Cómo Leer un Libro (para que sirva de algo)

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Leer por leer puede ser entretenido pero, de por sí, es poco útil. No me mal interpretes, no me cabe ninguna duda de que leer con regularidad es una pieza clave en la formación y desarrollo de cualquier persona, pero…

… si se hace bien.

Saber leer es TAN importante para tu progreso personal y profesional que no es algo que debas tomarte a la ligera. Yo no lo hago y confío en que tú tampoco.

Pues sí, me importas como lector asiduo (o recién llegado) que eres de mi blog. Me gusta pensar que lo que escribo sirve para algo más profundo que para entretener al visitante, o al menos esa es mi intención.

Nunca hay que subestimar el poder de las palabras y el de las ideas a las que estas dan forma. Las ideas despiertan cambios en nuestro interior y los hábitos los hacen realidad en el exterior. Aquí encontrarás ambas cosas: ideas y hábitos.

Así que vamos con ello.

El Coste de Oportunidad de Leer un Libro

Leer un libro no es cosa de broma.

Requiere una inversión importante por nuestra parte. Tal vez no de dinero pero sí de tiempo, el bien más preciado que tenemos.

¿Cuánto tardas de media en leerte un libro? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Más?

Ese tiempo que destinas a ese libro ya nunca volverá. Otro libro u otra actividad pudo haber ocupado su lugar y haberte aportado más valor a tu vida.

Por ello, has de ser muy selectivo en los libros que lees.

Pequeñines Sí Gracias

Un buen libro si corto dos veces bueno.

Yo personalmente sospecho de todo libro que supere las 300 páginas. Mucho más precavido hay que ser con los mastodontes. Los identificarás fácilmente: son tochos de más de 600 páginas, suelen formar parte de una serie de libros y acostumbran a estar por todos lados. Ah! y suelen llevar el sello de bestseller.

¡Cuando pienso en la cantidad de horas que millones de personas destinan a esos mastodontes! En lo que ellos se leen ese libro yo ya me he leído (y preparado) por lo menos 5 inmortales o pequeñas joyas de la literatura o de mi campo de especialidad, recibiendo de mi tiempo seguramente 100 veces más valor del que habría recibido de leerme ese tocho. Y qué decir si, en vez de uno, nos leyéramos una serie completa de mastodontes, uno detrás de otro.

Lo bueno es que encima esas personas se vanaglorian públicamente de su ingesta masiva de paja, como si leer por leer fuera algo encomiable. Alguien tendría que hablarles del concepto “coste de oportunidad”.

Nota: como toda regla en esta también existen excepciones. Hay libros larguísimos en cuanto a cantidad de hojas que son de incalculable valor para el lector que sabe apreciarlos.

Ahora bien, como norma general, desconfía de los tochos y piénsatelo muy bien antes de invertir tu valioso tiempo en uno de ellos.

La Influencia de los Libros

Las personas estamos en continuo cambio. Mutamos constantemente. Tu “yo” de hoy no es el mismo que tu “yo” de hace unos años, de hace unos meses o, incluso, que el de hace unos días.

Nuestro cerebro absorbe información constantemente de todo cuanto hacemos y percibimos. Se nutre de experiencias y leer, para tu cerebro, es una experiencia muy real.

Por lo tanto, los libros que leas (o dejes de leer) y, muy importante también, el cómo los leas, determinará en buena medida la persona que eres en cada momento de tu vida.

Como dice la célebre frase de Joseph Addison, “la lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo”.

Leer es bueno, y saber leer lo hace incluso mejor, pero lo primero es lo primero…

Qué Libros Leer

El tiempo que tenemos disponible es limitado. No descubro nada. ¿Verdad? Nos guste o no, esto es una realidad.

Entonces, ¿por qué desperdiciarlo leyendo libros que aportan poco valor a nuestras vidas?

Mira, yo me aficioné algo tarde a la lectura. Tendría 16 años cuando descubrí que leer un libro por voluntad propia, sin que fuera requisito para aprobar una asignatura, tenía sentido, mucho sentido.

Sin duda, por casualidades del destino, aquel día había dado con un libro especial que cambiaría mi vida. Esto no lo supe hasta pasados los años.

Es curioso como hechos que en su momento parecen insignificantes pueden tener un impacto tan grande en el curso de nuestras vidas.

