Los habitos de los estudiantes exitosos

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Un hábito es cualquier acto adquirido por la experiencia y realizado regular y automáticamente. Es una práctica o costumbre que realizas con frecuencia. Los estudiantes exitosos tienen buenos hábitos de estudio. Ellos aplican estos hábitos a todas sus clases, lecciones, tareas, examenes y todo lo relacionado a su vida escolar. La lista de hábitos de estudio que usted debe adquirir si quiere ser un estudiante exitoso son:

Ser responsables y activos.

Involucrese en sus estudios, aceptando la responsabilidad de su propia educación y que son participantes activos en ella.
Responsabilidad significa control. Es la diferencia entre dirigir y ser conducido. Cada estudiante elige entre realizar su mejor esfuerzo para alcanzar una alta calificación o conformarse con el esfuerzo mínimo que conlleva la condena de la mediocridad. La participación activa mejora las calificaciones sin incrementar necesariamente el tiempo de estudio. Tú puede llegar a la clase y permanecer sentado, desconectado y apático, mostrarte aburrido, juguetón o somnoliento. La alternativa es escuchar activamente, pensar, cuestionar, tomar notas, como persona responsable de tu propia experiencia educativa. Ambas opciones te cuestan la misma cantidad de tiempo. Sin embargo la primera requiere un mayor grado de trabajo adicional fuera de clase para alcanzar el mismo grado de aprendizaje de un estudiante que si participó en clase. La elección es sólo tuya.

Tener bien definidas sus metas educativas.

Tener bien definidas metas legítimas y estar motivados por lo que ellas representan para sus aspiraciones profesionales y sus deseos de triunfo en la vida.
Cada quien debe cuestionarse ¿Qué estoy haciendo aquí?, ¿Qué debo lograr de mi tiempo en esta escuela?, ¿Que conocimientos y habilidades requiero para destacar en mi vida profesional? Pregúntate con mucha frecuencia ¿Cuál es el MEJOR uso de mi tiempo en este momento? La respuesta a este tipo de preguntas son, sin duda, factores clave para triunfar en tus estudios. Si tus objetivos educativos realmente son tuyos, y no de alguien más, te motivarán a una actitud vital positiva. Cuando te sientas sin ganas de estudiar y tentado a adoptar actitudes complacientes para consigo mismo, conviene que recuerdes tus objetivos educativos y tu voluntad de triunfar en la vida, para que no te detenga el auto conformismo. Si tú no te controlas y organizas a ti mismo, nadie más podrá hacerlo. Aprende a ponerle fecha a lo que realmente deseas lograr, es la diferencia clave entre un sueño y una meta.

Hacer preguntas.

Hacer preguntas para lograr la ruta más rápida entre la ignorancia y el conocimiento.
Adicionalmente a obtener el conocimiento deseado, los estudiantes triunfadores prestan atención a su profesor, y su profesor toma atención de ellos. Piensa acerca de ello. Si realmente deseas algo, persíguelo. Obtén la respuesta ahora, o conserva la duda para el día del examen. No hay preguntas tontas, solo silencios tontos. Tuya es la elección.

Saber que el profesor y estudiante forman un equipo.

Tus profesores quieren exactamente lo mismo que tú, que aprendas el material de sus respectivas clases y obtengas una buena calificación. Tus logros son sus logros, cuando tu destacas haces que ellos tengan un justo orgullo al compartir tus triunfos. Tus profesors no son tus enemigos, comparten los mismos intereses, los mismos objetivos. Son los jugadores más valiosos del mismo equipo. Tu trabajo es trabajar unidos para el éxito mutuo. Nadie quiere ser un perdedor ni formar parte de un equipo de perdedores. Esfuérzate en triunfar y te sonreirá el mundo.

No sentarse tan atrás.

Minimizar las distracciones de la clase que interfieren con su aprendizaje.
Cuando vas al cine, a un concierto o a un evento deportivo buscas seguramente los mejores lugares. ¿Por qué no hacer lo mismo en algo que finalmente te resultará más valioso en la vida? Los estudiantes que se sientan atrás, generalmente buscan la invisibilidad del anonimato, la oportunidad de desconectarse de la clase y atender a incontables distracciones, perdiendo con ello la oportunidad de un aprendizaje eficiente y efectivo. Si tú no deseas realmente participar en la clase, entonces ¿para que malgastas tu tiempo y el de los demás? Si realmente quieres triunfar, debes esforzarte cada día y cada hora en avanzar hacia la meta. Con tu ACTITUD decides si esa hora de clase la pierdes totalmente o la aprovechas íntegramente.

Tomar buenos apuntes.

Tomar buenas anotaciones de los temas de clase, legibles y organizados, para repasarlas posteriormente.
¿Para que tomar nota de algo que no entiendes? Haz ahora las preguntas que sean necesarias para que tus apuntes sean claros y significativos. Un breve repaso de tus apuntes mientras el material está fresco en tu mente te ayudará a aprender más. Mientras más aprendas ahora, menos tiempo tendrás que dedicar después para obtener el mismo conocimiento.

Comprender que sus acciones afectan el entendimiento.

Conocer que su comportamiento personal afecta sus sentimientos y emociones y estos afectan su aprendizaje.
Si uno actúa de cierta manera que normalmente produce ciertas emociones, empieza a sentir esas emociones. Actúa como si estuvieras aburrido y te sentirás aburrido. Actúa como si estuvieras desinteresado y te volverás desinteresado. La próxima vez que tengas problemas en concentrarte en el salón de clase, actúa como una persona interesada, colócate adelante, siéntate derecho con los pies firmes en el piso, mantén tus ojos en contacto con el profesor, toma notas y haz preguntas. Hazlo y verás que tu no eres el único beneficiado con tus acciones, tus compañeros y tu profesor estarán también más participativos y entusiastas. La clase será más dinámica.

