El poder del ahora de Eckhart Tolle

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Este libro es un fenómeno que se ha ido extendiendo de boca a boca desde que se publicó por primera vez, es uno de esos libros extraordinarios capaces de crear una experiencia tal en los lectores que pueden cambiar radicalmente sus vidas para mejor. Para adentrarse en el poder del ahora tendremos que dejar atrás nuestra mente analítica y su falso yo, el ego. Desde la primera página de este extraordinario libro nos elevamos a una mayor altura y respiramos un aire más ligero. Conectamos con la esencia indestructible de nuestro Ser: “la Vida Una omnipresente, eterna, que está más allá de la miríada de formas de vida sujetas al nacimiento y a la muerte”. Aunque el viaje es todo un reto, Eckhart Tolle nos guía usando un lenguaje simple y un sencillo formato de pregunta-respuesta. Eckhart nació en Alemania, donde residió hasta los trece años. Tras graduarse en la Universidad de Londres, fue investigador y supervisor en la Universidad de Cambridge. A los veintinueve años experimentó una profunda transformación espiritual que cambió el rumbo de su vida. Dedicó los años siguientes a comprender, integrar y profundizar esa transformación, que marcó el comienzo de un intenso viaje interior. Eckhart no está alineado con ninguna religión o tradición en particular. En sus enseñanzas se transmite un mensaje simple aunque profundo, con la claridad y sencillez atemporal de los antiguos maestros espirituales; sí hay una forma de salir del sufrimiento y de alcanzar la paz. Hasta el momento de su muerte, Eckhart viajó extensamente, llevando sus enseñanzas y su presencia por todo el mundo.

Usted no es su mente

Los que no han encontrado su verdadera riqueza, que es  la alegría radiante del Ser y la profunda e inconmovible paz  que la acompaña, son mendigos, incluso si tienen mucha  riqueza material. Buscan afuera mendrugos de placer o de  realización para lograr la aceptación, la seguridad o el amor,  mientras llevan dentro un tesoro que no sólo incluye todas  esas cosas sino que es infinitamente mayor que todo lo que  el mundo pueda ofrecer.

El pensador compulsivo, lo que quiere decir casi todo el  mundo, vive en un estado de separación aparente, en un  mundo enfermizamente complejo de problemas y conflictos  continuos, un mundo que refleja la crecimiento fragmentación  de la mente.

La mente es un instrumento magnífico si se usa correctamente. Utilizada en forma inadecuada, sin embargo, se vuelve muy  destructiva. Para decirlo en forma más exacta, no es tanto  que usted la utilice inadecuadamente,  generalmente usted no la utiliza en absoluto. Ella lo utiliza a usted.

¿Puede liberarse de su mente a voluntad? ¿Ha encontrado  el botón de apagar?

Entonces la mente lo está usando. Usted está identificado  inconscientemente con ella, de forma ni siquiera sabe que  es su esclavo.

Todo el mundo oye una voz, o varias voces, en su cabeza,  todo el tiempo: los procesos involuntarios de pensamiento  que usted no se da cuenta que puede detener.  La voz, comenta, especula, juzga, compara, se queja, acepta,  rechaza, y así sucesivamente.

La voz pertenece a su mente condicionada, que es el resultado  de toda su historia pasada así como del escenario mental  de la cultura colectiva que usted heredó.

No es raro que esa voz sea el peor enemigo de la persona.  Muchos viven con un torturador en la cabeza que  continuamente los ataca y los castiga y les drena la  energía vital. Esto causa sufrimiento e infelicidad sí como  enfermedad.

Lo bueno es que usted  puede liberarse de su mente.

Empiece por oír la voz de su cabeza tan a menudo como  pueda. Preste atención especial a cualquier patrón  de pensamiento repetitivo, esos viejos discos que han  sonado en su cabeza quizá durante años.

Cuando usted escuche esta voz, hágalo imparcialmente. Es  decir, no juzgue o condene lo que oye, porque hacerlo  significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la  puerta trasera.

Su mente es un instrumento, una herramienta.  Está ahí para  utilizarla en una tarea específica y cuando se termina la  tarea, hay que dejarla de lado. El ochenta o noventa por  ciento del pensamiento de la mayoría de las personas  es, no sólo repetitivo e inútil, sino que por su naturaleza  disfuncional y a menudo negativa.

Según crece, usted forma una imagen mental de quién es  usted, basada en su condicionamiento personal y cultural.  Podemos llamar a este ser fantasmal el ego.