El título de aquel libro es lo de menos. Lo importante es lo que su lectura desencadenó. Gracias a ese libro tuve un flechazo instantáneo con la literatura clásica griega y latina. Nombres como Platón, Aristóteles, Demóstenes, Epicuro, Cicerón, Suetonio, Séneca, Marco Aurelio, y muchos otros, se ganaron un puesto de honor en mi biblioteca.

Como te digo, hasta tiempo después no he sabido apreciar en su justa medida el impacto que leer (y releer) los clásicos ha tenido en mi formación.

Eso sólo fue el principio, pues luego descubriría el budismo, Confucio, la filosofía samurai, Baltasar Gracián, Quevedo, Cervantes, Benito Pérez Galdós, Clarín, Borges, Juan Boscán, Garcilaso, Lope de Vega, Agustín de Hipona y tantos otros inmortales de la literatura y del saber que nombrarlos todos aquí sería redundante, pues el mensaje que quiero transmitirte ya queda claro:

Habiendo tan buenos autores y libros, ¿por qué malgastar nuestro valioso tiempo con obras mediocres o de dudoso valor para nuestras vidas?

Por lo tanto, mi primer consejo es que leas y estudies los libros de los autores clásicos, si es que aún no lo has hecho. Estos libros han pasado la prueba del tiempo. Por algo será.

Hoy, apenas unas semanas antes de cumplir los 29, doy gracias por haber encontrado a mis 16 años aquel libro que sirvió de mecha para encender mi pasión por la lectura y el saber.

Otros Libros Que Merece la Pena Leer (a parte de los clásicos)

Los clásicos están muy bien pero no podemos quedarnos ahí, hemos de buscar perlas del saber más allá de sus fronteras.

Veamos otros libros en los que también merece la pena invertir nuestro tiempo:

1. Los mejores libros de tu especialidad

¿Quieres mejorar como profesional y tomar la delantera en tu industria? Entonces lee a menudo y de lo mejor.

En todos los campos del saber existen autores y libros que destacan por su calidad y por su influencia en el pensamiento de quienes los leen. Son referentes en su campo, lecturas imprescindibles.

¿Cómo encontrarlos?

No hay una única manera. Ahora bien, una que suelo usar yo, y que siempre me ha dado buenos resultados, es descubriendo qué libros han leído (y recomiendan) los que están en lo más alto en mi industria, los llamados gurús. Estos libros acostumbran a ser de imprescindible lectura. En otras palabras, se trata de encontrar a los influenciadores de los influenciadores.

Pero, ¿por qué detenernos ahí? Lo siguiente que hago es tratar de descubrir qué libros leyeron o qué personas fueron las que más influenciaron a aquellos que escribieron esos libros (los que leyeron los gurús). En otras palabras, los influenciadores de los influenciadores de los influenciadores.

Si lo consigues empezarás a entender muchas cosas. Verás el origen de las ideas y su posterior evolución hasta el momento presente. Tres generaciones de influenciadores en la industria, los pensamientos de los cuales se encuentran en cierta manera conectados por un hilo común. Toda esa herencia puede ser tuya.

¿Te parece todo muy enrevesado?

Hoy en día gracias a internet tenemos una ingente cantidad de información a sólo un clic de distancia y, lo mejor de todo, es fácil encontrar aquello que buscamos.

Además, TODOS dejamos pistas. Tan sólo hay que seguir el rastro para ir descubriendo esas perlas.

Yo mismo, en este blog (y en este post) he mencionado a muchos autores que considero que me han influenciado positivamente en mi vida.

Si alguien a quien admiras por su trabajo te está diciendo que algo o alguien le influenció para bien, es bastante probable que también pueda hacerlo contigo.

¿No sabes inglés? Tienes un problema

Hoy en día, le pese a quien le pese, el inglés es imprescindible.

Muchos de los materiales que necesitas para ser un experto en tu campo de especialidad no están traducidos, o bien, si lo están, es posible que no se encuentren fácilmente.

A modo de ejemplo, en mi caso concreto, un 95% de TODO cuanto leo (que no es poco) es en inglés. No lo digo para impresionarte, simplemente quiero dejar claro este punto: saber inglés no es una opción, es una obligación.

Hoy en día aprender inglés es más fácil que nunca. Yo mismo lo hice sin pisar ninguna academia. Aquí no me estoy refiriendo a hablar con soltura, sino de comprender lo que leas y escuches. En Internet tienes cuanto necesitas para conseguirlo por tu cuenta.

2. Novelas y poesía

¿Para qué leer novelas? ¿No es una perdida de tiempo? Puedes pensar.

