: justify;">Fuente: Cinteco &#8211; Psicología Clínica y Psiquiatría (http://www.cinteco.com/)</p>
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		<title>La generación Ni-Ni</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Informatizarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Oct 2010 10:22:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Docencia]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[generación]]></category>
		<category><![CDATA[nini]]></category>
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					<description><![CDATA[Son jóvenes de entre 14 y 24 años que “ni” estudian “ni” trabajan. En la Argentina, representan el 20% de dicha generación. En nuestra provincia Santa Fe son 160.000 y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Son jóvenes de entre 14 y 24 años que “ni” estudian “ni” trabajan. En la Argentina, representan el 20% de dicha generación. En nuestra provincia Santa Fe son 160.000 y a nivel nacional la cifra aumenta a 900.000. El fenómeno no es sólo nuestro, es mundial. Por qué sucede, y lo más importante: cómo solucionarlo.</p>
<p style="text-align: justify;">En un rango de edad que se extiende entre los 14 y los 24 años, los hombres del mañana incorporan a su abecedario las palabras estudio y trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, y pese a los descensos en los índices de desocupación, la Argentina transita una realidad paralela e ineludible: según datos del Ministerio de Trabajo, en el mismo grupo etario, el 20% de los jóvenes (alrededor de 1,2 millón) no estudia ni trabaja (lo grave: la mayoría tampoco busca empleo). En Europa, se los define como la Generación Ni-Ni. Bien lo describe la radiografía elaborada por el sociólogo argentino Artemio López titulada Juventud, ¿divino tesoro? El documento plantea la marginación y frustración que, desde hace una década, acompaña a los adolescentes argentinos. En sus líneas se lee: “Estos jóvenes se desarticularon del circuito educativo al mismo tiempo que no colaboran con las tareas del hogar: son inactivos absolutos. La falta de contención, ya sea del mercado de trabajo, el circuito educativo o las responsabilidades hogareñas, los constituyen un conjunto de extrema vulnerabilidad social”.</p>
<p style="text-align: justify;">Estamos ante una generación de jóvenes pasiva, desilusionada y sin motivaciones por el futuro. Fueron beneficiados y nacieron con increíbles adelantos tecnológicos y con un desarrollo de los medios de comunicación como no existió en épocas anteriores. Sin dedicación, tuvieron mucho a su alcance; conocieron lugares y contactaron gente sin viajar. No encuentran modelos a los cuales seguir ni desafíos para alcanzar.</p>
<p style="text-align: justify;">No sé si llamarla ‘nueva generación’. De hecho, cada generación tuvo sus problemas. Al considerar al ser humano sólo desde una visión utilitarista, se piensa que los jóvenes sobran y, a su vez, son vistos como competencia y no como aporte en el mercado laboral y el sistema económico. Y si, además, el trabajo no garantiza un progreso cierto y un sistema de vida satisfactorio, es factible que los jóvenes se dejen llevar por el desencanto y pretendan, con diverso éxito, alargar la adolescencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Los datos concluyen con que 550 mil adolescentes de entre 14 y 18 años abandonaron la secundaria. Entre los motivos figura que “la escuela no sirve para nada”. En cuanto al campo laboral, no se insertan por desidia, aunque también porque no tienen posibilidad, capacidad o suerte para hacerlo. Tomemos una ley básica de mercado: para que haya demanda tiene que haber oferta, y sabemos que, desde hace años en nuestro país, las ofertas de trabajo escasean. Por lo tanto, los jóvenes no tienen mucho que demandar si la oferta es casi nula. Se habla de una Generación Ni-Ni, pero ¿quién la generó?