Para el ego, el momento presente casi no existe. Lo único  que se considera importante es el pasado y el futuro.  Esta inversión total de la verdad es la causante de que en  su “modalidad ego”, la mente sea tan disfuncional. Está  siempre preocupada de mantener el pasado vivo porque  sin él ¿quién es usted? Se proyecta constantemente hacia  el futuro para asegurar su supervivencia y para buscar  algún tipo de alivio o de realización en él.

Si usted quiere conocer realmente su mente, el cuerpo le  dará siempre un reflejo verdadero, así que observe la  emoción o más bien siéntala en su cuerpo.

Si hay un conflicto aparente entre ellos, el pensamiento  será la mentira, la emoción será la verdad. No la verdad  última sobre quién es usted, pero sí la verdad relativa de  su estado mental en ese momento.

Cuanto más se esfuerza la menta por librarse del sufrimiento,  mayor es este.  La mente nunca puede encontrar la  solución, ni puede permitirse dejar que usted la encuentre,  porque ella misma es una parte intrínseca del “problema”.

El placer se deriva siempre de algo que está fuera de usted  mientras que la alegría surge de dentro. Lo mismo que le  brinda placer hoy puede brindarle dolor mañana, o puede  abandonarlo, así que su ausencia le traerá dolor.

 

La conciencia: el escape del dolor

El dolor que usted crea ahora es siempre una forma de no  aceptación, una forma de resistencia inconsciente a lo  que es. En el nivel del pensamiento, la resistencia es una  forma de juicio. En el nivel emocional, es una forma de  negatividad. La intensidad del sufrimiento depende del  grado de resistencia al momento presente.

Cuanto más capaz sea de honrar y aceptar el Ahora, más  libre estará del dolor, del sufrimiento y de la mente egótica.

Haga del horario el foco primario de su vida. Mientras que  antes usted habitaba en el tiempo y hacía breves visitas  al pasado y al futuro cuando se requieran para manejar  los asuntos prácticos de la vida.

La razón por la que usted no pone la mano en el fuego no es  por miedo, es porque sabe que se quemará. No necesita  al miedo para evitar el peligro innecesario, sólo un mínimo  de inteligencia y de sentido común.

La condición psicológica del miedo está divorciada de  cualquier peligro inmediato concreto y verdadero.

Se presenta de muchas formas: incomodidad, preocupación,  ansiedad, nerviosismo, tensión, temor, fobia, etcétera.  Este tipo de miedo psicológico se refiere siempre a algo  que podría pasar, no a algo que está ocurriendo ahora.  Usted está en el aquí y ahora mientras que su mente está  en el futuro. Esto crea una brecha de ansiedad.

Usted puede siempre hacer frente al momento presente  pero no puede manejar algo que es sólo una proyección  de la mente, usted no puede hacerle frente al futuro.

 

Avanzar profundamente  hacia  el ahora

El tiempo no es en absoluto precioso, porque es una ilusión.  Lo que usted percibe como precioso no es el tiempo sino  el único punto que está fuera del tiempo: el Ahora. Este  es ciertamente precioso. Cuanto más se enfoque en el  tiempo – pasado y futuro – más pierde el Ahora, lo más  precioso que hay.

¿Por qué es lo más precioso? En primer lugar, porque es  lo único.

La vida es ahora. No ha habido nunca un momento en el  que su vida no fuera ahora, ni lo habrá. En segundo  lugar, el Ahora es el único punto que puede llevarlo más  allá de los confines limitados de la mente.

Nunca nada ocurrió en el pasado, ocurrió en el Ahora. Nunca ocurrirá nada en el futuro; ocurrirá en el Ahora.

Lo que usted considera el pasado es una huella de la  memoria almacenada en la mente de un Ahora anterior.  Cuando usted recuerda el pasado, reactiva una huella  de la memoria, y lo hace ahora. El futuro es un ahora  imaginado, una proyección de la mente. Cuando llega el  futuro, llega como el Ahora. Cuando usted piensa en el  futuro, lo hace ahora. El pasado y el futuro obviamente no  tienen realidad propia.

Si usted se propone una meta y trabaja para lograrla, usted  está usando el tiempo del reloj. Usted es consciente de  a dónde quiere llegar, pero honra y da su mayor atención  al paso que está dando en ese momento. Si se enfoca  excesivamente en la meta, quizá porque está buscando la  felicidad, la realización o un sentido más completo de sí  mismo en ella, ya no honra el Ahora. Se queda reducido a  un peldaño hacia el futuro, sin valor intrínseco.

El momento presente es todo lo que usted tiene. No hay  nunca un tiempo en que su vida no sea “este momento”.