Lo cierto es que no lo es. Todo el mundo debería leer con cierta regularidad tanto novelas como poesía. ¿Por qué? Algunas buenas razones:

  • Potencian tu creatividad.
  • Aumentan tu vocabulario y desarrollan tus habilidades comunicativas. ¿Te has dado cuenta que después de leer un buen libro te expresas mejor? Esto es así tanto al hablar como al escribir.
  • Te ayudan a desconectar de tu realidad cotidiana, lo cual te hace olvidarte, al menos por un tiempo, de tus problemas y obligaciones. Conclusión: leer relaja.
  • Leyendo ficción también se aprenden lecciones valiosas que puedes utilizar en tu vida. Tal vez encuentres a un personaje con el que te sientes identificado y que te haga ver tu propia situación con otros ojos. A veces desde dentro es difícil distinguir las cosas con claridad. No hay nada como la distancia del lector para ganar perspectiva en las cosas.

Lo bueno es que existen muchos géneros literarios entre los que escoger. Encuentra tu  favorito y explora los títulos de los grandes autores del género. En mi caso, mi género favorito es la ciencia ficción.

Pero de nuevo, activa el filtro de calidad para dejar pasar ante tus ojos sólo aquellas obras que sepas de cierto que merecen la pena.

3. Libros de bloggers

Algunos blogs son mejores (con diferencia) que muchos libros.

Son blogs con personalidad, sus contenidos tienen sello propio, unos rasgos que los hacen únicos y distintos del resto. Si te mostraran uno de sus artículos sin decirte quien es el autor lo adivinarías, como adivinarías una película de Martin Scorsese, Alfred Hitchcock o David Lynch.

Aunque los blogs no son sustitutos (ni creo que lo lleguen a ser nunca) de los libros, son un buen lugar para descubrir esas perlas sin tener que invertir grandes cantidades de tiempo.

Los blogs te permiten comunicarte con su autor y, en algunos casos, recibir respuesta. Algo poco factible con un libro, más si el autor ya no está entre nosotros. Además, puedes participar en la discusión compartiendo tu opinión sobre el tema discutido.

Muchos de estos bloggers tiene también a la venta sus propios libros. En estos, presentan su saber en un tema concreto de una forma ordenada y con el grado de profundidad que cabe esperar de un libro, todo pensado para que el lector saque el máximo provecho de su lectura.

Por mi experiencia, los buenos bloggers publican buenos libros (y muy vendidos por cierto). La próxima hornada de escritores serán bloggers, y si no al tiempo.

Por lo tanto, si te gustan los contenidos que regularmente comparte en su blog, si te gusta su forma de explicar ideas complejas de una forma sencilla, y si quieres profundizar más en el conocimiento de esa materia de la que trata, ¿por qué no darle una oportunidad a su libro?

Las probabilidades de que su libro encajen contigo son muy altas.

4. Biografías de personas que admiras

Pocas cosas inspiran más que el ejemplo de otras personas.

Poder tener la vida completa de otras personas para el deleite y provecho del lector es un privilegio. Aprende de sus errores para evitarlos, aprende de sus aciertos para emularlos.

Además, el leer biografías despertará en ti una idea poderosa: “si tu pudiste, por qué yo no”. Esto no es ficción, es realidad. Todo lo que consiguió el personaje biografiado a lo largo de su vida es también factible para ti, si te lo propones y luchas por ello.

Esta idea del “yo también puedo”, si coge raíces dentro de ti, te servirá de estímulo para afrontar nuevos desafíos en tu vida y de motivación para superarlos. Eso es progreso, eso es desarrollo personal. Siempre poniendo en duda los límites de tu potencial.

¿Biografías o autobiografías? Ambas, pero puestos a elegir prefiero las autobiografías. Las palabras que salen del protagonista de los hechos inspiran más que si son contadas por un tercero.

5. Libros de personas que admiras

Un libro es como un hijo para su autor. Como tal, contiene su información genética impregnada en cada una de las palabras que le dan forma.

Quien escribe acostumbra a dejar historias personales, anécdotas y lecciones vitales repartidas por todos sus textos, en especial sus libros, sean estos del tema que sean.

Por ello, leo no tan sólo para aprender sobre un tema concreto, sino también para conocer mejor a su autor y poder servirme de su filosofía y de su vida como ejemplo e inspiración para la mía.