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Problema global</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los indicadores de América Latina muestran que cuatro de cada diez latinoamericanos son jóvenes. Éstos son decisivos para la democracia, el progreso tecnológico y la calidad de la sociedad. Es decir, son la esperanza. Alarma que sólo el 34,5% termina el secundario (básico para ingresar en la economía laboral) y que el 80% de los hijos de padres que no completaron la primaria, tampoco la finalizan. ¿La cifra alarmante? Más de 50 millones de jóvenes latinoamericanos están fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Más allá de la deserción escolar o de la imposibilidad de acceder a un empleo, el dilema de la desmotivación juvenil preocupa y responde a diversos factores. Hay una falta de modelos de adultos atractivos capaces de marcar un rumbo que los entusiasme y los saque de la apatía. Adultos que, sin confundirse con ellos, entiendan sus códigos y sintonicen su frecuencia. Se perdieron las certezas para vivir, y no supimos entender las crisis como oportunidades. El desinterés por el trabajo es consecuencia de que el esfuerzo no está de moda. El trabajo es una bendición, una capacidad del hombre de perfeccionarse a sí mismo, a su sociedad y al mundo que lo rodea. Pero también implica sacrificarse, capacitarse, superarse, actuar en equipo, trazar planes, ponerse metas y objetivos. Parece demasiado para una generación que no quiere salir de la comodidad de que todo esté al alcance de su mano, o del control remoto.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay que considerar que el análisis merece ser realizado desde diferentes puntos de vista: desde lo económico hasta lo cultural, antropológico y, también, psicológico. Podríamos decir que existe desgano en este sistema de vida, pero ello no significa que los jóvenes carezcan de propósitos. Los tienen, sólo que no siempre son percibidos como productivos en el plano monetario.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>De gustos y plazos</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Consumistas, rebeldes, que sólo piensan en el presente, prácticos, apáticos, idealistas, escépticos, responsables, tolerantes y maduros. En ese orden, se catalogan los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años. Así lo muestra el estudio Indice de la Juventud, desarrollado por la Fundación Odiseo y la revista Plan V. Entre sus esparcimientos, el 58% utiliza YouTube, fotologs, blogs y Messenger, entre las nuevas tecnologías de comunicación. Un 28% no las usa, y un 10% ni las conoce. A su vez, el 22% baja música o películas gratis de Internet.</p>
<p style="text-align: justify;">La cultura de mercado los induce a ‘sobregirarse’ en algo que es natural en ellos: el deseo de sentir pasión. Sin embargo, al no poder organizar esa pasión dentro del contexto vocacional, laboral y económico (se los hace desear cosas, pero no se les brindan los medios para conseguirlas), y al estar bombardeados con imágenes de éxitos logrados sin esmero, el panorama se les pone difícil. Los jóvenes tienen plazos cortos. Eligen su carrera no por su excelencia, sino por cuál será más corta y garantice, en teoría, ganar más plata en menos tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>La importancia del primer paso</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Si un joven adquiere a una edad temprana la experiencia de tomar la iniciativa, es probable que sea artífice de cambios positivos en su desarrollo personal y a lo largo de su vida.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> ¿Hay salida?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La respuesta se encuentra en el articulado de sólidas políticas de Estado, el fortalecimiento de las propuestas de educación para desertores y el hecho de asegurar el primer empleo. No se trata sólo de prevenir, sino de incluir, crear puentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Otra de las claves radica en resignificar el papel de la familia y los educadores. Se necesita reforzar las figuras de autoridad. Es importante enseñarles a alcanzar las metas por ellos mismos, aunque eso duela. Los padres deben ser modelos atractivos para sus hijos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por su lado, los intereses de los jóvenes no sólo dependerán del contexto social, sino de aquellos ideales que cada familia pueda legar de generación en generación. Tanto la pasión como el desinterés se transmiten. Lo individual y lo familiar darán una forma particular al modo de inserción laboral y social del joven. Sería importante cuestionarse cómo se presentan y en qué posición se encuentran hoy los adultos en relación con los jóvenes. Estos últimos podrán recuperar anhelos y proyectos cuando quienes dan el ejemplo puedan ceder sus gustos, sin olvidar cierto criterio de realidad. Es imperioso actuar desde alguna utopía, pero teniéndola como guía y no como punto de llegada implacable. Importa el recorrido y no el frustrarse al no cumplir dicho sueño.</p>