Lo que usted percibe como futuro es una parte intrínseca  de su estado de conciencia ahora. Si su mente lleva una  carga pesada de pasado, experimentará más de lo mismo.  El pasado se perpetúa a sí mismo por medio de la falta de  presencia. La calidad de su conciencia en este momento  es lo que da la forma al futuro, que por supuesto sólo  puede experimentarse como el Ahora.

El único lugar donde puede ocurrir un verdadero cambio y  donde puede ser disuelto el pasado es en el Ahora.

Algunas cosas en el pasado no salieron como usted quería.  Usted aún se resiste contra lo que ocurrió en el pasado y  ahora se está resistiendo a lo que es. La esperanza es lo  que lo mantiene en marcha, pero la esperanza lo mantiene  concentrado en el futuro y este enfoque continuo perpetúa  su negación del Ahora y por tanto su infelicidad.

“Problema” significa que usted se detiene en una situación  mentalmente sin que haya una verdadera intención o  posibilidad de actuar ahora y que usted inconscientemente  lo está convirtiendo en parte de su sentido de identidad.

Si no hay alegría, facilidad o liviandad en lo que hace, no  significa necesariamente que usted debe cambiar  lo que  hace. Puede ser suficiente cambiar el  cómo. “Cómo” es  siempre más importante que “qué”. Vea si puede darle  mucha más atención al  proceso de hacer que al resultado  de lo que quiere lograr con ello.

Estrategias de la mente  para evitar el  ahora

Convierta en un hábito monitorear su estado mental  emocional por medio de la observación de sí mismo.

“¿Estoy tranquilo en ese momento?” Es una buena  pregunta para que se la haga frecuentemente. O  puede preguntar: “¿Qué está ocurriendo en mí en este  momento?” Esté al menos tan interesado en lo que pasa  en su interior como en lo que ocurre fuera. Si su interior  está bien, lo exterior estará en orden.

¿Le desagrada hacer lo que está haciendo? Puede ser  su trabajo o puede haber aceptado hacer algo y lo está  haciendo, pero parte de usted se resiente y se resiste a  ello. ¿Tiene un resentimiento no confesado hacia una  persona cercana a usted? ¿Se da cuenta de que la  energía que emana por eso es tan dañina en sus efectos  que de hecho usted se está contaminando a sí mismo así  como a los que lo rodean?

Que sus pensamientos y emociones acerca de esa situación  sea justificados o no, no hace ninguna diferencia. El  hecho es que usted se está resistiendo a lo que es. Está  convirtiendo el momento presente en un enemigo.

La negatividad no es nunca una forma óptima de manejar  cualquier situación. De hecho, en la mayoría de las cosas  lo mantiene atascado en ella, bloqueando el cambio  real. Todo lo que se haga con energía negativa, quedará  contaminado por ella y con el tiempo hará surgir más  dolor, más infelicidad.

¿Está usted contaminando el mundo o limpiando el  desorden? Usted es responsable de su estado interior;  nadie más lo es.

¿Cómo podemos abandonar la negatividad, tal como usted  sugiere?

Soltándola. ¿Cómo suelta un trozo de carbón caliente que tiene en la mano? ¿Cómo suelta un equipaje pesado e  inútil que lleva? Reconociendo que usted no quiere sufrir  el dolor o soportar la carga más y después dejándola ir.

Si usted tuviera elección, o se diera cuenta de que realmente  tiene una elección ¿escogería el sufrimiento o la alegría,  la tranquilidad o el desasosiego, la paz o el conflicto?  ¿Escogería un pensamiento o un sentimiento que lo  separa de su estado natural de bienestar, la alegría de la  vida dentro de usted?

¿Está defendiendo su derecho a ser inconsciente, su derecho  a sufrir? No se preocupe: nadie le va a quitar eso. Una  vez se dé cuenta de que cierto tipo de alimento lo enferma  ¿continuaría comiendo ese alimento y asegurando que  está bien estar enfermo?

Quejarse es siempre falta de aceptación de lo que es. Invariablemente lleva una carga negativa inconsciente.  Cuando se queja, se convierte en una víctima. Cuando  se explica, está en posesión de su poder. Así que cambie  la situación actuando o hablando claro si es necesario o  posible; salga de la situación o acéptela. Lo demás es  locura.

Dondequiera que esté, esté plenamente allí. Si encuentra  su aquí y ahora intolerable y lo hace infeliz, tiene tres  opciones: apartarse de la situación, cámbiela o acéptela  totalmente. Si quiere tomar la responsabilidad de su  vida, debe de escoger una de esas tres opciones y debe  escoger ahora. Después acepte las consecuencias, sin  excusas, sin negatividad.

