¿Todo es cuestión de actitud?

Convertir este post a PDFEs un bien cada vez más demandado y, al mismo tiempo, más escaso en el mercado laboral. Cuáles son las claves para incentivar a los profesionales. […]

Es un bien cada vez más demandado y, al mismo tiempo, más escaso en el mercado laboral. Cuáles son las claves para incentivar a los profesionales. En qué ámbito se trabaja más y mejor. Por qué “sentir” y “disfrutar” lo que se hace es clave para que un empleado tenga un óptimo rendimiento.

¿Será el tesoro más buscado en el mercado laboral? ¿Qué hizo que se transformara en uno de los atributos más demandados por las empresas? ¿Por qué no abunda en estos tiempos modernos? Sin duda, como todo lo que escasea, es un “bien” que cotiza en alza a la hora de valorar a un profesional. Se trata, nada menos, que de la actitud, ese valor agregado que se nota en un simple gesto o en una palabra. ¿Cuál sería el decálogo para lograr una actitud positiva? Optimismo, compromiso, voluntad, alegría y pasión por hacer bien las cosas. La actitud es un aspecto cada vez más importante a la hora de evaluar a un profesional. Pero, al mismo tiempo, se trata de un factor que no se puede dimensionar en el momento de analizar un CV. Los currículums se parecen unos a otros cada vez más. Hay sitios y estándares comunes. Son mayoría los profesionales que hablan inglés. La cosa está pareja. La diferencia la hacés en la entrevista personal, en la actitud que puedas demostrar. Se trata de estar comprometido, compenetrado, con los tres niveles: con tu profesión, con el equipo y con la compañía.

Por eso, como dicen muchos analistas, la actitud forma parte de la esencia de una persona, de la manera en la que encara su propia vida y, por lógica, su carrera. Un profesional debe contar tanto con “imaginación” como con “compromiso”. Hay gente que imagina cosas lindas, pero no tiene el compromiso que hace falta para llevarlas a cabo. Y hay quienes se comprometen, aunque hacen cosas que no valen la pena. Imaginación y compromiso son un dúo inseparable. Y algo más: alegría. Hay que saber disfrutar con estas cosas para hacerlas bien.

Si hay un fenómeno que caracteriza al ámbito corporativo de estos tiempos es el de la multifuncionalidad. Equipos cada vez más integrados y que cumplen diferentes tareas ya no son una excepción, sino el común denominador de las empresas de hoy, tanto a escala global como en el medio local. Por eso, un profesional tiene que estar preparado para dar cada vez más, realizar diferentes tareas, relacionarse con más personas, vincularse a otros departamentos. Estas son cosas que exceden aquello para lo cual te preparaste o lo puramente técnico. Esto implica que, por ejemplo, un ingeniero muy técnico necesite incorporar habilidades de negociación, de supervisión, de liderazgo, de relaciones; factores que son imprescindibles para cumplir con su trabajo. Ya no es un plus, sino que resulta clave para hacer el trabajo. La actitud positiva se refleja a través de cierta mentalidad. Es una mentalidad que hay que ir construyendo a partir de hacer lo que a uno le gusta a nivel profesional para, de esa forma, encontrarle lo positivo a cualquier situación y que la actitud acompañe.

Se trabaja como se vive

Todas las fuentes coinciden en que, en efecto, la actitud impacta en el desempeño de una persona en el ámbito laboral. Poder ver los aspectos positivos de las cosas malas, o las oportunidades durante tiempos complejos, permite avanzar, pensar estratégicamente y de forma creativa. Esto hace que desde el ámbito corporativo se busquen estrategias para incentivar la actitud proactiva de los empleados. ¿De qué manera? Por ejemplo, dándoles espacio para aplicar lo que saben y demostrar sus motivaciones internamente, de cara a sus colegas, y externamente, de cara al empleado. Esto requiere una madurez en la organización.

Quien no puede vender una buena idea en una empresa tiene una desventaja. Todo eso en algún punto se relaciona con lo que es la actitud. Actitud tenemos todos. El tema es si la ponés en juego en tu trabajo o si te la guardás para tu vida personal. Esto se vincula al compromiso personal con tu profesión y al compromiso con la empresa donde trabajás y con la gente con la que trabajás, tu equipo de trabajo directo.