<p style="text-align: justify;">Los jóvenes constituyen una problemática que involucra a nuestra cultura como un todo; grandes y chicos sufren las distorsiones de la pérdida de valores comunitarios que ofrecen sentido a la vida. Generalmente, tanto unos como otros responden de manera muy positiva cuando encuentran un lugar en donde actuar protagónicamente su propia vida, sin creer que la felicidad vendrá a través del mero consumo, la dádiva de algún poderoso o el ganarse la lotería.</p>
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		<title>Las problemáticas de la adolescencia actual</title>
		<link>http://informatizarte.com.ar/blog/las-problematicas-de-los-adolescentes-actuales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Informatizarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Oct 2010 23:29:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Docencia]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[problemas]]></category>
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					<description><![CDATA[Como nunca antes, la salud de los jóvenes está en jaque debido al alto consumo de alcohol, tabaco y drogas, al sedentarismo, al sobrepeso, a la escasa actividad física, a [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como nunca antes, la salud de los jóvenes está en jaque debido al alto consumo de alcohol, tabaco y drogas, al sedentarismo, al sobrepeso, a la escasa actividad física, a las relaciones sexuales sin protección y a la violencia interpersonal. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actual generación de niños y adolescentes podría ser la primera en tener una esperanza de vida menor que la de sus padres. Cómo revertirlo.</p>
<p style="text-align: justify;">Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren casi dos millones de jóvenes de entre 15 y 24 años por causas prevenibles. Ese mismo grupo etario representó, en 2008, el 40% de los casos nuevos de infección por VIH entre los adultos. Anualmente, dan a luz alrededor de 16 millones de mujeres de entre 15 y 19 años. En el período de un año, se estima que el 20% de los adolescentes sufren un problema de salud mental, como depresión o ansiedad. ¿Cuántos jóvenes consumen tabaco? Ciento cincuenta millones. A diario, pierden la vida cerca de 600 personas de entre 10 y 29 años debido a la violencia interpersonal.<br />
Contemplamos la posibilidad de que el párrafo que inicia esta nota lo deje knock out. Pero nada es al azar. ¿Por qué? Porque no hay nada mejor que tener toda la información entre las manos, por más desahuciante que sea. Porque una vez que se observa con claridad el panorama, es bastante más sencillo encarar el problema para extirparlo de raíz. Y porque se trata, ni más ni menos, que de los chicos del mundo. Y el diagnóstico preocupa&#8230; preocupa mucho.<br />
Para la OMS, el avance de enfermedades condicionadas por el estilo de vida podría hacer que la actual generación de niños y adolescentes sea la primera, en décadas, en tener una esperanza de vida mucho menor que la de sus padres.<br />
Las cifras oficiales arrojan que los jóvenes de 10 a 24 años representan una enorme proporción de la población: más de 175.000 millones. La mayoría de ellos están sanos; sin embargo, un número alarmante sufre reveses que reducen su capacidad para crecer y desarrollarse con plenitud, o adopta comportamientos que ponen en jaque su salud (presente y futura). ¿Los grandes enemigos? El consumo de alcohol, tabaco y drogas, el sedentarismo, el sobrepeso, la escasa actividad física, las relaciones sexuales sin protección y la exposición a la violencia. ¿Qué nos pasó para toparnos con semejante drama?<br />
La sociedad en su conjunto evolucionó y, en los últimos años, se suscitaron diversos fenómenos que nacen de profundas fases de cambio y crisis. Los jóvenes son la franja más susceptible de nuestra comunidad, y es en ellos donde se reflejan los síntomas más enfermos de los tiempos que imperan. Pero no es algo exclusivo de los menores: estamos frente a un desafío social.<br />