Hablar de lo que están aprendiendo.

Conocen que cuando dominan un tema, pueden ponerlo en palabras.
Hablar de un tema de clase con la novia(o novio) o los compañeros de estudio, no sólo sirve para verificar que estás aprendiendo algo, es también una herramienta de aprendizaje comprobada. Transferir ideas en palabras proporciona una trayectoria directa para pasar el conocimiento de la memoria de corto plazo a la memoria de largo plazo. Realmente no conoces bien un material hasta que puedes ponerlo en palabras. Por ello la próxima vez que estudies, no lo calles. Habla de tus notas, problemas, lecturas, etc. con tus compañeros, comparte tus conocimientos con otros, organiza equipos de estudio. Verás que tan efectivo es el aprender hablando, ya que al tratar de explicar tus ideas necesariamente comprenderás mejor los temas.

No esperar hasta el final para estudiar.

Saber que períodos divididos de estudio son más efectivos que sesiones de estudio maratónicas. Si usted trata de estudiar demasiado cada vez, se cansará y su estudio no será muy efectivo. Distribuya el trabajo que tiene que hacer en periodos cortos. Si toma descansos breves, podrá restaurar su energía mental.
Si hay algo en que todos los especialistas en educación concuerdan, es que el estudio bien distribuido es mejor que el estudio concentrado de última hora. Tú aprendes más, recuerdas más y obtienes una mejor calificación estudiando cuatro sesiones diarias de una hora para el examen del viernes, que estudiando cuatro horas corridas el jueves por la noche (o viernes en la madrugada). Los esfuerzos preparatorios cortos, concentrados, son más efectivos que los maratones de último momento. Sin embargo muchos estudiantes fallan en aprender esta lección y cometen el mismo error una y otra vez, hasta que se convierte en un mal hábito de estudio.

Manejar bien su tiempo.

No dar largas a tus obligaciones. Aprender que tener control de tu tiempo es tener control de tu vida, y han elegido conscientemente administrar bien su tiempo.
Una verdad elemental es que te decides a controlar tu tiempo o éste te controlará a ti. Pero es tú elección, tú debes elegir entre guiar o ser guiado, establecer tus propios caminos o seguir el de otros. La falla en controlar su tiempo es quizá el problema número uno de los estudiantes. Finalmente es el que causa que muchos estudiantes dejen de serlo y pasen a la estadística de fracasados. Los perezosos son buenos para fabricar excusas, para convencerse a sí mismos de dar largas a los estudios, de diferir los compromisos académicos, de dar dilación a las obligaciones. Si tienes una obligación que cumplir, no la dejes para mañana, olvídate de evasivas y realízala.

Planificar horarios específicos para el estudio.

El tiempo de estudio es cualquier tiempo en el que usted haga algo relacionado con trabajo escolar. Puede ser completar lecturas asignadas, trabajar en una tarea o proyecto, o estudiar para un examen. Programe horarios específicos a lo largo de la semana para su tiempo de estudio.

Tratar de estudiar a las mismas horas cada día.

Si estudia a las mismas horas cada día, establecerá una rutina que se transforma en una parte habitual de su vida, como comer o dormir. Cuando llegue la hora programada de estudio del día, usted estará mentalmente preparado para empezar a estudiar

Fijarse metas específicas para sus horarios de estudio.

Las metas le ayudan a mantenerse enfocado y controlar su progreso. Simplemente sentarse a estudiar tiene poco valor. Deberá tener muy claro lo que desea lograr durante sus horarios de estudio.

Empiezar a estudiar en los horarios programados.

Puede que usted retrase su hora de inicio de estudio porque no le gusta una tarea o piensa que es muy difícil. El retraso en iniciar el estudio se llama “dejar las cosas para más tarde.” Si deja las cosas para más tarde por cualquier razón, encontrará que es difícil terminar las cosas cuando necesite hacerlo. Puede tener que apurarse para compensar por el tiempo que perdió al inicio, lo cual puede traer como resultado trabajo negligente y errores.

Trabajar de primero en la tarea que encuentran más difícil.

Su tarea más difícil va a requerir de su mayor esfuerzo. Inicie con la tarea más difícil puesto que es cuando usted tiene mucha más energía mental.

Repasar sus apuntes antes de comenzar una tarea.

El repasar sus apuntes le puede ayudar a asegurarse de que está llevando a cabo correctamente la tarea. Además, sus notas pueden incluir información que le puede ayudar a completar la tarea.

Decirles a sus amigos que no los llamen durante sus horas de estudio.

Pueden ocurrir dos problemas de estudio si sus amigos llaman durante sus horas de estudio. Primero, interrumpen su trabajo. Y no es tan fácil retomar el hilo de lo que se estaba haciendo. Segundo, sus amigos pueden hablar de cosas que lo pueden distraer de lo que necesita hacer. Una idea sencilla – apague su celular durante sus horas de estudio.

Llamar a otro estudiante cuando tienen dificultad con una tarea.

Este es un caso donde “dos cabezas piensan mejor que una.”

Repasar su trabajo escolar el fin de semana.

Sí, los fines de semana deberían ser un tiempo para divertirse. Pero también hay tiempo para repasar algo. Esto le ayudará a estar listo a iniciar el lunes por la mañana, cuando empiece otra semana escolar.

Recuerda que tu FUTURO no es casual sino causal, que depende de tus acciones del PRESENTE. ¡Decídete a triunfar!

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