6. Libros de desarrollo personal

Estos libros no se leen en las escuelas, ni se leen en los institutos o en las universidades, sin embargo, algunos de estos textos tienen un incalculable valor para la formación de cualquier persona.

Son libros que te inspiran, te motivan y desafían tus fronteras de lo posible. Han sido creados con un único objetivo: ayudarte a alcanzar (o acercarte lo más posible a) tu verdadero potencial como persona y que, con ello, consigas mejorar en las diferentes áreas de tu vida: salud, situación financiera, amor, familia, relaciones personales, negocios o carrera profesional, espiritualidad, etc.

Ahora bien, no todos los libros de desarrollo personal son iguales en cuanto al valor que aportan a las vidas de sus lectores. Aquí también te tocará hacer investigación de los libros que te puedan interesar, para filtrar lo bueno de lo no tan bueno.

Bien, acabamos de ver qué libros leer para sacar el máximo partido a nuestra inversión de tiempo y dinero. Ahora toca conocer cómo leer estos libros para que nos sean de provecho.

Cómo Leer un Libro

Aunque el libro sea bueno su mera lectura no es suficiente.

No se trata de leer mucho ni de hacerlo rápido, sino de hacerlo bien. Es decir, de nuestra lectura hemos de conseguir tres cosas:

1. Entender lo que leemos. ¿Qué quiso decir con esto el autor?

2. Destacar lo importante. Todos los libros tienen paja, incluso los mejores libros. Con esto me estoy refiriendo a aquellas porciones de texto que no aportan nada nuevo a la discusión o bien que no son relevantes para ti.

3. Reflexionar, extraer conclusiones y concretar su aplicación a nuestra vida. Necesitamos escribir en papel qué uso concreto pensamos hacer de lo aprendido. El conocimiento de por sí es inútil si no se concreta en acción. El mundo se mueve por hechos y no por intenciones.

Como has podido ver, más que leer el libro lo estamos preparando.

Veamos cómo…

Cómo Preparar un Libro

Para mí leer no es un mero entretenimiento (aunque también). Yo leo para absorber conocimientos que originen cambios en mí y, por extensión, en mi vida. Por ello, no me limito a leer sino que preparo los libros.

1. Cómo entender lo que lees

Esto parece obvio pero no lo es. Según he podido comprobar en numerosas ocasiones, muchas personas leen y no se enteran de la mitad. Pasar páginas no sirve de nada si no se entiende el mensaje que el autor quería transmitir con sus palabras.

Aquí tienes unos consejos básicos para que eso no te pase a ti:

  • Lee a un ritmo relajado. El que lee demasiado rápido no tiene tiempo de digerir las palabras. Puede que entienda lo que lee de una forma superficial, pero seguro que no asimila conceptos ni ideas medianamente complejas. ¿Te imaginas leer Apología de Sócrates a toda mecha? No tiene sentido. Ese libro no se hizo para engullirse sino para degustarse.
  • Lee concentrado en la lectura. Para entender un libro tenemos que estar concentrados. Me da igual donde leas, si en el metro, sentado en un parque o en tu casa, siempre y cuando estés concentrado y nada te distraiga de tu lectura. Es como salir de un mundo y entrar en otro. El libro es tu mundo ahora. El resto, desaparece.
  • Vuelve a leerlo hasta que lo entiendas. ¿Has terminado una página o un párrafo y no lo has entendido? Vuelve a leerlo, hasta que lo entiendas. Con ello, no sólo conseguirás entender lo que lees, sino que además estarás estimulando tu cerebro a pensar. Es un desafío, un puzzle a resolver. El cerebro cuanto más entrenado más eficiente.

2. Cómo destacar lo importante

Esto es fácil. Siempre que leas hazlo con un lápiz en la mano. Estés donde estés, si lees un libro del que quieres extraer conocimiento, ten siempre contigo un lápiz para subrayar lo importante, aquello que te inspire o que te sugiera alguna idea. Pero no te limites a subrayar, haz anotaciones en los márgenes para capturar esas ideas o pensamientos que te sugiere el texto.

¿Por qué hacemos esto? Por dos motivos:

1. El subrayado te ayuda a retener mejor la información importante del libro. Al subrayar un texto estás mandando una señal al cerebro diciéndole que eso merece una atención especial. Además, la mayoría de veces, por el mero hecho de tener que subrayar un texto, te estarás obligando a leértelo al menos dos veces seguidas: (1) la primera pasada en la que identificas el texto como importante; y (2), la segunda pasada para hacer el subrayado y continuar con la lectura.