Varios paradigmas se reformularon: se aceleraron los ritmos de trabajo, la competencia por los puestos laborales es feroz, aumentó la cultura del consumismo –así como su difusión globalizada– y el modelo de familia tradicional está cuestionado. A la vez, está amenazado el sentido de la propia existencia, el del esfuerzo y el de la proyección. Y la salud se encuentra minada por las distancias que existen para llegar a la oficina, por las comidas rápidas, por los estimulantes para mantenerse despiertos y por la dificultad para acceder a los espacios verdes. Internet y los medios visuales hacen lo suyo: estimulan y generan, desde la infancia, dependencia y adicción, creando la ilusión de protagonismo.<br />
Según la OMS, la promoción de prácticas sanitarias para adolescentes y la adopción de medidas tendientes a protegerlos frente a distintos riesgos son fundamentales para el devenir de los países y para prever la aparición de inconvenientes en la edad adulta. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce la necesidad de “elaborar y ejecutar programas nacionales de salud para el bienestar, mental y físico, de los adolescentes”.<br />
Hasta hace unos años, los chicos realizaban juegos que implicaban movimiento y la puesta en marcha de todo el organismo. La tecnología generó que el principal entretenimiento de nuestra juventud se encuentre detrás de aparatos electrónicos (PC, consolas, celulares) que no requieren ningún tipo de esfuerzo corporal. ¿Cuál es el resultado final? Una generación marcada por el sedentarismo, con lo que ello implica: problemas en los huesos y en las articulaciones, sobrepeso y pérdida de masa corporal. Por otra parte, el alcohol y los estimulantes son, hoy por hoy, componentes claves en su diversión. Es utópico pensar que esto no dejará consecuencias. Lo mismo sucede con el tabaquismo… los jóvenes son fumadores sociales por excelencia. La necesidad de ‘pertenecer’, típica en la adolescencia, genera que se adopten estilos de vida para identificarse con un sector o una ‘tribu’. Estos grupos de pertenencia presentan elementos en común que congregan a sus integrantes, pero, más allá de la impronta diferencial que puedan tener, el alcohol, el tabaco y las drogas se insertan como característica elemental de estos clanes. Estos síntomas ya no penetran solo en una élite, sino que se introducen en todos los niveles, sin discriminar posición económica y/o social. En tales condiciones, los jóvenes son los primeros en ser alcanzados, sobre todo por su vulnerabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Hermanos de sus padres o padres de sus padres</strong><br />
Los hijos nacen en medio de ideologías masivas de reciprocidad, con lo que se niegan las disimetrías entre padres e hijos. Los niños son tratados como hermanos de sus padres o como padres de sus padres, pero no como hijos. Es decir que ocupan casilleros que los adultos abandonan de manera prematura.<br />
Estamos siendo testigos de una caída brusca de los ideales. Ciertos valores sociales y culturales, que fueron fuertes para generaciones anteriores, están, en la actualidad, perimidos, ‘fuera de moda’. Dentro de nuestra cultura, algo se degradó en relación con la autoridad parental y, en particular, con la imagen del padre. Esa degeneración produjo efectos, no garantías. Las figuras que podían centrar autoridad, y no autoritarismo, se devaluaron. La disimetría entre los adultos y los jóvenes es necesaria, pero se está esfumando. Hoy hay paridad entre los padres y sus hijos. Así, se pierden los referentes.<br />
Para las estadísticas mundiales, 1 de cada 5 personas está atravesando la adolescencia, etapa en la cual la personalidad termina de estructurarse y asume un proceso de madurez que decantará en decisiones cruciales para su existencia. Familia y escuela deben asumir un rol más activo en la formación de los jóvenes y acompañar de manera más responsable su inserción en la sociedad. Desde inculcar buenos hábitos alimentarios hasta adoptar una postura más integradora en temas como la orientación vocacional, la inserción en el campo del trabajo, la prevención de enfermedades, la anticoncepción, etcétera. Sin la contención de estas dos entidades, los chicos no tendrán un horizonte diáfano donde procesar y elaborar sus miedos y sus dudas.<br />
