Maximiza tu rendimiento con la caja de KASH

Convertir este post a PDF¿A cuántos cursos de formación has asistido en el último año para aprender habilidades que te interesa tener? Y ¿cuántos blogs sigues o libros lees de […]

¿A cuántos cursos de formación has asistido en el último año para aprender habilidades que te interesa tener?

Y ¿cuántos blogs sigues o libros lees de manera autodidacta para formarte en aquello que te sirva para seguir avanzando en tu profesión?

¿Unos cuantos, quizá?

En la sociedad actual, tenemos tendencia a poner el foco en «El Saber».

Sentimos la necesidad de aprender, formarnos en las últimas tendencias, saber más y más cosas. Y a pesar de ello, el  conocimiento y las habilidades no son lo prioritario. De hecho, el saber, por sí solo, no te proporciona una ventaja mayor sobre otras personas. Lo que verdaderamente te hará destacar sobre los demás son otros factores mucho más importantes que enseguida vas a ver.

Recientemente he descubierto la fórmula KASH, una herramienta excelente para compartir y que explica cuáles son los componentes que hacen falta para tener éxito en lo personal y en lo profesional. Se atribuye a David Herdlinger y aunque sencilla, encierra una gran enseñanza.

Se representa en forma de cuadrado o caja, dividida a su vez en cuatro cuadrantes:

K: knowledge (conocimiento)

A: Attitude (actitud)

S: Skills (habilidades)

H: Habits (hábitos)

formula-kash

La disposición de estas cuatro letras es muy importante.

En el lado izquierdo está representado el Saber (conocimientos y habilidades) y en el lado derecho el Hacer, la aplicación de esos conocimientos (actitudes y hábitos).

Lo que pretende la caja KASH es ilustrar cuánto Esfuerzo ponemos, Dinero invertimos, y Tiempo dedicamos a desarrollar el lado izquierdo para mejorar nuestro rendimiento, y el poco interés que concedemos al desarrollo del lado derecho.

¿El conocimiento es poder?

Nos encanta consumir cualquier contenido que nos enseñe a ser mejor persona, mejor jefe, mejor empleado, mejor compañero… Estamos a la última en libros de autoayuda y habilidades directivas para aprender a negociar, a comunicarnos mejor, a no ser esclavos del tiempo, a saber delegar, a planificarnos bien, etc. Y también las empresas invierten su dinero en proporcionar cursos a sus trabajadores para que adquieran conocimientos y destrezas que les enseñe a ser mejores profesionales.

Todo eso está muy bien y hasta es necesario.

Sin embargo, poner demasiado énfasis en ese lado izquierdo, conlleva el riesgo de relegar a un segundo plano  la atención sobre nuestras actitudes y hábitos.

¿Y cómo podemos perfeccionar el lado derecho de la caja?

Tan sencillo como aplicando y poniendo en práctica los conocimientos que adquirimos, tanto en el trabajo como en la vida. Es decir, nuestro rendimiento no depende de nuestro conocimiento, sino de lo que «Hacemos con ese Saber».

De qué sirve, por ejemplo, asistir a un curso de formación, quedar entusiasmado de lo aprendido y luego no aplicarlo. Desgraciadamente sucede a menudo, unas veces porque ponerlo en práctica tiene su dificultad, otras por dejadez o porque ya no hay nadie ahí que nos refresque la memoria. El caso es que, según las estadísticas, poca gente da un paso más allá del conocimiento e incorpora a su rutina diaria lo que aprende.

caja-kash

 “Somos lo que hacemos repetitivamente”. (Aristóteles)

Otra de las enseñanzas que encierra la caja Kash alude a que «cuando se tienen malos resultados o fracasa una organización, el motivo no es tanto la falta de conocimientos o de habilidades, sino las actitudes negativas y los malos hábitos de los empleados».  

Si preguntáramos a los jefes en qué lado del modelo Kash preferirían que sus empleados pusieran más empeño, sin duda la mayoría de ellos elegiría el lado derecho. Andar sobrados de títulos o diplomas no es suficiente garantía para conseguir buenos resultados.

Sin embargo, la actitud positiva, la determinación para alcanzar los objetivos o la capacidad para tomar decisiones difíciles en el mejor interés de la empresa, sí son manifestaciones del éxito. (Actitud)

Y si esos comportamientos se convierten en un hábito, mucho mejor. La caja Kash nos dice que «para lograr el éxito personal y profesional, tendríamos que convertir en nuestra rutina lo que aprendemos, hasta que podamos hacer las cosas sin pensarlas y sin ningún tipo de esfuerzo». (Hábito)

Y por último, K.A.S.H propone que nos hagamos esta pregunta:”¿Mis errores del pasado se han producido a causa de la falta de conocimientos y habilidades o debido a unas actitudes y hábitos pobres?”

Tú tienes la respuesta. La fórmula Kash te mostrará en qué lado deberías enfocarte.

 

Fuente: http://elblogdelmandointermedio.com

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