¿O hay algo que usted “debería” estar haciendo pero que  no hace? Levántese y hágalo ahora. O como alternativa,  acepte completamente su inactividad, su pereza o su  pasividad en este momento, si esa es su elección.

¿Está estresado? ¿Está tan ocupado tratando de llegar al  futuro que el presente se reduce a un medio de llegar  allá? El estrés es causado por estar “aquí, pero querer  estar “allá”; o estar en el presente pero querer estar en  el futuro. Es una ruptura que lo desgarra interiormente.

Muere al pasado en cada momento. Usted no lo necesita.  Refiérase a él sólo cuando sea absolutamente relevante  para el presente.

Pregúntese a sí mismo qué “problema” tiene ahora mismo,  no el año que viene, mañana o dentro de cinco minutos.  ¿Qué está mal en este momento? Usted puede siempre  enfrentar el Ahora, pero nunca puede enfrentar el futuro,  ni tiene que hacerlo. La respuesta, la fuerza, la acción  o el recurso correctos estarán allá cuando los necesite,  no antes ni después.

¿Eso le está arrebatando la alegría de lo que hace? Si  usted desarrolla un patrón mental así, importa lo que  alcance o logre, el presente nunca será suficientemente  bueno; el futuro siempre parecerá mejor.

¿Habitualmente usted está esperando algo? ¿Cuánto  tiempo de su vida gasta esperando?

No es raro que la gente pase toda la vida esperando  empezar a vivir.

No hay nada malo en establecer metas y esforzarse por  lograr cosas. El error está en usar eso como sustituto  del sentimiento de la vida.

Es entonces como un arquitecto que no presta atención  a los cimientos del edifico, pero pasa mucho tiempo  trabajando en la superestructura.

 

El cuerpo interior

Mientras que el cuerpo físico normalmente envejece y  se debilita con bastante rapidez, el cuerpo interior no  cambia con el tiempo, excepto que usted puede sentirlo más profundamente y convertirse en él más plenamente.

Así que si usted habita el cuerpo interior, el cuerpo exterior  envejecerá a un ritmo mucho más lento, e incluso cuando  lo haga, su esencia sin tiempo brillará a través de la forma  exterior y usted no dará la apariencia de una persona vieja.

Al cuerpo le encanta la atención que usted le presta. Es  también una potente forma de autocuración. La mayoría  de las enfermedades entran cuando usted no está  presente en su cuerpo. Si el amo no está presente en  la casa, todo tipo de personajes sombríos se alojarán en  ella. Cuando usted habita su cuerpo, será difícil que los huéspedes indeseados entren.

Si usted sabe dónde buscar, lo encontrará en todas partes.  Se abre una puerta a cada momento.

No hay nada que pueda hacer o alcanzar que lo acerque  a la salvación más de lo que lo está en este momento.  Esto puede ser difícil de comprender para una mente  acostumbrada a pensar que todo lo que vale la pena está  en el futuro. Ni nada de lo que usted hizo o le hicieron  en el pasado le impide decir sí a lo que es y enfocar su  atención profundamente en el Ahora. No puede hacer  esto en el futuro.  Lo hace ahora o no lo hace.

Aprenda a dar expresión a lo que siente sin acusar. Aprenda  a escuchar a su compañero en una forma abierta, no  defensiva.

Dar espacio a los demás – y a usted mismo – es vital.  Nada exterior lo satisfará excepto temporal y superficialmente,  pero puede que necesite experimentar muchas  desilusiones antes de darse cuenta de esta verdad. Las  cosas y las condiciones externas pueden darle placer,  pero no pueden darle alegría.

 

El significado  de la entrega

No se concentre en las cien cosas que hará o podría hacer  en el futuro sino en la única que puede hacer ahora. Eso no significa que no deba planear. Puede ser que  esa planeación sea lo único que puede hacer ahora.  Pero asegúrese de no empezar a proyectar “películas  mentales”, a proyectarse a sí mismo hacia el futuro  y a perder así el Ahora. Cualquier acción que usted  emprenda puede no producir fruto inmediatamente.  Hasta que lo haga, no se resiste a lo que es. Si no puede  actuar y tampoco se puede apartar de la situación,  úsela para ayudarle a profundizar más en la entrega,  para profundizar más en el Ahora.

Si usted no puede aceptar nunca lo que es, eso implica  que tampoco podrá aceptar a las personas como  son. Usted juzgará, criticará, encasillará, rechazará o  intentará cambiar a las personas. Además, si usted  convierte continuamente al Ahora en un medio para  alcanzar un fin en el futuro, usted también convertirá a  cada persona que encuentre o con la que se relacione  en un medio para un fin.

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