El círculo íntimo de un joven debe plantear qué le conviene comer, cómo regular su descanso o el uso racional del tiempo frente a la televisión y la computadora, así como analizar de manera crítica los anuncios publicitarios, la idealización de las figuras mediáticas y el exitismo en desmedro del esfuerzo. Pero el Estado debe fomentar la educación, la investigación, la actividad deportiva –barrial, municipal y nacional–, y las políticas con respecto al uso racional de la sal o a los chequeos preventivos, entre otros ítems. Se trata de que millones de adolescentes hagan gimnasia y no que se tiren en un sillón a mirar cómo lo hacen otros veintidós en una cancha. Hay intereses que apuestan a que esto no varíe. En pos del consumismo –que hace de los jóvenes clientes precoces de comida chatarra–, se desatienden los costos psicológicos o físicos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Al salvataje de los futuros gobernantes, médicos, maestros…</strong><br />
En los consultorios médicos, cada vez son más los casos de adolescentes con cuadros de angustia, ansiedad y depresión que pueden derivar en refugios non sanctos. ¿Hay salida? ¿Se puede ser optimista? ¿Algo auspicioso nos espera?<br />
¡Por supuesto!. El problema es nuestro; por lo tanto, tenemos la solución. Este es el momento de hacer algo como sociedad para rescatar a nuestros chicos de este pronóstico sombrío y, así, poder revertir la tendencia. Son nuestros hijos y –atención– serán nuestros próximos gobernantes, médicos, maestros, pero, sobre todo, padres y madres de las siguientes generaciones.<br />
Un primer paso sería ponerse on-line con la vida sana. Para ello, es primordial implementar acciones concretas que detengan el consumo de alcohol, pero desde propuestas que los movilicen y les enseñen nuevos recursos para pasarlo bien, incentivando el esparcimiento, la distracción, el ocio, el recreo y el divertimento.<br />
Hay que hacer lo mismo con el consumo del tabaco: los chicos necesitan mensajes claros y entendibles. Hoy, Internet permite disponer de imágenes de un alto contenido de crueldad, por lo que mostrarles unos pulmones cancerígenos no los impresiona. Hablarles de un ACV, de un infarto o de un cáncer de pulmón que podría matarlos a los 60 años tampoco los conmueve. Los jóvenes se sienten todopoderosos y tienen la certeza de que la vida les cabe en la palma de la mano. ¿Por qué se van a inquietar por lo que avizoran como algo tan lejano? Por eso, es indispensable ayudarlos a reinventarse, porque la cuestión no pasa por si se rebelan –o no–, o si les interesan –o no– los desafíos… Lamentablemente, hasta estos les resultan indiferentes.<br />
Hay que caer en la cuenta de que la juventud es sinónimo de porvenir en cualquier sociedad que se precie de tal. Por ello, es necesario poner manos a la obra en cuanto a sus deseos, sus dilemas, sus disyuntivas y sus trances. Los hechos de violencia que, con frecuencia, encabezan los jóvenes, su intolerancia, su apatía política y su aislamiento son síntomas que debemos atender. Escuchémoslos, confiemos en ellos. Hay que promover debates en las escuelas primarias y secundarias, en los centros vecinales, en los diarios, en las revistas, en la televisión y en Internet sobre lo preciados que son la vida propia, los valores morales, el trabajo, el cuidado de la salud, el deporte, la espiritualidad y la participación en proyectos comunitarios. Se trata de ver, comprender… y, después, actuar.</p>
<p style="text-align: justify;">Problematica adolescentes</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>PROBLEMA I<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong> Salud mental</strong><br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diagnóstico</strong>: En el período de un año, alrededor del 20% de los adolescentes padece un problema de salud mental (depresión, ansiedad, trastornos del comportamiento o alimentarios). El riesgo se incrementa cuando sufren experiencias de violencia o de humillación.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Soluciones</strong>: Propiciar el desarrollo de aptitudes para la vida y ofrecerles apoyo psicosocial en la escuela y en otros entornos de la comunidad. Los profesionales deben contar con las competencias necesarias para relacionarse con la gente joven, detectar con prontitud problemas de salud mental y proponer tratamientos que incluyan asesoramiento y terapia cognitivo-conductual.</p>
<p><strong>PROBLEMA II<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sustancias nocivas</strong><br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diagnóstico</strong> <strong>I</strong>: La gran mayoría de los consumidores de tabaco adquirieron el hábito en su adolescencia. Se estima que hoy, en el mundo, 150 millones de jóvenes consumen tabaco (la cifra está aumentando, en especial entre las mujeres).<br />