Ahora bien, ¿es la empresa la que debe potenciar esa actitud proactiva en su personal o es el profesional quien debe tomar la iniciativa? La actitud funciona siempre como una profecía autocumplida. Empresas hostiles generan empleados hostiles que ‘enfrentan’ a un público hostil. Empresas basadas en la confianza, en cambio, generan gente confiada y confiable.

En el mundo de los recursos humanos hay una compañía emblemática, en este sentido, Southwest Airlines, porque les permite a sus empleados asumir el riesgo necesario y la iniciativa que ellos consideren adecuada para satisfacer la demanda de los clientes, así como sus necesidades. Son famosas las historias del personal de esa aerolínea que se quedaron con las mascotas de los clientes para que estos pudieran volar, y todo motu proprio. Y así miles de historias.

En este caso, el rol de los jefes es fundamental, sobre todo en lo relacionado con incentivar una actitud proactiva. O, al menos, en no destruir las iniciativas de sus empleados. Si en la compañía los líderes predican con el ejemplo, tienen actitudes proactivas y generan ambientes colaborativos de trabajo, esto fomenta un círculo virtuoso que incide en los empleados sin distinción de nivel jerárquico ni aptitudes. Gerenciar es ayudar a crear sentido. Cuando la gente descubre el sentido de las cosas, toma la iniciativa, innova, crea… No hace falta lograrlo; es inevitable. Lo que ocurre es que muchos gerentes y muchas organizaciones son especialistas en destruir el sentido. Con arbitrariedad, con falta de interés, con desatención, premian el error, castigan la iniciativa y, después, gastan fortunas en busca de la fórmula mágica para ‘motivar’ a la gente, que estaría motivada si ellos no lo hubieran impedido.

Todas aquellas empresas que tienen políticas de premios e incentivos (no siempre económicos) que fomentan estas actitudes. Poner nombres sería injusto, ya que la lista es larga, y por suerte hay muchas que día a día se incorporan a este club, porque entienden que el éxito de la compañía no es más ni menos que la suma de voluntades y actitudes de la gente que la compone.

¿El huevo o la gallina?

A propósito, mucho se debate sobre qué aspecto incide más en el éxito de carrera de una empresa: ¿la actitud o la aptitud? La actitud tiene que ver con la voluntad, y la aptitud, con la destreza. Es un genérico. Puede ser actitud positiva o negativa. La aptitud es un presupuesto obligatorio. Si yo me pongo a hacer algo con mucha actitud, pero sin ser apto, soy un imprudente. Hay algunas palabras clave, como ‘vocación’, ‘pasión’, ‘diversión’ y ‘convicción’. Alguien que está haciendo algo para lo cual tiene vocación, que le encanta y que disfruta es realmente diferencial, y el mercado se da cuenta de eso. Luego de los 35 a 37 años, si esto no está incorporado en la carrera que uno ha seguido, lo que predomina es la frustración. En el fondo, el éxito profesional es una consecuencia de la felicidad que uno tiene al hacer algo.

¿Qué es más importante? Es lo mismo que preguntar a quién querés más… si a tu papá o a tu mamá. Es muy difícil contestar esta pregunta. En parte, porque no sabemos lo que es una ‘aptitud’: ¿es aprendida o hereditaria? Supongamos que tenga un poco de ambas cosas. En ese caso, sin duda, la aptitud influirá mucho sobre la actitud. Por lo general, tendemos a interesarnos por las cosas que sabemos y solemos ver como intrascendentes aquellas de las que no sabemos mucho. Una formación sólida y generalista (no demasiado especializada desde su base) es muy importante para ayudar a desarrollar una actitud abierta y curiosa que, a su vez, refuerce las aptitudes iniciales.

Tanto la actitud como la aptitud son necesarias a lo largo de la carrera de un profesional. Lo que puede variar es que mientras el conocimiento técnico (aptitud) es clave al inicio, las relaciones interpersonales y la capacidad de gestión adquieren, luego, un rol más relevante. En la definición de promociones gerenciales, estas dos cosas son clave.

Se dice que los gerentes planifican, organizan, dirigen y controlan. Creo que una carrera exige resolver problemas, crear respuestas adaptativas (esto es, improvisadas a situaciones imprevistas), saber utilizar recursos existentes (generados para otras cosas) a fin de resolver situaciones distintas a las planeadas. Asimismo, hace falta entender a los otros, sean estos compañeros de otras áreas, clientes, proveedores, público o quien fuere.

Con actitud, la aptitud se logra en minutos. La clave pasa por tener gente comprometida, con voluntad, optimismo, actitud y sentido constructivo de la tarea.