2. Para ahorrar tiempo en próximas lecturas del libro. Los buenos libros, como si de amigos se trataran, los querrás visitar más de una vez. Pasado un tiempo desde tu terminación del libro, querrás refrescar lo que en su día aprendiste, o bien querrás volver a sentir aquello que sus palabras te transmitieron. Las razones para releer un buen libro son muchas, lo importante es que ahora, gracias a nuestro trabajo previo de subrayado, podemos releer la esencia del libro en apenas unas pocas horas.

Aprender es recordar lo que ya sabíamos. Muchas de las cosas que leerás ya las sabrás de antes o bien son de sentido común. Volverlas a ver te ayudará a tenerlas de nuevo presentes en tus pensamientos y a retenerlas mejor, frente al olvido de lo pasajero.

Recuerda, allá donde vayas, si vas a leer un libro, llévate un lápiz. Este paso del subrayado lo puedes obviar en aquellos libros que leas por puro entretenimiento, como alguna novela de la que no esperes aprender nada importante.

Un consejo: utiliza lápices de minas que lleven goma incorporada. Con ello, te libras de tener que usar un sacapuntas cuando se te acabe la mina y, además, facilitas la corrección de posibles errores.

Estarás de acuerdo en que subrayar algo que quieres aprender es importante, ¿no? Razón de más si pasados unos meses o unos años te interesa regresar a la esencia del libro o bien si quieres refrescar párrafos u hojas sueltas. Todo será más fácil y rápido, si lo has subrayado.

3. Plasma en papel la esencia del libro

Si quieres sacar el máximo provecho de tus lecturas tendrás que ir un paso más allá.

Plasma en papel un resumen de las ideas más importantes del libro, añade tus reflexiones  y conclusiones sobre esas ideas e incluye nuevas ideas que estas te sugieran. Las ideas generan nuevas ideas. Así funciona el cerebro.

Es clave el poner en papel toda esta información. Dos razones: (1) escribir esas ideas en papel hará que las asimiles mejor; y (2), tendrás una versión condensada del libro (en unas pocas páginas) que podrás leerte cuando quieras en apenas unos pocos minutos.

¿Cuándo hacer este paso, durante la lectura o después?

Yo prefiero hacerlo después. Terminado el libro, si considero que este contiene lecciones de gran valor, releo lo subrayado en mi primera lectura (ver punto 2), extraigo lo que considero esencial y lo plasmo de forma ordenada y visual en papel.

Lleva tiempo pero merece la pena.

Esto no lo haremos con todos los libros que nos leamos, sólo con aquellos que consideremos que nos aportan un gran valor.

4. Detalla un plan de acción

Este sería el último paso.

Plasmar en papel un plan de acción para implementar lo aprendido en tu vida.

Es común el leer algo y luego pasar a otra cosa sin tan siquiera pensar en qué usos vamos a hacer de lo aprendido. Eso es un error, pues el conocimiento no sirve de nada si no se aplica.

Ya que hemos invertido tiempo (y dinero) en la lectura de ese material, vamos a sacarle un provecho tangible para nosotros. Detallemos un plan de acción o unos usos concretos de lo aprendido y pongámoslo en práctica.

Tu archivo de sabiduría

Estas hojas, en las que condensas la esencia de aquellos libros que consideras imprescindibles para ti y en las que detallas las vías de acción para sacarles provecho, deben estar a buen recaudo.

Guarda en un mismo lugar todas las hojas de aquellos libros que hayas preparado. Especifica el título del libro al que pertenecen y ordénalas por temáticas.

Este será tu archivo de sabiduría al que acudir cuando necesites refrescar ideas o generar de nuevas en base a ellas.

Ya sabes lo que dicen: aprender es recordar.

No todos los libros que leas merecerán una preparación completa (las 4 fases aquí explicadas), sino sólo los imprescindibles para ti, es decir, aquellos que aporten un GRAN valor a tu situación personal.

El resto de libros es suficiente con que los entiendas y los subrayes mientras los lees. Así, en el caso de que tengas que volver a ellos, podrás refrescar sus ideas en unas pocas horas.

Ya lo tienes. Este es el sistema que yo utilizo para sacar el máximo provecho del tiempo que destino a la lectura.

Leer es importante, pero todavía es más importante saber qué leer y cómo leerlo.

Fuente: www.davidcantone.com

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