En consecuencia, la mitad de esos consumidores morirán de manera prematura.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Soluciones</strong>: La prohibición de la publicidad de cigarrillos, el aumento del precio de este producto y la adopción de leyes que prohíban fumar en lugares públicos pueden reducir el número de personas que se inclinan por este vicio.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diagnóstico</strong> <strong>II</strong>: El uso nocivo del alcohol entre los jóvenes disminuye el autocontrol y aumenta las conductas de riesgo. Es una causa fundamental de traumatismos (en particular, los causados por el tránsito), violencia (sobre todo, la doméstica) y muertes prematuras.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Soluciones</strong>: Para que los adolescentes estén menos predispuestos a la ingesta de alcohol, es eficaz informarles sobre los peligros que entraña su consumo, además de capacitarlos para manejar el estrés y resistir a las presiones de los amigos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>PROBLEMA III<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Violencia<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diagnóstico</strong>: La violencia es una de las principales causas de defunción entre los jóvenes, sobre todo en los varones; se estima que, a diario, mueren cerca de 600 jóvenes de 10 a 29 años a causa de la violencia interpersonal.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Soluciones:</strong> Una crianza satisfactoria durante la infancia, la enseñanza de aptitudes para la vida y la restricción en el acceso al alcohol y las armas de fuego pueden ayudar a prevenir la violencia. El apoyo permanente y una atención efectiva y empática contribuyen a paliar las consecuencias, físicas y psicológicas, de la violencia.</p>
<p><strong>PROBLEMA IV<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>VIH</strong><br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diagnóstico</strong>: En todo el mundo, hay casi 6 millones de jóvenes afectados por el VIH.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Soluciones:</strong> La juventud tiene que saber cómo protegerse y debe tener una mayor facilidad para hacer uso de los servicios de prevención (esto comprende tanto la educación como el suministro de preservativos para prevenir la transmisión sexual del virus). Los jóvenes deben tener a su disposición servicios accesibles y adecuados de detección de la enfermedad, y, una vez contraída, centros de tratamiento, atención, apoyo y prevención positiva.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>PROBLEMA V<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Nutrición</strong><br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diagnóstico</strong>: Numerosos niños y niñas de países en desarrollo llegan a la adolescencia desnutridos, lo que los vuelve más vulnerables a las enfermedades y a una muerte prematura. En el otro extremo, el sobrepeso y la obesidad están aumentando entre los jóvenes, tanto en los países de ingresos bajos como en los de ingresos altos.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Soluciones</strong>: Una nutrición adecuada y un plan de ejercicios físicos durante la infancia pueden sentar los cimientos de una buena salud en la edad adulta. Es importante prevenir los problemas nutricionales a través del asesoramiento y los suplementos de alimentos y micronutrientes, así como mediante la detección y el tratamiento de los problemas con rapidez y eficacia.</p>
<p><strong>PROBLEMA VI<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Salud sexual y reproductiva</strong><br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Diagnóstico</strong>: Cada año, dan a luz 16 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años (alrededor de un 11% de todos los nacimientos registrados en el mundo). El riesgo de morir por causas relacionadas con el embarazo es mucho mayor en las adolescentes que en mujeres mayores.<br />
<strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Soluciones</strong>: ¿Cómo reducir la cifra de embarazos precoces? Una posibilidad es mediante un mejor acceso a la información sexual. A las adolescentes que quedan embarazadas se les debe proporcionar una atención prenatal de calidad y un cuidado calificado durante el parto.</p>
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