Cómo dar el 101%

La actitud da un plus. ¿Qué significa dar más del 100%?: ¿Alguna vez te preguntaste por aquellas personas que dicen darlo? ¿Qué significa rendir al 100%? Y, a la vez, ¿qué hay que tener para ir por 101%? Muchos profesionales se han enfrentado a situaciones en las que alguien quiere que rinda más del 100%. Pero, al mismo tiempo, se pregunta qué equivale al 100% en la vida. Hay una pequeña fórmula matemática. En el alfabeto, si numeramos las letras de la A a la Z, cada letra es un número. Entonces, si sumamos las letras de la frase en inglés hard work (trabajo duro) según los números que corresponden a cada letra, nos da 98%. Eso significa que el trabajo duro es importante, pero no alcanza. ¿Qué otra cosa podemos pensar? Si hacemos el mismo cálculo con la palabra knowlege (conocimiento), nos da 96%. Tampoco es suficiente. No alcanza. Entonces, ¿qué nos permite alcanzar el 100%? Lo que nos posibilita llegar al 100% es la palabra ‘actitud’. Esto implica que para alcanzar un estándar alto y dar el 100%, hacen falta conocimiento, trabajo duro y actitud. Es un combo. Lo que nos permite llegar al estándar más alto es la actitud, que nos lleva al 100%. ¿De qué manera llegar a rendir el 101%? ¿Cómo llegar más lejos? Mirá lo lejos que el amor a Dios puede llevarte. Si sumamos las letras de Love of God, alcanzamos el 101%. Entonces, uno puede concluir con seguridad matemática que, mientras que el trabajo duro y el conocimiento te acercan al 100%, la actitud te lleva a la perfección, que es el 100%, y el amor a Dios te coloca más allá de esos límites.

A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z

Estan representados por:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26.

Luego:

H-A-R-D-W-O- R- K

8+1+18+4+23+15+18+11 = 98%

Y:

K-N-O-W-L-E- D-G-E

11+14+15+23+12+5+4+7+ 5 = 96%

Pero:

A-T-T-I-T-U- D-E

1+20+20+9+20+ 21+4+5 = 100%

Entonces, mire hasta qué punto el amor de Dios te llevará:

L-O-V-E-O-F- G-O-D

12+15+22+5+15+ 6+7+15+4 = 101%

Consejos para destruir una actitud positiva (y que nadie aprenda de nadie)

1. Convénzase de que usted sabe de antemano lo que le van a decir.

2. Cuando le hablen, piense en otra cosa.

3. Diga cosas distintas de las que cree y piensa.

4. No cambie de idea, no dé el brazo a torcer.

5. Mantenga los errores ocultos.

6. Dígale a su jefe que todo anda bien y a su gente que todo anda mal.

7. Busque a un culpable.

8. Cuando una cosa sea grave, no la ponga en discusión.

9. Trate de que la gente tenga la información lo más segmentada posible. Así evitará que pululen opiniones y puntos de vista.

10. Cuando haya que dar una noticia desagradable, lance primero el rumor para facilitar las cosas.

11. Divida para reinar.

12. Asegúrese de que la responsabilidad sea siempre de otros.

13. Elija ser conducido: la responsabilidad es del que manda.

14. Cuando algo ande mal, trate de que cambien los otros.

15. Castigue los errores más vigorosamente de lo que premia los logros.

16. Sea complaciente con sus jefes y desconsiderado con sus empleados.

17. Tenga siempre consideración por la gente incompetente, nunca por la obstinada.

18. Espere instrucciones, sobre todo en emergencias.

19. Asegúrese de que las recompensas sean externas a la tarea.

20. Busque todo el tiempo la aprobación de los demás.

21. Relativice los logros de su gente para que no pidan aumento.

22. Recuerde: algo es problema suyo solo si puede ser culpado por él.

23. Dé los objetivos y las conclusiones de las reuniones por sobreentendidos.

24. Busque el camino seguro.

25. Nada es grave mientras usted pueda controlarlo.

26. No se sorprenda nunca por nada.

27. No convenza, abrume.

28. Comunique las malas noticias de tal forma de que perezcan buenas.

29. No tome posición en asuntos controvertidos.

30. Defienda su posición sin indagar el punto de vista de los otros.

31. Nunca trate de explicitar lo que le parece sobreentendido.

Fuente: Revista Nueva (www.revistanueva.com.ar)

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